08 de desembre 2009

Regularidad: Anderson, Désaguliers y compañía (III)


Siguiendo con el análisis de la obra culminante del H.·. Patrick Négrier titulada “Arte Real y Regularidad en la tradición de 1723-1730”, intentaremos seguir extrayendo resumidamente algunos de los elementos tan profundamente desarrollados y meticulosamente analizados por su autor, con el objeto de dar luz a un conocimiento más preciso de aspectos aún hoy día confusos o distorsionados.
Es por ello que no me cansaré de remarcar la importancia de la ingente obra de este autor que para muchos estudiosos ha supuesto un giro radical ante aseveraciones infundadas, creídas como ciertas, así como el agradecimiento personal por esta labor conducente al conocimiento en mayúsculas, despejando incógnitas y quitando velos.
Es un hecho que el Régulateur du maçon intentó retomar lo aportado por el rito dicho de los Modernos en base a los rituales anteriores a 1785, y particularmente en la Masonry dissected de Prichard, divulgación de 1730 del ritual del Mason Word practicado entonces por la Gran Logia de Londres.
No obstante, este esfuerzo de conservar la tradición fue imperfecto y los detalles tomados a tal efecto no fueron del todo fieles: por ejemplo, la asociación con los elementos naturales referidos en las purificaciones de los correspondientes viajes, no se contemplan en el Ordre des franc-maçons trahi de Pérau (1745). El mismo l’Ordre des franc-maçons trahi propone la búsqueda del cadáver de Hiram por nueve Maestros, mientras que en la Masonry dissected se lleva a cabo por quince hermanos. La introducción de elementos naturales en el Régulateur de 1801 y la reducción de los quince hermanos de 1730 a nueve en el caso de Pérau constituyen dos transformaciones perjudiciales en cuanto a la interpretación exacta del rito, y un error claro en cuanto a transmisión precisa de una tradición. Si el añadido de los elementos naturales (agua, fuego) pudo ser una simple interpretación orientada y tendenciosa de los viajes, la alteración de los quince en nueve fue simplemente un error cuyo origen apareció tempranamente puesto que si la traducción francesa de la Masonry dissected de Prichard titulada con el nombre Origine et la déclaration mistérieuse des francs-maçons (1743) llevaba aún fielmente la mención de los “quince hermanos”, el Nouveau catéchisme des francs-maçons (1780), siguiendo el error de la leyenda de Hiram llevado a cabo en l’Ordre des francs-maçons thrai (prueba manifiesta de la incomprensión del sentido original de la leyenda de Hiram) substituye también a los quince “nueve” maestros, y los Rituales del Duc de Chartres (1784) cometerán a su vez el mismo error mencionando nueve maestros.
Dicho esto, prosigamos con las dos primeras alteraciones del rito del Mason Word entre 1745 y 1760.
Si el rito del Mason Word conoció un lenta y progresiva gestación desde su calvinismo nativo en Escocia de 1637 hasta su ontologización en el cuadro de la Gran Logia de Londres de 1723-1730, sufrió posteriormente entre 1745 y 1760 dos alteraciones de gran calado que fueron sucesivamente obra de los masones jacobitas (el Sceau Rompu, 1745) y de la Gran Logia de los Antiguos (The Tree distinct knocks, London, 1760).
Los jacobitas (católicos) quienes detentaban entonces la Gran maestría de la Gran Logia de Francia, cristianizaron en 1735 las Constituciones de 1723 (cuyo apartado “Deberes de un francmasón” redactado por Désaguliers celebraban la religión natural como la única norma común para el conjunto de masones de la Gran Logia de Londres) redactando de dicho texto una versión conocida con el nombre de Deberes ordenados a los masones libres (hay que apuntar que en esta época la revocación del Edicto de Nantes en 1685 prohibió en Francia la religión reformada y que en perjuicio del carácter no confesional del Mason Word introducido en Francia había sido un producto consecuencia de la reforma calvinista antes de ser un poco modificado por la reforma anglicana); finalmente, los masones católicos de inspiración ramsayana, violando la verdad histórica de forma descarada, se permitieron introducir en el rito del mason Word (el de la Gran Logia de Londres, madre de las primeras logias francesas) la referencia engañosa del caballero católico Andrew Michaël Ramsay (Discurso de 1736 y de 1737) a los “cruzados” y a los “caballeros de S. Juan de Jerusalén” (Le Sceau Rompu, 1745), así como otros elementos totalmente ajenos a la creación de la institución de la Gran Logia de Londres como al rito del Mason Word. Además de esto, la inspiración ramsayana de los Estatutos de la Orden de San Juan de Jerusalén, que prefiguran en 1744 el espíritu de los primeros rituales de los supuestos altos grados “escoceses”, invita a interrogarse sobre la responsabilidad de los masones católicos romanos en la creación de estos rituales.
Por otro lado, en 1760 los Tres golpes distintos, divulgación del ritual del Mason Word (como desarrollaremos algo más adelante) practicado por la Gran Logia de los Antiguos creada en 1751, atestigua unas alteraciones (entre otras cosas la introducción de una plegaria y la desfiguración del sentido original de la leyenda de Hiram por la introducción de elementos lógicamente incompatibles con el estado original de la leyenda fijada en 1730) llevadas a cabo al rito del Mason Word por la Gran Logia de los Antiguos (o más bien neo-Antiguos), nostálgicos de la masonería operativa de los Antiguos deberes que era confesional y de la cual intentaron inspirarse en su reelaboración del Mason Word, dando así un golpe fatal a este rito que la Gran Logia ecléctica, ecuménica y no confesional de Londres había intentado desconfesionalizar ontologizándolo.
Desde la Unión de los Modernos con los Antiguos en 1813, la Gran Logia Unida de Inglaterra ha elegido renunciar al principio práctico de la religión natural prescrito por las Constituciones de 1723 y ha adoptado un punto de vista teórico conforme al deseo de los Antiguos. Sobre este sujeto, los masones deben saber si prefieren alinear la posición general de su obediencia (lo sensato parecería que correspondería a la obediencia definir la posición común al conjunto de sus miembros sin excepción y no la posición individual de cada uno de ellos) sobre el punto de vista práctico de las Constituciones de 1723, o bien sobre el punto de vista teórico de la Gran Logia Unida de Inglaterra salida de la unión de 1813 (obligación de la creencia en un principio creador del mundo).
Éste citado principio práctico, mínimo común denominador susceptible de regular la admisión en Logia del mayor número posible de candidatos, constituye por su universalidad y proyección ontológica un instrumento capaz de abrir, a los practicantes de dicha ley moral natural Universal, campos superiores de consciencia de mejor modo que cualquier ortodoxia necesariamente portadora de censura, propio en los particularismos de versiones confesionales del rito. Es por ello que las obediencias debieran acordar a la orto-praxis moral primacía sobre toda ortodoxia sea del tipo que sea.


Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9
Miembro de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Miembro de la Logia de Investigación "Los Modernos" - GLMAE

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada