29 d’agost 2009

Una mirada al Oeste: el Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz. Gran Capítulo General del Rito Francés de Portugal


Ha sido, este último curso masónico, un año plagado de firmas de tratados de amistad y reconocimiento entre diversas potencias masónicas en los más variados Orientes.
Estos actos me parecen positivos desde la perspectiva de materializar uno de los distintivos de nuestra Orden en cuanto a su universalidad, y unidad desde la diversidad/pluralidad de realidades. Ahora bien, la otra cara de la moneda es cuando esta “búsqueda” u “obtención” de reconocimientos viene dada por una actitud acomplejada/apocada del demandante o provoca reacciones de prepotencia en aquellos que la obtienen (o la otorgan).
Es la extendida confusión del concepto de legitimidad y de la arbitraria, en ocasiones, aplicación del término masónico de regularidad. Existen diversos análisis de este último término, desarrollados hasta la saciedad, y en el que difícilmente se llega a un consenso cuando se basa en criterios condicionantes, arbitrariamente demandados en su génesis relativamente cercana, visible con una simple inmersión en la historia y pre-historia de nuestra hoy “entendida” francmasonería, a la que gusta denominar como especulativa, un término, la regularidad, del que casi todo el mundo se atreve a hablar pero del que tan pocos han ido al fondo con mente abierta. Es curioso como en este último grupo de Hermanos y Hermanas investigadores, estudiosos o que simplemente han reflexionado sinceramente sobre el asunto, se encuentran las posiciones más tolerantes, inclusivas, receptivas y, simbólicamente, más auténticas.
Y es que claro, en mentes medianamente ilustradas o esclarecidas, tres malletazos o un papel timbrado no pueden tener la “magia” de convertir en regular a lo que nació sin serlo, o legitimar algo sobre bases más cercanas a lo político-administrativo que en el trabajo bien hecho a lo largo de la historia. Daría entonces la sensación que estas “sagradas” etiquetas, se otorgan o se quitan al antojo de jerarquías de influencia dominante, y los demás, subyugados a poder estar “tocados” por los susodichos, perderían el trasero por recibir ese “abrazo” (a veces del oso) aunque para ello tuvieran que hacer la tenaza a terceros, eso sí, muy fraternalmente y hasta con mente muy liberal en ocasiones.
Pero que no se preocupe el masón recién iniciado: eso no es la masonería.
Y veremos de todo, como en botica: ver trabajar muy regularmente, muy legítimamente a estructuras independientes tildadas de salvajes, irregulares y demás bellos calificativos, y otras, reconocidas con adjetivos “pata negra”, hacerlo con no tanta calidad como sería de presuponer, y otras que sí,... en fin para volverse loco si se deja uno llevar por lo que le digan sin conocimiento de causa. Lástima que el tema se ve una vez dentro, y no hay forma humana de que sea de otro modo. Procuraremos analizar humildemente en otra ocasión algo más a fondo ese ya desgastado vocablo “regular” y el concepto de “legitimidad” desde un punto de vista estrictamente semántico, histórico e iniciático.
Pero dejemos de lado esta pequeña introducción reflexiva para pasar a mostrar una de esas estructuras poco conocidas y que nos sorprende por su antigüedad y legitimidad histórica en el contexto de los Órdenes de Sabiduría del Rito Francés.
Acostumbrados a mirar sobretodo hacia el Norte o más allá del Atlántico, nos pasa desapercibido echar una mirada a nuestro más cercano vecino del oeste de la península para poder apreciar que su masonería no es de “hace cuatro días”. Vamos a centrarnos, pues, en el Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz. Gran Capítulo General del Rito Francés de Portugal.

La constitución de Logias Masónicas en Portugal parece ya remontarse a 1727, ya sea fruto de militares y comerciantes Ingleses y escoceses e incluso de franceses dedicados también al comercio en estos lares. La figura de Hipólito Costa en la estructuración y configuración de la masonería portuguesa a principios del XIX es fundamental tras, cómo no, una intensa persecución por la Inquisición tan bien conocida en toda la península. Las peripecias y viajes de este histórico personaje así como otros detalles de contexto histórico que no abordaremos en este artículo, llevan a presuponer que el Rito Francés, cuyos rituales fueron publicados e impresos en 1801, fuera el rito oficial del primer Gran Oriente Lusitano en su origen.
La fundación del Gran Oriente Lusitano data de 1802. Dos años más tarde, el 25 de abril de 1804, se firmó un Tratado de Amistad con el Gran Oriente de Francia (donde ya aparece el grado de Caballero Rosa-Cruz entre los masones portugueses firmantes, mostrando su preexistencia a dicha fecha, probablemente desde 1802).
A través de este Tratado entre el GOL y el GODF se ha acreditado la existencia y funcionamiento de los Órdenes de Sabiduría del Rito Francés en Portugal, al menos desde 1804, año en el que posiblemente se expidiera una patente de forma oficial. Por otra parte, la Constitución del Gran Oriente Lusitano de 1806, se refiere explícitamente a los diferentes órdenes y capítulos de Rito Francés, en su capítulo III y el artículo XIII, que presupone la existencia de un "Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa Cruz", así como varios capítulos.
Mientras que en Francia por otras razones dignas de análisis a fondo, los Órdenes de sabiduría dejaron de ser practicados durante unos 170 años (aproximadamente desde 1830 hasta 1999) en Portugal, por su parte, la labor del Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz, prosiguió durante este largo período, a pesar de las numerosas persecuciones y prohibiciones de las que fue objetivo la masonería, trabajado de forma ininterrumpida desde 1804 hasta 1939, es decir, alrededor de 140 años. Después de que Salazar prohibiera la masonería en 1935, de manera totalmente subterránea, los últimos supervivientes del "Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz, se incorporaron al Supremo Consejo de Grandes Inspectores Generales del Grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para Portugal y su jurisdicción, a través del Acuerdo de 1939 y, a partir de esta fecha, el Rito Francés o Moderno dejó de ser practicado en Portugal.
Sólo en 1991, después de la Revolución de los Claveles de abril 25 de 1974, con la fundación de la Logia Simbólica "Delta", el Rito Francés fue reintroducido en el Grande Oriente Lusitano, que fue practicado durante 10 años exclusivamente por esta Logia. Desde 2001, un grupo importante de masones del Gran Oriente Lusitano, perteneciente a la Respetable Logia "Delta" y hermanos españoles del Grande Oriente Ibérico (G.O.I.) fueron elevados en Francia, bajo la auspicios del Gran Oriente Latino Americano (GOLA) de manera gradual y sucesivamente en los diferentes Órdenes de Sabiduría del Rito Francés, con el apoyo de los Hermanos del Gran Capítulo General del Gran Oriente de Francia.
Esta chispa inicial desembocó finalmente con la creación del "Gran Capítulo General del Rito Francés de Portugal” con patente concedida por el GOLA quien a su vez la había recibido del GODF el 20 de diciembre de 2000.
El Supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, depositario desde el Acuerdo de 1939, de la Patente y de todos los poderes de la jurisdicción y la administración del Rito Francés para Portugal, reactivó en 2003, el Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa - Cruz, con masones elevados en Francia, así como con otros, especialmente los MM.·. II.·. HH.·. Fernando Valle y Emídio Guerreiro, iniciados en el Rito Francés hacía 80 años, últimos supervivientes desde 1939 a la edad de 103 y 104 años respectivamente en 2003, transfiriendo a este Soberano Gran Capítulo la Patente y todas sus prerrogativas, permitiendo así el restablecimiento de la Cadena de Unión del Rito Francés en Portugal, en toda su plenitud.
Es remarcable el hecho que el Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz trabajó desde 1804 hasta 1939 sin interrupción, y que su reactivación en 2003, con la presencia de los Venerables Hermanos Fernando Valle y Emídio Guerreiro, de 103 y 104 años de edad, implicó que nunca se rompiera la Cadena de Unión iniciática del Rito Francés y sus Órdenes de Sabiduría desde 1804 hasta 2003, por lo tanto durante cerca de dos siglos. Estos masones, convocados por el hermano Fernando Valle el 27 de agosto de 2003, decidió por unanimidad en la Asamblea del 5 de septiembre de 2003, en el Palacio Masónico de Lisboa, la integración de estos dos organismos en una única Potencia Masónica, Libre y Soberana, con el fin de preservar el legado histórico y la tradición del Rito Francés en Portugal, constituyendo así el Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz - Gran Capítulo General del Rito Francés de Portugal.
Hemos dado así una breve recorrido sobre la historia del Rito Francés en el Oeste de la península Ibérica que, como en otros lugares, tiene muchos más capítulos, también llenos de interés, pasión y, por qué no, suspense. Será otro día.

Trabajo publicado por Joaquim Villalta en el Blog Racó de la LLum el 29 de agosto de 2009, obviamente firmado con sus Grados, responsabilidades y cualidades masónicas actualizados el 25 de abril  de 2020.

Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9, 33º
Director de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Gran Orador del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro de Honor del Grande Oriente Lusitano
Miembro de Honor del Gran Oriente Nacional Colombiano
Miembro de Honor del Gran Oriente Tradicional de Bolivia
Soberano Gran Inspector General y Miembro Numerario del "Supremo Consejo del Grado 33º y Último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para el Principado de Andorra"
Miembro Honorario del Supremo Consiglio del 33º ed Ultimo Grado del R.S.A.A. per l’Italia e sue Dipendenze
Muy Poderoso Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33º para España del Rito Antiguo y Aceptado (Rite de Cerneau / Thompson-Folger Supreme Council for The United States of America, their Territories and Dependencies)

28 de juny 2009

Breve apunte sobre el porte de la Espada

En ocasiones se apunta que la presencia y el porte de la espada en Logia sea una tradición heredada de las antiguas Logias Militares.
Sin embargo, existe otra argumentación que comparto y que a continuación exponemos:

Encontramos escrito ya en alguna divulgación, como la del “Sceau Rompu” de 1745: "todo Masón en Logia es gentilhombre: deponemos entrando su condición de plebe, como dejamos sus títulos en la puerta con el fin de estar todos al mismo nivel". Una explicación se hace necesaria sobre el término gentilhombre: en inglés, gentilhombre quiere decir " persona elevada, de buena compañía". Los masones ingleses se recrutaban evidentemente sólo entre los gentilhombres. Cuando la francmasonería atravesó la Mancha, tradujimos - correctamente - gentle por gentil y men por hombres, lo que dio "gentilhombres". Pero un gentilhombre, en francés, no quería decir la misma cosa que en inglés, esto significaba " de familia noble " (como el inglés nobleman): el diccionario de la Academia da para definición " noble de raza ".

¿Es por esto que todos los masones se hicieron unos "burgueses gentilhombres"?
Esta razón parece haber empujado en todo caso a los masones franceses, para poder considerarse totalmente como "gentilhombres", a practicar la "nivelación por lo alto" (desde el punto de vista de la escala social) otorgándose mutuamente una nobleza ficticia: mientras que, en la vida social del Antiguo Régimen, el porte de la espada estaba reservado para los aristócratas, los masones franceses del siglo XVIII convinieron, para marcar mejor la igualdad que predicaban, que todos los masones, cualquiera que fuera su origen social, podrían llevar la espada en Logia(es el origen de nuestro talabarte/cordón, decoración desconocida, salvo error, en la masonería inglesa).

Como escribe Ligou al respecto, este cordón azul - bordeado en rojo en el REAA - en otro tiempo herencia de las personas nobles, se hizo desde entonces distintivo "de los Maestros Masones, personas nobles por el corazón y espíritu". Hay que decir que recíprocamente ("nivelación por lo bajo" siempre desde el punto de vista de la escala social), todos llevan el mandil, símbolo del trabajo manual que en la época estaba prohibido entre la aristocracia.

Podemos pues decir simbólicamente que todo masón, ya sea aristócrata o plebeyo, es a la vez en Logia un gentilhombre que lleva la espada y un trabajador que lleva el mandil, cosas absolutamente incompatibles en el XVIII.

Vemos pues el por qué de la presencia del porte de la espada en Logia, que a pesar del reparo que a veces suscita, no está privada de un valor simbólico.

Y he aquí también por qué el porte del cordón sin el mandil, que todavía se practica en algunas Logias, puede ser considerado una verdadera herejía desde el punto de vista simbólico y, visto desde el mismo ángulo, la señal de una pretensión rara: es decir, como en el Antiguo Régimen, " soy noble, pues no trabajo".


Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9
Miembro de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Miembro de la Logia de Investigación "Los Modernos" - GLMAE

21 de juny 2009

Del Hermano Arquitecto

Hemos creído interesante acercar sucintamente la figura de este Oficial a propósito de la relectura de un trabajo del H.•. L. Gay realizado hace unos años para una publicación sobre RF del Círculo “Lectura y Conocimiento”.

Gay nos expone que si se compara entre las composiciones de los colegios de Oficiales en los diversos Ritos practicados en la actualidad, revelamos ligeras diferencias en cuanto a la denominación, función y ubicación de dichos Oficiales en la Logia.
Este es el caso por ejemplo de los HH.•. 1er y 2º VVig.•., de los HH.•. Terrible y Experto, o Limosnero y Hospitalario.
Pero existe un oficio en el cual la diferencia es mucho más marcada: es la de Arquitecto en el Rito Francés referenciado en el ritual manuscrito de 1783 y archivado en el seno del G.•. C.•. de R.•. con ref. 48122.
En algunas prácticas rituales, el H.•. Arquitecto (si la Logia solo elige uno) está encargado básicamente de la vigilancia del mobiliario de la Logia y se ocupa del mantenimiento y compra de dicho mobiliario.
En la logia, se sienta ent las columnas entre los otros HH.•. de entre los cuales nada le distingue (no collar ni joya).

En el Rito Francés 1783, la cosa es bien distinta.
De entrada, con ocasión de la renovación del Colegio de Oficiales, él es elegido por los miembros del Taller, pero cabe remarcar que la tradición quiere que sea el V.•. M.•. saliente del cargo quien ocupe dicha función.
Un lugar especial le está reservado (como al resto de oficiales) en este caso situado en la mitad de la Columna del Mediodía, de cara al Cuadro de Logia. Además, lleva un collar con su joya correspondiente. Este H.•. se ocupará del “Planteamiento” de los trabajos y preparará a los candidatos para la recepción a los distintos grados.
Valorando detalladamente estos aspectos, podemos valorar hasta que punto el rol que juega en la Logia es fundamental y esencial.

Si empezamos con sus funciones, diremos que está encargado del planteamiento y del Orden material de la Logia, velando en primer lugar que el material esté bien colocado.
Antes de la apertura de los trabajos, le pertenece decorar e iluminar la Logia no pudiendo nadie penetrar a la misma antes de que haya avisado al M.•. de Ceremonias.
De igual modo, tras el cierre de los trabajos y cuando los HH.•. han abandonado el taller, procede a la ordenación de la Logia y a la extinción de las luces.
Insistiendo en el aspecto de preparación de la Logia, siempre es este Oficial quien la dispone para pasar los trabajos a 2º o 3er grados (siempre en función del ritual).

Pero su papel no se queda aquí. Participa activamente en las iniciaciones y en los diversos aumentos de salario así como en la preparación de los candidatos. Él se encarga de disponer a los recipiendarios en el estado requerido, de dar a los candidatos observaciones sobre la importancia de su paso dado, asegurándose también de la resolución de éste y dando parte de la determinación del candidato al V.•. M.•. Por intermediación del H.•. Maestro de Cer.•. hace llegar al V.•. M.•. las respuestas del candidato a las preguntas propuestas, siendo también finalmente, quien presenta al Profano antes de dejarlo en manos de los VVig.•.
Prepara igualmente a los Aprendices y Compañeros para sus aumentos de salario disponiéndolos adecuadamente “mediante unas exposiciones serias, sensatas y morales” relativas a la importancia del grado en el cual van a ser admitidos.
Dispuesto con su joya (un pergamino enrollado) toma asiento en el medio de la Columna del Mediodía como antes hemos indicado. Según el H.•. Gay, esta ubicación responde a una evidente correspondencia con la marcha solar, permitiendo esta situación del H.•. Arquitecto la simbólica recepción directa de los benéficos efectos del Sol en su zenit, un lugar privilegiado donde el soy brilla con todo su resplandor. De ahí hace una lectura simbólica de referencia al calor, vida y conocimiento indispensable en toda creación.
Desde su lugar domina el Cuadro de Logia que él mismo decora o modifica antes de cada tenida en función del grado en el cual la Logia vaya a trabajar. Tras los trabajos lo replegará.

Debemos recordar que primitivamente, todo local podía servir para llevar a cabo los trabajos, con la única condición indispensable de dibujar sobre el suelo (generalmente mediante una tiza) este cuadro simbólico que era borrado después de cada Tenida. El tapiz o cuadro, ornado de los principales símbolos utilizados por los masones es la representación del T.•. perfecto, lo que debe ser este Templo al que estamos dispuestos a llegar a construir.
El H.•. Arquitecto desarrollará pues, el “plan de conjunto dibujado sobre el pergamino” que lleva enrollado a su cuello en sus distintos grados de construcción.
¿Tal vez todo ello podría hacernos sugerir o pensar en la Mas.•. operativa? Sobre la obra de construcción de una catedral, por ejemplo, trabajan aprendices y compañeros, donde el Maestro, Jefe de obra en cierto modo (el V.•. M:•. de hoy día)velaba por la perfecta ejecución de ésta conforme al estricto plan elaborado por el Arquitecto, diseñador de dicha obra. Según esta concepción de L. Gay, el Arquitecto es en definitiva aquel sin quien nada puede hacerse; en la edificación del Templo es la piedra angular sin la cual nada puede elevarse.
La F.•. M.•. es una organización de Constructores, salida de la base de aquellos otros Constructores, por lo que parece del todo natural que el RF 1783 haya dispuesto una plaza “privilegiada” en la construcción de nuestro Templo.

Y si la tradición ha mantenido en este Rito que sea el V.•. M.•. saliente quien cumpla las funciones de Arquitecto puede ser debido a que durante su estancia en el Oriente ha sabido poder adquirir la suficiente experiencia, competencia y sabiduría para que le sea confiada esta responsabilidad de “diseñador”.


Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9
Miembro de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Miembro de la Logia de Investigación "Los Modernos" - GLMAE

05 d’abril 2009

La "Chanson Maçonnique"

Ayer recibí un maravilloso regalo de un muy estimado y Querido Hermano. Un regalo muy especial por mi condición francmasónica y como músico.
Se trata de la obra de Bernard Muracciole, Barítono de la Ópera de París, titulada “Vous avez dit... Chansons Maçoniques” (1996, EDIMAF) , autor también de la publicación Chants Maçonniques des Hauts Grades (Editions Vega, 2008) y de las compilaciones CD's "275 ANS DE CHANTS MACONNIQUES" y "LES PLUS BEAUX CHANTS MACONNIQUES DE TOUS LES TEMPS" (EDIMAF).
Esta obra está compuesta por un pequeño libro referido a la forma concreta de Canción Masónica, tan en voga en los usos logiales del siglo XVIII hasta principios del XX (cayendo en desuso y olvido a medida que se impusieron los medios de reproducción como el gramófono y el magnetófono), sobrevolando con gracia su origen, el rol y el papel de Hermanos compositores, muchos de los cuales desarrollaron otro tipo más complejo compositivo sobre este tema en particular.
De entre la producción global de muchos Ilustres Hermanos músicos, un buen número de sus obras no catalogadas con este adjetivo calificativo, contienen sin duda elementos programáticos, simbólicos y conceptuales en los que los principios, simbólica y esencia de la Orden aparecen tanto estructural, armónica como formalmente, eso sí, no evidentes para aquellos intérpretes que desconocen los pormenores y características vitales de interacción que la francmasonería encierra.
Algunos intérpretes hemos indagado en este campo y, realmente, los hallazgos a nuestras investigaciones abren una nueva dimensión al hecho interpretativo en sí mismo y al mensaje que finalmente proyecta todo fenómeno musical aunque sea con otro tipo de lenguaje procedimental que escapa al meramente racional y que se hace latente mediante otro tipo de percepción sensorial. Basta analizar adecuadamente determinadas obras de Liszt, Mozart o Sibelius, por citar algunos, para abrir el interior del “cofre” y encontrar tesoros poco menos que desconocidos y sorprendentes.

Pero volvamos al tema de la Canción Masónica es sí misma, tal vez menos exigente desde un punto de vista estilístico, formal o interpretativo, pero cargada de la fuerza de esos cánticos que, como en las de otras cofradías de Compañeros, reforzaban sus lazos fraternos y emitían unos sencillos pero nítidos mensajes en sus letras.
La obra de Muracciole va acompañada de un CD grabado por el “Ensemble Instrumental et Vocal de la Muse Maçonne”. Este conjunto dirigido por Sylvain Meyniac, al frente de un equipo de investigadores y especialistas en música barroca intenta acercarnos a que imaginemos estos aires que normalmente nos han llegado como simples líneas melódicas. Su trabajo especializado en armonización, el uso de de instrumentos históricos de la época, han estado motivados no simplemente por la voluntad de recrear una reconstrucción histórico-musical o estética, sino por el deseo de hacernos llegar al público en general un panorama de aires poco o nunca grabados hasta el momento (muchos inéditos) buscando recrear la atmósfera propicia al placer, regocijo, al recogimiento, a la alegría y a la reflexión lo más fiel posible a la del XVIII.
Su obra nos aporta además las fuentes de las mismas, las letras de las canciones (cuyo análisis de por sí ya vale la pena ser estudiado paralelamente), así como una serie de partituras cuyo elemento temático vocal viene armonizado por un acompañamiento pianístico (o de tecla), fácil de convertir si llega la ocasión en una versión polifónica o de arreglo instrumental para pequeño grupo de cámara.
Una delicia, un “bocato di cardinale” para los amantes de la Columna de Armonía, los eruditos musicales e investigadores, los masones, y por qué no, el público en general.

Todos los que durante una Ceremonia masónica escuchan “en vivo” una Columna de Armonía, guardan un inolvidable y emocionante recuerdo (así como los HH.•. que alguna vez la hemos realizado como intérpretes, la recordamos con un matiz emocional y con una connotación muy especial que escapa a cualquier otra interpretación pública que hayamos ejecutado en cualquier otro foro convencional en concierto.
Dejamos pues para un posterior artículo, una continuación sobre el apasionante (y creo indisociable) tema de música y masonería, la Columna de Armonía y, como no, la propuesta de Muracciole sobre la “Chanson Maçonnique”.

03 de gener 2009

Año Nuevo: más Rito Francés

Siempre me ha apasionado el estudio de los Ritos y su evolución, sus orígenes con frecuencia heterogéneos y/o confusos, sus mezcolanzas propias de mediados del XVIII, aún necesitadas de un sentido de “Regulación” que reordenara lo aparentemente anárquico en su despliegue de gradaciones, sus múltiples interacciones, lo genuino y lo fantasioso de algunas de sus manifestaciones. Esa misión imposible de hallar la “fuente y origen” tanto en su plano formal como esencial, desde su naturaleza simbólica hasta la espiritual o trascendente. Ver la mano del hombre en este proceso en el que se entrelazan mitos y leyendas, elucubraciones y fantasías, realidades y ficciones.

Finalmente, en esta apasionante aventura, puedes cotejar discursos que describen las bondades de unos u otros tan sólo con intentar percibir si se encuentra ese equilibrio entre “prédica” y “practica” (de la que hablo con frecuencia, porque es la prueba “del algodón”), cualidad masónica teórica con su aplicación vital. Y eso es otro cantar. Porque todo es “bueno o malo” en función de sus efectos por más pedegree que se tenga, y a día de hoy, ni los listos son tan listos, ni los tontos lo son tanto.

Por fortuna contamos con excelentes HH/nas.·., investigadores, filósofos, antropólogos, masonólogos, historiadores, artistas... que dedican horas, días y años de su vida en ese quasi infinito “tirar del hilo” y analizar con lupa y con amor la esencia francmasónica. Pero mirando también hacia delante. Qué suerte contar con su trabajo de incalculable valor. Merecen todos mis respetos y admiración.

Mi modesto caminar me ha llevado a investigar con mayor o menor profundidad algunos Ritos de Tradición. Sin duda el Rito Francés que practico es el que “tengo más por mano”, pero precisamente ha sido mi entusiasmo por el mismo, el que me ha empujado a interesarme por algún otro del que pudiera adquirir referencias válidas de contraste, y del que recibir aportaciones siempre enriquecedoras y bienvenidas. Y ese Trabajo de campo lleva a conocer al “masón-hombre” moldeado y reordenado con mayor o menor “fineza”. No deja de ser curioso llegar a la conclusión de lo que podía aparecer evidente desde el principio: con el paso del tiempo, elegimos finalmente aquel Rito o “sistema ritual” (si me permitís la frivolidad del término) que mejor se adapta a nuestra peculiar naturaleza y sensibilidades, a nuestra visión del Ser Humano y del Cosmos, a nuestra ética y convicciones fundamentales, a aquello con lo que queremos o creemos estar comprometidos.

Y desde el respeto hacia todos yo he elegido el Rito Francés: porque me ofrece la metodología que se adapta a mi visión, sin coartarme mi “libertad para buscar”, una búsqueda eterna, incesante, tendiendo y buscando manos hermanas, cuyos compromisos determinantes son la praxis del amor. Pero del verdadero: en pensamiento, palabra y obra.

Cuando decimos que la Masonería falla por algún lado, no falla nuestra Orden, fallamos las personas, incluso aquellas que se creen ignorantemente instaladas en la Cátedra de la Verdad Absoluta. Estas son las personas del contraste: las que destruyen en dos días lo construido en años por otros. Los que enquistan posiciones, los que involucionan cuando nadie les ha pedido renunciar a nada. Los molestos con los que piensan de forma distinta. Los empeñados en nadar a contracorriente de los suyos propios. Por fortuna cada vez son los menos.

Empecemos pues, este año con el optimismo con el que acabamos el anterior, procurando desde esta tribuna acercar con toda buena voluntad elementos masónicos generales de reflexión, así como aspectos específicos del Rito Francés Moderno al que este blog está dedicado.

Con gratitud, Feliz 6009

Franz
M.·. M.·.