06 julio 2026

Regularidad, Legitimidad y Derecho de Gentes Masónico

Desgraciadamente nos topamos con puntos de vista dogmáticos, que no comparto, y que mezclan los “fantasmagóricos” y “diversísimos” landmarks referidos por unas obediencias supuestamente defensoras de la Libertad. Así el concepto de Regularidad no lo impone Londres o Paris, ni siquiera unas Constituciones que pueden y deben ser maleables. La Regularidad se fundamenta en haber sido recibido según unas reglas iniciáticas precisas y no mutadas a placer, y así subir de peldaños mediante esas recepciones otorgadas por gentes que pueden regularmente (según la Regla del Rito que fuere y su procedimiento simbólico) llevar a cabo esa conducción al ascenso de la ortopraxis moral. Otra cosa bien distinta es el reconocimiento, que genera el peligro de estar sometido a las normas particulares de la Gran Logia de Inglaterra o del Gran Oriente de Francia (por citar unos ejemplos extrapolables a sus satélites), pues actuan como custodios y jefes que imponen sus visiones para ellos certeras y de libre cumplimiento. Aconsejo leer las obras de Patrick Négrier, Rodolfo Mantilla Jácome, Paul-jean Girard y las de un servidor (modestia aparte), Joaquim Villalta, sobre el confuso y enredoso entendimiento de los dichosos Landmarks.

Introduzcamos el matiz jurídico y filosófico exacto que se omite intencionadamente por lo general: separar conceptualmente la Regularidad de origen (la transmisión iniciática y la ortopraxis moral) del Reconocimiento administrativo (los pactos políticos entre obediencias como la GLE o el GODF) y llegaremos a unas conclusiones absolutamente distintas a las impuesta a hierro y fuego.

Bajo la óptica propuesta - respaldada por las investigaciones históricas de autores como los anteriormente citados -, el "derecho de gentes masónico" adquiere su verdadera dimensión tradicional y universal. Desde este punto de vista adogmático, la respuesta a nuestra pregunta que si dos o más Obediencias legítimas pueden trabajar e interactuar libremente ofrece estas respuestas:

La Regularidad Tradicional frente a la Burocracia Obediencial

Si despojamos a la masonería del control político de las Grandes Logias, el panorama normativo cambia radicalmente:

  • La Regularidad es Iniciática, no Administrativa: Como señalamos, la regularidad reside en el oficio, en la transmisión ininterrumpida de una iniciación legítima, el respeto a las herramientas del rito y la práctica de una ortopraxis moral. Si una organización posee esta cualidad, es intrínsecamente legítima por su propio peso tradicional, no porque una potencia extranjera firme un decreto de reconocimiento.
  • La Libertad de Asociación en el Derecho de Gentes Masónico: Bajo esta perspectiva tradicional, sí existe la plena libertad de que dos o más organizaciones legítimas decidan trabajar y asociarse libremente. El derecho de gentes, entendido como la ley natural de la fraternidad, ampara que cualquier taller o potencia que comparta la misma pureza iniciática colabore con otra, ignorando las fronteras, los vetos o las "visiones particulares" impuestas por custodios burocráticos.
  • El peligro del Reconocimiento: Siguiendo la línea crítica de Patrick Négrier, Rodolfo Mantilla Jácome, Paul-Jean Girard y la mía propia sobre la confusión en torno a los landmarks (los cuales fueron enumerados e interpretados de forma muy diversa y tardía en el siglo XIX por autores como Albert Mackey), el sistema de reconocimientos se convierte a menudo en un instrumento de control geopolítico masónico. Someterse a él implica aceptar normas particulares camufladas de "leyes universales".

Conclusión

Desde una visión estrictamente administrativa y de política interpotencial (la de las grandes obediencias), la asociación está limitada por tratados. Sin embargo, desde la perspectiva de la tradición masónica genuina y la ortopraxis iniciática, el verdadero derecho de gentes defiende la soberanía absoluta de los masones y las logias legítimas para reconocerse y trabajar juntos por su afinidad espiritual, libres de dogmas de exclusividad.

Nuestro análisis se basa en el terreno de la auténtica tradición iniciática y la soberanía del oficio, desmontando el relato burocrático y geopolítico que las grandes obediencias (como la GLE o el GODF) han construido a lo largo de los siglos.

Asumiendo el enfoque de Patrick Négrier, el mío mismo, y el de otros autores como Paul-Jean Girard o Jean-Pierre Duhal, procedo a realizar un análisis profundo de cómo el "derecho de gentes masónico" fundamenta la libertad absoluta de asociación entre organizaciones legítimas.

1. La deconstrucción de los Landmarks y el mito del control central

El argumento de que las logias no pueden asociarse libremente se sostiene en la visión decimonónica de los landmarks (como la famosa lista de 25 linderos de Albert Mackey de 1858). Diversos autores hemos demostrado históricamente que:

  • Los Landmarks no son dogmas inmutables: El término original aludía a los límites físicos del terreno en la masonería operativa. Su transposición a la masonería especulativa como "leyes divinas e inalterables" fue un invento jurídico tardío para justificar la autoridad de las Grandes Logias sobre los talleres locales.
  • La maleabilidad de las Constituciones: Las leyes masónicas escritas (incluidas las de Anderson) nacieron con un propósito coyuntural y organizativo, no iniciático. Pretender que una constitución administrativa del siglo XVIII encadene la soberanía espiritual de un taller del siglo XXI es un contrasentido tradicional.

2. Regularidad Iniciática (Ortopraxis) vs. Reconocimiento Político

El núcleo de nuestro argumento - y el eje de la verdadera jurisprudencia masónica tradicional - radica en separar estos dos conceptos que las cúpulas obedenciales confunden deliberadamente:

Concepto

Origen y Naturaleza

¿Quién lo otorga?

Impacto en la Asociación

Regularidad Tradicional

Iniciática. Basada en la transmisión pura del rito, las reglas precisas de recepción, el trabajo con las herramientas tradicionales y la ortopraxis moral.

El Oficio. Se posee de forma intrínseca por la legitimidad del acto ritual y la conducción moral del ascenso.

Permite la libre asociación. Reconoce a cualquier otra organización que comparta la misma pureza de oficio.

Reconocimiento

Administrativo. Basado en convenios, tratados de amistad, intereses geopolíticos y diplomacia masónica.

Las Obediencias. Estructuras de poder burocrático (como Londres o París) que imponen su visión particular.

Veta la asociación. Crea aduanas, fronteras y exclusividades territoriales ajenas al espíritu masónico original.

3. El Derecho de Gentes Masónico como Ley de Libertad

Bajo la luz de la ortopraxis moral, el derecho de gentes masónico no es un código de derecho internacional que firma tratados de exclusividad entre potencias, sino la restitución de la ley natural a la fraternidad:

  • Soberanía Absoluta del Taller: La célula madre de la masonería es la Logia (el taller), no la Gran Logia. Si un taller ha sido instalado regularmente según las reglas del arte, goza de plena soberanía.
  • Libertad de Trabajo Conjunto: El derecho de gentes ampara que dos organizaciones legítimas (que practican la misma ortopraxis) colaboren, se reconozcan y compartan sus trabajos de forma totalmente soberana. Cualquier prohibición externa dictada por una obediencia es una interferencia ajena a la naturaleza de la iniciación.
  • La Fraternidad como fin supremo: Someter la fraternidad universal a las disputas administrativas sobre "quién es regular" según los criterios de una oficina en Londres o París pervierte el sentido de la orden. La regularidad la da el método de construcción moral e interior, no el sello de un Gran Secretario.

Conclusión del Análisis

Debe devolverse la masonería a su cauce tradicional: el derecho de gentes masónico sí permite y ampara la libre asociación y trabajo entre organizaciones legítimas, porque la legitimidad emana de la pureza del rito y de la rectitud moral de quienes lo conducen.

El laberinto de prohibiciones y exclusiones territoriales no pertenece al derecho masónico tradicional, sino al derecho eclesiástico y burocrático con el que las Grandes Logias intentaron patrimonializar y monopolizar el libre pensamiento y la transmisión iniciática.

Joaquim Villalta, 33º R.E.A.A., V Orden, Gr.·. 9 y Último del Rito Moderno o Francés,
M.·. I.·.
Gran Orador del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro Honorario del Soberano Grande Capítulo de Cavaleiros Rosa-Cruz de Portugal - Gran Capítulo General del Rito Moderno y Francés de Portugal.
Miembro Honorario de la R.·. L.·. Estrela do Norte nº 553 al Or.·. de Porto.
Gran Canciller para Europa del Gran Oriente Nacional Colombiano-Supremo Consejo Neogranadino.
Miembro Honorario del Soberano Supremo Consejo del Grado 33 para el Escocismo de la República del Ecuador.
Miembro del Supremo Consejo del Grado 33º y Último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado de la Islas Filipinas.
Miembro del Supremo Consejo de los Balcanes del Grado 33º y Último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.
Miembro Honorario del Supremo Consiglio del 33º ed Ultimo Grado del R.S.A.A. per l’Italia e sue Dipendenze.

Miembro del Suprême Conseil du 33e Degré pour la France et la Pincipauté d'Andorre du Rite de Cerneau.
Muy Poderoso Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33º para España del Rito Antiguo y Aceptado.
Gran Comendador del Soberano Gran Consejo de los Príncipes del Real Secreto de España, Rito de Perfección.
Masonólogo.
Director de la Academia Internacional de la V Orden - UMURM
Teniente Comendador del Souverain Grand Chapitre des Sublimes Princes du Royal Secret - l'Ordre du Royal Secret.

05 julio 2026

El Rito como vehículo de propiedad universal

El concepto de “pureza” ritual es relativo y precisa ser matizado desde distintos ámbitos, básicamente para no confundir al lector. Al respecto, un valioso hermano advertía el riesgo de adoptar actitudes de “salvaguarda de la pureza” para evitar supuestas desviaciones, actitudes muy propicias a generar el riesgo del pensamiento único, sin saber a ciencia cierta por la inmensa mayoría qué es y donde radica dicha “pureza “ para resguardar.

Por otra parte, me parece respetable el control y distribución de dicho material ritual (además de obvio y evidente su tenencia para las logias hispanoparlantes de la oportuna correspondencia). No obstante, gracias al progresivo aumento de las publicaciones y estudios aparecidos en el mercado editorial internacional y concretamente en lengua española, ha sido posible dar a conocer ya no solo rituales de diferentes versiones de una gran variedad de Ritos, sino que además, se han podido abordar libremente y sin ningún tipo de sumisión a ninguna “militancia”, trabajos y reflexiones inexistentes e irrealizables bajo cielo obediencial (muchos de estos trabajos editoriales han sido realizados por expertos HH.•. de diversas y variadas Potencias Masónicas, asegurando la independencia, pluralidad y rigor, muchas veces ausente y carente en otro tipo de trabajos “tutelados”.
Lamentablemente, la independencia “académica” no siempre es bien comprendida y suele confundirse con iniciativas para fomentar agravios o confrontaciones. Una pena.

Es un grave error masónico e histórico considerar, cualquiera que sea el Rito, como propiedad exclusiva de una determinada Obediencia. Tal vez hay todavía alguien que así lo piense, pero lamento profundamente esa visión de marketing conductivista a la que me resisto ser sometido con siglas marcadas a fuego diferenciando buenos y menos buenos, auténticos y de “cartón piedra”. El “negocio” de la propiedad ritual o del Rito, es algo que, además de ser poco fraterno cuando se utiliza como elemento de presión, ha llegado a hastiarme por las veces que se ha llegado a argumentar lo infundado del tema, y que tan solo interesa a unos cuantos que defienden su calidad dominante aparente, revestida de un mandil, banda o collar, con un carnet, título o pasaporte confiriendo un supuesto estatus de regularidad y legitimidad desde tiempo inmemorial, en ocasiones a "full" para todos los Grados a receptores totalmente en fuera de juego en cuanto a cualquier Rito en particular, sea el que sea. Permítanme pensar que debe ser algo más que un sello o un acrónimo.
La legitimidad y regularidad de su uso y práctica, además de la conferida a los MM.•. MM.•. regularmente iniciados y recibidos en los distintos grados por transmisión ininterrumpida, es ostentada en diversos Orientes por distintas Potencias Masónicas. Todas ellas son garantes del espíritu de su Rito en concreto, pero libres para reflexionar sobre sus usos y prácticas dentro de este marco flexible y de necesaria evolución inherente a los Ritos en sí.

La fijación de formas rituales ha devenido herramienta para evitar excesos, pero ha coartado usos legítimos y ha deformado nuestra visión del Rito llegando a ser erróneamente contemplado por algunos de su exclusiva propiedad.
En algunas obediencias, por ejemplo, cada logia que trabaja en el seno de un Rito determinado, lo hace mediante un ritual que ella misma ha definido o heredado de su enorme tradición masónica a lo largo de la historia. Esta forma de práctica masónica nos recuerda a la practicada a lo largo del siglo XVIII en el continente europeo, libre aún de fenómenos globalizantes y centralizadores que, en uno u otro sentido, tienen ventajas e inconvenientes. Este doble aspecto funcional de libertad logial y fidelidad ritual, solo es comprensible teniendo clara la estructura fundamental simbólica y filosófica del Rito practicado. Precisamente una de las características del una buena práctica ritual es la de no proponer más que un modelo, que cada logia adapta.
Para evitar el caos, tan solo precisamos de nuestra capacidad de trabajo dentro de una libertad, pero conforme al Rito trabajado, y esta conformidad pasa por nuestro necesario conocimiento de la antes citada estructura simbólica propia, que será igual en sus diversas formas rituales manifestadas, y ello exige, muy especialmente, de la búsqueda de una excelencia de todos los Maestros, que serán en definitiva quienes tienen el peso y la responsabilidad de pasar la llama a generaciones venideras.

Brasil, Francia, Bélgica, España, Portugal, Ecuador, Colombia, Perú, México e Italia forman parte de un no muy largo etcétera subdividido en diferentes Potencias Masónicas, donde, sin complejos, algunas han tomado su legado y han evolucionado siguiendo los criterios que para su seno han estimado convenientes, y han hecho uso de su libertad y legitimidad con todas las consecuencias.
La diversidad de la Oferta forma parte de la diversidad Obediencial y de Estructuras de Altos Grados, y pretender alguien erigirse en “auténtico” y “único” curador y “dador” del “verdadero rito pata negra”, no solo sería incierto y errático, sino que sería desconocer completamente la realidad, génesis, estructura y evolución de los Ritos existentes e incluso de los ya extintos.

Pero vayamos a la fuente, objeto y finalidad misma. Cuando el Rito no tenía nombre alguno, o por el contrario, intentemos pensar en “todos” simultáneamente. Intentemos hallar su común denominador:

Etimológicamente la palabra Rito nos conduce a las nociones de sucesión y de orden. Un rito es aquel conjunto de reglas que fija de forma específica los diferentes trabajos masónicos o ceremonias. Un ritual no pretende tener la autoridad de un libro sagrado al mismo tiempo que no pretende imponer una historicidad o unas creencias específicas. ¿Para qué sirve entonces el Ritual?
Hoy día podríamos concebirlo como aquel conjunto normativo libremente aceptado que nos indica un camino que

- codifica las relaciones tanto dentro de las Logias como de la Orden

- facilita la libertad de expresión y de pensamiento

- permite articular distintas ideas simbólicas dentro de un espacio y un tiempo con unos específicos objetivos tanto de trabajo colectivo en logia, como de introspección individual

- privilegia las ideas sobre las formas, potenciando valores éticos y morales mediante el respeto a las diferencias, la total libertad de conciencia y el desarrollo personal intelectual y espiritual, fomentando el estudio, el análisis, la observación y la autoevaluación.

El uso del término Rito en masonería es bastante tardío, y obedece a una necesidad de diferenciar las distintas formas rituales que se fueron sucediendo con el paso del tiempo, sobre todo a partir de la proliferación de los denominados “Altos Grados” en los años 1740, distintos a los universalmente reconocidos como simbólicos (Aprendiz, Compañero y Maestro), y cuyos diferentes sistemas de reorganización, llamados en ocasiones Regímenes, condujeron al uso de calificativos que permitieran diferenciar sus particularidades, especificidades y divergencias. Este deseo de reagrupar en función de su génesis y peculiaridades, conjuntos rituales coherentes y estables, desembocó en la aparición de los distintos Ritos hoy existentes.

Por lo tanto, las estructuras Obedienciales y de Altos Grados correctamente concebidas deben pretender, entre otras cuestiones:

a) Coordinar la ayuda e interrelación logial y entre sus respectivos consejos

b) Ser garantes de la correcta aplicación de las estructuras simbólicas inherentes a todo Rito (sea el que sea) lo cual no implica inmutabilidad o evolución en sus distintas prácticas.

c) Facilitar el intercambio y el flujo de experiencias humanas y masónicas entre miembros de distintas Potencias Masónicas.

d) Contrarrestar los excesos o corregir las carencias que pueda padecer la vía iniciática en situaciones de flagrante endogamia logial o los distintos Consejos.

e) Vehicular y tutelar la Tradición y Modernidad, pasado y futuro, de nuestra Orden, nuestros Ritos y Rituales, garantizando una excelencia en nuestros Trabajos Masónicos y en nuestra puesta en práctica vital cotidiana.

f) Trabajar por y para las Logias y sus Cámaras respectivas (y no al contrario), siendo enormemente respetuosa con la libertad de las mismas y con la inherente a la condición masónica de sus componentes, siempre y cuando respeten tácitamente los compromisos libremente adquiridos en ese quid pro quo.

Así pues, más allá de esa estructura “relacional”, existe el vehículo que da un ingente y auténtico valor, haciendo funcional y real el fenómeno masónico. Esto es el Ritual.
Pero, ¿cómo?, ¿cuando?, ¿donde? Y ¿por qué se crea?

La creación de la práctica Ritual del Mason Word, origen de las diversas y posteriores versiones de este Rito que desembocaron con el paso de los años mutando natural o forzadamente en la totalidad de la práctica ritualística francmasónica hoy conocida, fue elaborado por los masones calvinistas de la logia escocesa y calvinista de Kilwinning. Siguiendo los trabajos de Patrick Négrier, máxima referencia en este campo de investigación, gran amigo y Hermano que ha pasado recientemente al Oriente Eterno, y aún a costa de que se nos acuse de vivir gracias a las espaldas de otro (lo cual importa bien poco si el fin es pedagógico y permite sacarnos de la más supina de las ignorancias), diremos que este Rito nace como respuesta a la obligación impuesta por Schaw de practicar un arte de memoria. Nos vemos en la necesidad de beber de los resultados de estas investigaciones dado que nuestra base de datos en lengua española está no sólo bajo mínimos, sino que es inexistente. Se hace imperativo sacar a luz los resultados de la última década de investigaciones de este prestigioso masonólogo y hermano, aunque el resultado reviente literalmente las románticas hipótesis y fantasiosos relatos del génesis francmasónico pre-especulativo o de perennes purezas rituales transmitidas hasta nuestros días, lo cual es una auténtica falacia.

Así pues, la logia de Kilwinnig, rechazando la continuidad de la práctica del rito de recepción prescrito por los Antiguos deberes anglicanos, optó por adoptar la forma de un catecismo simbólico, cuyo vocabulario estuviera compuesto de imágenes conformemente a la tradición de las artes de memoria, pero unas imágenes verbales (metáforas, alegorías) debido en una parte a la confesión presbiteriana y por otra al carácter iconoclasta característico del calvinismo que forzó a dicha logia a esa sustitución de la imagen verbal en lugar de la imagen plástica. Este hecho que hemos apuntado en anteriores trabajos, nos ofrece el instrumento ritual de la Gran Logia de Londres que ontologizándolo y dándose el marco jurídico las Constituciones de 1723, abrió las logias a todos los practicantes de la religión natural (orto-praxis moral) sin consideración para las ortodoxias que quedaban sólo como opiniones individuales rompiendo por este eclecticismo con la religiosidad confesional de los Antiguos deberes, abriendo la puerta a los ateos teóricos y al deísmo. Sobre este último aspecto, ya el historiador y Hermano Charles Porset nos advierte y apostilla en uno de sus trabajos: ”Se ha tomado el pretexto de la exclusión del ateo estúpido para decir que la orden rechazaba a los no creyentes y que la masonería era cristiana. Es inexacto, porque la expresión " Stupid Athéist” está prestada de un pastor presbiteriano, John Weemse, contemporáneo de Anderson y Désaguliers, que en su obra A Treatise of the Horno Degenerate sonnes viz (sic = with) the Atheist, the Idolater, the Magicians and the Jews (London, Thomás Cotes, 1636), distingue cuatro categorías de ateos: aquel que niega a Dios («denying God»); el que duda de su existencia («disputing Atheist») el cree sólo en lo qué le aportan sus sentidos (" Physicall Atheist") y finalmente al ateo estúpido que es impermeable a las luces de la razón; en realidad tal ateo no existe; hace las veces de espantapájaros en su exposición andersoniana – de soporte para poder moldear al gusto-. Designando sólo ése de una manera totalmente retórica, Anderson-Désaguliers no excluyen las tres otras categorías de ateos – lo que concuerda perfectamente con el espíritu latitudinario de la masonería”. Ya el mismo Négrier habla sobre punto de vista personal de Désaguliers acerca de “entender bien el Arte”, aunque para nada se impone la creencia revelada como previa conditio sine qua non para formar parte de la Orden: basta con leer “desapasionadamente” y de forma correcta el redactado de los Deberes. Creo que sobran las palabras y más debates al respecto, reiteración del cual sólo conduce a un diálogo de necios, imposible de reflexionar o de rectificar, desde posiciones inflexibles, dogmáticas, intransigentes, y por descontado, nada academicistas.

Si el católico Schaw ordenó a la logia presbiteriana de Kilwinnig practicar un arte de memoria conforme al calvinismo de sus miembros en sustitución al rito anglicano de los Antiguas Deberes, es porque dicho arte calvinista debería cumplir la misma función que el anterior, una función básicamente moral.
Debemos apuntar que a pesar de la analogía de Shaw en considerar a los Antiguos Deberes como Artes de Memoria, estos no lo son en el sentido estricto conocido y practicado en la Grecia antigua. Los redactores de los Antiguos deberes intercalaron una historia legendaria del oficio entre la Plegaria a la Trinidad y el inventario de unos puntos sobre moralidad que eran sujetos al juramento del recipiendario. Algo así como si esta historia legendaria estuviera dotada del poder de inclinar al recipiendario a respetar y llevar a la práctica la buena conducta y moralidad inherente a su juramento. Un análisis profundo de los Antiguos Deberes permite a Patrick Négrier desvelarnos a éstos como memoriales con un objetivo moral. La historia legendaria del oficio conduce a los francmasones a recordar en primer lugar, a través del ejemplo de las dos columnas antediluvianas, que son los pecados humanos que, provocando el diluvio, hicieron destruir el mundo (recuerdo que constituía para los masones practicantes de los Antiguos Deberes un argumento apocalíptico de conversión moral), y que fueron estos monumentos arquitectónicos de las columnas antediluvianas que salvaron del diluvio el saber de los oficios y de las siete artes liberales. De este análisis se desprende que en los Antiguos Deberes, el recuerdo de la antigua leyenda de las dos columnas antediluvianas entre la plegaria a la Trinidad y el inventario de puntos de moralidad que el recipiendario juraba respetar, constituía, tras la invocación de la gracia en la plegaria, un segundo argumento de conversión moral que reforzaba y facilitaba dicho juramento. He aquí este argumento apocalíptico de conversión moral extraído de la tradición del Antiguo Testamento. Ese recuerdo, rememoración, y el cristianismo juanítico continuador de esta tradición reveladora, permite, a fin de cuentas comprender en qué se inspiró Schaw al pretender hacer una analogía entre los Antiguos Deberes y el arte de memoria, a pesar de no serlo estrictamente en el sentido de que no constituían instrumentos o métodos mnemotécnicos destinados a reforzar la capacidad sicológica del sujeto para recordar y potenciar su retórica sin soporte escrito. Su argumento apocalíptico de conversión moral tenía un objeto anamnético en el componente de hacer recordar al sujeto sucesos supra-significativos y moralmente determinantes del pasado, rememorar en la consciencia elementos históricos susceptibles para determinar activamente la conversión del sujeto a las buenas costumbres.
Así es como William Schaw toma los Antiguos Deberes como “antient statutes set down of before of guid memorie” (artículo séptimo de los Status de 1599).

La logia de Kilwinnig pretendiendo llevar a cabo un arte destinado a una función similar, a saber, una conversión moral de los masones fundada en el recuerdo del pasado, elaboró ella misma su propio arte de memoria en el espacio del rito del Mason Word, reemplazando así al rito anglicano de los Antiguos Deberes.
En su forma primitiva, el Mason Word se reducía a la comunicación de dos palabras J y B mientras se daba la mano de manera ritual denominada garra. Estas palabras J y B, siendo palabras de paso, constituían probablemente respuestas a una pregunta, cual esbozo del género catequético que erige la forma primaria del Mason Word entendido como instrumento destinado a ejercitar la facultad psíquica de la memoria(Edimburgo1696). Además, el hecho de que los elementos del Rito, a saber los nombres de las Columnas del Templo de Salomón y el toque o garra, habían sido sacados del episodio de Gal. 2,9 (donde Pablo de tarso justificó su ministerio apostólico sin figurar en el colegio de los Doce, y que no había conocido a Jesús personalmente, recordando que tres de los apóstoles de Jesús, considerados como columnas “habían reconocido la gracia que le había sido dada” cogiéndole la mano derecha a él y a Bernabé en signo de comunión. Los masones presbiterianos de Kilwinnig refiriéndose a Gal. 2,9 hacen una memoria del pasado, siendo un recordatorio en este sentido la forma del Mason Word, así como un memorial con finalidad moral, ya que reiterando el episodio fundador descrito, afirmaban haciendo prolongar el ministerio apostólico de Pablo basado en la gracia.
Pero, ¿Dónde se encuentra el argumento apocalíptico en Gal. 2,9 que es la fuente cultural del Mason Word?.
Apreciemos que Pablo vincula su propósito sobre las columnas y sobre el agarre de mano a un apocalipsis: “Fui después de una revelación” (apokalupsin) Gal 2,2. De aparente similitud a la que puede conducirnos a la “revelaciones de II Corintios 12, 1-4. De este modo el Mason Word se vincula directamente vía su origen en las escrituras a un argumento apocalíptico (revelador) de conversión moral, lo cual era la función de los Antiguos Deberes.
Un análisis pormenorizado del Edimburgo 1696, prototipo de los catecismos simbólicos del Mason Word (hasta el 1751, fecha de la divulgación del Maçon démasqué) estado inicial del rito de 1637, nos hace ver que era un arte de memoria en doble sentido: primeramente como memorial de elementos del pasado con objetivo moral, y en segundo lugar, como suporte de tipo mnemotécnico, que posteriormente el Dumfries en 1727, revelará en el primer cuadro de logia una nueva expresión del arte psicológico de la memoria (“Todo esta confiado en la memoria de los masones y conoce la suerte de las tradiciones orales”), en este caso de forma compuesta conforme a la versión de confesión episcopaliana que combina el Mason Word con imágenes plásticas.

Hemos visto, por tanto, el nacimiento causal del vehículo ritual, que felizmente se universalizó abriendo además el mecanismo que permitiera crear y ordenar ese punto de encuentro, donde el pensamiento y todo tipo de filosofía, en definitiva, encontraran suelo fértil dentro de un mismo espacio-tiempo. Tal vez nada mágico, pero realmente extraordinario. Un instrumento propiedad de toda la Humanidad.

Cierro así, con este último trabajo, una secuencia de estudios y ensayos tendentes a esclarecer nuestro origen ritual. Solo conociendo algo mejor nuestro pasado podremos hablar con fundamento sobre aquello que pretendemos alcanzar para nuestro devenir, a sabiendas de lo que realmente fuimos, somos y representamos.
Queda solo pendiente, con la colaboración del Hermano Víctor Guerra, la publicación in extenso desde el Círculo de Estudios del Rito Francés "Roëttiers de Montaleau" de unas tablas comparativas rituales que permitirá ver claramente algunas de las mutaciones, desviaciones, arbitrariedades y condicionamientos que en muchos casos llevaron a desembocar en variaciones más o menos afortunadas, por no decir más o menos legítimas o manipuladoras, quedando en entredicho ese purismo que solo "cuatro privilegiados" pretenden imponer o referir como auténtico y real entre alguna masonería de militancia desinformada, donde prevalece más el asumir a toque de pito que la investigación rigurosa y contrastada. Eso sí, fraternalmente.
Hoy ya no hay excusa para posicionarse histórica y masonológicamente sobre tesis de hace 20 o 30 años atrás. La Tierra gira.

Quien desee conocer los pormenores de esta génesis ritual, le sugiero vivamente la lectura muy en especial de Patrick Négrier:

La Tulip. Histoire du rite du Mot de maçon de 1637 à 1730, Groslay, Ivoire-clair 2005
Le Rite des Anciens devoirs. Old charges 1390-1729, Groslay, Ivoire-clair 2006
Art royal et régularité dans la tradition de 1723-1730, Groslay, Ivoire-clair 2009.


Vemos a veces que la realidad auténtica es más bella, plena, enriquecedora y apasionante que cualquier ficción o fantasía a las que aún muchos obstinadamente se aferran.

Joaquim Villalta, V Orden, Gr.·. 9 y Último del Rito Moderno o Francés, 33º R.E.A.A.
M.·. I.·.
Director de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Gran Orador del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro Honorario del Soberano Grande Capítulo de Cavaleiros Rosa-Cruz de Portugal - Gran Capítulo General del Rito Moderno y Francés de Portugal
Miembro Honorario de la R.·. L.·. Estrela do Norte nº 553
Gran Canciller para Europa del Gran Oriente Nacional Colombiano
Miembro Honorario del Soberano Supremo Consejo del Grado 33 para el Escocismo de la República del Ecuador
Miembro del Supremo Consejo del Grado 33º y Último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado de la Islas Filipinas
Miembro Honorario del Supremo Consiglio del 33º ed Ultimo Grado del R.S.A.A. per l’Italia e sue Dipendenze
Miembro del Suprême Conseil du 33e Degré pour la France du Rite Ancien et Accepté (Cerneau's Rite)
Pasado Presidente de la Confederación Internacional de Supremos Consejos del Grado 33º del R.·. E.·. A.·. A.·.
Muy Poderoso Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33º para España del Rito Escocés Antiguo y Aceptado
Gran Comendador del Soberano Gran Consejo de los Príncipes del Real Secreto de España, Rito de Perfección
Masonólogo

25 junio 2026

Desmontando la falacia del inexistente Rito Francés Primitivo

La falacia del Rito Francés Primitivo

Este estudio debí haberlo abordado hace ya unos veinte años. Para ese entonces, estábamos inmersos en el trabajo de analizar la masonería continental francesa mediante el estudio de los rituales y grados que llevaron a la regulación de 1783/1786/1801 del Gran Oriente de Francia, así como volcar a la lengua española materiales académicos tan solo accesibles en fuentes académicas francesas o británicas, mayoritariamente. La masonería hispanoamericana precisaba de fuentes masonológicas sólidas e historiográficamente potentes para llevar a cabo una labor pedagógica indispensable que había sumido a nuestros países en un caos de analfabetismo masónico donde imperaban las falsedades, las leyendas conducentes al lucro o a la manipulación del pensamiento sociopolítico. Además, este Rito en particular, era un absoluto desconocido en el continente europeo (obviamente).

En ese entonces la cantidad de ritos masónicos aparecían para autoafirmar los posicionamientos de visionarios con clara finalidad crematística, y aprovechando el escaso conocimiento general en la orden en estos países, principalmente de habla hispana y sin acceso a fuentes fiables, crear sus chiringuitos semi sectarios donde mostrarse los Sabios de lo Oculto a los ojos de los profanos o estudiosos.

Así se crearon lanzaderas y publicaciones sin base científica alguna, como la revista "Heraldo Masónico" y semejantes donde supuestos líderes del conocimiento masónico, escribían artículos que impresionaban a sus lectores y reafirmaban sus posiciones progresistas fundamentadas en mitos y leyendas que reforzaban unas caducas bases nacionalistas ab origo, e integradoras de las más absurdas teorías que les proporcionan una falsa imagen de ocultismo de la supuesta auténtica verdad, una verdad que había sido perseguida y manipulada por las fuerzas e intereses de quienes temían que ésta saliera a la luz. A la cabeza se encontraban Francmasones reputados en sus orientes como Eduardo Edgardo Polo, Darío Rojas o Ramón Espadas entre los más valorados por sus seguidores.

Para iniciar este trabajo de desenmascaramiento histórico, vamos a tomar, como ejemplo, parte de unos "Ensayos del Rito Francés Primitivo", del Q.·.H.·.Ramón Espadas y Aguilar, e.·.e.·.o.·.e.·.. Este es un fragmento editado de sus escritos tomado del "Heraldo Masónico No. 3 del mes de Agosto de 1998".

Reconocimiento y Regularidad: Antecedentes Históricos

Por el Q.·.H.·.Ramón Espadas y Aguilar, e.·.e.·.o.·.e.·.

Fragmento editado de sus escritos.

Tomado del Heraldo Masónico No. 3 del mes de Agosto de 1998.

Éste tema, embrollado, y explotado por los más altos jerarcas de los ritos inglés y escocés, solamente puede esclarecerse estudiando sus antecedentes históricos desde su origen. Es mucho lo que se ha escrito sobre el particular, pero sin la debida fundamentación histórica, lo que ha dado origen al embrollo y a su explotación, por lo que en este trazado vamos a dar la explicación histórica de este tema.

La Edad media

Carlomagno, en el siglo romanos XIII, rey de los Francos y Emperador de Occidente, consolidó su imperio con la colaboración de los poderes religiosos y civiles, dando origen al Orden Teológico-Feudal.

La dilatada conexión del señorío y el clero feudalizó la iglesia, que adquirió inmensos territorios; el sacerdote se convirtió en señor feudal y el señor feudal asumió la dignidad eclesiástica, convirtiéndose en perfectos dominadores, existiendo muy poca diferencia entre el poder eclesiástico y el señorial. Pero el poder eclesiástico creció más gracias al astuto uso de sofismas por parte de los servidores del altar, basados en la cita evangélica "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios", lo que facilitó al clero la imposición de contribuciones, en forma de "diezmos", y el ejercicio del derecho territorial-jurisdicción-, que provenía, según Tomás de Aquino, del privilegio eclesiástico (episcopado), de enseñar, legislar, administrar y juzgar. Esto dio al clero una situación política, económica y social predominante, que le permitió despojar poco a poco, a los señores feudales, de sus señoríos y privilegios nobiliarios y convertir a la iglesia en señor feudal de los señores feudales.

Para perpetuar éste orden Teológico Feudal, y garantizar a la Iglesia su situación privilegiada y dominante, el clero procuraba, con su doctrina y enseñanza encadenar al hombre, por toda su existencia, a la clase en la que le había tocado nacer, evitando de éste modo su progreso incapacitándolo para adquirir los medios del saber y de las riquezas, a fin de no competir y superar a las castas dominantes de aquél orden social.

Deseaban que el mundo fuese perpetuamente estático y dependiente de la voluntad de Dios, regido por el papado y las monarquías de su obediencia, donde la iglesia retenía la preponderancia en la formación de las conciencias y controlaba la enseñanza.

Los maestros no podían enseñar sin la "licencia docendi" de la autoridad eclesiástica, y está solamente se daba a los maestros que aceptaban la ideología eclesiástica y la subordinación al magisterio de la iglesia.

Los eclesiásticos aplicaban rigurosamente la máxima de San Agustín "La filosofía es la sirvienta de la Teología" y todos los acontecimientos se subordinaban a la Teología.

La Iglesia era la única fuente de conocimiento, todo razonamiento debía estar orientado a consolidar y sistematizar a través de un método abstractamente lógico y formalista, la verdad absoluta revelada por Dios. Para imponer su concepción teológica y acabar con la oposición, la rebeldía y la herejía, el clero se valía de todas las armas, inclusive el soborno, el veneno y la inquisición.

Cuando fallaba este método teológico, los dirigentes de la iglesia oponían una concepción filosófica ortodoxa a las concepciones consideradas heréticas o, si era necesario, modernizaban sus doctrinas.

Al principio del régimen feudal, la Masonería Operativa gozaba de privilegios de casta, pero al reafirmarse el poderío clerical sobre el poderío civil, este privilegio fue desconocido, su organización fue perseguida y cualquier manifestación del descontento se reprimía con encarcelamiento o quemado vivo al masón sospechoso que no lograba refugiarse en los lugares donde no les podía alcanzar la Inquisición.

La francmasonería renacentista.

En la primera mitad del siglo XVI, durante el reinado de Francisco I (1494-1547), la corriente científico naturalista se desarrollaba en Francia, así como las actividades de la Francmasonería, porque los Francmasones franceses contaban entre sus asociados con los mejores artistas e intelectuales del país y muchos extranjeros que iban a París invitados por Francisco I como Leonardo da Vinci (1452-1519) y Miguel Servet (1511-1553), entre muchos intelectuales, quienes se distinguieron en los trabajos de las agrupaciones francmasónica francesas, en su trabajo por el progreso de las artes y de las ciencias.

En centro de las actividades francmasónicas estaba en el Colegio de Francia, creado para cultivar y extender los nuevos conocimientos. Este plantel funcionaba de la misma manera que la Academia de Arquitectura de Milán, fundada por da Vinci, y se caracterizó por la actitud de sus componentes, que no se conformaban con clasificar el saber adquirido, sino que observaban directamente los fenómenos de la naturaleza y hacían las deducciones más acertadas. Con este método de estudio y de trabajo se logró que sucumbieran las corrientes de actividad mental teológica, que se basaba en la autoridad de los sabios antiguos, y se fundó la ciencia moderna.

Los francmasones franceses fueron los primeros en precisar la forma de organización y los objetivos ideológicos de sus agrupaciones, que sirvieron como principios básicos de la Francmasonería Universal, los que solían llamarse en algunos lugares "Antiguos Límites" o "Landmarks". Estos principios básicos fueron formulados y aprobados en la Asamblea General de los Francmasones Franceses que se reunió en París en el año 1523 y se distinguió por su carácter eminentemente progresista y liberal, adoptando como forma de organización la de la Masonería Operativa, libre de la influencia clerical.

Estos principios básicos determinaban la obligación de luchar por la separación de la filosofía de la teología, la libertad de pensamiento y de investigación científica, la aplicación del método científico experimental a la filosofía, el intercambio de conocimientos entre los seres humanos, la libertad de conciencia religiosa, la abolición de los privilegios, el derecho de los pueblos a gobernarse libremente, y la universalidad, cosmopolitismo, libertad, igualdad y fraternidad, entre otros principios.

Con la muerte de Francisco I, en 1547, terminó la tolerancia para la labor francmasónica y principio una era de persecución, organizada por el clero a raíz de la contrarreforma.

Los hombres sabios, los artistas y los sospechosos por su afiliación a las agrupaciones francmasónicas, perseguidos por el clero y especialmente por los jesuitas, se vieron obligados a refugiarse en las zonas fuera de la influencia de éstos.

Inglaterra: Reformas a los Antiguos Linderos del Rito Primitivo Francés.

Inglaterra fue, por diversas causas, el lugar más apropiado y más seguro para los francmasones desde 1558, cuando subió al trono Isabel I (1533-1603) de la Casa Tudor, hija de Enrique VIII y de Ana Bolena. Por estas causas, el centro del actividades francmasónica se trasladó a Londres.

En la primera mitad del siglo XVI la Masonería Operativa, estaba bien organizada y adelantada intelectualmente, organizó el movimiento francmasónico inglés aprovechando la participación activo de Tomas Moro (1478-1535), Gran Canciller de Enrique VIII, hombre progresista y el servidor público más honrado del reino, habiéndose conformado el primer grupo francmasónico en 1525.

La muerte de Moro, aunque afectó a la francmasonería no la hizo desaparecer. El reinado de Isabel I de 1558 a 1603, fue favorable al desarrollo del movimiento francmasónico, debido a que muchos prominentes francmasones llegaron a ocupar puestos de responsabilidad en el gobierno y otros francmasones se distinguieron como hombres de ciencia, filósofos, historiadores, poetas, entre ellos Francisco Bacon (1561-1626) y Guillermo Camden (1551-1623), quienes secretamente dirigían la francmasonería inglesa y la preparaban para lo que fue la gloriosa jornada del siglo XVII.

El establecimiento en 1629, de la dictadura del rey Carlos I (1600-1649), de la católica Casa de los Estuardo, marcó una nueva era para la francmasonería inglesa, que agrupaba a los elementos progresistas que se oponían al gobierno monárquico. Durante dos meses se reunieron en Logia los directores de la oposición, después de la disolución del tercer Parlamento por Carlos I, habiéndose examinado detenidamente tanto la situación política y los medios para combatirla. Después de muy largos debates, se llegó al acuerdo unánime respecto a estos puntos: 1) Reorganizar la Francmasonería Inglesa excluyendo de su seno a los elementos sospechosos por su simpatía con el clero y la nobleza. 2) Agrupar en logias a los directivos del movimiento revolucionario, tanto de las ciudades como en las poblaciones del interior del país, con el objeto de coordinar los trabajos de organización de las masas descontentas con el gobierno dictatorial. 3) Proclamar como principio básico de la Francmasonería de Inglaterra la lucha por la abolición de la monarquía y el establecimiento de la república. 4) Propagar la necesidad del movimiento revolucionario popular para derrotar la tiranía y castigar severamente a los culpables. 5) Adiestrar secretamente a un ejército para la defensa del Parlamento, reclutando entre la población descontenta y perseguida por sus creencias religiosas y por su rebeldía apagar los impuestos del Gobierno no autorizados por las Cámaras.

Diez años trabajaron intensamente las logias preparando en secreto a los hombres destinados a asestar el golpe mortal a la monarquía.

El Ilustre Hermano Oliverio Cromwell (1599-1658) figuraba como comandante del 67 Escuadrón compuesto de los "Hermanos Rojos". El pueblo acudió inmediatamente con dinero y diferentes valores en ayuda del Parlamento y mientras las personas de alta posición y el clero ayudaban a Carlos I, el 23 de octubre de 1642 comenzaron las hostilidades de Edge- Hill, batalla que terminó en victoria para los realistas, pero en mayo cambió la situación con la batalla de Granthan, en la que triunfaron los parlamentarios debido a un audaz ataque de los "Costillas de Hierro" y la caballería de los "Cabezas Redondas" bajo el mando de Cromwell.

Los presbiterianos, al verse desplazados pidieron el apoyo de los escoceses, armaron un nuevo ejército bajo el mando del duque de Hamilton y emprendieron la marcha hacia Inglaterra.

Cromwell salió a combatir el nuevo brote reaccionario, derrotó a Hamilton y penetró en Escocia. El 9 de octubre de 1648 la Cámara recibió el informe de la terminación de la campaña y de la renovación del Parlamento escocés en forma favorable para la unión entre Inglaterra y Escocia.

Cuando Cromwell volvió de Escocia trajo muchas pruebas relativas a la traición de los presbiterianos. Inmediatamente fueron convocados los directivos de las agrupaciones francmasónicas y se puso a discusión el futuro plan de acción de la francmasonería inglesa. Se llegó a la conclusión unánime de que solamente con la desaparición del rey y la proclamación de la República quedarían a salvo los principios por los que el pueblo combatió durante siete años.

Procesado y juzgado el Rey Carlos I, el 23 de enero de 1649 fue decapitado en Whitehall, lo que constituyó el primer paso para el establecimiento de la República.

Mientras se estabilizaba el nuevo régimen en Inglaterra, el clero y los monárquicos provocaron un levantamiento armado en Irlanda y otra rebelión en Escocia, llamando para encabezarla el príncipe de Gales, al que proclamaron rey con el nombre de Carlos II (1630-1685).

Después de muchas batallas, Cromwell logró aniquilar la rebelión monarquista el 3 de septiembre de 1651 en Worchester, siendo esta última batalla en la lucha por la República Inglesa y aunque Carlos II, quien dirigían la batalla logró huir a Holanda, murieron 25 Loores juntamente con el duque de Hamilton y el duque de Roshe.

Estabilizado el régimen republicano, la francmasonería reunió a todos los agremiados y en esta reunión se resolvió encaminar las actividades a las labores constructivas como en los tiempos normales. Fue proclamado Cromwell como su director principal "ad vitam" y se rindió honores a sus colaboradores muertos y a los que lo acompañaron hasta la última batalla.

En ésta reunión fue redactada definitivamente la "Carta de Constitución de la Francmasonería Inglesa", aprobada en Londres en 1651, la que posteriormente fue aceptada en calidad de "límites" o "Landmarks" de la Francmasonería Universal, en sustitución de los "Principios básicos de la Francmasonería" aprobados en París en 1523. Consistió esta reforma en la modificación de los artículos 13, 16 y 17, precisando los objetivos más adecuados para la época moderna, quedando como sigue: 13) por la implantación del educación laica en las escuelas. 16) Por la abolición de la esclavitud humana. Y 17) Por la abolición de la monarquía y el establecimiento de la república.

La lucha contra las monarquías y a favor del establecimiento de la república como régimen ideal, tuvo una gran influencia en las luchas políticas de Europa y originó la idea de fundar la República Norteamericana y, posteriormente la formación de las Repúblicas Latinoamericanas.

Los enemigos del progreso no descansaban en su labor destructiva, pero mientras vivía Cromwell ellos recibían ejemplar castigo; mas el 3 de septiembre de 1658 murió el protector de la República y lo sucedió en el puesto su hijo Ricardo Cromwell (1626-1712), por nombramiento hecho por el Consejo de Estado.

Ricardo no tenía la experiencia para gobernar un pueblo, por lo que los enemigos de la República se aprovecharon de esta circunstancia y se apoderaron del gobierno y lo hicieron abandonar el protectorado. Carlos II (1630-1685) restauró la monarquía en 1660 y liquidó la república. Los francmasones y todos sus aliados progresistas fueron cruelmente perseguidos y por orden de Carlos II fueron profanadas las tumbas de Cromwell, Bradsaw, Ireton y Pride, cuyos cuerpos fueron colgados en orcas durante varios días para sembrar el terror y sus cabezas fueron clavadas sobre la entrada de Westminster. Esto sucedió el 14 de febrero de 1661.

Nacimiento del Rito Inglés.

En Inglaterra, al fallecer Guillermo III de Orange (1650-1702), en marzo de 1702, la sucedió su cuñada Ana (1665-1714), hija de Jacobo II, última reina de la Casa Estuardo. En 1714, con Jorge I (1660-1727) se instaura la casa de Hanover (que reina en la Gran Bretaña hasta nuestros días), quien tuvo que afrontar, en 1718, la última arremetida jacobita, que fue fácilmente reprimida.

Con este monarca, el poder pasó a manos de la nueva aristocracia, la del dinero, que era intransigente; los nuevos gobernantes, una vez erradicados de la Gran Bretaña el jacobitismo católico y sus logias, y viendo estabilizada su situación político-económica, resolvieron liquidar a sus otros enemigos, el último reducto progresista, la francmasonería revolucionaria, la que les estorbaba con su filosofía materialista y con el radicalismo de su programa de lucha.

La labor de liquidación fue encomendada a los calvinistas, quienes prepararon cuidadosamente el terreno para terminar con la disidencia progresista.

Para éste objeto fundaron, con ayuda de y protección del gobierno, varias logias seudomasónicas con elementos conservadores y se valieron de algunas Cofradías reaccionarias que existían desde la época de las monarquías absolutas. Para formar la Primera "Gran Logia" seudofrancmasónica escogieron cuatro cofradías, las más antiguas de Londres, que fueron llamadas "logias de las tabernas": del Ganso, de la Corona, del Manzano y del Romano, controladas totalmente por el clero calvinista. Los componentes de estas Cofradías, reunidos en pleno, se constituyeron en "Gran Logia" y nombraron una comisión compuesta por King Calvert, Desaguliers, Payne y Anderson, para elaborar el "Proyecto de Constitución" de ésta "Gran Logia", de espíritu netamente conservador, que "animaba a las antiguas Cofradías y sus principios constitucionales, como de los usos transmitidos por la tradición" desde la Edad Media.

Se resolvió excluir de esta "augusta masonería", a los hombres de oficio y a los del arte de edificar propiamente dicho, proclamándose los constituyentes como "francmasones" y como "constructores de los templos simbólicos".

De esta manera, la tarea de la Comisión de Anderson y socios consistía en formular las bases constitucionales e ideológicas, que pudieran justificar los preceptos jurídicos de la organización de las nuevas agrupaciones, que estaban destinadas a ser útiles tanto la monarquía constitucional de la gran Bretaña, como al clero calvinista y episcopal y a los grupos sociales que controlaban el poder público.

La "Gran Logia" seudofrancmasónica se constituyó el día 24 de junio de 1717, en la taberna del Ganso y en la Parrilla y fue elegido como su primer Gran Maestro, Antonio Sayer. El 25 de Marzo de 1722 la obra de Anderson fue aprobada y se ordenó su impresión, que se realizó en 1723.

La obra del teólogo Anderson resultó una burda imitación de las Constituciones de las cofradías católicas medioevales; comienza con un relato imaginativo de la descendencia de la masonería de Adán, personaje bíblico muy conocido, y termina con unos "principios y reglas" parecidos a los de las agrupaciones semireligiosas, místicas y apolíticas.

Anderson y Payne no dejaron en su Constitución ningún vestigio de espíritu democrático y progresista en las agrupaciones seudomasónicas, para que pudiera agradar a los monárquicos y al clero y episcopal y presbiteriano, con lo que se permitía ocupar puestos de responsabilidad a los nobles y al clero.

Así nació la masonería inglesa, conocida actualmente como rito inglés o York, autodenominada como "regular" por su apego a las normas formuladas por el clérigo Anderson.

La Regularidad y el Reconocimiento

En la masonería inglesa Andersoniana se negaba el derecho de libre asociación y se imponía a las Logias la obligación de funcionar "bajo dispensas" o con "patentes" otorgadas por los Grandes Maestros. Se consideraban "irregulares", "clandestinas" y "rebeldes" a las logias que no se sometieron al control de estos impostores y se les perseguía con la cooperación de la policía y del gobierno conservador.

Las seudomasonería inglesa no tuvo el menor escrúpulo en proclamarse "La antigua fraternidad de libres y aceptados masones" y se extendió, en el siglo XVII, a todos los países monárquicos y sus colonias, a través de los representantes de la Gran Bretaña.

Ella se considera dueña absoluta del territorio mundial y para obtener la sumisión a sus postulados utiliza como medios el otorgamiento de "Patentes" y el procedimiento del "Reconocimiento" para calificar de masónicas únicamente a las potencias que acepten sus principios conservadores.

Los "Principios y Reglas" de Anderson, consignados en su Constitución sirven desde entonces como fundamento de los "Límites inviolables" o "Landmarks" que no deben ser transgredidos por ninguna obediencia, logia, masón, so pena de ser declarados "irregulares", principios que además no pueden ser jamás reformados.

Sin embargo, como no existe una sola versión de los "Landmarks" de la masonería Andersoniana, sino distintas recopilaciones de diversos autores, que difieren entre sí, la Gran Logia Unida de Inglaterra emitió en 1929 unos "Principios de Reconocimiento" que utiliza como guía para determinar si un organismo es "regular", según su concepción, considerando a los demás como no masónicos.

Estos principios son: regularidad de origen; creencia en el gran arquitecto del universo (G.·.A.·.D.·.U.·.) (Dios) y voluntad revelada; juramento sobre el volumen de la ley sagrada (Biblia); admisión exclusivamente de hombres y prohibición de relación con obediencias que admitan mujeres; autoridad exclusiva de las Grandes Logias sobre los grados simbólicos; presencia en todos los trabajos de la Biblia, la escuadra y él compás; prohibición de tratar en logia asuntos políticos y religiosos; y, estricta observancia de los "antiguos límites", usos y costumbres Andersonianos.

En lo que tiene que ver con la masonería del Rito Escocés, se organiza bajo Patente que le abre el paso al reconocimiento, su trabajo es en secreto, su enseñanza gradual, en los grados simbólicos de aprendiz, compañero y maestro, basada en el contenido de las liturgias. En el área coloca en la escuadra y él compás y el libro de la moral, la Biblia.

Proclaman la existencia de "un principio creador, al que rinden culto bajo el nombre de Grande Arquitecto del Universo" (Dios) y trabajan bajo los auspicios de la Gran Logia, por el bien de la humanidad, de la orden y de la logia en particular.

Si bien no imponen límites a la investigación de la verdad, prohíbe en sus logias toda clase de discusiones políticas y religiosas.

Sus Landmarks son la creencia en un ser supremo, la creencia en la inmortalidad del alma, la obediencia a la autoridad del país donde se vive. Sus trabajos son simbólicos y sus enseñanzas litúrgicas.

Como los grados simbólicos de la masonería escocesa suelen ser administrados por obediencias "regulares" de Rito Inglés, reconocidas por la Gran Logia Unida de Inglaterra, los "antiguos límites" de ésta se aplican también a la primera.

En cuanto a la enseñanza, como la masonería de los ritos inglés y escocés enseña litúrgicamente, la mayoría de sus adeptos toman las liturgias como la masonería.

Por su parte, la francmasonería progresista, desde su nacimiento entiende por "regularidad" la institución de las Logias de acuerdo con los principios, usos y costumbres de la masonería desde la época de los constructores libres y con los principios progresistas de 1523 con sus reformas de 1651; el trabajo en secreto; la enseñanza gradual en los grados de aprendiz, compañero y maestro aceptado; coloca sobre el ara los útiles de trabajo: la regla, el nivel, el mazo, la escuadra y él compás y el libro de la ciencia, la geometría; y no necesitan de patentes y reconocimiento.

Sus trabajos se verifican: por el progreso del género humano; por la verdad científica; por la unión, cooperación y solidaridad entre todos los francmasones del universo; y tiene como lema: "saber es poder".

La Francmasonería Progresista Universal efectúa sus enseñanzas por medio de Academias.

A manera de conclusión se puede afirmar que el "reconocimiento" constituye la aceptación de principios monárquicos y religiosos, lo que significa una traición a los principios republicanos y laicos.

Por su parte, la "regularidad" Andersoniana, obtenida por la vía del otorgamiento de "patentes", constituye un torniquete a la libertad de conciencia y pensamiento.

Orígenes del Rito Francés Moderno

Introducción

Cuando surgen alegres coloquios entre los QQ.·.HH.·. y aparece la sana curiosidad impulsada por la pregunta de ¿Cuál es el origen del Rito Francés Moderno?, por experiencia les digo que al Q.·.H.·. que le toca contestar, por lo general toma tres posiciones las cuales son:

a) Lo observa como un ser extraño recién salido de una nave espacial y después se encoge en hombros cuyo significado es que no sabe;

b) Le cuenta una historia bíblica; o alguna historia mitológica fabulosa que por poco no aparecen duendecitos y hadas que genialmente se podría llevar a las pantallas del cine; y,

c) Le indican que ese tema no es de conocimiento del grado de quien pregunta.

Pero pocos son aquellos que pueden contestar de una manera objetiva; esto puede suceder debido al poco interés de los queridos hermanos por conocer del tema; o, a la escasa bibliografía del Rito Francés Moderno en idioma castellano; lo que contrasta con la abundante bibliografía de otros ritos como: el Escocés Antiguo y Aceptado e Inglés que pese a que pueden confluir con el Rito Francés Moderno en muchos aspectos; son bien diferentes en otros.

Veamos entonces, que dentro de la masonería contemporánea, existen tres corrientes básicas bien definidas, las cuales para efectos didácticos se denominan:

-Corriente conservadora; sostiene la necesaria creencia en un Dios revelado y no admite a la mujer en la Orden.

-Corriente liberal donde permite el análisis de temas sociales, pero no los de política partidista, admitiendo la libertad de conciencia y absteniéndose de los debates metafísicos, dejando además a criterio de la logias o grandes Logias la admisión de la Mujer en su seno; y,

-Corriente progresista, trabajando por el triunfo de la Verdad científicamente demostrable, luchando también por la separación de la teología y de la filosofía, mediante la aplicación del método científico en la filosofía y apoyando la implicación política y social, fundamentada en los Antiguos Límites de 1523.

Con esto comprendemos que “dentro de la masonería existen varias masonerías”; pero por lo general el común de las personas enceguecidas por el desconocimiento y el fanatismo grosero, nos meten a todos en el mismo saco; ya que para el ciudadano común: “o todos somos parte de la masonería conservadora; o todos somos parte de la masonería liberal; o todos somos parte de la masonería progresista.”

El Rito

El Rito según el Diccionario de la R.A.E. sostiene dos acepciones la primera: Costumbre o ceremonia; y la segunda; como conjunto de reglas establecidas para el culto y ceremonias religiosas.

Desde el punto de vista masónico, el rito, es un símbolo en moviendo, conformado por el conjunto de reglas, ceremonias e instrucciones propias de cada uno de los diversos grados, pertenecientes a un mismo sistema.

Muchos ritos en el pasado, no se transmitían por escrito; sino de manera oral. Proliferando inmensa y espontáneamente entre los francmasones, producto de las relaciones interpersonales, cuando algún Francmasón, provenía de algún lejano país o ciudad y visitaba otro; éstos Francmasones visitantes compartían con total libertad sus costumbres rituales masónicas foráneas, las cuales eran asimiladas y se las mezclaban con el ritual local, generándose uno nuevo y después de un tiempo este nuevo ritual, era modificado nuevamente; o caía en el olvido, adoptándose otro.

Es por ello que todo rito en la Francmasonería fue creado en base a uno anterior desde tiempos inmemorables de la antigüedad y fue aplicado tomando en cuenta la realidad psico-social de su tiempo; es por ello que ningún rito tiene la última palabra y la verdad absoluta; y con el pasar de los tiempos se agregan o se suprimen, frases, diálogos, alegorías, etc. esto con la finalidad de que el rito masónico en todas sus enseñanzas se armonice con el tiempo en el que vive cada hermano; aunque en el caso del Rito Francés Primitivo, creado por el Q.·.H.·. Leonardo Da Vinci en el siglo XVI y con sus reformas en el siglo XVII, este rito sorprendentemente se adelanta a su tiempo, pues en aquel momento, ya se hablaba de combatir la esclavitud humana, de luchar contra la monarquía absolutista, de fomentar el libre ingreso de la mujer a la Francmasonería, de incentivar el estudio científico, etc.; hechos que la humanidad conquistó siglos después.

Volviendo otra vez a los Ritos y Rituales que por lo general, obedecen a un contexto en el tiempo-espacio, esto lo podemos demostrar prácticamente con la comparación entre una iniciación en el Antiguo Egipto en el siglo IV A.C. ; y, otra iniciación en una de nuestras logias de Rito Francés Moderno en el siglo XXI; en la primera para el ingreso se sometían a las más duras exigencias físicas, a los juicios divinos llamados, Ordalías, etc; en cambio en la segunda todo trato cruel e inhumano se encuentra prohibido y las ordalías en la actualidad ni en broma se las revive quedando un recuerdo lejano en los sonidos de los viajes iniciáticos y que en el Rito francés éstos viajes simbolizan, las tres etapas del ser humano.

Con esta comparación de iniciaciones totalmente, diferentes podemos entender que el principio de vibración de la sabiduría hermética que fue recogida por el materialismo dialéctico; se aplica en la construcción; destrucción y la reconstrucción ritualística; realidad que choca y contrasta con los pensamientos fanáticos de que tal o cual rito es el genuino e inmutable desde hace miles de años o inicios de la creación.

Influencia de Francia en la Ritualidad Masónica

En la Historia de la Masonería Europea y mundial, Francia ha tenido un papel importante; ya que es en este país donde se han creado, o se han reformado gran cantidad de ritos Masónicos, y no se han escapado a la relación con Francia, los Ritos: Francés Primitivo, Escocés Antiguo y Aceptado, Francés Moderno; Memphis Mizraím, etc.

Por ello que por el carácter territorial que algunos HH.·. sostienen que son Ritos Franceses en mayor o menor medida.

Francia y su Masonería en el Siglo XVIII

En éste país, coexistían dos tipos de masonería: la masonería primitiva y la masonería operativa.

La primera que ya sabemos que fue creada por los Sabios Renacentistas, concebida en Italia y creada en Francia, con el apoyo de Francisco I.

La segunda conformada por los constructores que erigían las catedrales, Palacios, Puentes y demás construcciones, y que se sabe que muchos de ellos tenían distintos criterios sobre la Iglesia en su hegemonía por el poder de Europa y el mundo; puesto que muchos de los siervos y esclavos de aquella institución, constituían una seria competencia desleal de mano de obra en las construcciones. Además muchos Señores Feudales, protegían y contrataban para sus obras a constructores, los mismos que perdían sus privilegios y trabajos cuando los señores Feudales perdían sus riquezas en manos de la Iglesia.

A estas dos formas de masonería aparece una tercera, que llega desde Inglaterra, no es la masonería Cronweliana progresista y pro republicana e inspirada en el Rito Francés Primitivo; sino es la masonería del Cura Anderson, de la Gran Logia de Londres; y llega al continente Europeo en las maletas de los seguidores de la casa Católica Real de los Estuardo, esta masonería era muy diferente a la masonería “filantrópica, filosófica, progresista y progresiva” que tanto en nuestros templos escuchamos; ya que, ésta masonería buscaba a cualquier precio el restablecimiento de la casa de los Estuardo, y todos los recursos que se conseguían eran para fomentar regimientos militares al servicio de aquella casa real; ya que existía una rivalidad con la casa Real Protestante de los Hannover en Inglaterra; y por consecuencia esta masonería exportada desde Londres, era una masonería de tipo pro-monárquico y católico.

Es así que en este ambiente, nace en 1738 la “Gran Logia Inglesa de Francia dirigida como era de esperarse por miembros de la Aristocracia simpatizante de la Casa Real de los Estuardo, como lo fueron: el Lord Derwentwaters; el Lord Hamowester; el Duque de Antín; Luís de Borbón Conde de Clermont, etc; éste último elegido como Gran Maestro en 1743.

Poco a poco estas “distinguidas autoridades masónicas”, le fueron prestando poca importancia a sus funciones y comenzó a generarse un choque y resistencia ritualística entre las Logias de la metrópoli; y de las Logias de la Metrópoli con las Logias que se encontraban en las Provincias; puesto que muchos de los QQ.·.HH.·., se resistían a aceptar íntegramente la forma de trabajo ritual impuesta e importada desde Inglaterra; ya que provenían de masonerías anteriores a la Masonería Londinense Andersoniana, porque provenían de la masonería del Rito Francés Primitivo, vale decir que este Rito, posee grades diferencias y posiciones respecto a las aclamaciones, purificaciones mitológicas, viajes iniciáticos, etc. con otros ritos.

Para desmontar la exposición anterior, precisamente mediante la aplicación de un método científico historiográfico y masonológico, vamos a replicar con el siguiente estúdio analítico:

La verdad del Rito Francés Primitivo

El texto que he compaertido —extraído de los escritos del autor masónico Ramón Espadas y Aguilar— aborda la historia de la masonería desde una perspectiva marcadamente ideológica, romántica y militante (específicamente ligada a la corriente que denomina "francmasonería progresista").

Desde el punto de vista de la historiografía moderna y científica, nuestra intuición prévia es completamente acertada: el ensayo carece de bases históricas fiables, mezcla mitos con realidad y sostiene afirmaciones que son científicamente insostenibles.

A continuación, analizo los principales puntos por los cuales este texto entra en el terreno de la leyenda y la pseudohistoria:

1. La invención de orígenes en el Renacimiento (Leonardo da Vinci)

  • Lo que dice el texto: Afirma detalladamente que Leonardo da Vinci, junto a Paolo Toscanelli y Américo Vespucio, fundó en el norte de Italia la "Masonería Moderna" o "Francmasonería" a través de la Academia de Arquitectura de Milán.
  • La realidad histórica: Esto es un mito contemporáneo sin ninguna prueba documental. No existe un solo registro de la época que vincule a Leonardo da Vinci con logias masónicas ni operativas ni especulativas. La masonería propiamente dicha evolucionó a partir de los gremios de constructores (canteros) medievales en las islas británicas (Escocia e Inglaterra), no en las academias humanistas italianas del siglo XV o XVI.

2. Anacronismos institucionales (Asamblea de París de 1523)

  • Lo que dice el texto: Asegura que en 1523 se reunió una Asamblea General de Francmasones Franceses en París que aprobó los "Antiguos Límites" (Landmarks) con postulados como la separación de la filosofía y la teología, la libertad de conciencia y el derecho de los pueblos a gobernarse libremente.
  • La realidad histórica: En 1523 no existía la "francmasonería universal" con un cuerpo ideológico ilustrado, liberal y laico. Estos conceptos (libertad de conciencia, laicismo, republicanismo) son propios de la Ilustración del siglo XVIII y de las revoluciones burguesas. Proyectarlos al siglo XVI es un anacronismo burdo. Los gremios de constructores de esa época en Francia eran profundamente católicos y estaban regulados por la corona o las autoridades locales, no eran sociedades secretas de librepensadores políticos.

3. Instrumentalización de figuras históricas (Oliver Cromwell y Tomás Moro)

  • Lo que dice el texto: Presenta a Tomás Moro (1525) como organizador de la francmasonería inglesa y a Oliver Cromwell como un "Ilustre Hermano" al mando de un escuadrón masónico, afirmando que la Revolución Inglesa de 1642 y la ejecución de Carlos I fueron planificadas secretamente en logias.
  • La realidad histórica: Ni Tomás Moro (un ferviente católico que prefirió morir antes que romper con el Papa) ni Oliver Cromwell (un puritano radical cuya motivación era estrictamente religiosa y parlamentaria) fueron masones. La historiografía masónica seria (como la corriente de investigación de la Logia Quatuor Coronati) ha demostrado que, aunque en el siglo XVII ya empezaba a haber "masones aceptados" (miembros ajenos al oficio de la construcción) en Inglaterra, las logias no operaban como partidos revolucionarios ni repúblicas secretas.

4. Sesgo ideológico en la creación de la Gran Logia de Londres (1717)

  • Lo que dice el texto: Trata la fundación de la Gran Logia de Londres en 1717 y las Constituciones de Anderson (1723) como un complot de "calvinistas impostores", "monárquicos" y "clero episcopal" para destruir a la masonería revolucionaria originaria.
  • La realidad histórica: Aquí el autor invierte la cronología oficial aceptada por la ciencia histórica. El nacimiento documental de la masonería especulativa (la moderna) ocurre formalmente en 1717 en Londres. Las Constituciones de James Anderson, aunque contienen una sección mítica (la genealogía de la masonería desde Adán, que el propio texto critica con razón como imaginativa), introdujeron por primera vez la tolerancia religiosa en una época convulsa, pidiendo a los masones solo suscribir a "la religión en que todos los hombres están de acuerdo" (dejando de lado las guerras particulares entre católicos y protestantes).

5. La distorsión del concepto de "Rito Francés Primitivo"

  • Lo que dice el texto: Sostiene que el Rito Francés Primitivo de los siglos XVI y XVII ya contemplaba "fomentar el libre ingreso de la mujer" y "combatir la esclavitud humana".
  • La realidad histórica: El abolicionismo y los derechos de la mujer en la masonería (como las logias de adopción y más tarde la masonería mixta) no se materializan de forma organizada hasta fines del siglo XVIII y durante el siglo XIX. Ningún rito del siglo XVI promovía el ingreso de mujeres en igualdad de condiciones en corporaciones de constructores.

Conclusión y Opinión

El ensayo pertenece al género de la mitología masónica justificativa. Durante los siglos XVIII y XIX, era una práctica sumamente común dentro de las diferentes ramas de la masonería inventar árboles genealógicos e historias legendarias que ligaran su corriente particular a grandes sabios de la antigüedad (Egipto, Pitágoras) o del Renacimiento (Leonardo) para ganar legitimidad frente a sus rivales.

El autor utiliza la historia no como una ciencia de investigación empírica basada en documentos contrastados, sino como una herramienta pedagógica y política para validar la corriente Liberal y Progresista frente a la corriente Conservadora Regular anglosajona. Como pieza literaria u opinión interna de un sector de la orden, es un reflejo de los debates sobre el laicismo y el adogmatismo de finales del siglo XIX y el siglo XX (como las reformas del Gran Oriente de Francia de 1877); pero como documento histórico, carece de cualquier valor científico y académico. 

Desde la perspectiva estricta de la ciencia histórica, el "Rito Francés Primitivo" como un cuerpo ritual estructurado y operativo en los siglos XVI o XVII jamás existió.

Es una construcción puramente mítica e ideológica inventada a posteriori (principalmente en el siglo XIX y principios del XX) con el fin de otorgar una pátina de antigüedad inmemorial, legitimidad y pretendida pureza a determinadas corrientes de la masonería liberal, laica o de los llamados "Ritos Primitivos".

Para comprender por qué esta denominación es un fantasma historiográfico, conviene desglosar los hechos:

1. La falsedad de un rito pre-1717 en Francia

La masonería especulativa moderna nace formalmente con la Gran Logia de Londres en 1717. Antes de esa fecha, en Francia no existían logias especulativas autónomas que practicaran un sistema de grados codificado bajo el nombre de "Rito Francés". Lo que existía en el suelo galo eran las corporaciones operativas medievales (el Compagnonnage), cuyas costumbres, secretos de oficio y estructuras eran de carácter gremial y católico, y nada tenían que ver con los postulados políticos, filosóficos o de equidad de género que el texto de Espadas y Aguilar pretende atribuirles.

2. El verdadero origen del Rito Francés (Siglo XVIII)

El verdadero y legítimo Rito Francés (u Ordre Maçonnique de France) no es "primitivo" ni anterior a la masonería inglesa; al contrario, es hijo directo de ella:

Nace en el siglo XVIII como una codificación y adaptación a la idiosincrasia gala de los rituales que los masones británicos (especialmente los exiliados estuardistas) llevaron a Francia a partir de 1725.

Su primera gran regularización y fijación oficial fue realizada por el Gran Oriente de Francia entre 1783 y 1786 (el Régulateur du Maçon), fijando los tres grados simbólicos y, posteriormente, las Órdenes de Sabiduría.

3. El uso del adjetivo "Primitivo" como estrategia de legitimación

En la historia de las organizaciones iniciáticas, cuando una corriente añade a su nombre las palabras "Primitivo", "Original" o "Auténtico", casi siempre nos encontramos ante un fenómeno de reinvención de la tradición. Al carecer de una línea de transmisión documental regular o al querer diferenciarse drásticamente de las corrientes mayoritarias (como el Rito Escocés Antiguo y Aceptado o el Rito York), ciertos autores e impulsores de ritos minoritarios crearon relatos donde afirmaban poseer los "verdaderos y primigenios secretos" que supuestamente habían sido adulterados por el Gran Oriente de Francia o la Gran Logia de Londres.

Conclusión

Decir que el "Rito Francés Primitivo" existió en la época de Leonardo da Vinci, Tomás Moro o en 1523 es un absurdo histórico equivalente que afirmar que la aviación comercial existía en la Edad Media.

Lo que sí existió fue la corriente del Rito Francés a partir del último tercio del siglo XVIII, la cual fue evolucionando con el tiempo (por ejemplo, con la reforma adogmática de Louis Amiable en 1886) hasta convertirse en el estandarte de la masonería liberal y progresista. Pero toda la narrativa que sitúa un "Rito Primitivo" anterior a la propia fundación de la masonería especulativa no es más que literatura romántica, respetable como elemento folclórico o mitológico interno de una obediencia, pero radicalmente inexistente para la historia científica.

El primero que utilizó el concepto de Rit Primitif refiriéndose al Rito Francés, fue Roëttiers de Montaleau en 1807 para contrarrestar la proliferación en Francia del REAA, indicando que el Rito Francés  era anterior al REAA y practicaba las practicas primeras o primitivas en suelo Francés.

Efectivamente, el uso del término Primitif (primitivo) aplicado al Rito Francés en ese contexto histórico específico no respondía a una antigüedad medieval real, sino a una magistral estrategia de contraofensiva institucional y jurídica orquestada por uno de los hombres más brillantes de la masonería gala: Alexandre-Louis Roëttiers de Montaleau.

Para poner en valor esta afirmación, contextualicemos el escenario de 1804 a 1807, que explica perfectamente el movimiento de Montaleau:

El contexto: La invasión del REAA y la crisis del Gran Oriente

En 1804, el Conde de Grasse-Tilly regresó a Francia portando las patentes del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA) recién organizado en Charleston (1801). Su éxito fue fulminante: fundó el Supremo Consejo del Grado 33º para Francia y la Gran Logia General Escocesa, atrayendo masivamente a la nobleza imperial bonapartista y amenazando la hegemonía y la centralización que el Gran Oriente de Francia (GODF) tanto había tardado en consolidar tras la Revolución Francesa.

Aunque en diciembre de 1804 se firmó un apresurado Concordato para fusionar ambas estructuras, la tensión era insostenible. Los "escoceses" acusaban al Rito Francés (fijado entre 1783 y 1786) de ser un sistema "moderno", simplificado y desprovisto de la pompa y el prestigio de los altos grados escoceses.

La jugada maestra de Roëttiers de Montaleau (1807)

Como Gran Venerable de Honor y verdadero cerebro conductor del GODF, Montaleau entendió que para combatir al REAA no bastaba con la fuerza administrativa; necesitaba legitimidad histórica.

Es ahí donde introduce argumentalmente la noción de que el Rito Francés era, en realidad, el Rito Primitivo:

  • Prioridad temporal en suelo francés: Montaleau argumentaba que los tres grados simbólicos y las cuatro Órdenes de Sabiduría más una V del Rito Francés emanaban directamente de las primeras logias introducidas en Francia en la década de 1720 por los exiliados británicos (la masonería de los "Modernos"). Por lo tanto, era el rito originario o primitivo de la masonería francesa.
  • Denuncia del REAA como "novedad": Al calificar al Rito Francés de Primitivo, Montaleau colocaba al REAA en la posición de ser un producto "nuevo", artificial, importado de América y compuesto por una acumulación hipertrófica de grados (los 33 grados) que distorsionaban la pureza de la tradición primera.

De la defensa jurídica al mito decimonónico

Lo que en manos de Montaleau en 1807 fue un brillantísimo argumento de jurisprudencia masónica y defensa institucional para salvaguardar la soberanía del Gran Oriente de Francia, fue lo que lamentablemente autores posteriores (como el propio Espadas y Aguilar en su línea o ciertos creadores de sistemas marginales en el siglo XIX) tergiversaron por completo.

Transformaron un concepto de "antigüedad relativa" (el Rito Francés es el primitivo de Francia frente al REAA de 1804) en un mito de "antigüedad absoluta" (haciéndolo descender de Leonardo da Vinci o de asambleas fantásticas en 1523).

Nuestra acotación sitúa el problema en su sitio exacto: el "Rito Francés Primitivo" no fue una organización nacida en el Renacimiento, sino una hábil etiqueta defensiva de la lícita e histórica tradición francesa del siglo XVIII frente a la irrupción del escocismo decimonónico.

Joaquim Villalta, 33º R.E.A.A., V Orden, Gr.·. 9 y Último del Rito Moderno o Francés.
M.·. I.·.
Director de la Academia Internacional de la V Orden - UMURM
Gran Orador del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro Honorario del Soberano Grande Capítulo de Cavaleiros Rosa-Cruz de Portugal - Gran Capítulo General del Rito Moderno y Francés de Portugal.
Miembro Honorario de la R.·. L.·. Estrela do Norte nº 553 al Or.·. de Porto.
Gran Canciller para Europa del Gran Oriente Nacional Colombiano-Supremo Consejo Neogranadino.
Miembro Honorario del Soberano Supremo Consejo del Grado 33 para el Escocismo de la República del Ecuador.
Miembro del Supremo Consejo del Grado 33º y Último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado de la Islas Filipinas.
Miembro Honorario del Supremo Consiglio del 33º ed Ultimo Grado del R.S.A.A. per l’Italia e sue Dipendenze.
Miembro del Suprême Conseil du 33e Degré pour la France et la Pincipauté d'Andorre du Rite de Cerneau.
Pasado Presidente de la Confederación Internacional de Supremos Consejos del Grado 33º del R.·. E.·. A.·. A.·.
Muy Poderoso Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33º para España del Rito Antiguo y Aceptado.
Gran Comendador del Soberano Gran Consejo de los Príncipes del Real Secreto de España, Rito de Perfección.
Teniente Comendador del Souverain Grand Chapitre des Sublimes Princes du Royal Secret - l'Ordre du Royal Secret.
Masonólogo.

19 junio 2026

The Legitimate and Historic Spanish REAA in the Philippine Islands.

Historical Information
The Grande Oriente Español (GOE) was officially founded on May 21, 1889. This
organization was born from the union of several previous Masonic currents, primarily the
Gran Oriente Nacional de España and the Gran Oriente de España (GODE), under the
leadership of Miguel Morayta Sagrario, who served as its first Grand Master.

Origin and Context of the GODE
The Gran Oriente de España (GODE) was officially founded in September 1868 by the
Count of Aranda, coinciding with "La Gloriosa," the revolution that dethroned Isabella II.
• Expansion: It grew under the impulse of Grand Master and Sovereign Grand
Commander Manuel Ruiz Zorrilla in September 1870, who was also the President
of the Parliament.
• Leadership: Ruiz Zorrilla led this Masonic obedience during the Democratic
Sexennium and the First Republic (1870–1874).
• Political Climate: Its birth was closely linked to the arrival of democratic
freedoms in Spain. During the Democratic Sexennium, the GODE was the most
powerful and politically influential Masonic organization.
• Headquarters: Madrid served as its primary center of operations.
• Final Leadership: The last Grand Master of the GODE before its integration into
the GOE was Manuel Becerra y Bermúdez, a prominent politician and minister
who held the position between 1884 and 1889.

International Recognition
The recognition by the Grand Orient of France (GODF) was fundamental for the
international projection of Spanish Masonry.
• Recognition Treaty: In the 1870s, under the mandate of Práxedes Mateo Sagasta,
the GODE sought European legitimacy. The GODF recognized the GODE as a
sovereign power on November 18, 1870, with official ratification in Spain occurring
on May 1, 1871.
• Ideological Affinity: Both organizations shared a vision of liberal Masonry and
social commitment. The GODF had removed the requirement to believe in the
"Great Architect of the Universe," embracing freedom of conscience.
• Consequences: French backing allowed the GODE to gain prestige, expand
overseas (Cuba, Puerto Rico, Philippines), and establish a support network for
future exiles.

Philippine Patriots and the GODE
Historically, Philippine patriots were initiated into the GODE before the transition to the
GOE in 1889. While Philippine Masonry grew under Morayta, the GODE was the original
point of entry.
• Logia Solidaridad: In 1886, under Manuel Becerra, an effort was made to organize
Filipino students in Madrid. Graciano López Jaena and José Rizal had their first
Masonic contacts under the GODE during this era.
• Marcelo H. del Pilar: Known as "Plaridel," he recognized that the GODE's legal
structure and recognition were perfect tools for denouncing religious abuses and
gaining a voice before the Spanish Courts.
• Transfer of Members: Upon the founding of the GOE in 1889, figures such as
Mariano Ponce and Antonio Luna moved from the GODE to the GOE, preserving
the doctrinal base of the Cerneau-line REAA.

The GODE-Cerneau Connection
The Supreme Council of the GODE was linked to the Cerneau line (USA and France).
• Alternative Legitimacy: While others so
ught recognition from Charleston, the
GODE relied on the Cerneau line to establish its authority.
• Liberal Affinity: The Cerneau Rite was viewed as more "democratic," fitting the
GODE’s revolutionary profile.
• Masonic Conflict: This choice triggered a "Masonic war" with the Supreme
Council of Charleston and fractured Spanish Masonry for decades.
Filipino patriots reached high hierarchies within this Cerneau/France line:
• Marcelo H. del Pilar (33°): The soul of the Supreme Council for Philippine affairs.
• Mariano Ponce (33°): Key in international logistics and influence.
• Graciano López Jaena (30°/33°): His status allowed him to interact with GODE
dignitaries who were Spanish ministers.
• José Rizal (30°): Though offered the 33rd degree, he focused on civil action.

Legacy and Sovereignty
The granting of the Patent for a new "Supreme Council of the 33rd and Last Degree of
the REAA of the Philippine Islands"
and his "Gran Logia del Lejano Oriente, Islas Filipinas" by the "Supreme Council of the 33rd Degree for Spain
of the Ancient and Accepted Rite" represents a historical reparation.

This movement reclaims the "Latin Way," moving away from the Charleston model to
allow for a patriotic and social REAA. By possessing both lines—Charleston for technical
form and Cerneau for the historical soul—the new Philippine Supreme Council positions
itself as a beacon of sovereignty and a model for Masonic decolonization.

Joaquim Villalta, 33º
Muy Poderoso Soberano Gran Comendador.
Supremo Consejo del Grado 33º para España del Rito Antiguo y Aceptado.