29 de desembre 2009

Reflexiones para un Fin de Año “en Azur”

Comentaba un Q.•. H.•. belga la riqueza que suponía para el masón visitante apreciar en el transcurso de sus diversos viajes por distintos Orientes las diferencias en las prácticas rituales dentro de un mismo Rito, y que se mostraban ante sus ojos, entre sorprendidos y expectantes, a la vez que conmovían su corazón, viendo formas y usos logiales diferentes, en muchos casos de tradición local, y que habían ido transmitiéndose, cual rica escala cromática, desde los albores de la francmasonería especulativa en estas tierras, sobre el 1721.

En el Gran Oriente de Bélgica, por ejemplo, cada logia que trabaja en el seno del Rito Moderno, lo hace mediante un ritual que ella misma ha definido o heredado de su descomunal tradición histórico-masónica. Esta forma de práctica masónica nos evoca, cual reminiscencia, el desarrollo de la masonería continental, y francesa en particular, a lo largo del siglo XVIII, libre aún de fenómenos globalizantes y centralizadores que, en uno u otro sentido, tienen pros y contras.

El tema tiene miga, porque a pesar de los procesos de revisión ritual que en su momento encabezara Goblet d’Alviella para la masonería simbólica en Bélgica (sin duda por otros menesteres y vinculado estrechamente a los altos grados del REAA en lo personal), ese modo de operar masónico se ha mantenido de facto como “plus” de calidad, diría yo, pero también de gran responsabilidad a nivel logia en cuanto a asumirla como parte correspondiente de un “Todo” obediencial y ritual.

Los contestatarios aducirán la particularidad del Rito Moderno practicado en Bélgica y sus adopciones compuestas o importadas de otros ritos. Otros buscarán diferenciar o pulir el término Francés del término Moderno. Aún otros verán similitudes o conceptos sinónimos.
Sin duda alguna, yo soy de este último grupo, pensando como aquellos que en su día dieron a ambos términos un calificativo para una estructura específica que era sustancialmente diferente de otras prácticas rituales coexistentes.
Hubo incluso quien en cierto modo rehuyendo del término Moderno, utilizaba aquel hoy día extrañísimo término de “Rito Antiguo Reformado”, maquillando, tal vez, una apocada actitud y un complejo de incapacidad para desprenderse subconscientemente del despectivo nombre “Modern” que tan ricamente se sacaron de la manga los realmente neo-Antiguos.

Tras mucho indagar en la medida de mis medios y posibilidades, contrastar y meditar, llego a la conclusión de que sería un error otorgar la propiedad de un rito, en nuestro caso el Rito Francés, o el Rito Moderno a una obediencia en particular. Incluso también lo sería el pretender contemplar el Rito (como comúnmente se hace) como un cuerpo homogéneo y concatenado en 7 grados.
Vaya por delante que esta visión global axial entorno a la Rosa-Cruz, como gustan algunos, escapa absolutamente del concepto generador de la Masonería especulativa y de su procedimiento evolutivo con el que fue diseñado, y muy especialmente la francesa, en la que la experiencia “magisterial” es concluyente en el tercer grado: la palabra “no perdida” implica que no ha lugar a ninguna posterior búsqueda de nada, y deja en evidencia la real necesidad de grados ulteriores, con fundamento iniciático, como en alguna ocasión hemos debatido, aunque a día de hoy, estas estructuras de altos grados pueden ser unos excelentes centros de reflexión, análisis y productiva interacción masónica .

Sin embargo, las obediencias regularmente depositarias de una legítima y regular tradición masónica se han visto históricamente obligadas, o mejor dicho, inducidas por las Logias a las que se deben, a poner en práctica intentos de normalización, regulación y “controles de calidad” de aquello que representan por motivos diversos.
Este doble aspecto funcional de libertad logial y fidelidad ritual, solo es comprensible teniendo claro la estructura fundamental simbólica y filosófica del Rito Francés o Moderno. Esto mismo sería extrapolable a la masonería capitular donde, de facto, tal vez se lleva más a la práctica la libertad de usos rituales dentro del respeto a los fundamentos.

Si miramos a fondo los rituales en práctica desde Brasil hasta Holanda, pasando por Francia y Bélgica, y cómo no, en los países de habla hispana y Portugal, bastará hacer la prueba del algodón para ver que la interferencia, influencia o “composite” pluri-ritual se halla por doquier. No podemos ser garantes de algo sin conocer de facto, las especificidades de aquello que supuestamente nos da la característica diferencial.

Un Rito no son dos proclamas, una tri-divisa y unos conceptos filosóficamente amplios, pero vagos, y hacer un coctel con más o menos gracia. Es algo más. Y, curiosamente, algo más simple, pero que requiere de una labor bien hecha.
Nuestra capacidad de trabajo dentro de una libertad, pero conforme al Rito Francés o Moderno, pasa por nuestro necesario conocimiento de la arriba citada estructura simbólica propia, que será igual en sus diversas formas rituales manifestadas, y ello exige, muy especialmente, de la búsqueda de una excelencia de todos los Maestros RF, que serán en definitiva quienes tienen el peso y la responsabilidad de pasar la llama a generaciones venideras.

La búsqueda de ese conocimiento, simplemente da la llave para, siguiendo una tradición libremente escogida, hacer acopio de las herramientas necesarias que nos permitan devenir mejores seres humanos y buscar una coherencia entre nuestros actos y los principios que representamos a todo nivel.
El estudio del Rito, lleva al desmenuzamiento de aquello que antes (la masonería) no tenía calificativo alguno, ver todos sus componentes fundacionales, cotejar y profundizar en otros Ritos, y desde ahí, con fundamento, trabajar en libertad, individual, logial, obediencial.
Porque sin conocimiento, la libertad no es posible y la evolución precaria.

Este tipo de labor que suele llevarse a cabo en el seno de Círculos de Estudio, o Logias de investigación a tal efecto, raramente van “a tempo” con la rutina diaria de los trabajos y dinámicas de las Logias.
Es por ello que me alegra enormemente comprobar como se han iniciado proyectos de estas características a nivel inter- Logial en el seno de mi Obediencia, el Grande Oriente Ibérico, consecuente con su mensaje de aproximación, reflexión e intercambio, que estoy seguro dará unos bellos frutos en las Columnas de sus Talleres y en los Capítulos del Gran Capítulo General del Rito Francés de España.

Joaquim Villalta
M.•. M.•. del Grande Oriente Ibérico
Miembro del Círculo de Estudios del Rito Francés “Roëttiers de Montaleau”

6 comentaris:

Sòcrates ha dit...

Moltes gràcies, Joaquim, por este preciso análisis y esta preciosa reflexión. No has escrito nada nuevo, y eso es lo que hace más grande esta entrada: es una plasmación del sentido común aplicado a la Tradición Masónica, cosa que a mí en el pasado me produjo sufrimiento, y la sensación de una especie de síndrome de Cassandra, o de estar predicando en el desierto.
Sólo en una cosa no estoy de acuerdo con tu intervención: Sin conocimiento, efectivamente, la libertad no es posible, pero a mi entender y por mi experiencia, la evolución no es precaria, sino que se convierte en degeneración.
Te reitero mi agradecimiento, por ésta y por todas las ventanas que vas abriendo, para que entre la Luz.
¡¡¡Felices fiestas Solsticiales!!!

Administrador ha dit...

Estimado Hermano: como siempre tus pots son una ventolera de aire fresco para el debate y la reflexión, de la cual se va impregnando el Circulo de Estudios de RF, Espero que el pueblo masónico que te lee se empape de esa misma filosofía.
UN TAF y persevera la obra está inacabada
VG

Joaquim Villalta ha dit...

QQ.·. HH.·.

Agradezco de corazón vuestros fraternales comentarios que suponen un estímulo de incalculable valor para seguir manos a la obra.

Un fuerte TAF

Joaquim Villalta

Xuan ha dit...

Felicidades por el año y por el post ;))

Quería decir que, tal vez por trabajar en el Escocés, considero que la libertad con la que moldean las logias el ritual en Bélgica es excesivo. Modifican los tres primeros grados sinconocer o valorar los desarrollos ulteriores. Pero claro, trabajo en una Orden que va del 1 al 33 y los rituales se han ido ajustando, a lo largo del tiempo, para que sean un transito iniciático. Esto no quiere decir que las distintas etapas no sean por si mismas completas. De hecho, todo el misterio y toda la enseñanza se encuentra en el primer grado, los otros son solo desarrollos o matizaciones.

Sòcrates ha dit...

Q.·. H.·. Xuan,
No conoco la manera de trabajar de los HH.·. de Bélgica; me inicié en el Rito Francés (Variante de Groussier, y con Patende del GOdF), y es cierto que hay diferencias más que formales en los caminos del REAA y el RFM. Hoy he tenido el privilegio de hablar con el Q.·. H.·. Joaquim personalmente, sobre el asunto de las partes fundamentales y accesorias del Rito Francés; y precisamente le comentaba que -seguramente porque ha sido mi Rito desde mi Iniciación-, lo encuentro mucho más adaptado a mi particular concepción de la Mas.·.; aunque me encanta visitar talleres del REAA, siempre me enriquece más visitar a los del RFM, precisamente por esa moldeabilidad que, sin embargo, debe respetar escrupulosamente lo fundamental del Rito.
Desgraciadamente, la mayoría de MM.·. MM.·. de España fueron iniciados en el REAA, y luego se han "reconvertido" al RFM, y probablemente por eso, las variantes que se practican aquí están un poco alejadas de esa Regla que deberían seguir.
Por eso me alegré cuando conocí los Trabajos del Q.·. H.·. Joaquim, y del Círculo de Estudios Roëttiers de no-sé-qué (Creo que es Montaleau). Fueron la respuesta a mis "plegarias".
T.·. B.·. F.·. (En lugar del T.·. A.·. F.·.), y felices fiestas solsticiales!!!

Joaquim Villalta ha dit...

Q.·. H.·. Xuan:

Recibe también mis mejores deseos para el entrante 2010 E.·. V.·., y gracias por tu aportación.

Como apuntaba en el artículo, el justo equilibrio entre la libertad en los usos/prácticas (muchas veces heredados no de forma caprichosa desde épocas en los que la intercomunicación era lenta) y ajustarse a los principios basales que configuran el Rito en cuestión, no es tarea fácil y supone un plus de responsabilidad para sus practicantes, dado que el exceso o el defecto pueden aparecer en cualquier momento y deformar lo esencial. Personalmente creo que ahí radica buena parte de la grandeza del RF o Moderno, pero también su debilidad, entendiento que hoy día, yo el primero, estamos más acostumbrados a unas practicas escritas verbatim que aunque facilitan, encorsetan a la vez que limitan o eliminan bellas fórmulas que nos retrotraen a una practica masónica (si cabe) más cercana a sus orígenes.

Si la estructura ritual está clara, como apuntaba el H.·. Sòcrates, la necesidad, adecuación o utilización apropiada de una estructura de altos grados, si a caso, presentará un análisis paralelo diferente que no debe interferir en la esencia y objeto de la Masonería simbólica.

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Joaquim Villalta