10 de juny 2009

Pinceladas sobre Rito Francés

En la línea de otros trabajos presentados con la finalidad de esclarecer y discernir el original contenido simbólico, conceptual y formal del Rito Francés Moderno, pretendemos con esta breve serie de pinceladas aproximar algunas consideraciones contenidas en obras de investigación y estudio como las llevadas a cabo por los HH.•. Hervé Vigier o René Guilly, que tienen sin duda alguna un plus pedagógico tan necesario para evitar el cajón de sastre que a veces se presenta ante nuestros ojos en algunas prácticas rituales del RF.

Tal vez, la mayor dificultad (además de las puntuales desidias o faltas de interés por el estudio y cuestionamiento autocrítico de resolución sobre aspectos básicos inherentes al rito que practicamos, como acertadamente con frecuencia apunta el Hermano Víctor Guerra en algunos de sus trabajos) estribe en hallar fuentes referenciales sólidas tanto en praxis como en materiales documentales accesibles (ya sea físicamente o por cuestión idiomática). Esperemos que tanto unos como otros se vayan paulatinamente difundiendo en nuestros Orientes, siendo garantes, en cierta medida, que aquello que hacemos es lo que realmente es y lo que debemos intentar mantener, no por una cuestión de competencia ritualística, sino para evitar su extinción o deformación que lo haga irreconocible a su espíritu original. Esta actitud debe ser pues concebida como garantía de riqueza, y no ver en ella un particular acto de proselitismo hacia su expresión formal, como lo pretenden algunos que se sienten “amenazados” por este tipo de “Renaissance”, que dicho sea de paso, llega aquí con enorme retraso.

Volviendo a la labor pedagógica implícita en la producción de Vigier, éste nos hace retrotraer al XVIII francés para encontrar y entender el componente simbólico y formal utilizado por nuestros ancestros masónicos vecinos, así como su vida y usos logiales. Obviamente la Masonería del momento no presentaba una total uniformidad en sus rituales, e incluso tras el esfuerzo realizado por el G.•. O.•. que permitió la elaboración de un ritual oficial tras minuciosos y profundos trabajos de recopilación y análisis, continuaron siendo practicados otros que nos muestran algunos puntos divergentes o de resistencia.
No obstante, Guilly nos apunta que “en lo que concierne a la Masonería Azul, la pluralidad de ritos no parece haber sido la regla en la Francia del XVIII... Lo que sorprende por el contrario, en el estudio de los documentos rituales franceses de 1740 a 1780, para los tres primeros grados, es su constante y estrecho parentesco. Manifiestamente, todos provienen de una misma fuente, y esta fuente la tenemos, es la Gran Logia de los Modernos de 1717”.
Esta tradición de los Modernos, hoy desaparecida de su tierra natal, aparece en toda su autenticidad en su tierra de adopción donde queda como única morada dándole el nombre al Rito.

Sobre la Logia

El templo era considerado en la antigüedad, la casa del dios al que estaba dedicada su veneración. Solamente los sacerdotes y sacerdotisas podían tener acceso al mismo. El culto se llevaba a cabo sobre la explanada donde los fieles se reunían.
En la Edad Media, los masones operativos se agrupaban en logia, en el exterior de la obra. Allí preparaban y arreglaban sus herramientas, compartían las comidas e intercambiaban su experiencia y emociones. Apreciamos que los rituales anglosajones situaban la primera Logia en el Pórtico del Templo de Salomón, por tanto, al exterior como las columnas. Ésta es también dicha concepción en el Rito Francés, contrastando con opciones que serán tomadas ulteriormente por otros ritos y que llevaron a René Guilly a afirmar: Lejos de estos errores históricos y simbólicos debemos atenernos a esta regla que no sufre ninguna excepción: la Logia no es el Templo, está al este, delante del Templo, y por consiguiente las dos columnas se encuentran normalmente al exterior del Templo y en el interior de la Logia. De aquí se deriva que hay que desterrar completamente de nuestros rituales y de nuestro lenguaje un cierto número de locuciones tales como “el Templo está cubierto”, “cubrir el Templo”, “pedir o dar entrada al Templo”. Hay que decir de forma imperativa: “La Logia está cubierta”, “cubrir la Logia”, “pedir o dar entrada en la Logia”.

Sobre la Cámara de reflexiones

Una vez aprobado por unanimidad la recepción del candidato propuesto por su padrino (nótese que el término Iniciación es tomado tardíamente en el último tercio del XVIII i principios del XIX cuando Napoleón vuelve de Egipto, siguiendo hoy día utilizándose el de recepción, particularmente entre los masones ingleses), el interesado era convocado y situado después en una Cámara poco iluminada, muy sencillamente amueblada, con el fin de poder librarse a sus reflexiones. Sobre la importancia de este estado encontramos en el discurso de un nuevo Orador en “L’École des Franc-Maçons” de 1748: “... porque todo hombre que quiera abrazar un estado, no sabrá reflexionar lo suficiente sobre el conjunto de compromisos que debe contraer, y en circunstancias semejantes, debe sondear siempre en los pliegues de su corazón en el silencio”.

Precisemos que no hay de ningún modo referencia alguna a testamento filosófico, puesto que de ninguna manera se trata la muerte en esta primera Recpción. Recordemos que evolucionamos encuadrados en un sistema originalmente practicado en dos grados, que no contemplaba el ciclo muerte-renacimiento ni relataba el mito que hace referencia a ésta. Se trata por el contrario, de una cuestión de clara elección a efectuar para después asumir. Le toca ahora al candidato definirse, ante los símbolos de esperanza (pan, agua y luz) y los de esterilidad (sal, azufre y cráneo). Debe mirar las inscripciones que tiene ante sí que hacen un llamamiento a la humildad, sinceridad y perseverancia. Le toca ahora decidirse con el fin de “salir del abismo de las tinieblas y ver la luz”.

Como complemento a lo anterior, destaquemos que el uso del “paso bajo venda” en el Rito Francés es muy tardío. Se remonta al G.•. O.•. de finales del XIX y por influencia de prácticas propias del REAA. Esta evolución contraria a la tradición del rito, estaba sobretodo destinada a compensar los vacios operados tras la revisión de los rituales.


Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9
Miembro de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Miembro de la Logia de Investigación "Los Modernos" - GLMAE

2 comentaris:

Anònim ha dit...

A efectos prácticos, que diferencia hay entre “el Templo está cubierto” y “La Logia está cubierta”.

Emilio Granda

Joaquim Villalta ha dit...

Apreciado Emilio:
Es que el tema no puede ni debe abordarse a "efectos prácticos". Si eres miembro de la Orden comprenderás fácilmente que hay que tener en cuenta otro tipo de consideraciones algo más profundas.

Un saludo