05 de desembre 2017

La conjunción de Tradición y Progreso: el Gran Oriente de Colombia


 El Gran Oriente de Colombia, con sede en Cartagena, afronta los nuevos retos de este ya adentrado siglo XXI, desde el espíritu de trabajo y respetuosa interacción con todos los Cuerpos y Potencias Masónicas colombianas e internacionales, conscientes de que nos unen los Universales ideales de la Orden, así como el compromiso para dar respuestas y soluciones a los problemas e inquietudes de nuestro mundo, precisado de la aplicación efectiva, real y veraz de nuestros más sublimes principios.

El ideario y legado que siempre ha proseguido el Gran Oriente de Colombia es el del GRAN ORIENTE Y SUPREMO CONSEJO NEOGRANADINO con sede en Cartagena, fundado el día 19 del 4º mes del año de la Verdadera Luz, 5833, (19 de junio de 1833 E.) y refundado en 1989.
La Republica de Colombia para la fecha en que el GRAN ORIENTE DE FRANCIA (1851) otorgo la Carta Patente al GRAN ORIENTE Y SUPREMO CONSEJO NEOGRANADINO, tenía el nombre de REPUBLICA DE LA NUEVA GRANADA.
En 1989, el GRAN ORIENTE Y SUPREMO CONSEJO NEOGRANADINO se refundó con el nombre de GRAN ORIENTE DE COLOMBIA, como Potencia Masónica Soberana e Independiente poseedora de la REGULARIDAD masónica que le da el hecho de ser la heredera natural de la Carta Patente otorgada por el Gran Oriente de Francia en 1851 al GRAN ORIENTE Y SUPREMO CONSEJO NEOGRANADINO con sede en Cartagena.

Así, con el nombre de GRAN ORIENTE DE COLOMBIA reabre sus trabajos en el año de 1989, con unas nuevas Cartas Patentes para trabajar el RITO FRANCÉS en sus tres primeros grados, como también en los Órdenes de Sabiduría o Altos Grados de este Rito en su Gran Capítulo General, igualmente otorgadas por el GRAN ORIENTE DE FRANCIA.
Esa herencia masónica y, por lo tanto, ideológica y espiritual, ha definido las líneas de trabajo del Gran Oriente de Colombia consiguiendo hacer converger la Tradición con el Progreso factible y constructivo, abordando y superando las nuevas realidades sociales, económicas, políticas y éticas, actitud indispensable y característica del Gran Oriente de Colombia siempre comprometido con el Progreso de la Humanidad en todas sus manifestaciones, facetas y matices.
 
En estos últimos años el Gran Oriente de Colombia ha tomado consciencia de que desde los principios de la masonería de tradición liberal se hace absolutamente indispensable establecer estrategias conducentes a la excelencia de sus miembros. Solamente así, coherente con su ideario y valores, ha integrado en su seno a la mujer masona como miembro indispensable en la Orden para evolucionar conjunta y plenamente, mirando de frente todo reto por venir como una oportunidad de crecimiento humano eficiente.

El Gran Oriente de Colombia se halla actualmente inmerso en unos ambiciosos proyectos que cierren el círculo de pensamiento, palabra y obra. Para ello ha diseñado una “Escuela de Formación Masónica” para sus miembros creando un organigrama que comprende desde conexiones con Academias, Centros de estudio masonológicos, Logias de Investigación, Universidades, hasta relaciones con otras estructuras y Potencias masónicas que favorezcan el intercambio de conocimientos generadores de nuevos y más eficaces procedimientos, compartiendo experiencias, vivencias y como vehículo creador de nuevas ideas. Ello le ha llevado a ir implementando también el uso de las nuevas tecnologías, así como una inversión humana dirigida al estudio y al trabajo francmasónico.
Por otra parte, el Gran Oriente de Colombia está, y debe estar siempre implicado con su acción social, desarrollando a tal efecto distintos proyectos de apoyo, ayuda y acción filantrópica.
Esta es la auténtica piedra de toque del Progreso en el Siglo XXI.

Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9, 33º
Miembro de Honor del Gran Oriente de Colombia

20 de novembre 2017

El Gran Oriente de Colombia: la ejemplar herencia masónica de las “Tres Virtudes Teologales” de Cartagena


El pasado día 11 de noviembre de 2017 se celebró el 206 aniversario de la proclamación de Independencia de Cartagena (Colombia). La ciudad de Cartagena de Indias, fue la primera del Virreinato de la Nueva Granada en declarar su Independencia absoluta de la monarquía española. Esta efeméride histórica genera además una indescriptible emoción en todos aquellos amantes y miembros de la Orden, conscientes de los valores individuales e ideales que trascendieron y desembocaron en compromisos sociales, apostando por la libertad emancipadora, aunque ello conllevara el costo del sacrificio. 
Fue en el “Camellón de los Mártires de Cartagena” donde el 24 de febrero del año 1816 (después de la toma de Cartagena el 6 de diciembre de 1815 por Pablo Morillo) Manuel del Castillo Rada, Martín Amador, Santiago Stuart, Antonio José de Ayos, José María García de Toledo (miembro de “Las Tres Virtudes Teologales”), Miguel Díaz Granados, Manuel Aguiano, José María Portocarrero y Pantaleón Germán Ribón fueron ejecutados, conocidos desde entonces como los “Nueve Mártires de Cartagena”.

A este acto conmemorativo asistieron altas dignidades del “Gran Oriente de Colombia”, con sede en Cartagena, presidido por su Serenísimo Gran Maestro Milciades Osorio Díaz. Precisamente el Muy Ilustre Hermano nos recuerda que, de los quince firmantes del Acta de Independencia de 1811, tres eran miembros activos y cotizantes de la Muy Respetable Logia "Las Tres Virtudes Teologales" y otros muchos integrantes de la Logia tuvieron activa participación para la toma de esta decisión.

La masonería se introdujo en Norteamérica, así como en Suramérica por el Caribe, hacia finales del siglo XVIII, generando una riqueza e intercambio cultural y ritual proveniente tanto de las Islas británicas como de Francia principalmente, así como del resto de Europa continental. La Orden trajo consigo también las ideas de la Ilustración, propagando nuevos conceptos y pensamientos libertarios allá donde reinaba generalmente la intransigencia ideológica, teológica y desigualdad social contrastada en grado sumo.

Dentro de este rico contexto masónico, el “Gran Oriente de Colombia” con el paso de los años ha conseguido aglutinar y refundar en “cuerpo y alma” las Respetables Logias más representativas tanto histórica como ideológicamente de la masonería americana. Así podríamos citar escuetamente a las relevantes Muy Respetables Logias:

“Las Tres Virtudes Teologales”, fundada en 1808 en Cartagena, con Carta Patente para trabajar los grados de aprendiz, compañero y maestro (en un entorno de Rito Escocés Antiguo y Aceptado casi con toda seguridad, si bien la estructura en masonería azul de dichos grados no estaba regulada como tal en ese Rito durante dichas fechas y era casi idéntica al modelo ritual simbólico del Rito Francés o Moderno) expedida por la Gran Logia Provincial de Jamaica (Kingston), la cual estaba jurisdiccionada a la Gran Logia de Inglaterra (nombre que tomó en 1738 y que no modificó hasta el Acta de Unión de 1813 adoptando el de Gran Logia Unida de Inglaterra) y  obligada a cesar sus trabajos en 1828 por la prohibición del Libertador Simón Bolívar para trabajar las Logias Masónicas en el país, fijada mediante Decreto expedido en Noviembre 8 de dicho año.

“Respetable Logia Britania”, que funcionó en la ciudad de Cartagena de Indias entre 1770 (o 1774) y 1815, trabajaba bajo los auspicios de la Gran Logia Provincial de Jamaica, dependiente de la Gran Logia de Inglaterra (en su primera fase Gran Logia de Londres y de Westminster).

“Respetable Logia la Beneficencia” fundada en 1821 en Cartagena, con Carta Patente expedida por la Gran Logia Provincial de Jamaica (Kingston), ya plenamente vinculada al despliegue del “Rito Escocés Antiguo y Aceptado” en sus diversos altos grados y líneas concomitantes (Charleston y Santo Domingo, provenientes de una misma línea de filiación) la cual estaba también jurisdiccionada a la Gran Logia Unida de Inglaterra en la masonería simbólica.

“Respetable Logia La Fraternidad” (cuyo primer nombre fue “Libertad de Colombia”) es creada en 1820 en Bogotá por Francisco de Paula Santander, y dependiente también de la Gran Logia Provincial de Jamaica, llegando a ser Santander una importante figura de la masonería americana posteriormente, siendo investido con el Grado 33º por el Supremo Consejo del Grado 33º de Caracas (continuación del Instaurado por Joseph Cerneau en 1824 y representando él mismo para este magno evento al Supremo Consejo de los Estados Unidos de América, sus Territorios y Dependencias) y el Supremo Consejo del Grado 33º de Cartagena lo honró con el título de Gran Protector de la Masonería Colombiana.

Otras dignísimas, aunque más recientes Respetables Logias para mencionar, entre otras, son:

“Respetable Logia Guardianes de la libertad”
“Respetable Logia Los Hijos de la Luz del Valle de Plato”

Hablar de la Respetable Logia “Las Tres Virtudes Teologales” es referirnos a la masonería americana en estado puro, es referirse a la incesante y constructiva Labor en pro de la Orden del Gran Oriente de Colombia.
El “Gran Oriente de Colombia” es una Potencia Masónica Soberana e Independiente, de influencia trasnacional, que supervisa la regularidad del funcionamiento del Rito Moderno o Francés en los grados Simbólicos, constituyendo una jurisdicción suprema, con Carta Patente otorgada por el Gran Oriente de Francia en 1987. Asimismo, también con Patente del Gran Oriente de Francia y del Gran Capítulo General del Rito Francés de España, posee la práctica regular de los Cinco Órdenes de Sabiduría del Rito Francés o Moderno a través del Gran Capítulo General del Gran Oriente de Colombia – Sublime Consejo del Rito Francés Moderno del Gran Oriente de Colombia, siendo su “Muy Sabio y Perfecto Gran Venerable” y “Supremo Comendador” el Muy Ilustre Hermano Milciades Osorio Díaz, Vª Orden.

Así, desde su sede central e histórica en Cartagena, sólidamente fundamentada en el espíritu ejemplar emanado desde sus orígenes por la Respetable Logia “Las Tres Virtudes Teologales” el Gran oriente de Colombia, promueve y contribuye al desarrollo cultural, social y económico de la República de Colombia, procurando mejorar la calidad de vida de todo ser humano y desarrollando los principios universales de Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Muestra de esa implicación, visión de futuro, modernidad, tradición y grandeza masónica, el Gran Oriente de Colombia es cofundador de la Unión Masónica Universal del Rito Moderno, creando permanentemente puentes reales de trabajo masónico a fin de hacer más sólida y cierta la Cadena de Unión a la que debemos integrarnos todos y cada uno de los miembros de la Orden.

26 d’octubre 2017

Consideraciones rituales sobre la Plancha de Trazar

Si deseamos tener siempre una fuente de reflexión simbólica, y por tanto de conocimiento, basta que recurramos al siempre inagotable manantial de nuestros rituales ricos en mensajes capaces de mostrarse con intensos y múltiples matices. Bien es cierto, que dicha propuesta de estudio ritual personalmente la concibo en la línea de aquellos perennes vehículos de vivencia simbólica que nacieron con el génesis de nuestra francmasonería especulativa, y no por una razón de estancamiento de la tradición, lo que supondría una contradicción en sí mismo en el fenómeno de transmisión, dado que ésta es vida y evolución, aunque debe estar al abrigo de mutilaciones o injertos varios fruto en ocasiones de derivas conceptuales ajenas al origen de nuestra Institución, así como también a salvo de prejuicios a la moda de corrientes de pensamiento radicalizadas e incapaces de abstraerse para ver en el símbolo su acepción más amplia.

  Los arriba citados mensajes de cambio interno profundo, de elevación ética y moral, se mantienen expuestos de forma constante en todos los rituales de los Modernos, con independencia de la variopinta exteriorización formal propia de usos locales y de formas culturales al uso. Dicha grandeza referida a la atemporalidad de los rituales ha sido en ocasiones incomprendida por mentes pequeñas, confusas o manipuladas, calificando simpáticamente en ocasiones de “ritualócratas” a aquellos curadores, no de la forma, sino del fondo contenido ritual, aquel que hace posible que se abra la puerta de acceso que permite el tránsito de lo íntimo a lo grupal mediante el intercambio vivencial del conjunto de ideas simbólicas allí expuestas y contenidas. Así pues, cuando la mutación elimina el símbolo y el mensaje de origen, deja entonces de ser lo que fue, y deviene otra cosa, no sé si mejor o peor, pero distinta. Está en aquellos conocedores de dichas evoluciones y cambios, la responsabilidad de opinar y alertar si así se viere preciso, evitando que se dé gato por liebre y el pretender en contrapartida rescatar y recuperar los valores originales del Rito Moderno o Francés que lo fueron de la Orden cuando la Masonería carecía de adjetivos calificativos en sus prácticas rituales. Bien refiere sabiamente el Ritual Luquet de 1745 respecto al uso de la Razón que debemos reivindicar los Maestros, trazando y ejecutando nuestras acciones sin temor alguno a exteriorizarlas públicamente, cualidad extrapolable a la reivindicación que hacemos para el Rito Moderno y su buena práctica en cuanto a sus vehículos rituales.
  A propósito de la riqueza de su contenido, abundemos un poco en este elemento simbólico para hoy propuesto: la Plancha de Trazar.

  El Rito Moderno obvia y oportunamente vincula a la luz como símbolo del conocimiento, y concretamente a sus Tres Grandes Luces en sus distintas acepciones, directa, indirecta o articulada en Logia a través de la figura del Venerable. De modo también exquisito (magistral, diría yo) nos expone el símbolo/concepto de Joyas de la Logia que ya se nos muestra en una divulgación londinense de 1724[1] donde aparece el Diamante con toda su riqueza simbólica derivada que intentaremos analizar en otra ocasión.

  Respecto a las Joyas de la Logia, diríamos que son los emblemas preciosos de gran valor Moral y Ético, el cómo, porqué y para qué de nuestra pertenencia a la Orden y de su finalidad en definitiva. Es este Tesoro el que, por regla general, los catecismos dividen en dos partes denominadas Joyas Móviles y Joyas Inmóviles, las cuales a su vez se nos presentan con una descripción material y, otra, con un significado simbólico y moral que es, en definitiva, su asociado íntimo al abrigo del cual cada masón debe interiorizar sus reflexiones oportunas y propias.

  La descripción y desarrollo de la Joyas se nos aparece extensamente en los Rituales de Segundo Grado a lo largo del Siglo XVIII, un estadio que en sus orígenes fue terminal y culmen de la realización masónica que, posteriormente con la aparición del Grado de Maestro, cedió parte de su protagonismo originario al mismo, si bien mantuvo en los rituales posteriores a 1730[2] una riqueza amplia y un fuerte nivel de ejemplaridad en cuanto a la función misma de "enseñante" por parte del Compañero hacia los Aprendices, aspecto muy relegado en la actualidad y que ha hecho del Segundo Grado una etapa poco comprendida en toda su amplitud vivencial y responsabilidad inherente.

  Así pues, si nos proponemos adentrar en lo que es la Plancha de Trazar, ese instrumento Magisterial solo puede ser comprendido en el conjunto acompañado del resto de Joyas Inmóviles, siendo éstas representación del Estado Humano, desde lo más burdo y grosero, hasta su opuesto, es decir, desde la Piedra Bruta, pasando por la Piedra Cúbica en Punta, hasta la Plancha de Trazar. Las Joyas Móviles, escuadra, nivel y perpendicular, corresponderían a las características de nuestras acciones, interacción y actitud espiritual en aras de transitar por los estados anteriores. No es menester, por tanto, llevar a cabo un gran esfuerzo de comprensión para llegar a entender que el instrumento Magisterial por excelencia representa un Modelo Público ejemplar en cuanto a sus acciones y con un uso pleno de Razón, Sabiduría y Virtud. Pero ¿qué implicación directa supone la anterior afirmación? ¿Dónde radica la pericia que debe tener todo Maestro para el uso preciso de esta Herramienta propia y que le define?
En primer lugar basarse en la realidad vital de un permanente estado de latencia y transición entre el Aprendiz, Compañero y Maestro, contenido en su experiencia y naturaleza humana, cual humilde plano utópico que se construye y destruye permanentemente, sin cesar, como consecuencia de la dualidad inherente a su misma esencia humana, y por consiguiente animal, un ser que aspira cognitiva y espiritualmente a elevarse hasta un modelo perfecto, pero al que solamente se aproxima de manera perfectible, con perseverancia y haciendo uso de otra herramienta esencial de aplicación individual y colectiva: el Amor.
 Así, y solamente así, el Maestro se da cuenta que la cumbre del progreso iniciático no es otra cosa que vivir la realidad, una realidad plena y armónica que existe y habita en nuestro propio interior, en lo más profundo de nuestra Piedra: nuestro Diamante por exteriorizar.

Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9
Director de la Academia Internacional de la Vª Orden de la Unión Masónica Universal del Rito Moderno





[1] “Le Grand Mystère des Franc-Maçons découvert” (Londres, 1724)
[2] “Masonry Dissected”, Samuel Prichard (Londres, 1730)

18 d’octubre 2017

Sobre la relación entre el Rito del “Mot de Maçon” (Mason Word) y los Rose-croix (Rosacruces)

Vamos a finalizar esta primera saga de trabajos dedicados a conocer de manera introductoria el Mot de maçon, agradeciendo infinítamente las investigaciones, trabajos y reflexiones de mi amigo y Muy Querido Hermano Patrick Négrier, siempre dispuesto a atender nuestras consultas y aportar toda su sabiduría y conocimiento. En sucesivas entradas, publicaremos otros estudios de este prestigioso autor que romperán esquemas y moldes que a día de hoy aún circulan en los ámbitos masónicos de forma indebida.
Los orígenes calvinistas del rito escocés del Mot de Maçon nos invitan en última instancia a reexaminar más cercanamente el hipotético lazo que, según el poeta escocés Henry Adamson (Thrénodie des muses, 1638) y un artículo anónimo de la revista londinense Poor Roin’s intelligence (10 de octubre de 1676), podría haber existido entre este rito calvinista escocés (principalmente compuesto, desde 1628-1637, de la comunicación oral de las palabras Y… y B… acompañado de un apretón de mano con la derecha) y el movimiento luterano alemán denominado Rose-croix (Rosacruz).
Sobre este preciso punto, es a la preciosa documentación reunida por Paul Arnold a la que debemos acudir. Este autor nos recuerda oportunamente dos hechos que alertan nuestra atención: por una parte, el hecho que según una obra de V. Griesmann datada en 1623, Jean-Valentin Andreae, el autor de los tres clásicos rosacrucianos, comunicaba “secretamente a sus hermanos una explicación milagrosamente extraña forjada en su nueva escuela profética, poniendo a la cabeza estas palabras: Iach…, una constante profesión de fe que dará testimonio del verbo viviente en la columna Bo…”; y por otra parte el hecho que en 1620 Jean-Valentín Andreae hizo aparecer una Christiani amoris destra porrecta (Mano derecha tendida del amor cristiano), obra en la cual el autor presentaba el “plan de una sociedad cristiana… con el objetivo, no de prescribir a las gentes una regla, sino de suministrar al lector sensato y prudente material para reflexionar más de antemano sobre el tema y hacer un esfuerzo personal”.
P. Arnold precisa también respecto a esta obra: “La Main droite continuó circulando… Incluso en Inglaterra donde John Beal(e) escribiendo a Hartlib lamentará bien pronto que el modelo de una sociedad cristiana y esta curiosa Mano derecha tendida del amor cristiano no se enraizara más profundamente en Inglaterra”.

En efecto es chocante que los dos componentes originales del rito calvinista del Mason Word (Mot de Maçon) (la comunicación oral de las palabras Y.. y B…, y el apretón de la de la mano derecha) elaborado en Kilwinning hacia 1628-1637 haya sido en cierto modo precedidos por sus equivalentes en el medio rosacruciano: la comunicación de las palabras Y… y B… por el luterano alemán J. V. Andreae hacia 1623, y la evocación por este último, en 1620, de la “mano derecha” (rito simbólico de comunión fraternal prestado de los dos libros de los Macabeos y en Gal. 2,9).

¿Cómo explicar semejante encuentro?
¿Pura coincidencia o bien préstamo cultural tomado por Baillie a Andreae, en efecto transmisión de Andreae (quien experimentaba una simpatía de connivencia por el calvinismo) a Baillie?
El pastor presbiteriano Robert Baillie (probable creador del rito calvinista del Mot de Maçon en Kilwinnig donde tenía entonces ese cargo) ¿habría él mismo creado el rito del Mason Word contentándose con apoyarse en los materiales de la Biblia que, como todos los reformados, conocía muy bien?
O bien, con la finalidad de transmitirlos a los masones de Kilwinning, ¿habría tomado prestados los dos elementos del rito del Mot de Maçon (la comunicación oral de las palabras Y… y B…, y el encaje de la mano derecha) del pastor luterano Andreae y su Main droite de lo que se hablaba en esa época en Inglaterra en la misma época?

Examinemos una tras otra cada una de estas dos hipótesis:

El rito del mason Word fue creado en Kilwinnig por uno o varios calvinistas para así sustituir el rito anglicano de recepción en logia prescrito por los Antiguos Deberes. Este rito calvinista de recepción en logia fue originalmente concebido de una parte como un signo de comunión fraternal (darse la mano derecha), y por otra parte como una doble palabra de paso que permitiera autorizar a los francmasones calvinistas reconocidos como tal a penetrar en la logia (las palabras Y y B convenían especialmente mejor como palabras de paso dado que decoraban las dos columnas encuadrando la puerta del Hekal del Templo de Salomón).
R. Baillie (si en efecto fue él quien creó el Mot de Maçon) pudo perfectamente extraer el
encaje de manos ritual de la mano derecha (I y II de Macabeos, Gal. 2,9) y las palabras Y y B (I Reyes 7,21) de la Biblia sin tener hacerlo de Andreae. Si ese fue el caso, deberíamos entonces concluir que las referencias anteriores de Andreae sobre la “mano derecha” y a las dos palabras Y y B fueron una simple coincidencia sin relación alguna con el uso posterior de los mismos motivos en el caso de los francmasones de Kilwinning a partir de 1628-1637. 

Si, por el contrario, R. Billie sacó estos motivos de Andreae, deberíamos entonces preguntarnos sobre las modalidades de este préstamo cultural:
¿Cómo el pastor presbiteriano de Escocia Baillie habría podido tomar prestado hacia 1628-1637 los dos principales componentes del Mot de Maçon al pastor luterano de Alemania J. V. Adreae?
P. Arnold afirma de Griesmann que era un “polemista deshonesto”, argumento que nos invita a desconfiar del testimonio de Griesmann sobre la comunicación de las palabras Y y B por Andreae. Sin embargo, aunque eso fuera así, la deshonestidad de Griesmann no anula el problema de la evocación de Y y B por Griesmann en 1623, la atribución de esta comunicación a Andreae fue una mentira efectiva. Para saber si Robert Baillie habría tomado sí o no hacia 1628-1637 los dos componentes originales del rito del Mason Word (Mot de Maçon) de Jean-Valentin Andreae o de Griesmann (ya que es en esos términos bien preciso que se plantea la cuestión del eventual origen rosacruciano del rito masónico del Mot de Maçon), habría evidentemente que releer los escritos del pastor presbiteriano de Kilwinning a la luz de las informaciones que Roland Edighoffer nos muestra sobre dos personajes que sobre suelo británico habrían podido servir de enlace entre Baillie y Adreae (o Griesmann): de una parte el hombre que hemos mencionado más arriba, Samuel Hartlib (1595-1662) que se instaló en Inglaterra en 1628 (y hará publicar en 1647 en Cambridge una traducción inglesa de dos escritos de Adreae en ellos la Main droite antes publicada en 1620); y por otra parte un amigo de este mismo Hartlib, el teólogo escocés John Dury (1595-1680) quien pudo encontrase a Baillie sobre el terreno de la teología calvinista.


Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9, 33º

14 d’octubre 2017

Sobre el "Mot de Maçon" (Mason Word): las repercusiones de su origen calvinista

Proseguiremos con una penúltima pequeña entrada de aproximación a las investigaciones y trabajos del Historiador Patrick Négrier con el objeto de ir centrando mejor históricamente nuestros orígenes rituales y poder abordar más adelante otros desarrollos de mayor complejidad, pero más asimilables con estos fundamentos.

Es este rito escocés y calvinista del Mason Word el que, transmitido por el pastor escocés y presbiteriano James Anderson a los futuros creadores de la Gran Logia de Londres en diciembre de 1714, resulta ser la fuente de los distintos ritos masónicos de hoy en día practicados en el mundo.

Debido a que en 1717 estos nuevos masones practicaban dicho rito escocés y calvinista del Mot de Maçon que habían recibido en 1714, el inglés y anglicano Christopher Wren, una vez enterado de ello, los echó de "El Ganso y la Parrilla" su lugar de encuentro y reunión londinense.

El origen calvinista del Mot de Maçon generaba un rechazo e irritaba a los masones anglicanos de Inglaterra quienes habían sido recibidos por Anderson desconociendo dicho origen ritual. Esta parece ser la causa del desprecio que sufrió al final de su vida Anderson dado que la mayor parte de miembros de esta Gran Logia, aún siendo de confesión anglicana, se encontraban practicando un rito de origen escocés y además de raíz calvinista.

Esto, sin embargo, ya estaba consumado y era imposible de modificar adoptando, por ejemplo, el rito de los Antiguos Deberes ya que no se encontraba adaptado de ningún modo a los masones especulativos. En esta situación molesta, la Gran Logia solamente tenía una posibilidad: olvidar a toda costa estos orígenes calvinistas del rito practicado del Mason Word.
Esta labor la facilitaría enormemente el eclecticismo masónico de esta obediencia y de su rito revisado y corregido en esa óptica, como bien puede verse analizando la Masonry disseccted de Samuel Prichard (1730)


Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9, 33º

30 de setembre 2017

Sobre el "Mot de Maçon" (Mason Word): El origen Calvinista del Rito

El Mot de Maçon (Mason Word) es indudablemente de origen calvinista.
Si los masones calvinistas de Kilwinning, probablemente aconsejados en esto por su erudito pastor Robert Baille, elaboraron hacia 1628 - 1637 este rito específicamente calvinista de recepción en logia, fue debido a que en esta época rehusaron practicar el antiguo rito anglicano de recepción en logia prescrito por los Antiguos Deberes (en su rechazo del rito anglicano de recepción en logia desplazaron incluso a otra fecha el día de la recepción ritual en logia fijado por los católicos Statuts Schaw en el san Juan de Invierno, o sea al 27 de diciembre).

Por otro lado hay que recalcar el hecho que la logia calvinista de Kilwinning había solicitado y obtenido del católico William Schaw una forma de primacía reconocida por los Statuts Schaw de 1599, primacía relativa que, a la luz del rol de la logia de Kilwinning en la elaboración del rito calvinista del Mot de Maçon, supone ser simplemente la primacía de la logia calvinista de Kilwinnig ante el conjunto de las otras logias calvinistas de Escocia. Es un hecho que la logia de Kilwinning había rechazado co-firmar las cartas masónicas de los católicos Sinclair de 1601 y de 1628. El origen calvinista del Mason Word explica a fin de cuentas porqué en su Thrénodie des muses (1628-1637), Henry Adamson, el poeta de Perth, estableciendo una relación entre el Mot de Maçon detentado por los denominados luteranos de la Rosa-cruz y la previsión de los acontecimientos históricos relativos al rey de Inglaterra Charles I. En efecto, en la época en la que escribió su poema (1628-1637) H. Adamson, Charles I obligaba a los presbiterianos de Escocia a obsevar los cinco artículos de Perth por los cuales desde 1618-1621 el rey Jacques VI (I de Inglaterra) y el Parlamento intentaron anglicanizar por fuerza la via religiosa de los presbiterianos de Escocia.

En 1638 los presbiterianos de escocia se revelaron violentamente contra las tentativas de Charles I para imponer a los escoceses el Libro de plegaria común, reafirmando su autonomía religiosa durante el Convento de la Iglesia presbiteriana de escocia.

Estas logias presbiterianas que hasta entonces habían recibido a sus nuevos miembros por el rito anglicano heredado de los Antiguos Deberes ingleses se plantearon sustituirlo por otro rito específicamente calvinista: el Mason Word que elaboraron a tal efecto para lograr este objetivo.


Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9, 33º

25 de setembre 2017

Sobre el "Mot de Maçon" (Mason Word): Concepto

Para comprender la esencia y origen del Mason Word nos apoyaremos principalmente para hacer este trabajo en las investigaciones del Hermano Patrick Négrier, uno de los mayores especialistas en la materia.

La expresión "Mot de Maçon" (Mason Word) designa, en una pequeña veintena de textos escoceses e ingleses del Siglo XVII y al menos en una docena de textos británicos del siglo XVIII, un rito masónico de recepción que consistía en recibir en logia a un nuevo masón dándole un agarre de mano durante el cual se le comunicaba oralmente el nombre de las dos columnas J y B del Templo de Salomón (I Reyes 7,21). Según la integra obra de Pierre Mereaux sobre las Constituciones de Anderson, es aparentemente con este Rito Escocés del Mot de Maçon que en diciembre de 1714 el Pastor Escocés y Presbiteriano James Anderson recibió como masones aceptados a los futuros creadores de la Gran Logia de Londres.

Este rito escocés del Mot de Maçon estaba destinado a tener a una gran posteridad puesto que terminó con bastante rapidez, en razón a la desaparición progresiva a las antiguas Logias operativas de Inglaterra, por suplantar al antiguo rito operativo y anglicano de recepción en Logia prescrito por los Antiguos deberes medievales (Rito que consistía en recibir un nuevo masón leyéndole los Antiguos deberes, libro sobre el cual el recipiendiario debía jurar que respetaría dichos deberes).

Un examen metódico de las fuentes históricas del Mason Word nos muestra que este rito tuvo sus orígenes calvinistas. Los indicios de los orígenes calvinistas del Rito del Mot de Maçon son de diversos órdenes: geográfico y social, bíblico y ritual.

En próximas entrada analizaremos con mayor profundidad este origen calvinista del Rito así como sus repercusiones.

Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9, 33º

15 de setembre 2017

Sobre el "Mot de Maçon" (Mason Word): Introducción

Con gran tristeza fuimos testigos de la desaparición, ya hace unos años, del Magazine Prismes Hebdo, dirigido por Johan Dreue.
Este interesantísimo espacio nos ofrecía una amplia variedad de trabajos muy serios dedicados a diversos Campos vinculados a la Tradición: Hermetismo, Arquitectura Sagrada, Ciencias Humanas y Filosofía y, como no, un elevado volumen de excelentes trabajos y dossiers firmados por plumas de gran talla como Négrier o Keystone, dedicados muy especialmente a unas investigaciones que desembocaron en obras culminantes masonológicas aquí expuestas en distintas ocasiones.

Esta apasionante site poseía un espacio que bajo el título “Initiations” nos abría un fascinante mundo de informaciones sobre diferentes vías iniciáticas manifestadas en Europa a través de la presentación de diferentes grupos representativos: desde asociaciones de conocimiento o académicas, diferentes ramas francmasónicas, redes de interés ecológico o agrupaciones de iniciativas locales, en definitiva, pretendiendo estar a la altura de todo aquello capaz de “iniciar” hacia la esperanza de que “otro mundo es todavía posible”. Recuerdo una sección biográfica consagrada a Désaguliers abordada con una amplitud, rigor y análisis exquisito. Esta inmensa base de datos, estudios, reflexiones y consideraciones, gozaba de un elevado rigor en su desarrollo expositivo y en sus fuentes analíticas, sobretodo a nivel historicista, tal vez sin duda, debido al rigor y calidad de los autores implicados.
Este espacio (o algunos de sus miembros) galvanizó la iniciativa de un proyecto serio y sobrio sobre la reactivación o renacimiento del “Rito del Mot de Maçon” (Mason Word) con una Asociación que le daba soporte desde diversos ámbitos (histórico, estructural, masonológico, simbólico, etc.) con sede en la occitana y mítica Lunel (localidad cercana a Montpellier con unos bellísimos Templos masónicos, por cierto).

Este Rito de máxima pureza e incontestablemente Rito de los Modernos presenta sus formas rituales primeras oscilando desde el Edimburgo 1696, hasta el Th. Wolson 1751, antes de la transformación de este último en forma de los rituales que sirvieron como estribos lanzadera para los sistemas de altos grados.
El Mot de Maçon, compuesto exclusivamente de tres únicos Grados, donde no ha lugar prolongación ni extensión alguna más allá del tercer Grado, siendo éste el alfa y omega y la realización máxima de la meta masónica, tiene a día de hoy su forma más parecida en el Rito Francés al Régulateur du Maçon (obviamente despojado de toda proyección ulterior en Órdenes de Sabiduría) y con elementos mutados o transgredidos históricamente como los 9 por los 15 de sus orígenes en la leyenda Hirámica.

Tal vez esa sencillez y belleza por lo sobrio, ese amor por conservar su contenido original, esencial y fundamental que devino ecuménico y latitudinario con la formación de la Gran Logia de Londres ha sido su hándicap (ver en este mismo Blog las opiniones de Bésuchet de Saunois sobre el afán y el ansia humana por la proliferación de los Altos Grados). Útil ritual de una asociación perteneciente a un entorno ilustrado, aunque prestado del operativismo, y coexistente con parte de él en principio por necesidad de fundirse y confundirse con este, buscando quizás una legitimidad histórica ficticia y/o camuflada, deseoso de encontrar el envoltorio formal que contuviera la visión universal del deseo humano abierto al espíritu sin renunciar a la ciencia, abriendo puertas, dimensiones y visiones hasta entonces desconocidas, procuró dar luz en la obscuridad de la intolerancia religiosa, tendiendo puentes sin fin hacia horizontes insospechados para el ser humano, más próximo a desentrañar los secretos del Universo y, tal vez, entender el lenguaje de ese Gran Arquitecto para algunos, o para otros, hacerlos cómplices y codescubridores de las causas primeras fenoménicas.


En la actualidad, tenemos referencia que trabaja en Mot de Maçon (Mason Word) la Logia escocesa de Haughfoot, que intenta aplicar formas rituales que datan de la época de su creación en 1702.
La Logia de Investigación "Marqués de Gages" de la Gran Logia Mixta de los Andes Ecuatoriales, lo hace en España con el Wolson 1751.

Próximamente, desde la Academia Internacional de la Vª Orden de la Unión Masónica Universal del Rito Moderno, llevaremos a cabo unas entradas especialmente dedicadas a aspectos específicos del Mason Word.


Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9, 33º

15 d’agost 2017

Nacimiento del R.•. Tr.•. Carrmela Carvajal N°16

 Resulta una enorme satisfacción anunciar el Levantamiento de Columnas del Respetable Triángulo Carmela Carvajal N°16 que trabajará al Or.•. de Santiago de Chile a partir del 19° día del 6° mes del Año Masónico 6017 (19 de agosto de 2017 E.•. V.•.).

Este Triángulo presidido por su Venerable Oscar Padilla Gola, estará tutelado por la R.•. L.•. Lux Veritatis N°3 al Oriente de Terrassa, Barcelona, España, laborando bajo los auspicios de la Gran Logia Mixta de los Andes Ecuatoriales.

Sus trabajos se llevarán a cabo en el Rito Moderno, Rito de Fundación, en su vertiente de Rito Francés siguiendo la mas pura tradición original del Régulateur du Maçon (1783-1786), conservando así el espíritu primigenio de la Francmasonería, manteniendo actualmente intacta su vigencia en sus valores éticos, morales y simbolicos, liberados de todo aditamento y posteriores mutaciones, injertos y deformaciones. Este rito permite desde el desarrollo interior e individual, llevar a cabo la proyección filantropica en pos de una sociedad mas justa, libre y solidaria, respetuosa en la pluralidad enriquecedora y pretendiendo ser un Centro de Unión ajena a toda discriminación y tolerante en todos los ámbitos, respetuosa con los derechos y dignidad humanos.

El nombre escogido para este Respetable Triángulo Carmela Carvajal, quiere ser un reconocimiento al valor, al amor, a la entrga y a la ingente labor de la esposa de uno de los más destacados héroes chilenos, el Muy Ilustre Hermano Arturo Prat, quien pasó al Oriente Eterno defendiendo sus mas elevados ideales y obligaciones para con su patria. Sirva pues así mismo, dignificar el rol de la mujer, piedra fundamental en nuesrtra era y en absoluta igualdad en nuestra sociedad del S. XXI y por ende, en nuestra Orden.

Estos Hermanos y Hermanas chilenos, pertenecientes a nuestra familia universal, libre de fronteras, emanan entusiasmo, esfuerzo, entrega, amor y dedicación. Esa es la actitud del francmasón. Sus dulces frutos están ya asegurados.

A mí Hermanas y Hermanos, expresemos nuestro jubiló:
"Vivat, vivat, semper vivat!"

Joaquín Villalta, Vª Orden, Gr.•. 9 y último del Rito Moderno o Francés
Miembro de la Gran Logia Mixta de los Andes Ecuatoriales
Miembro del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Director de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM

09 d’agost 2017

Reunir los Grados Escoceses en el Rito Francés o Moderno

En diversas entradas de este espacio hemos explicado, desarrollado y analizado la creación y estructura de los Órdenes de Sabiduría conforme a lo estipulado en los Estatutos y Reglamentos Generales redactados por Roëttiers de Montaleau y Salivet en 1784 a propósito de la creación del Gran Capítulo General de Francia.

Así pues, lo que sería conocido posteriormente como Rito Moderno o Francés, proponía desde dicho Gran Capítulo General una estructura inteligente y racional de ese diverso caos existente en la proliferación de los denominados Altos Grados. Recordemos que en su Artículo 29, estos Estatutos y Reglamentos expresaban claramente que la 5ª Orden de Sabiduría "comprenderá todos los grados físicos y metafísicos de todos los sistemas (ritos), particularmente aquellos adoptados por las asociaciones en vigor".

No debe extrañarnos, pues, que a pesar de la matización semántica que debe hacerse en cuanto al concepto de "Grados Escoceses" y ya abundantemente argumentado tiempo atrás, esta disposición ubica muy bien la Quinta Orden en el espíritu de los codificadores de la época, como Conservatorio de los Rituales de los Altos Grados, así como unificador de lo que está disperso en el más alto nivel de la Iniciación.
Es el espacio cumbre y último de la masonería, siendo así su coronación.
Resume y trasciende todas sus enseñanzas reuniendo el conjunto de las corrientes históricas del Escocismo.

En sus diferentes Arcas constituye una Asamblea de estudio, conservatorio de Tradición masónica así como un laboratorio para el Ser Humano Libre.

Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9
Miembro del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Director de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Muy Poderoso Soberano Gran Comendador, 33°

16 de juny 2017

Bristol: un estudio masónico único

Cuando se me propuso hacer el epílogo sobre este magno estudio ritual, “Bristol, un Ritual inglés del Siglo XVIII”, no lo dudé dos veces: se trataba de un trabajo único y llevado a cabo por dos Hermanos de absoluta solvencia masónica e historiográfica: Víctor Guerra y Saúl Apolinaire (ya en el Oriente Eterno).

Me unía además de la amistad, un vínculo de admiración académica y ejemplar actitud,  plasmado concretamente desde el “Círculo de Estudios del Rito Moderno y Francés Roëttiers de Montaleau” del que me siento honrado formar parte, y con quienes llevamos a cabo diversos trabajos pioneros en el ámbito de la masonería iberoamericana.
Este libro, no es uno más de los muchos que, respetuosamente, abundan. Es un Trabajo único hasta el día de hoy, y que aborda estratos que siempre quedan en el limbo bien sea por impotencia o complejidad.
Querría poder expresar en palabras aquello que nace del corazón y del alma, pero estoy convencido que tal labor sería imposible. Es por ello que además de recomendar su lectura imprescindible a todo amante de la Orden, Historiador o Masonólogo, tengo la seguridad de que el lector obtendrá algo que siempre busca: conocimiento (y más Luz para el Francmasón).

Estos 300 años conmemorativos de la fundación de la Francmasonería especulativa vienen repletos de actos, homenajes, agasajos. Providencialmente, estas fechas han querido que dé a luz esta obra única, no sólo en un continente en concreto, sino a nivel mundial, legado para todo masón, académico o simple buscador de la verdad.

Dicho esto, les dejo con un pequeño extracto de mi modesto epílogo:

Aquellos que hemos tenido acceso a este estudio, somos ciertamente afortunados.
Nos encontramos ante una obra para sibaritas, estudiosos, o sencillamente buscadores de esa verdad histórica que por desgracia aparece manipulada y mal mitificada en una y otra orilla de la absurda divergencia conceptual denominada “Regularidad”. En todo caso, “esta joya” quedará como inicial referente ante unas cuestiones no menores.

Saúl Apolinaire, ya en el Oriente Eterno, brillante académico investigador, y amante de una humilde discreción ejemplar, se une al potencial de conocimientos del Hermano Víctor Guerra, referente en el estudio del Rito Moderno, para plantear algo, hasta ahora, inédito.
Francamente ejercer un desarrollo personal de sus análisis y estudios comparativos estaría absolutamente fuera de lugar, máxime compartiendo sus conclusiones finales, y teniendo el honor de compartir membresía con ambos en el Círculo de Estudios del Rito Moderno y Francés “Roëttiers de Montaleau”.

Entrando en materia, sin más dilación, este análisis ritual nos indica a todas luces que es de naturaleza “Antigua”. La pregunta sería: ¿es esta cuestión absolutamente transcendental?
A modo analítico sí, obviamente. No obstante me voy a permitir exponer unas humildes consideraciones que creo, en el fondo, pueden ser vitales, al menos bajo mi prisma.

Debiéramos remontarnos “ab origo” al tremendo desacuerdo “Antiguos versus Modernos”. Hay mil y un estudios al respecto, pero sea como fuere, la actual historiografía nos plasma una misma fuente procedimental: el abandono del Rito de los Antiguos Deberes y la imposición, aunque transmutada, del denominado Rito del Mason Word.
Formalmente eso es así sin discusión. Este libro nos indica sabiamente cómo algunos de los puntos de desacuerdo entre ambos realmente no eran tales. A modo de ejemplo, la Instalación del Maestro de la Logia ya era realizada en sus inicios Modernos (otra cuestión es que no fuera seguida por el resto de su jurisdicción, para lo cual se puso solución). Apuntemos a modo de ilustración, que La Logia de Antigüedad no era otra que la Logia muy antigua (los ingleses dicen en ese caso: «a time immemorial Lodge») que se reunía, en 1717, en la taberna que tenía como letrero «el Ganso y la Parrilla» en el cementerio Saint-Paul. Esta Logia fue una de las cuatro fundadoras, el 21 de junio de 1717, de la Primera Gran Logia de Londres.

En 1761 tomó el nombre de "West India and American Lodge" y en 1770 adoptó el de "Lodge of Antiquity".
Es importante anotar que esta Logia nunca pasó bajo la jurisdicción de los Antiguos y permaneció fiel a la G. L. de 1717, excepto de 1777 al 1787 cuando, teniendo a su cabeza el celebre escritor masónico William Preston, conformó, a consecuencia de una disputa con la Gran Logia, la «Grand Lodge of England South of River Trent», trabajando bajo la autoridad de la Logia «of All England» en York.
En lo que concierne a la ceremonia de Instalación del Maestro de la Logia, "Lodge of Antiquity" afirma comunicar unos secretos particulares en el momento de la instalación del Maestro por lo menos desde el 1726 (B.E. Jones o.c. p. 248) y conceder desde el 1739 un rango privilegiado al Pasado Maestro Inmediato.
Pienso también (y no de forma gratuita) que tanto en la disensión basal de Antiguos y Modernos, como en la Gran Logia de Wigam, donde el Ritual Bristol se llevaba a cabo por algunos, esos disensos eran fruto de ambiciones de poder fruto de una excipiente burguesía y de otros aspectos sociológicos que aquí no desarrollaré por meritar un trabajo externo, más que de aspecto iniciático-formales.

Entendamos que el cambio de usos rituales era frecuente, ya no sólo en Gran Bretaña, sino también a nivel europeo continental. A modo de apunte, la existencia en Francia de los Stuarts dentro de un procedimiento acorde al Rito Moderno es indiscutible. Así el ritual Berté de 1788 nos indica claramente: “los dos Stuarts (Stewards de las logias inglesas), uno colocado al medio de la columna del mediodía, y el otro a la mitad la columna del Norte; llevan en la mano, el primero, un bastón de 6 pies con un sol de oro en la parte superior, el segundo, un bastón similar con una Luna. Estos Hermanos acompañan cuando se rinden honores y ayudan a los vigilantes cuando las columnas son demasiado largas. Podríamos citar múltiples ejemplos puntuales, pero extensos, donde se ejecutaba la multiplicación de Expertos como Oficio, o asimismo, el cambio “formal” en las recepciones, era propio e incluso bien considerado en Orientes como los Países Bajos y aún de uso y buen ver en los orientes belgas. Así, el masón viajero, se enriquecía con esa pluralidad de quehaceres que no vulneraban, en definitiva, los puntos esenciales de la Orden.Yendo más allá, hoy en día apreciamos formas diversas de su Rito Moderno (auque analíticamente sea cuestionable por algunos injertos o deformaciones).

En la ctualidad, ¿qué nos queda?: Una metodología ritual diferencial.

Sin ninguna duda el “Bristol” sigue el concepto de los Antiguos (posteriores en el tiempo a los Modernos calificados despectivamente así por estos últimos).
Sea como fuere, la finalidad ritual debe conducir a una misma meta, objeto último de la práctica masónica.
A nivel formal, el masón y estudioso (redundando, porque no se puede ser masón y no estudioso) simplemente debe observar la estructura simbólica fundamental (sin más aditamentos ni articulaciones argumentales de segunda fila, complicaciones más políticas que iniciáticas):

Tres Grandes Luces:
Sol, Luna y Maestro de la Logia, en Rito Moderno
Escuadra, compás y Libro en los Antiguos

¿Cuál fue la resolución ante esta diferencia? ¿Dónde quedó el espíritu fundacional ecuménico de Désaguliers?
Simplemente, en mi muy humilde opinión fue bufa. Ante la “victoria” de las posiciones “Antiguas”, se denominaron a las primeras Tres Grandes Luces Secundarias. Este “juego de manos” cual trileros, incluso fue utilizado en el Rito Francés por Groussier en sus rituales siendo Gran Maestre, y presionado por muchos miembros de su obediencia que pretendían una cierta recuperación simbólica que fue prácticamente vaciada en el último cuarto del Siglo XIX dejando unos rituales huecos y víctimas de “l’air du temps” político-social imperante. ¡De qué modo más lastimoso se diluyó la regulación del 1786 con el paso del tiempo!  
Es más: las obediencias afines, por aquello del histórico Reconocimiento, ingirieron semejante sumisión y deformación ritual para todo rito Moderno, incluso después de su repudio, y algunas recuperaron plegarias para más “explanación” en aras de conservar su acta de Regulariadad.

Me queda una incógnita irresoluble: ¿Cómo aquellos defensores y portaestandartes del Rito Moderno, desde su estatus de actual Regularidad, aceptan dicho “chantaje”?

Tal vez no sea tan difícil la respuesta: política obediencial.

Finalizo reiterando mi visión de este excelente estudio y agradeciendo que, hoy en día, continúe habiendo masonólogos como Saúl Apollinaire (ya en el Oriente Eterno) y Víctor Guerra, que nos abran puertas de reflexión, análisis y meditación.
Ejemplos a seguir con todo mi reconocimiento y afecto.

Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9 del Rito Moderno o Francés

Miembro del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro de Honor del Gran Oriente de Colombia
Director de la Academia Internacional de la Vª Orden de la Unión Masónica Universal del Rito Moderno
Vicepresidente del Círculo de Estudios del Rito Moderno o Francés "Roëttiers de Montaleau"

28 de maig 2017

The Illustrious Role of Haiti in the Freemasonry of the Western Hemisphere


Les propongo maravilloso trabajo aparecido en the Hedge Mason Blog cuya autoría es del Hermano académico Eoghan Ballard. Seguro que será de su pleno agrado.
In many ways, the geographical cradle of our history of initiation, the foundations of some of the most important aspects of Freemasonry in the New World is Haiti.


Without question, some of the most important moments in the development of American Freemasonry, (US citizens please note: America is a continent and not a nation) began in Haiti. With that in mind, it is shameful that there has not been a greater response among US Freemasons to the recent natural disasters that have befallen our island neighbors. Masons should be more active in forming a chain of union for Haiti and its people.

Haiti, the Caribbean country so recently devastated by a terrible earthquake has a long history of unattained possibilities and all too material misfortune. It was the scene of important historical events and developments decisive in the evolution of Masonic initiation including being the original site for the introduction of Ecossaisme, the Elus Cohen and Primitive Martinism to the Western Hemisphere.

On December 5, 1492, Christopher Columbus landed on a Caribbean island which he named Hispaniola. The western portion of this island was in 1697, ceded to the French who named the island with the name of Saint Domingue.

In the eighteenth century, Saint Domingue was the most successful French colony due to the export of sugar, cocoa and coffee. The region seemed to evolve with the impetus of new ideas and swiftly took the intellectual and Freemasonic movements further than did those of France.

The desire for freedom flourished in the hearts of the enslaved, and in 1794, Haiti was declared a nation and became the first country to abolish slavery. The Haitians had to struggle until 1804 to assure independence. The Haitian Declaration of Independence was a far more radical and true attempt at freedom than was that of the United States, as it guaranteed freedom to all men and women regardless of color or ethnicity and it totally abolished slavery. The US granted voting rights regardless of race, color or previous condition of servitude to its citizens 66 years after Haiti did and suffrage to women 116 years after Haiti. Without exception, all people on Haitian soil were free. For that, Haiti was a made a pariah state and has suffered until today, to all of our shame.


The Masonic Personalities of the 18th Century in Saint Domingue

Estienne Morin

A French trader, by the name of Estienne Morin, had been involved in high degree Masonry in Bordeaux since 1744 and, in 1747, founded an "Ecossais" lodge (Scots Masters Lodge) in the city of Le Cap Francais, on the north coast of the French colony of Saint-Domingue (now Haiti). Over the next decade, high degree Freemasonry continued to spread to the Western hemisphere as the high degree lodge at Bordeaux warranted or recognized seven Ecossais lodges there. In Paris in the year 1761, a Patent was issued to Estienne Morin, dated 27 August, creating him "Grand Inspector for all parts of the New World." This Patent was signed by officials of the Grand Lodge at Paris and appears to have originally granted him power over the craft lodges only, and not over the high, or "Ecossais", degree lodges. Later attempts to disparage the validity of this Patent calimed, without material evidence that it appeared to have been embellished by Morin, to improve his position over the high degree lodges in the West Indies. The political equivocations of the Bordeaux Lodge provide little to support such claims.

Early writers long believed that a "Rite of Perfection" consisting of 25 degrees, the highest being the "Sublime Prince of the Royal Secret", and being the predecessor of the Scottish Rite, had been formed in Paris by a high degree council calling itself "The Council of Emperors of the East and West". The title "Rite of Perfection" first appeared in the Preface to the "Grand Constitutions of 1786. It is often argued that this Rite of twenty-five degrees was compiled by Estienne Morin and is therefore more properly titled "The Rite of the Royal Secret", or "Morin's Rite". Whether that is to bolster the claims of legitimacy for Charlston is unclear. Regardless, in the person of Morin, Haiti's central role in the advancement of Higher Degree Masonry in the Americas is unquestionable.

Morin again returned to the West Indies in 1762 or 1763, to Saint-Domingue, where, armed with a new Patent, he assumed powers to constitute lodges of all degrees, spreading the high degrees throughout the West Indies and North America. Morin stayed in Saint-Domingue until 1766 when he moved to Jamaica. At Kingston, Jamaica, in 1770, Morin created a "Grand Chapter" of his new Rite (the Grand Council of Jamaica). Morin died in 1771 and was buried in Kingston. On July 21, 1802 the Supreme Council of the French West Indies in Haiti was formed out of the older 1836 Supreme Council of Saint Domingue.

The Caribbean History of Martinez Pasqually

More or less the same time, Jacques de Livron Joachim de la Tour de la Casa Martinez de Pasqually also a Mason from the French city of Grenoble, inherited a property in Saint Domingue and traveled to the place which was within the modern territory of Haiti. He had plans to establish the Chevaliers de l'Ordre de Masons Elus Coens (Order of the Knights Elect Priests of the Universe) which he had previously founded in France. There are still echoes of this Order in the Americas, but despite romantic claims to the contrary, they all appear to derive from the late 19th and early 20th Century based upon the romantic reinventions of Gérard Encausse (Papus) and Robert Ambelain.

Martinez's father Pasqually, was said to have been issued a patent by King Charles Stuart granting him the title of Grand Master and authorizing him to transmit his powers to his firstborn son. This rank and power was transferred to Martinez when he was 28 years old. Martinez subsequently wrote a treatise on the Reintegration of Beings and a commentary on the Pentateuch from the point of view of the philosophy of the High Masonic Degrees.

On September 20, 1774, a little less than two years after his arrival Martinez died in Port-au-Prince. It is said that he named Armand Cagnet Lestère as his successor. However, Armand had little time to devote to the Order and Martinism was silenced. Current claimants to the Martinist banner all derive their origins from the aforementioned 19th and early 20th Century French reinventions.


Martinez Pasqually left students and followers in Europe including the Masons Willermoz and Jean-Baptiste Louis Claude de Saint-Martin. At first they intended to adopt the principles of the Lodge of Saint-Germian-en-Laye and practice the Seven High Degrees. However, internal disputes led Saint-Martin and Willermoz to create independent institutions. Abandoning Enlightenment ideals they sought inspiration from the controversial "speech of the Knight Templar of Ramsay," creating a Senior Corps in Europe. Jean-Baptiste Willermoz founded his own Masonic Lodge, "La Parfait Amitie", which began to conduct studies of alchemy. While the Elus Cohen and Martinism may have ultimately been silenced, Willermoz' efforts, which more truly may be said to have retained the seed of Martinist thought survived through its evolution into what is today called the Rectified Scottish Rite and Swedish Freemasonry.

Out of these origins, according to some authors, the structure of the Scottish Rite has established itself in seven traditional categories:

1) Symbolic Degrees of Apprentice, Fellow and Master;

2) Degree of development of the Universal Symbolic Degrees

3) Degrees based on Enlightenment

4) Jewish and biblical Degrees

5) Templar Degrees

6) Alchemical and Rosicrucian Degrees

7) Administrative and Higher Degrees.

Joseph Cerneau

One more significant player in the History of Freemasonry in the Western Hemisphere emerged from the cradle of Haiti. Although much controversy and a great deal of unjustified slander was leveled at him by that autodidact and self appointed revisionist of Scottish Rite Masonry, Albert Pike, Joseph Cerneau, an unassuming, and apparently quite sincere Freemason and Jeweler from Villeblevin in Central France, became involved in Freemasonry while living in Pre Revolutionary Saint Domingue. At the time of the Haitian Revolution he, like quite a few Frenchmen living in Haiti escaped and went to Cuba. He is remembered for having founded the first Masonic Lodge in Cuba in about 1804 or 1805 before having been deported, as far as can factually be discerned, for the triple crimes of having been French, formerly living in Haiti, and being also a Freemason.

The Spanish authorities at the time lived in terror of the French contagion and Cerneau appeared dangerous to them for these reasons. It seems that their suspicion, if misplaced was not totally unwarranted, as a few years after the innocent Cerneau left for New York, an Afro-Cuban freemason, named Aponte, was caught and executed for attempting to lead a rebellion modeled upon that of Haiti.

Although Cerneau himself did nothing that the "Gentlemen" of Charleston did not themselves do, his form of Scottish Rite, although having much if not more to recommend it, fell victim to the savage attacks of Albert Pike and his southern "Gentlemen" after Cerneau himself had already returned to France, disgusted by the corruption and petty politics of North American Freemasonry in the early 19th Century.

Cerneau did not leave however, until after he has successfully spread his vision of the Higher Degrees to much of the Caribbean and Latin America, having personally granted the 33rd degree to none other than Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios Ponte y Blanco, known to those devoted to short and unimaginative names as Simón Bolívar, the liberator of much of Latin America.

Today, Joseph Cerneau is recognized in most of the Americas as the father not only of Cuban Freemasonry, but of the Scottish Rite, and Freemasonry in general in their part of the globe.

This is but a brief introduction to the interaction of Haiti and Freemasonry, a subject to which we will return again.