09 de novembre 2011

El porqué de los Altos Grados

Siempre resulta fascinante leer y meditar sobre las reflexiones acerca de los Altos Grados de uno de los mayores estudiosos del simbolismo masónico y de la historia de nuestra Orden. Este texto del M.·. Il.·. H.·. Hervé Vigier, estoy seguro que puede ser altamente pedagógico y clarificador.
Joaquim Villalta

Los Altos Grados han sido desprestigiados sin cesar desde el siglo XVIII hasta nuestros días:
Sobre Ernest Renan que afirma, respecto a las iniciaciones practicadas durante la antigüedad: «La impresión que dejaban las iniciaciones era profunda, lo mismo que la Francmasonería en nuestros días, que aunque completamente hueca, sirva de alimento para muchas almas», el historiador Pierre Chevallier remarca  la apreciación siguiente: «Las Recepciones en los Capítulos y los Consejos fueron unas verdaderas escenas de teatro dónde estaba el melodrama de rigor …. ¿hay detrás de todo este decorado de ópera cómica, una idea o una doctrina sustancial? Se trata de una puesta en escena que sería sólo esto; en una palabra, ¿estaríamos en presencia de algo hueco, para recuperar la expresión de Renan? Parece que sí.» 

Más allá del reproche de vanidad, encontramos en abundancia el de simonía. El barón Tschoudy que titula uno de los capítulos de La Estrella Flamígera «Grados - La absurdidad de unos - La inutilidad de casi todos ellos», precisa su pensamiento por estas palabras sin concesión: «Ocasión de gasto para los engañados, recursos abundantes y lucrativos para los que trapichean a su provecho de luces presuntas de la susodicha Orden». Thory parece confirmar este punto de vista diciendo del célebre caballero Beauchaîne:« Había establecido una Logia en un cabaret, en la calle Sanit Victor; dormía allí y daba por 6 Francos todos los grados de la Francasonería». El mismo Thory generaliza diciendo de los altos grados que son « absurdos, sin continuación y sin enlace». Michel Taillefer hunde el clavo, afirmando que aportan en la Masonería «títulos imaginarios, diplomas de complacencia, patentes apócrifas, cartas antedatadas o forjadas de toda pieza, donde los los emigrados jacobitas no eran  los únicos que hacían negocio». 
Clavel, en la línea política de la dirección de G.O.F. a mediados del siglo XIX, añade su piedra, viendo en los altos grados una alteración perfecta de la Masonería simbólica: «Conservando los altos grados, la Francmasonería perecerá inevitablemente porque, no sólo son una fuente permanente de discordia y de corrupción, sino que desnaturalizan su espíritu y la desvían de las vías por las cuales se debe andar. Los Hermanos tienen pues que optar entre los disfrutes fútiles del orgullo y el deber jurado de concurrir al progreso de la civilización y al bienestar de la humanidad.» 

La Iglesia también señala particularmente con el dedo los altos grados que le parecen abrigar los proyectos más siniestros. Monseigneur de Ségur, hijo mayor de la condesa del mismo nombre, da mustra de literatura rosa, cuando advierte a sus fieles: «Hay una masonería que se ve más o menos y francmasonería que no se ve en absoluto», designando así los altos grados que reúnen «los masones malvados que componen una sociedad secreta que quiere trastornar el mundo y sustituir los derechos humanos a los derechos y el reino de Dios.» Para él con el grado de R +, es la quintaesencia del mal", la revolución anticristiana, atea y satánica ". El señor Havard, periodista en La Francia católica, confirma que los Hermanos de Altos grados son los verdaderos jefes y otros los peones o títeres, a los cuales basta con hacer absorber a grandes rasgos su dosis de simbolismo. Él cita a uno de sus informadores, Francmasón de altos grados, que le confió: «Nuestra táctica fue siempre colocar a los cretinos en el poder. Los puestos principales son proveídos a personajes insustanciales y sin envergadura, peleles abotargados de vanidad de los que tiramos las cuerdas».      
     
En el marco masónico actual donde los Altos Grados del REAA, RER y del Rito Moderno o francés, han sembrado la discordia en el seno de la GLNF, e intentan un abuso de autoridad con vistas a tomar el poder, o desviar a los miembros en la perspectiva de la creación de nuevas Grandes Logias controladas por sus deseos, es imperativo librar, a través de un mensaje fuerte, la explicación de las razones que hicieron a nuestros antepasados crear, en el seno del Gran Capítulo General de Francia, una jurisdicción de los Grados de Sabiduría.

            Después de una progresión clásica que ve al joven Aprendiz, desbordante de entusiasmo, de disponibilidad y de atención, curtirse poco a poco y conseguir de sus mayores su pase, luego su elevación, ¿el camino iniciático ofrecido por la Orden debe pararse? A esta pregunta, nuestra tradición responde por una afirmación doble:
- Toda la simbología está ya librada en los rituales de los tres primeros grados;
- Pero su penetración real en cada uno de nosotros necesita una profundización que ofrece la continuación de lo que no constituye Altos Grados sino un sistema de perfeccionamiento moral destinado a una persecución constante del progreso iniciático. 
La Maestría, más allá de su nombre que aparece cualificar una última etapa, constituye sólo un estado por encima del cual la escuadra y el compás quedan justamente siempre entrecruzados, en la simbología de los ritos modernos. El joven maestro masón debe irse de nuevo hacia atrás y reencontrar su disponibilidad y su humildad de Aprendiz, que desafilan desde que el Maestro siente la llamada de las responsabilidades tintinear en sus orejas y piensa haber dado la vuelta a las cosas.
La Masonería capitular de Rito Moderno o francés, lejos de halagar su orgullo, hace por el contrario volver a bajar del pedestal sobre el cual la denominación de Maestro lo había propulsado a sus propios ojos. Él podrá así cumplir la revolución anti-heroica que es presentada en el Antiguo Testamento, y reconocerse en David que no obtiene su fuerza, su coraje y su victoria sólo de Dios, o en Moisés, pasado de la condición de príncipe en la corte del Faraón, a la de pastor en el País de Madián.

La virtud no se cultiva en línea recta, no es un estado sino un progreso.
El lugar y el papel naturales del mensaje iniciático es poner un plazo en la ascensión temporal vivida por el Maestro, y de poner término a la confianza en él, la cual comienza a gustar. Podrá así perseguir su metánoia, pasando del “conócete a ti mismo” de la enseñanza socrática, al «olvídate tú mismo» del mensaje bíblico.
Los rituales más antiguos todos del grado de Escocés tienen como característica principal hacer efectuar al Recipiendario una marcha inversa a la que había aprendido hasta ahí en los grados simbólicos. La instrucción de un ritual de escocés parisino, anterior a 1750, ilustra perfectamente esta tendencia:

- «¿Por qué dio los pasos de sus grados avanzando y retrocediendo?
- Para anunciarme que sólo oponiendo la humildad al orgullo podemos adelantar en el camino de la virtud.»

Al Hermano que propone la pregunta de saber por qué existen en Masonería los Altos Grados, yo querría decirle que los ingleses hablan de Side Degrees; el Rito francés de grados de Sabiduría; todos ellos constituyen sólo una voluntad de persecución del perfeccionamiento. 

Aquel que es acogido en un Capítulo, no lo es ciertamente para cultivar un sentimiento de superioridad sino para convenir su imperfección. En el espíritu de la Biblia que muestra a través de David la ambivalencia que mancilla a cada ser: «El Eterno me dijo: "No eres tú quien edificará una casa en honor de mi Nombre, porque eres un hombre de guerra y difundiste la sangre. "»

El Maestro masón que llama a la puerta de un Capítulo es en efecto en este instante el hombre, imbuido de la imagen que se edificó de la voluntad de Dios, listo para cometer todos los crímenes, para encender todas las hogueras, para activar todas las guerras, en nombre de una marcha perfectamente intolerante y de una venganza ilusoria. A todos los justicieros que aspiran purificar la tierra en nombre del cielo y procuran matar todo lo que se parece al vicio, el mensaje librado es el de una marcha hacia atrás y de una vuelta frente a su conciencia. Camino escarpado y difícil al cabo del cual acecha un nuevo peligro, el de la desesperación. 
¡« Vencer o morir», divisa del Elegido! Morir de orgullo queriendo reemplazar al cielo, morir de vergüenza y de remordimiento frente al ojo inflexible que lo persigue en el fondo de su conciencia, el Elegido debe elegir victoria sobre sí mismo. Él se entrega en las manos de la Providencia, como lo había hecho antaño, como Recipiendario en su primera iniciación, los ojos vendados, en las manos de H. Terrible. Reencontrará en la I orden el agua y el fuego, los elementos bautismales presentes desde sus primeros viajes. Habrá bebido otra vez hasta la última gota el cáliz de amargura y confirmado su resignación a los decretos de la Providencia, sólo apta para endulzar los efectos.

Sí, este mensaje es lo que guía los primeros pasos del candidato a su entrada en la Orden. No, este mensaje renovado no es inútil, porque no se hace Iniciado en una ceremonia, y el fin no es el fin sino este camino que continuamos recorriendo reviviendo juntos los mensajes principales del Rito, librados a través de una simbología perfectamente coherente. Ésta reclama luego que los hagamos vivir entre nosotros, con el fin de que se hagan bien estas realidades vivas, expresadas por el 2º Vigilante en el momento de la presentación del cuadro de Logia, y destinadas así a difundirse sobre la superficie de la tierra. 

Una instrucción de Compañero confirma esta llamada constante a la Sabiduría:

- ¿Vio hoy a su Maestro?
- Sí, M.V.
- ¿Cómo estaba vestido?
- De oro y de azur.
- ¿Qué significan estas palabras?
- Que un Masón debe conservar la Sabiduría en medio de las grandezas de las que puede ser revestido.

El caballero Rosacruz, Nec Plus Ultra del rito, lleva siempre escuadra y compás entrelazado. Si llega a tomar responsabilidades, el 8º grado de Caballero del Águila Blanca y Negra y el 9º grado de Caballero de la Sabiduría le alertarán de nuevo sobre la dualidad, y le ayudarán en su progreso hacia la unidad, entre las aspiraciones de su búsqueda espiritual y las coacciones de las gravedades temporales.
¡Puedan los grados de Sabiduría ser practicados con tal intención!

Hervé Vigier
Supremo Comendador del Sublime Conseil du Rite Moderne pour la France
Coordinador del Departamento de Historia y Simbología de la Academia del Vº Orden
Unión Masónica Universal del Rito Moderno  

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