27 de juliol 2013

Comunicado de la Presidencia UMURM

COMUNICADO 

UNIÓN MASÓNICA UNIVERSAL DEL RITO MODERNO

José María Bonachi Batalla, Presidente de la UNIÓN MASÓNICA UNIVERSAL DEL RITO MODERNO (UMURM), de acuerdo con la Cámara de Administración, ha resuelto lo siguiente:

Para todos aquellos que vieren y entendieren:

1) Que desde el 1 de octubre de 2012 el Sublime Consejo del Rito Moderno para Francia, NO PERTENECE A LA UMURM, pese a que cuente con Patente de Rito de dicha institución y desde el instante de la publicación del presente comunicado, dicha Patente quedará totalmente anulada y por lo tanto, sin ningún efecto, sea para divulgación de dicho Sublime Consejo o frente a cualquier Potencia Masónica que sea presentada.

2) Por tanto, para que no se produzcan confusiones, expresar que los miembros que a día de hoy (Julio 2013) pertenecen a la UMURM son los siguientes:

· Supremo Conselho do Rito Moderno – Brasil
· Gran Capítulo General del Gran Oriente de Colombia
· Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
· Grand Chapter General of the Modern Rite for North America and the Caribbean.

Que las representaciones de la UMURM ante otras instituciones o potencias masónicas recaen sobre el Presidente de la UMURM , o aquellas Cámaras o Hermanos en los que se delegue tal cualidad; amén de las funciones organizativas como Secretario General de la UMURM que recae en el Hermano Joaquim Villalta, y las funciones de Director de la Academia Internacional del Vº Orden del Rito Moderno que ejerce el Hermano Víctor Guerra García.

Por tanto, como cuerpo masónico legalmente constituido y registrado (organización, símbolos y logos) exponemos a todos aquellos Cuerpos y Potencias Masónicos nuestra actual composición lo que les informamos para su conocimiento y entendimiento.

19 de juliol 2013

Consideraciones sobre Cuadros de Logia de Tercer Grado (Parte II)

Antes de proceder a un análisis muy acertado bajo mi punto de vista de Patrick Négrier sobre un cuadro de Logia de Tercer Grado publicado por Gabriel-Louis Pérau en l’Ordre des francs-maçons trahi (1745), y considerando que históricamente Hiram surgió como una figura alegórica de Jesús de Nazareth, proceso obvio dado el contexto calvinista y por tanto cristiano en la génesis ritual de la moderna Francmasonería, pero por otra parte tendente a aglutinar ecuménicamente variadas sensibilidades religiosas incluida el ateísmo, capaces de generar una válida atracción y convivencia tras nefastos episodios de enfrentamientos religiosos y que empujaba a la búsqueda y construcción de un lenguaje óptimo consensuado cuyo mensaje final fuera ética y moralmente aceptado y compartido por todos) a la que se incorporó toda una simbólica paralela con una amplia lectura (véase el papel de la acacia como substitución a la teofanía bíblica de la zarza ardiente y que perfectamente encajaba en otras lecturas simbólicas pertenecientes a diversas culturas donde las plantas han ofrecido muchas y variadas interpretaciones al uso y al gusto), propondremos previamente una lectura de otros muy utilizados cuadros de logia tal vez más orientada en una supuesta tradición alquímica y referida a antiguos misterios que si bien no comparto en lo personal, creo que supone un buen ejercicio simbólico en cuanto al análisis y descomposición del mensaje inherente del contenido que aparece en estos cuadros de Logia y cuyos elementos merece la pena conocer y valorar.

La Transmisión

Todos nosotros en nuestro interior llevamos a un maestro que debe despertarse, es el núcleo divino, para algunos, de todo ser humano. Está tumbado en una tumba, como Osiris. De ahí el sentido de la expresión platónica (sôma sêma), «el cuerpo es una tumba» para el dios sepultado en la carne, que la masonería llamó a Hiram. Sin embargo, los misterios masónicos de tercer grado van más allá de este primer misterio para centrarse sobre el objetivo final de toda realización hermética.
Es aquí donde la masonería revela según algunos toda su herencia alquímica ya que el tercer grado nos muestra que el fin esencial de toda sociedad iniciática es la transmisión: el maestro debe morir para resucitar en un discípulo, cosa indispensable para que una orden iniciática permanezca viva.
En efecto, si nadie no recibe el don tangible que salva de la muerte, la cadena iniciática se interrumpe, y los maestros, no teniendo más hijos, se retiran de este mundo. Entonces, sólo se quedan los símbolos, las abstracciones filosóficas o esotéricas, un ideal social y una moral. Nada de todo esto permite a Dios (lo divino, lo bueno, bello y justo, al ideal de perfección, o cualquiera de sus múltiples acepciones y/o concepciones arquetípicas o modélicas) encarnarse en este mundo, ni a nadie para ser salvado. De ahí la importancia de la transmisión efectiva.
El hermetista contemporáneo Emmanuel d' Hooghvorst se inclinó este tema capital, a propósito de un pasaje del Zohar:

¿Y de donde sabemos que Jacob no murió? Del versículo: «Porque estoy contigo» (Jeremias I, 8)... es decir que su Señor vino para asociarse con él en su generación de abajo... Y «Jacob volverá…». Rabí Isaac dijo: Los compañeros le mantuvieron de pie... Según que su descendencia está viva, él también, está vivo.

E. de Hooghvorst nos da misterio de la transmisión masónica, la llave de comprensión ya sea hebraica o masónica:

« Los compañeros…., en arameo haberaya; esta palabra puede ser empleada para designar a los miembros de una hermandad o de un orden de compañeros del maestro, que se transmiten su enseñanza y su vida. Pensaremos muy naturalmente en ciertos rituales de muerte y de resurrección al fin de los cuales el maestro se considera que resucita en su discípulo. Está escrito así: «Los compañeros lo mantuvieron de pie, es decir viviendo, en este mundo».

Parece evidente que la cábala hebraica y la buena alquimia hablan el mismo lenguaje que los rituales masónicos, y en el caso presente, ellos nos señalan el secreto de la transmisión dándonos a entender el sentido profundo del ritual de tercer grado. La puesta en escena del ritual quiere que el candidato a la iniciación se halle en estado de descubrir que el maestro se consagra a aquel que será su hijo, transmitiéndole así el don de la vida eterna, con el fin de resucitar en él.
Es por eso que E. d' Hooghvorst escribe: «los compañeros del maestro, que se transmiten su enseñanza y su vida… Según el Zohar, «los compañeros lo mantuvieron de pie». De pie, ya que por los cinco puntos de la perfección, el maestro resucita en uno de ellos. Aquí se acaba el trabajo del maestro - la transmisión o la multiplicación alquímica - y comienza la de su hijo creado no de carne sino de espíritu. Este hijo debe mantener al padre vivo «en este mundo», con el fin de que la orden no zozobre en la muerte de la letra o de los ritos. Tal es el sentido de la exaltación en el grado de maestro.
Estas palabras del Zohar, comentadas por la pluma de Emmanuel d' Hooghvorst, dan la llave de la comprensión de la naturaleza de la masonería así como de su función en este mundo, tanto para los tiempos pasados como para los tiempos presentes, según algunos.

Debo confesar que a día de hoy mi discrepancia con lo aquí expuesto es absoluta, y que la razón, origen simbólico y ritual, así como el contenido y mensaje subyacente en este grado son otros diversos en su génesis y con una finalidad más cercana y próxima de descifrar.
Tal vez el ser humano, tan apasionado por lo oculto y mistérico, haya querido ver una realidad supra-humana en la transmisión, aunque ya de por sí, tiene suficiente legitimidad y peso específico el “simple” sacrifico y renuncia a lo pasional y subyugante, tras cuyo esfuerzo ejemplar, renace un nuevo hombre a imagen y semejanza de un modelo que, aunque tal vez mítico o ficticio, representa el ideal de aquello perfecto y nos acerca a la libertad. Esa es la grandeza en el regirse del Maestro y la enseñanza a transmitir al discipulado que, redescubriendo sus potencialidades, trabaja por su desarrollo en un mundo con valores compartidos y de respeto por la riqueza en la pluralidad liberándose del ego desmesurado, convirtiéndose en un ser social y solidario a medida que se perfecciona individualmente.


Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9
Miembro de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Miembro de la Logia de Investigación "Los Modernos" - GLMAE

10 de juliol 2013

Consideraciones sobre Cuadros de Logia de Tercer Grado (Parte I)

Se considera tradicionalmente que la masonería practica, en cada uno de los grados, unos rituales que ponen en escena los misterios iniciáticos correspondientes. Lo que es ampliamente discutible, es lo ancestral de la práctica en la forma de transmisión de dichos misterios, e incluso el objeto/mensaje en sí mismo transmitido aunque hayan podido beber para la composición de sus formas, de modelos pertenecientes a pasadas o antiguas civilizaciones poseedoras de mitos y leyendas que pretenden dar a entender su cosmogénesis o dar respuesta a una realidad trascendente.
En estos rituales, reencontramos ciertos gestos, posiciones y desplazamientos, así como palabras que son, en realidad, las palabras sagradas y de paso. Otro elemento importante es el «Cuadro de Logia», una representación iconográfica donde son resumidos los secretos de cada grado.

Aunque el repertorio iconográfico de la masonería haya variado durante los siglos, los componentes esenciales de cada uno de tres grados universales y fundamentales (aprendiz, compañero y maestro) no han sufrido cambios importantes; no hay pues diferencias significativas entre los diversos cuadros de un mismo Grado.
Vemos primero que el Cuadro de Logia de Maestro está dispuesto de tal modo que Hiram, acostado en el sarcófago, tenga la cabeza en Occidente y mire hacia Oriente; el norte se sitúa pues en su izquierda.
En masonería, y aunque las lecturas hayan mutado con el tiempo, Hiram representaba dos aspectos de la divinidad, si bien esta divinidad quedaba libre de definición doctrinal o derivaba de un deísmo acorde a la Religión Natural: el primer aspecto lo vincula a la vida celeste que baja a este mundo (el mundo que es el hombre) para construir allí el templo pero también al dios sepultado en la tumba del cuerpo, y que debe resucitar, ambos aspectos muy presentes en el tercer grado.

La Palabra de Maestro

En la masonería moderna, el nombre aparece por primera vez en el manuscrito Dumfries n ° 4, de 1710, cuando es cualificado de "maestro masón". La «tumba del maestro Hiram» se percibe en el manuscrito Wilkinson de 1727, y la primera descripción de una elevación (resurrección) del cuerpo de Hiram por medio de la palabra de maestro se encuentra en el manuscrito Graham de 1726.
En la tentativa de levantarlo, uno de los maestros dice: "morrow in this bone”, «médula/tuétano en este hueso».
La obra de Samuel Prichard, Masonry dissected, editada en Londres en 1730, contiene la leyenda completa de Hiram. Encontramos allí también una descripción de los "cinco puntos de compañero" o "de perfección". Desde entonces, en todos los rituales de tercer grado, la “resurrección” de Hiram es asociada con la palabra de maestro y con los "cinco puntos de perfección".
Según un manuscrito de 1725, “The Whole Institutions of freemasons opened”, la palabra de maestro es Magboe and Boe, lo que, según el ritual, significaría: morrow in the bone, «la médula/tuétano en el hueso».

Durante el siglo XVIII, la palabra de maestro tomará diversas formas: Mahabon, Moabon, así como una gran variedad de grafismos, que sólo hicieron que aumentar la disparidad fonética y semántica.
Ciertos autores afirman que Mahabon o Moabon y sus variantes son una deformación del hebreo mah haboneh.
F-H. Delaulnaye, un masón francés de principios del siglo XIX, informa que el sentido de Moabon es «del padre», ya que un francmasón se convierte, por el hecho de su recepción al tercer grado, en el hijo y el sucesor de Hiram. Por otra parte, El Tuileur de Vuillaume afirma que Moabon proviene del hebreo moab, porque ab, significa padre.
Sea la que sea, la palabra de maestro aparece siempre asociada a la putrefacción: la carne se separa del hueso, la carne es corrompida, «podrido hasta el hueso», etc. Pero decimos también: hay médula en el hueso...
La idea subyacente es por una parte que las médulas/tuétano están vivas y por otra parte que la carne está corrompida. La confusión que reina entre los nombres del grado de maestro es por cierto, real. Sin embargo, si examinamos atentamente los rituales, y aunque los elementos que hacen referencia a la corrupción estén asociados con la palabra sagrada de la maestría, esto no significa necesariamente que sean una traducción. En el momento en el que se levanta al maestro Hiram, decimos solamente: la c…. se s…. del h….. Hay asociación de conceptos, no necesariamente traducción.
Otra palabra de maestro utilizada en masonería, Mac-B….c, figura en un ritual francés de 1730, y se utiliza en el rito francés o moderno. También le atribuimos orígenes múltiples y significados, aunque ciertos autores consideren que no signifique nada en absoluto, en ninguna lengua. Para el masón inglés Thomás Payne (1737-1809), es un nombre de origen céltico: hijo (mac) de la viuda (b…c). Esta interpretación concuerda bien con su tesis sobre los orígenes druídicos de la masonería inglesa. Aunque inexacta no contradice de ningún modo a las otras y se integra bien en el contexto simbólico del grado de maestro.
En la obra ya citada de Prichard, encontramos el grafismo Machbenah y le atribuimos el sentido siguiente: el constructor ha sido matado.
Una obra inglesa publicada en 1751, “La Maçon démasqué”, cita el término Mac B….c y afirma que significa "la carne se separa de los huesos". Arturo Reghini, en 1922, le atribuye un origen hebraico y traduce por œdificantis putrido, «la putrefacción, (maq) de aquel que edifica (boneh).
El verbo Benah significa también engendrar, de modo que Mac-benah podría traducirse en «engendrado de la putrefacción», lo que sería una alusión clara a la muerte y a la resurrección de Hiram. En este sentido, la interpretación de Reghini se revela aceptable, y se integra perfectamente en el misterio del tercer grado.
Finalmente, los documentos franceses del siglo XVIII afirman que la antigua palabra sagrada de la maestría era J…h, que ha sido perdida (mejor decir substituida por prudencia) y que a los masones les incumbe reencontrarla. Según G-L. Perau, en su obra “El Secreto de los francmasones”, publicado en 1745, el Tetragrama fue escrito sobre el sarcófago de Hiram porque «tal era la antigua palabra de maestro», afirmación que queda también formalmente recogida con la elaboración del Régulateur du Maçon, en su ritual de Tercer Grado.


Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9
Miembro de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Miembro de la Logia de Investigación "Los Modernos" - GLMAE