10 de maig 2009

Variae Observationes

Cada día me resulta más claro cuanto nos hemos alejado de lo que en realidad fue la fuente original de la francmasonería (dejando de lado pequeños matices en cuanto si sí o si no existen vínculos con la "operativa", o si esta nueva instauración, tomó prestado de la otra sus elementos "instrumentales/decorativos").
Sea como fuere lo que se me aparece como incuestionable es como el soporte vehicular era y debe ser simple, sencillo. Un uso simbólico-alegórico claro que finalmente debe mostrar un mensaje cercano y simple. Un contenido que haga estimular en el hombre sus potencialidades, apreciar su libertad así como el uso de la misma, encontrar esa felicidad en la búsqueda autocrítica a las respuestas perennes compartidas con un sentido de pertenencia e interacción universal y despertar su responsabilidad hacia un conjunto-la humanidad- liberada de todo tipo de imposición irracional, dogmática, tiránica.
Hablando de "nuestra masonería" (de la que en realidad somos descendientes) por eso nació cuando nació y por eso bebió de las fuentes que bebió, admiramos esta gran forma para unir lo disperso liberarse del yugo discriminatorio, dando entrada a todo ser humano, al margen de su religión o distintas creencias.
Ese espíritu se aprecia a poco que miremos los rituales antiguos y en particular del Rito Francés.
Ceremonias simples, sobrias, con mensajes claros... alegóricos, pero muy claros. Unas propuestas sobre moral y virtud que por su simplicidad aparente, precisamente por ello, resultan tan complicadas de llevar a la práctica. Todo un reto.
No hay más secreto masónico que aquel que cada uno vive y experimenta mediante la práctica vital de estas "simples" premisas. No hay más.
No hay magias, no hay teúrgias, levitaciones, fantasías que han sido caldo de cultivo para originar la mayor perversión de esos “sencillos” principios necesarios en una humanidad compuesta por seres pasionales e imperfectos.
La masonería es un "artefacto" que puede llegar a ser peligroso en manos de algunos. Mal entendida, puede hacer surgir sus más despreciables aspectos vanidosos, airados, competitivos, jerárquicos, dictatoriales....y engañosos. Cuanto más nos alejamos de sus principios, más posibilidades existen de pasar por Honolulu para pretender ir a Madrid desde Barcelona.
Los altos grados han sido en parte responsables de dar alimento tristemente en algunos a "los alegóricos asesinos de Hiram”. Para otros ha sido un positivo desarrollo paralelo. Una indigestión puede hacer olvidar lo básico y el auténtico significado de "primus inter pares"...porque olvidan ser pares. Hay quienes introducen "películas" complejas que llegan a tornar ininteligible lo simple e incluso me atrevería a expresarlo tal y como lo siento: casi a deformar conscientemente lo auténtico, tornándolo falsedad.
Muchos se han enzarzado en batallas estériles sobre la forma, sobre tener la razón, sin ir al fondo.
Volviendo al trillado “problema simbólico”, la lectura es fácil si la mente ha sido adecuadamente abierta. La respuesta está delante y es siempre simple y sencilla. Clara como el agua de un arroyo. Lo demás es una estafa. Y hay todo un "negocio", una lucha de poder detrás de ella, en demasiadas ocasiones.
Quienes pretenden ostentar el secreto de su abuso y el beneficio de éste, no recuerdan aquello de "sic transit gloria mundi" (sin su contenido religioso, claro está).
Buscan reconocimientos efímeros y vacíos que en ocasiones denota una falta de solidez e inseguridad en sus principales valores, ya no intelectuales, sino una enorme ceguera de las enormes aristas personales aún por ser trabajadas en sus fases más elementales. Pero eso no es Masonería.
Afortunadamente, siempre podemos acudir al origen si hay sed suficiente, y encontrarla. Es una fuente en la que siempre encontraremos agua. Allí hallaremos todo su tesoro en su pleno esplendor y perenne capacidad transformadora.

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