05 de setembre 2009

Sobre los Órdenes y Altos Grados (I)


Todos los conocimientos masónicos, y la aplicación que de ellos se puede hacer, están contenidos en los tres primeros grados, llamados grados simbólicos, sin embargo, fue necesario, para facilitar el trabajo de los que aspiran al descubrimiento de la verdad, establecer clases (Órdenes) en las cuales se desarrollan un poco más los emblemas ofrecidos en los tres primeros grados, sin embargo, dejando un cierto misterio.

Leyendo este corto extracto de un ritual manuscrito del Cuarto Orden del Rito Francés, fechado alrededor de 1784, parece quedar claro qué puede presuponer le práctica e incluso la existencia de los denominados Altos Grados dentro de la Masonería, sea de la filiación ritual que sea.
Su existencia por sí mismo, sustentada en bases apócrifas según algunos Ilustres Hermanos, historiadores y masonólogos, deben obedecer a cuestiones varias, más que a desarrollos consecuentes de la que denominamos masonería azul, que de hecho, sería la única legítimamente digna de llevar este apelativo y por tanto, el alfa y omega del Objetivo que la Orden pretende para el individuo y su interacción con el resto de la humanidad.
Apuntaba un hermano, con buen criterio, en uno de sus trabajos:
Actualmente varias razones explican su utilidad: la necesidad de profundizar, de precisar y de complementar el trabajo cumplido en los talleres simbólicos, a continuación el deseo de ampliar el cuadro de los trabajos y de la fraternidad en una transversalidad inter logias. En efecto, se puede observar que el funcionamiento de las logias simbólicas no permite responder a la satisfacción de estas necesidades: el peso de los trabajos administrativos, las necesidades de trabajos simbólicos e iniciáticos hacen que el tiempo falte para profundizar los problemas estudiados. Además, la práctica demuestra que no es posible hacer funcionar de manera perenne y exacta los trabajos conjuntos entre logias en el grado de Maestro, sin una estructura ritual y simbólica fuerte y motivante.
Aunque tampoco es menos cierto el sentir de algunos otros, cuando advierten del peligro perverso que entraña su inadecuada “asimilación” y vivenciación en cuanto al efecto de “retrogradación iniciática” padecido y plasmado en sentimientos jerárquicos, aristocráticos y tendentes a ampliar más una vulnerada divisa de igualdad, generando vanidades y otras “vitaminas” reforzadoras del equipo de asesinos hirámicos que ocultan e inutilizan esa supuesta resurrección magisterial.
Actualmente, la práctica y difusión del Rito Francés ha puesto, innecesariamente, nerviosos a algunos que incomprensiblemente han querido ver una campaña de guerra ritualística.
No. Aquí no se trata de ver quien es el más guapo. Tan sólo pretendemos devolver un sentido y aportar modestamente lo que se pueda para acercarnos a la verdadera historia de un Rito vilipendiado en el pasado por razones no masónicas, más próximas a la política y mercadeos profanos que a otra cosa. Sobre el tema, veremos como se “respiraba” a principios del XIX sobre textos de la época, un buen test del sentir de las bases que en ocasiones, han debido ceder ante estructuras muy “aristocráticas”, al menos en cuanto a la existencia de estos “Altos Grados” y a la magnitud de su inluencia.
Soy del parecer que, dada su actual práctica, versemos hacia un aprovechamiento inteligente de esa lectura de ampliación-continuación del magisterio, sin darle más importancia que ser lo que es y que no se le suba a nadie a la cabeza deviniendo levitadores misteriosos o gurús detentores de secretos inaccesibles al resto de simples mortales.
Se comentaba en algún espacio de opinión, un “sospechoso” parecido entre los Ordenes del Rito Francés y los Altos Grados del REAA. La verdad es que no dedicaré demasiado tiempo a pretender solucionar el voluntario (en ocasiones) “analfabetismo” histórico-masónico reinante, entre otras cosas, porque hay material más que suficiente para instruirse (solamente hay que querer), y por otra, es que mi acción Académica en otros ámbitos, ni soy quien ni quiero, extrapolarla en este espacio dedicado a lectores de buena fe, que luego se ven sorprendidos por comentarios confusos, falsos, erróneos, infundados y malintencionados en otros lares con algunos miembros dedicados al chascarrillo, la comidilla, el partidismo, la confusión y a la pérdida de tiempo. La única finalidad de este blog es reordenar mis propias ideas y si además puede humildemente servir a alguien, mi felicidad se ve aumentada exponencialmente.
Sí. La verdad es que creo que falta un poco más de espíritu de construcción en algunos “constructores”.
Las similitudes rituales que mencionaba no deben para nada sorprendernos, porque para empezar, la masonería continental del XVIII fue “Modern”, incluso para aquellos grados denominados “Escoceses”, término referido a los grados superiores o Altos grados donde la Escocia geográfica para nada tiene que ver (de eso hablaremos otro día en otra entrada).
Los masones denominados “Escoceses” eran aquellos que habían recibido iniciaciones más allá de las prodigadas en logias azules, Altos Grados que florecieron y proliferaron entre 1740 y 1800 aproximadamente.
Estos parecidos son lógicos:
La reunión de siete Capítulos Rosa-Cruz y la redacción de sus estatutos y reglamentos, van a crear en 1784 un cuerpo federativo de Capítulos, el Grand Chapitre Général de France (en ese momento independiente, pero próximo al Gran Oriente de Francia –véase el papel de Roëttiers de Montaleau-) que pretende poner en orden estos “Altos Grados” por grupos, codificando cuatro grandes familias de grados bajo el nombre de Órdenes, más un Quinto detentor de los conocimientos provenientes de otros sistemas y que actúa como Academia así como grupo de coordinación administrativa.
De todo el “cacao” de grados existentes, quedan reagrupados finalmente así (con sus posteriores y distintas variantes denominativas):
I Elegido o Elegido Secreto
II Gran Elegido o Gran Elegido Escocés
III Caballero Masón o Caballero de Oriente
IV Soberano Príncipe Rosa-Cruz, Caballero del Águila y del Pelícano o Perfecto Masón Libre (Clave de bóveda del sistema)
V Muy Ilustre y Perfecto Maestro
Estas son las soluciones de normalización y versiones rituales retenidas, adoptadas, y llevadas a cabo a partir de 1784, imprimidas en 1801 bajo el título de “Régulateur des Chevaliers Maçons”.
Para los amantes de las correspondencias, la más comúnmente seguida es la siguiente:
RFM REAA
I 11
II 14
III 18
IV 30
V 33

Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9
Miembro de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Miembro de la Logia de Investigación "Los Modernos" - GLMAE

4 comentaris:

  1. Querido Hermano: Como siempre certero y preciso, y más con relación a esa desherencia que hubo con relación al RF que vino de la mano de un integrismo que además optaba por una laicidad política y proclamados esoterismos.
    Comentar que la laicidad y el concepto del RF en Altos Grados no es compatible con ceremonias calcadas de la "Cena" en el interior del Templo que se dan en otros Grados.
    Y Repito como siempre muy pedagógico.
    Víctor Guerra
    Miembro del Circulo de Estudios de Rito Francés

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  2. Q:. H:. Qoaquim

    Gracias por tu dedicacion sincera a la regeneracion en la peninsula Iberica de toda la problematica en torno al Rito frances.

    No es un trabajo sencillo pero no imposible.

    Estamos contigo

    M. R.G.

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  3. QQ.·. HH.·.

    Mil gracias por vuestros motivadores y fraternales comentarios.

    Seguimos en ello con entusiasmo.

    Recibid mi T.·. A.·. F.·.

    Joaquim Villalta

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  4. Querido Hermano
    Muy ilustrativo y concreto, en verdad existe mucha ignorancia y a veces malas intenciones cuando se ataca al RF. Esta cuestion de como los grados se enlazan, y como explicas el 5, me ha aclarado muchas dudas que tenia, recibe un gran abrazo
    Rodrigo Alvarez
    Miembro del Circulo de Estudios del Rito Frances

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