08 mayo 2020

Reflexionando sobre los “europeo-centrismos”

Aunque nos pase desapercibido a priori, tener a Europa como la fuente y madre original de la Francmasonería Universal conlleva para muchos de los miembros de este continente una actitud de mirarse al ombligo que nos aliena y encierra en una visión parcial, alejada de la realidad, y deforme en definitiva.
La realidad histórica fundacional de la Orden lleva consigo otra muy próxima en el tiempo consistente en la “exportación” de ésta al continente americano. Esta amnesia europeo-céntrica es más acusada todavía si evaluamos la percepción que tenemos de la masonería iberoamericana, la cual, a pesar de su larga tradición y calado, se nos presenta en muchos casos invisible, sobretodo dentro del ámbito de lo que cada día es más discutible denominar masonería adogmática o liberal.
Resulta paradójico constatar como desde el ala tanta veces criticada de la regularidad anglosajona se han dado pasos más decididos que desde la otra visión a priori más universal y abierta.

La prepotencia en ocasiones de determinadas Potencias masónicas liberales y su pretendido abolengo histórico, han terminado en muchos orientes sudamericanos a realizar maniobras relacionales que, lejos de tender a unir y respetar una rica pluralidad de tendencias y vivencias del Arte Real, han acabado por crear pretendidos garantes de exclusividad bajo la excusa de tener el “cuño europeo de calidad”, dejando a su suerte el desarrollo de su implantación, formación y proyección. Ahí, en particular el Rito Moderno o Francés, ha sido material idóneo argumental para venderse como el más “liberal entre los liberales” y por ende, puerta de entrada de ciertos grupúsculos donde una falta de control y desconocimiento de la realidad zonal ha conllevado irregularidades y picarescas de todo tipo e índole.

A propósito de lo anteriormente citado, es destacable el excelente y magnífico artículo publicado en “The Magisterium” que dibuja todo un panorama para rediseñar. También en el Blog Masonería Siglo XXI se reflexionaba sobre un colonialismo trasnochado e inadmisible.
La masonería sudamericana se muestra abierta para el Hermano o Hermana viajero, sólidamente enraizada en su patrimonio cultural fundamentado en la Libertad cuya llama sigue viva en su seno. No obstante debe estarse alerta porque alrededor de las “llegadas trasatlánticas”, todo un juego de inaceptables “nuevos virreinatos” se ha querido montar por parte de algunos jugadores del “Monopoly”, y ahí están desde los que aprovechan la inexacta garantía de que todo lo que viene de Europa es bueno, como de aquellos que en ese río revuelto pretenden legalizar su irregular e ilegítima proyección iniciática.
Pienso que es preciso recalcar que esto se ha dado muy lastimosamente en la última década entorno al Rito Moderno o Francés de habla hispana (Brasil es punto y aparte, y ahí el control, además de una tradición ininterrumpida desde 1822, ha estado absolutamente garantizado). Afortunadamente hoy, aprovechando los sistemas de comunicación, estudio y contraste, se va clarificando el panorama de la Regularidad del Rito Moderno, que pivota, sin duda alguna, sobre el Supremo Consejo del Rito Moderno del Brasil, para todos sus Grados, y son las Potencias Filosóficas de su correspondencia las que además de ser fieles al espíritu Universal inherente a este rito, garantizan su legado ritual e intervienen en una sincera interacción con otros Cuerpos de la región.

El destino y las irrefutables investigaciones masonológicas han querido, para los practicantes de los Órdenes de Sabiduría del Rito Moderno o Francés que admitamos que, aunque les pese a algunos, el legado histórico fundamentado en 1784 sobre el trabajo del Grand Chapitre Général de France solo permaneciera vivo en Sudamérica, y es desde ahí donde precisamente la “Gran” Europa ha reanudado su línea de transmisión solamente asumible creando puentes y no dando la espalda. Está claro que siempre existirá quien quiera ignorar la evidencia, aunque eso es ya “su” problema y la venda cae para muchos otros Hermanos y Hermanas que sí están dispuestos a seguir en la senda de la búsqueda de la Verdad, la transparencia y la legitimidad.

Trabajo publicado por Joaquim Villalta en el Blog Racó de la Lum el 22 de octubre de 2011, obviamente firmado con sus Grados, responsabilidades y cualidades masónicas actualizados a día de hoy, 08 de mayo de 2020.

Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9, 33º
Director de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Gran Orador del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro de Honor del Grande Oriente Lusitano
Gran Canciller para Europa del Gran Oriente Nacional Colombiano
Soberano Gran Inspector General y Miembro Numerario del "Supremo Consejo del Grado 33º y Último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para Andorra"
Miembro de Honor del Gran Oriente Tradicional de Bolivia
Miembro Honorario del Supremo Consiglio del 33º ed Ultimo Grado del R.S.A.A. per l’Italia e sue Dipendenze
Muy Poderoso Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33º para España del Rito Antiguo y Aceptado (Rite de Cerneau / Thompson-Folger Supreme Council for The United States of America, their Territories and Dependencies)

25 abril 2020

Una mirada al Oeste: el Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz. Gran Capítulo General del Rito Francés de Portugal


Ha sido, este último curso masónico, un año plagado de firmas de tratados de amistad y reconocimiento entre diversas potencias masónicas en los más variados Orientes.
Estos actos me parecen positivos desde la perspectiva de materializar uno de los distintivos de nuestra Orden en cuanto a su universalidad, y unidad desde la diversidad/pluralidad de realidades. Ahora bien, la otra cara de la moneda es cuando esta “búsqueda” u “obtención” de reconocimientos viene dada por una actitud acomplejada/apocada del demandante o provoca reacciones de prepotencia en aquellos que la obtienen (o la otorgan).
Es la extendida confusión del concepto de legitimidad y de la arbitraria, en ocasiones, aplicación del término masónico de regularidad. Existen diversos análisis de este último término, desarrollados hasta la saciedad, y en el que difícilmente se llega a un consenso cuando se basa en criterios condicionantes, arbitrariamente demandados en su génesis relativamente cercana, visible con una simple inmersión en la historia y pre-historia de nuestra hoy “entendida” francmasonería, a la que gusta denominar como especulativa, un término, la regularidad, del que casi todo el mundo se atreve a hablar pero del que tan pocos han ido al fondo con mente abierta. Es curioso como en este último grupo de Hermanos y Hermanas investigadores, estudiosos o que simplemente han reflexionado sinceramente sobre el asunto, se encuentran las posiciones más tolerantes, inclusivas, receptivas y, simbólicamente, más auténticas.
Y es que claro, en mentes medianamente ilustradas o esclarecidas, tres malletazos o un papel timbrado no pueden tener la “magia” de convertir en regular a lo que nació sin serlo, o legitimar algo sobre bases más cercanas a lo político-administrativo que en el trabajo bien hecho a lo largo de la historia. Daría entonces la sensación que estas “sagradas” etiquetas, se otorgan o se quitan al antojo de jerarquías de influencia dominante, y los demás, subyugados a poder estar “tocados” por los susodichos, perderían el trasero por recibir ese “abrazo” (a veces del oso) aunque para ello tuvieran que hacer la tenaza a terceros, eso sí, muy fraternalmente y hasta con mente muy liberal en ocasiones.
Pero que no se preocupe el masón recién iniciado: eso no es la masonería.
Y veremos de todo, como en botica: ver trabajar muy regularmente, muy legítimamente a estructuras independientes tildadas de salvajes, irregulares y demás bellos calificativos, y otras, reconocidas con adjetivos “pata negra”, hacerlo con no tanta calidad como sería de presuponer, y otras que sí,... en fin para volverse loco si se deja uno llevar por lo que le digan sin conocimiento de causa. Lástima que el tema se ve una vez dentro, y no hay forma humana de que sea de otro modo. Procuraremos analizar humildemente en otra ocasión algo más a fondo ese ya desgastado vocablo “regular” y el concepto de “legitimidad” desde un punto de vista estrictamente semántico, histórico e iniciático.
Pero dejemos de lado esta pequeña introducción reflexiva para pasar a mostrar una de esas estructuras poco conocidas y que nos sorprende por su antigüedad y legitimidad histórica en el contexto de los Órdenes de Sabiduría del Rito Francés.
Acostumbrados a mirar sobretodo hacia el Norte o más allá del Atlántico, nos pasa desapercibido echar una mirada a nuestro más cercano vecino del oeste de la península para poder apreciar que su masonería no es de “hace cuatro días”. Vamos a centrarnos, pues, en el Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz. Gran Capítulo General del Rito Francés de Portugal.

La constitución de Logias Masónicas en Portugal parece ya remontarse a 1727, ya sea fruto de militares y comerciantes Ingleses y escoceses e incluso de franceses dedicados también al comercio en estos lares. La figura de Hipólito Costa en la estructuración y configuración de la masonería portuguesa a principios del XIX es fundamental tras, cómo no, una intensa persecución por la Inquisición tan bien conocida en toda la península. Las peripecias y viajes de este histórico personaje así como otros detalles de contexto histórico que no abordaremos en este artículo, llevan a presuponer que el Rito Francés, cuyos rituales fueron publicados e impresos en 1801, fuera el rito oficial del primer Gran Oriente Lusitano en su origen.
La fundación del Gran Oriente Lusitano data de 1802. Dos años más tarde, el 25 de abril de 1804, se firmó un Tratado de Amistad con el Gran Oriente de Francia (donde ya aparece el grado de Caballero Rosa-Cruz entre los masones portugueses firmantes, mostrando su preexistencia a dicha fecha, probablemente desde 1802).
A través de este Tratado entre el GOL y el GODF se ha acreditado la existencia y funcionamiento de los Órdenes de Sabiduría del Rito Francés en Portugal, al menos desde 1804, año en el que posiblemente se expidiera una patente de forma oficial. Por otra parte, la Constitución del Gran Oriente Lusitano de 1806, se refiere explícitamente a los diferentes órdenes y capítulos de Rito Francés, en su capítulo III y el artículo XIII, que presupone la existencia de un "Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa Cruz", así como varios capítulos.
Mientras que en Francia por otras razones dignas de análisis a fondo, los Órdenes de sabiduría dejaron de ser practicados durante unos 170 años (aproximadamente desde 1830 hasta 1999) en Portugal, por su parte, la labor del Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz, prosiguió durante este largo período, a pesar de las numerosas persecuciones y prohibiciones de las que fue objetivo la masonería, trabajado de forma ininterrumpida desde 1804 hasta 1939, es decir, alrededor de 140 años. Después de que Salazar prohibiera la masonería en 1935, de manera totalmente subterránea, los últimos supervivientes del "Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz, se incorporaron al Supremo Consejo de Grandes Inspectores Generales del Grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para Portugal y su jurisdicción, a través del Acuerdo de 1939 y, a partir de esta fecha, el Rito Francés o Moderno dejó de ser practicado en Portugal.
Sólo en 1991, después de la Revolución de los Claveles de abril 25 de 1974, con la fundación de la Logia Simbólica "Delta", el Rito Francés fue reintroducido en el Grande Oriente Lusitano, que fue practicado durante 10 años exclusivamente por esta Logia. Desde 2001, un grupo importante de masones del Gran Oriente Lusitano, perteneciente a la Respetable Logia "Delta" y hermanos españoles del Grande Oriente Ibérico (G.O.I.) fueron elevados en Francia, bajo la auspicios del Gran Oriente Latino Americano (GOLA) de manera gradual y sucesivamente en los diferentes Órdenes de Sabiduría del Rito Francés, con el apoyo de los Hermanos del Gran Capítulo General del Gran Oriente de Francia.
Esta chispa inicial desembocó finalmente con la creación del "Gran Capítulo General del Rito Francés de Portugal” con patente concedida por el GOLA quien a su vez la había recibido del GODF el 20 de diciembre de 2000.
El Supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, depositario desde el Acuerdo de 1939, de la Patente y de todos los poderes de la jurisdicción y la administración del Rito Francés para Portugal, reactivó en 2003, el Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa - Cruz, con masones elevados en Francia, así como con otros, especialmente los MM.·. II.·. HH.·. Fernando Valle y Emídio Guerreiro, iniciados en el Rito Francés hacía 80 años, últimos supervivientes desde 1939 a la edad de 103 y 104 años respectivamente en 2003, transfiriendo a este Soberano Gran Capítulo la Patente y todas sus prerrogativas, permitiendo así el restablecimiento de la Cadena de Unión del Rito Francés en Portugal, en toda su plenitud.
Es remarcable el hecho que el Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz trabajó desde 1804 hasta 1939 sin interrupción, y que su reactivación en 2003, con la presencia de los Venerables Hermanos Fernando Valle y Emídio Guerreiro, de 103 y 104 años de edad, implicó que nunca se rompiera la Cadena de Unión iniciática del Rito Francés y sus Órdenes de Sabiduría desde 1804 hasta 2003, por lo tanto durante cerca de dos siglos. Estos masones, convocados por el hermano Fernando Valle el 27 de agosto de 2003, decidió por unanimidad en la Asamblea del 5 de septiembre de 2003, en el Palacio Masónico de Lisboa, la integración de estos dos organismos en una única Potencia Masónica, Libre y Soberana, con el fin de preservar el legado histórico y la tradición del Rito Francés en Portugal, constituyendo así el Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz - Gran Capítulo General del Rito Francés de Portugal.
Hemos dado así una breve recorrido sobre la historia del Rito Francés en el Oeste de la península Ibérica que, como en otros lugares, tiene muchos más capítulos, también llenos de interés, pasión y, por qué no, suspense. Será otro día.

Trabajo publicado por Joaquim Villalta en el Blog Racó de la Lum el 29 de agosto de 2009, obviamente firmado con sus Grados, responsabilidades y cualidades masónicas actualizados a día de hoy en 2020.

Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9, 33º
Director de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Gran Orador del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro de Honor del Grande Oriente Lusitano
Gran Canciller para Europa del Gran Oriente Nacional Colombiano
Miembro de Honor del Gran Oriente Tradicional de Bolivia
Miembro Honorario del Supremo Consiglio del 33º ed Ultimo Grado del R.S.A.A. per l’Italia e sue Dipendenze
Muy Poderoso Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33º para España del Rito Antiguo y Aceptado (Rite de Cerneau / Thompson-Folger Supreme Council for The United States of America, their Territories and Dependencies)

17 abril 2020

La disputa entre "Antiguos" y "Modernos" (3)

Si puede aparentar que los "Antiguos" fueran más bien pequeñas gentes practicantes de una " técnica ritual " más estricta que la de los "Modernos", la uniformización de las dos Grandes logias iba a hacerse bastante rápida y estaba ya muy avanzada a principios del siglo XIX hasta incluso a nivel de la Gran Maestría, lo que explica la Unión de 1813. En aquella época, el origen irlandés de los "Antiguos" casi había desaparecido.
Las relaciones entre Irlanda y Escocia son antiguas. La tribu primitiva de Irlanda, son "Scots". Por otro lado, en la época de la 2 GG LL rivales inglesas, la GL de Escocia mantendrá relaciones de amistad con los "Antiguos", y el Arco Real se implantará fácil y muy rápidamente en Escocia.

Vimos que la inteligencia de la disputa de "Ancients" y de "Moderns" (1751-3/1813) necesita tomar en consideración la historia de la Masonería irlandesa. Dos autores importantes, Heron Lepper y Crossle , nos ayudan a ello. Así es como pudimos determinar que, de todas las quejas criticadas a los Modernos por los Antiguos, dos verdaderamente tienen que examinarse: la antigüedad efectiva de los usos de estas dos GGLL y la cuestión de la instalación secreta y del Arco Real, este último punto que plantea implícitamente la cuestión de los grados masónicos. En efecto si existe en 1730, en Inglaterra como en Irlanda, sistemas masónicos en 3 grados, parece que estos sistemas no tuvieran la misma antigüedad y no recubran la misma realidad. ¿Cómo pues, en Irlanda, el sistema de los grados se constituyó? Es lo que vamos a estudiar a través de un artículo notable de Philipp Crossle, “The Irish Rite”.

Recordemos primero que " las islas británicas " son formadas por 3 países muy diferentes y a menudo opuestos: Inglaterra, Escocia e Irlanda. Lo mismo ocurre al tratar de operar una distinción entre las Masonerías de estos países. La historia de la Masonería irlandesa es completamente diferente de la Masonería inglesa. Philipp Crossle pone de manifiesto la originalidad profunda del sistema masónico irlandés antes de 1750.

Los orígenes de la Masonería en Irlanda son muy oscuros. ¿Podría haber sido importada de Inglaterra (a finales del XVII, en los años 1680)?, Irlanda es en aquel momento una colonia inglesa. ¿Esta Masonería irlandesa sería pues aquella de los anglo-irlandeses, quiénes habrían formado un tipo de aristocracia que dominaría Irlanda? Esta aristocracia está separada además del país no sólo sobre el plano económico y social sino también sobre el plano religioso: es anglicana mientras que los irlandeses autóctonos son católicos.

A principios del XVIII, la “masonería obedencial” aparece en Inglaterra hacia 1717-23, luego en Irlanda en 1725, pero, aparentemente, de modo completamente distinto. Remarquemos en efecto que esta masonería irlandesa, aunque probablemente de origen inglés, está atestiguada desde el 1688 y, después de cerca de 40 años, evolucionó por su propia cuenta, independientemente de Inglaterra. En los años 1720, es pues muy probable que las Masonerías inglesas e irlandesas fueran muy diferentes aunque de una antigüedad igual, y hasta se podría formular la hipótesis por la que los irlandeses hubieran conservado usos que los Ingleses mismos habrían alterado o perdido, lo que habría constituido de hecho un tipo de antigua masonería inglesa (convertida en irlandesa). Es aquí dónde se podría anclar la reivindicación de antigüedad siempre proclamada por el GL de 1751-3.

En 1730, la GL de Irlanda publica su libro de las Constituciones dichas de Pennell. Es descrito allí, por primera vez de manera oficial, un sistema en 3 grados: aprendiz, compañero y maestro. Recordemos que las Constituciones de 1723, en Londres, había definido una Masonería en 2 grados, lo que está en 1730 atestiguado, por una divulgación y por primera vez en Inglaterra, el grado de Maestro, divulgación que será condenada por la GL de Londres, y solamente en 1738 el grado de Maestro será oficializado, en la 2a edición de las Constituciones inglesas.

Philipp Crossle constata pues que el texto de Pennell describe explícitamente 3 grados. Además, se dice que un diácono, un vigilante, un maestro elegido, un diputado GM que ya habrían sido "compañero" podrán verse conferidos del grado de "Maestro" después de su Instalación. Para explicar estas rarezas, y es toda la tesis de Philipp Crossle, hay que comprender que las palabras "aprendiz", "compañero" y "Maestro" no tienen, en aquella época, el mismo sentido y no designan la misma cosa en Irlanda y en Inglaterra. Crossle nos explica que no se puede poner sobre el mismo plano el texto oficial de las Constituciones de Pennell y la divulgación de Prichard reconocida en su tiempo por la GL de Londres. En Irlanda, en 1730, el grado de aprendiz correspondería al contenido de los grados de aprendiz y de compañero en Inglaterra, el grado de compañero correspondería a un contenido próximo (pero posiblemente sin leyenda) de lo que será el futuro grado de Maestro en Inglaterra y el grado de Maestro, siempre en Irlanda, describe lo esencial de lo que será conocido más tarde bajo el nombre de " Arco Real ". Esto justificaría la principal queja que Antiguos (irlandeses) reprochaban a Modernos (ingleses), a saber que estos últimos ignoraban el Arco Real, y explicaría también que la introducción del Arco Real en Inglaterra haya aparecido como un 4º grado.

La tesis de Crossle perfectamente se inscribe pues en lo que sabemos sobre el origen de los grados (a finales del siglo XVII, en Inglaterra, en Escocia, en Irlanda, el contenido de los grados de aprendiz y de compañero - años 1730 - estaba reunido en el solo grado de aprendiz mientras que el grado de compañero cerraba lo esencial de lo que llegará a ser el grado de Maestro) añadiendo a esto un elemento nuevo: el grado de Maestro en Irlanda o Arco Real.

En cuanto a Laurence Dermott, figura emblemática de los Antiguos, personaje poco conocido entre los que algunos piensan que habría sido católico, es ya masón cuando llega a Inglaterra. Es probable que su acogida en las logias inglesas fuera, como irlandés, difícil más aun cuando los usos y el contenido de los grados eran muy diferentes o repartidos de otro modo con relación a lo que había conocido y había recibido en Irlanda. Y sobre todo faltaba allí el Arco Real. Este grado pues será introducido en Inglaterra pero en el sistema preexistente, y se hará como un tipo de 4º grado inglés.
Esto planteará problemas - la disputa de los Antiguos y de los Modernos lo demuestra - porque el Arco Real no es, para los Antiguos, un alto grado, sino que completamente forma parte de grados del Oficio. Hasta es, según la fórmula célebre de Dermott, " la raíz, el corazón y la médula de la Masonería ". La hipótesis de Crossle va en este sentido: el primer sistema masónico en 3 grados es irlandés y contiene el Arco Real.

La disputa de los Antiguos y de los Modernos aparece, más allá de los problemas de personas como el choque de dos culturas y de dos concepciones diferentes de la masonería.

(Traducción, síntesis y reelaboración de un estudio del H.·. R. Dachez por Joaquim Villalta)

La disputa entre "Antiguos" y "Modernos" (2)

En realidad, es un Gran Comité el que aparece en 1751 y que toma el título de GL a partir de 1753 cuando tuvo un hermano de nacimiento noble para presidirla en calidad de Gran Maestro. Los primeros miembros eran irlandeses emigrados a Inglaterra. Éstos probablemente habrían tenido dificultades en hacerse recibir en Logias inglesas. Además estas Logias practicaban una Masonería demasiado diferente de la suya lo que hacía casi imposible una integración en la GL de 1717. Entonces habrían fundado su propia GL donde podían practicar los usos que habrían aportado de Irlanda y habrían proclamado su antigüedad con relación a la Masonería inglesa.

La calificación de “ancients" atribuida a una GL que tiene 30 años menos que la de más edad puede parecer curiosa, polémica e injusta. Por cierto, pero más allá de esta disputa de palabras, no debemos olvidar las cuestiones fundamentales:
1. ¿Cuáles son las diferencias efectivas entre ambos GG LL?
2. ¿Entre los diferentes usos, cuáles verdaderamente eran los más antiguos, y, en esta perspectiva, cuándo, donde, cómo, por qué sería dado el paso de los usos antiguos a los usos modernos?
Estas dos cuestiones apenas tienen, incluso hoy, respuestas satisfactorias.

Parece que se puede renovar esta problemática estudiando la Masonería en Irlanda.
El conocimiento de la Masonería irlandesa necesariamente pasa por el estudio de una obra fundamental de John Herron Lepper y Philipp Crossle, Historia de la GL de los Masones Antiguos y aceptados de Irlanda, Dublín, 1925, reeditado en 1987.
En esta obra, los autores muestran que existen pruebas documentales de la existencia de una masonería especulativa en Irlanda antes de que también se tuviera la certeza, documental, en Inglaterra. Así, en los archivos del Trinity College de Dublín, un documento menciona la existencia de una Logia de francmasones (esencialmente reuniendo a estudiantes) en 1688. Otro manuscrito del Trinity College, que lleva la fecha de 1711, describe un sistema en 3 etapas. En 1725, el recitado de una procesión pública atestigua la existencia de una GL en Irlanda. En 1730 por fin, son publicadas las Constituciones denominadas de Pennel, próximas al texto de Anderson, a esta diferencia importante que menciona el grado de Maestro lo que no es el caso en el texto inglés de 1723, que tendrá que esperar a la edición de 1738.
Así, comprobamos que todas las manifestaciones conocidas de la primera Masonería irlandesa son notables o por su fecha o por su contenido. A la vista estos documentos, resulta que la Masonería irlandesa es antigua y diferente de la primera Masonería inglesa.

Sobre el origen sociológico de esta Masonería irlandesa, podemos emitir dos hipótesis. Sería una Masonería puramente irlandesa o celta o bien (Irlanda que fue de facto ocupada por Inglaterra) una Masonería de colonos ingleses instalados en Irlanda (los anglo - irlandeses). Estos últimos componían la aristocracia del país y estaban esencialmente reagrupados alrededor de Dublín. Esta hipótesis parece la más creíble y la primera Masonería irlandesa aparece cada vez más como una Masonería anglo-irlandesa. Sin embargo, todos los colonos no formaban parte de la aristocracia. Se constituye así una inmigración anglo-irlandesa pobre y muy próxima a la población irlandesa autóctona, de modo que la emigración irlandesa hacia Inglaterra esta vez en el siglo XVIII es sobre todo una emigración de anglo-irlandeses. Podemos entonces imaginar, porque ningún documento lo confirma en la actualidad, por qué estos anglo-irlandeses, emigrados, de pequeña extracción, con su Masonería propia recibieron una acogida poco entusiasta en las Logias inglesas más aun cuando poseían un grado - y es en la perspectiva que se puede reexaminar la cuestión del Arco Real - superior al grado de Maestro y desconocido de los ingleses (el Arco Real actual fue profundamente modificado en 1835), que consideraban, así como lo escribió Laurence Dermott en las Constituciones de los Ancients, "como la raíz, el corazón, la médula de la Masonería " y qué conseguirán por otra parte imponer definitivamente en la práctica masónica inglesa.

En 1778, en una edición de las Constituciones, Laurence Dermott elabora una lista de quejas que los "Antiguos" lanzan contra los "Modernos". El abandono o la ignorancia de la Instalación secreta de los VV MM, instalación capital ya que, en el sistema de los "Antiguos", abre la vía al Arco real, es creíble. De hecho, la instalación es desconocida en Inglaterra - por lo menos no existe ningún atestado documental - antes de 1760 y la divulgación de los "Tres golpes distintos". Pero aparte de esta acusación, las otras quejas faltan singularmente de fundamentos documentales y incluso contrario a todos los documentos conocidos. Esto es:

1. El abandono de las oraciones durante las ceremonias masónicas.
2. El abandono de la celebración de las fiestas de San Juan.
3. La inversión del orden de las Palabras Sagradas.

En suma, si se toma lo que está atestiguado, dos datos mayores pueden definir la originalidad efectiva de los "Antiguos" con relación a los "Modernos"

1. Su antigüedad.
2. La aportación de la Instalación secreta y del Arco Real.

Phillip Crossle, en un artículo famoso, “The Irish Rite”, propone una interpretación sutil de la jerarquía de los grados en Irlanda hacia 1730. En las Constituciones de Pennel, hay 3 etapas, Aprendiz, Compañero, Maestro pero ellas no corresponderían a los tres grados homónimos de la Masonería inglesa tales como son definidos en la divulgación de Prichard (1730). Según la teoría de Crossle, podemos establecer el cuadro siguiente:

Irlanda ------------------------------------Inglaterra

Aprendiz-------------------------------Aprendiz y Compañero

Compañero------------------------------------Maestro

Maestro = Instalación y Arco Real

Estudiando este artículo, intentaremos releer la disputa de los "Modernos" y de los "Antiguos" y plantearnos las cuestiones relativas a los orígenes y la antigüedad probable de la Masonería de los “Ancients” así como a las fuentes de esta Masonería.

La disputa entre "Antiguos" y "Modernos" (1)

A medida que avanzan las investigaciones, la historia de los primeros tiempos de la Masonería inglesa parece más compleja que lo dicho o imaginado hasta ahora. Es el caso del conflicto fundamental que sacudió la francmasonería del otro lado del canal de la Mancha durante cerca de 60 años: la disputa entre los "Antiguos" y "Modernos" (1751/1753-1813).
Sobre todo estudiada como un asunto interno en Inglaterra, parece hoy, si se quiere renovar y profundizar en la cuestión que hay que tener en cuenta el entorno británico, sobre todo irlandés, incluso la Masonería continental y principalmente francesa.
Así es como desde 1928, Philipp Crossle, gran historiador de la Masonería irlandesa, llamó la atención sobre las especificidades de esta Masonería, particularmente la existencia de un sistema en 3 grados o etapas, anterior al sistema revelado por Samuel Prichard en 1730, dotado de un contenido diferente que comprendía el Arco Real. Haciendo esto, Crossle planteaba implícitamente la cuestión de la aparición y de la influencia de los altos grados en la historia general de la Masonería.
Por otro lado, si, como mostró Alain Bernheim, las Masonerías inglesas y francesas fueron, para los grados azules, sensiblemente idénticas hasta aproximadamente 1750 (hasta la aparición de los "Antiguos"), es cierto que el afloramiento de los altos grados en Francia desde los años 1740 tendrá una incidencia sobre la Masonería inglesa a partir de finales de siglo.
Es decir que la manera acostumbrada de contemplar este conflicto, como una disputa entre un sistema inglés perfectamente definido e inamovible representado por el GL de 1717 y llamado de los "Modernos" y un sistema importado de Irlanda por los "Antiguos" tiene que renovarse sin duda.
Por tomar un solo problema como el del Arco real , considerado haber sido importado de Irlanda a Inglaterra por los "Antiguos", ¿cómo dar cuenta del hecho de que la leyenda de este grado que pronto será conocida en Inglaterra es diferente de la desarrollada en la versión irlandesa, pero en cambio muy próxima de la leyenda que figura en los rituales franceses dicho de "Royale Arch"?

Está claro que la historia de la Masonería inglesa no se resume en la historia de la Masonería en Inglaterra “strictu sensu”. Es, en realidad, la historia de una Masonería que sufre todo tipo de influencias, internas e ingleses por supuesto, pero también externas, irlandesas y francesas. En el segundo tercio del siglo XVIII, se constituyó por tanto en Inglaterra, un sistema masónico que es el producto de todas estas influencias y que, evidentemente, también tuvo influencias, a su vuelta, sobre otras Masonerías, particularmente en Francia. Aparece así una historia franco-británica que intenta cercar todas estas influencias y releer un cierto número de problemas relativos a los orígenes de la Masonería: la Instalación del Maestro de la Logia, el Arco Real, etc.
La disputa de "Moderns" y "Ancients" es una disputa fundamental de la Masonería inglesa. Clásicamente, se enuncia así: hasta 1750, la Masonería inglesa está unida y es uniforme. En 1751, aparece una nueva organización masónica que va a llamarse " GL de los FM según las antiguas instituciones " o más simplemente "GL de los Antiguos ". La GL de 1717 se llamará, desconsideradamente "GL de los Modernos " (y hoy " Primera Gran Logia"). Esta GL de los Antiguos está principalmente fundada por Masones irlandeses que viven en Londres pero niegan los usos de la GL de 1717 que, en 1750, estaba ya ampliamente expandida en toda Inglaterra.
Hasta finales del siglo XIX, la teoría según la cual la GL de los "Antiguos" era una escisión o un cisma del GL de los Modernos fue comúnmente admitida. Según esta tesis, un cierto de números de Logias habría dejado la GL de Londres y creado una nueva obediencia como negativa a las innovaciones que habrían sido aportadas en el Oficio por la susodicha GL. Estas innovaciones, entre las cuales está la historia famosa de la inversión de las Palabras sagradas (J-B o B-J), habrían aparecido en los años 1730, luego éstas se habrían vuelto muy numerosas (hasta el punto de volverse inaceptables) que ciertas Logias habrían decidido, en los años 1750, volver a los antiguos usos y dejar la GL de 1717. Esta tesis evidentemente fue defendida por los mismos "Ancients " y desde 1756 con la publicación del libro de las Constituciones Ahiman Rezon de Laurence Dermott. Henri Sadler (en Masonic Facts and Fictions) definitivamente demostró, en 1887, que la fundación de 1751 no era el fruto de un cisma sino que se constituyó “de novo” y que tiene, por consiguiente, un origen diferente al de la GL de 1717.