12 d’octubre 2009

Centenario de la muerte del Ilustre Hermano Ferrer i Guàrdia

El próximo 13 de octubre se conmemora el centenario de la muerte del ilustre Hermano Francesc Ferrer i Guàrdia.
Es por ello, que desde este Blog queremos rendir homenaje a su obra y su memoria, publicando una Pl.•. del Q.•. H.•. D. B., miembro de la R.•. Logia “Lux Veritatis” al Or.•. de Terrassa del Grande Oriente Ibérico, a modo de pincelada que permita aproximarnos a la trascendencia de su ejemplo y magnitud del legado que no pudo ser acallado.

Joaquim Villalta
M.•. M.•. del Grande Oriente Ibérico


FRANCESC FERRER I GUARDIA Y LOS VALORES DE LA ESCUELA MODERNA

Dicen que lo último que exclamó Francesc Ferrer Guardia antes de que el oficial mandara hacer fuego fue ¡Viva la Escuela Moderna!.
El 13 de octubre de 1909 se ejecutó a un intelectual laico, a un pedagogo revolucionario que desafió el control eclesiástico de la enseñanza.
Pronto se cumplirán cien años de su muerte y todavía hay quien intenta dar a Ferrer Guardia la imagen de delincuente y de terrorista. La realidad es que Ferrer Guardia, hijo de una familia campesina, tuvo que vivir exiliado en París donde comenzó a interesarse por la pedagogía. En cierto modo el hecho de ser un exiliado deja claro que los intolerantes y radicales eran otros, aquellos que no aceptaban la diferencia de las ideas.

Cuando en 1901 Ferrer Guardia regresa de París abre en Barcelona la Escuela Moderna. En aquellos años las escuelas laicas empezaban a tener una importante presencia en Cataluña como instrumentos de emancipación proletaria.

El experimento educativo de Ferrer Guardia era una alternativa radical e innovadora al control y monopolio de la educación por parte de la Iglesia Católica. La escuela moderna buscaba en la razón y en la ciencia los antídotos de todo dogma.
Educación libre, racional, laica, integral e igualitaria. Ferrer Guardia se basó en la pedagogía moderna iniciada por Jean-Jaques Rousseau en el siglo XVIII.
La escuela moderna incluía también la práctica de la coeducación de sexos. Defendía la convivencia desde la infancia de la humanidad masculina y femenina. Actualmente esto puede parecer una pequeña característica pero imaginaros hace más de un siglo. Evidente ante esta idea progresista hubo quien se opuso enérgicamente. Permitidme un cierto atrevimiento pero actualmente este debate sobre la mixticidad en las distintas instituciones debería estar extinguido, no obstante, incluso en nuestra augusta orden, es un tema no resuelto.
La escuela moderna defendió también la igualdad de educación para los infantes de las distintas clases sociales. Para la pedagogía Ferreriana si se quería acabar con las diferencias educativas entre clases, la coeducación debía también realizarse en este sentido.
Se ha de destacar que los sectores autoritarios y eclesiásticos trataban de frenar a toda costa la influencia de los intelectuales laicos en las capas populares y posiblemente eligieron a Francisco Ferrer Guardia como la víctima de un escarmiento.

La escuela moderna se basaba en los siguientes principios:

· La educación de la infancia debe fundamentarse sobre una base científica y racional.
· La educación debe desarrollar el carácter, la voluntad, la preparación de un ser moral y físico bien equilibrado.
· Los programas y métodos han de estar adaptados a la psicología del niño.

Francisco Ferrer Guardia simboliza valores fundamentales como:

Tolerancia: la tolerancia es el medio natural de vida del pluralismo. La tolerancia es el respeto mutuo e impide el racismo, la xenofobia, el machismo y el fanatismo ideológico y religioso.

Laicidad: la laicidad es la expresión del relativismo de todas las ideas, de la inexistencia de una verdad con mayúsculas, del derecho individual y colectivo al libre examen de todas las cuestiones y de la reducción necesaria de la religión al ámbito de la privacidad.

Progreso: las libertades y los derechos civiles deben garantizarse para todos los ciudadanos y esto exige una actuación fundamental de las administraciones públicas en la promoción de condiciones de igualdad para el acceso a la cultura, la vivienda, la enseñanza, la cultura y el medio natural.

Estos valores son necesarios potenciarlos para que estén presentes en nuestra sociedad actual caracterizada por una crisis de valores y de identidad. La difusión y la promoción de esos valores coincidentes con la masonería debe ser un objetivo diario y deben ser causa de orgullo.

La escuela moderna que promovió Ferrer Guardia supuso un cambio radical respecto a la educación que se impartía a principios del siglo XX. La bien llamada escuela racionalista rompía con una enseñanza basada en la autoridad, la jerarquía y el dogma hacia la verdad divina, optaba por el librepensamiento, la razón y el progreso. Siempre desde el respeto a otras opciones.

La escuela moderna pretendía ser la escuela del ciudadano y al igual que nuestra augusta orden, la defensa universal de los derechos humanos, la contribución a una sociedad más justa y el progreso de la humanidad eran sus ejes vertebradores.

Para Ferrer Guardia el camino era claro, no podía ser otro, la educación y formación como vía para conseguir su propuesta filosófica.

Quizá Ferrer fue un adelantado a su tiempo, quizá era pedir demasiado a aquella España de 1909. No obstante un siglo después todavía tenemos trabajo por hacer.

He dicho.

D. B.