El legítimo e histórico REAA español en las Islas
Filipinas
Información Histórica
Existe un halo de confusión sobre el verdadero nacimiento
del Grande Oriente Español (GOE) fruto de un “creac
ión” histórica
manipulada y legendaria de la masonería a fin de dotarla de antigüedad y
prestigio. La primera Obediencia masónica con presencia cronológica contrastada
fue el Gran Oriente de España, el cual a su vez solamente podemos datar y fijar
de forma clara e historicista gracias a la libertad que se vivió durante
el “Sexenio democrático” donde el Gran Oriente de España pudo darse a
conocer públicamente y manifestar sus puntos de vista con una gran afinidad
ideológica y adogmática a la masonería del Gran Oriente de Francia, apareciendo
el 1 de mayo de 1871 el primer número del Boletín del Gran Oriente de
España. Manuel Ruiz Zorrilla fue elegido Gran Maestre del GODE en junio
de 1871 sucediendo a Manuel Becerra (como Gran Maestre interino tras la
salida de Calatrava).
En septiembre de 1889 el Gran Oriente de España (GOdE) fue
disuelto por Miguel Morayta, tras unirse al Gran Oriente Nacional de
España (GONE), para dar lugar al Grande Oriente Español GOE).
Esta organización
nació de la unión de varias corrientes masónicas previas, principalmente del
Gran Oriente Nacional de España y el Gran Oriente de España, bajo el liderazgo
de Miguel Morayta Sagrario, quien fue su primer Gran Maestro.
La independencia de Filipinas es un proceso fascinante
porque, técnicamente, ocurrió en dos momentos clave de su historia:
- La
Proclamación contra España (1898): El 12 de junio de 1898, el
general Emilio Aguinaldo proclamó la independencia de Filipinas del
dominio colonial español.
- El
detalle: Esta independencia fue efímera. Tras la Guerra Hispano-estadounidense,
España cedió las islas a Estados Unidos mediante el Tratado de París, lo
que dio inicio a una nueva etapa de colonización.
El panorama del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA)
en la España del siglo XIX presenta una trama sumamente compleja, caracterizada
por la fragmentación institucional, la clandestinidad y una profunda
hibridación ritual.
Para comprender las conexiones con la línea de Joseph
Cerneau, el impacto de los manuales de Andrés Cassard y el
alejamiento de las vertientes puramente «charlestonianas» (u oficiales del
Consejo Supremo de la Jurisdicción Sur de EE. UU.), es preciso desglosar el
fenómeno en sus tres ejes fundamentales.
La proliferación de Supremos Consejos en España (Siglo
XIX)
El REAA se introduce formalmente en España en 1811 por el Conde
de Grasse-Tilly, derivado directamente del Supremo Consejo de Charleston
(fundado en 1801). Sin embargo, la inestabilidad política española (el
absolutismo de Fernando VII, las regencias y las pugnas entre progresistas y
moderados) provocó constantes escisiones.
A partir de la década de 1860 y especialmente durante el Sexenio
Democrático (1868-1874), el mapa masónico español se atomiza. Coexistieron
y compitieron diversas obediencias, cada una con sus propios cuerpos escocistas
de Altos Grados:
- El
Gran Oriente Nacional de España (GONE).
- El
Gran Oriente de España (GODE), impulsado por figuras como Manuel Ruiz
Zorrilla.
- El
Gran Oriente Ibérico.
- Diversos
Supremos Consejos autónomos o efímeros que se autoproclamaban legítimos
herederos de las Constituciones de Berlín de 1786.
Esta fragmentación institucional propició un terreno fértil
para la recepción de corrientes alternativas y heterodoxas de los altos grados
que desafiaban el monopolio de la línea regular de Charleston.
La Conexión «Cerneau»
Joseph Cerneau había fundado en Nueva York (1807) un
Supremo Consejo de naturaleza paralela y concomitante que disputaba la
regularidad al de Charleston. El cerneaismo se caracterizaba por una
estructura organizativa más flexible, una visión geopolítica expandida hacia el
mundo hispanohablante y una naturalidad que simplificaba la impuesta por
Charleston poseyendo su legítima escala propia de transmisión de los grados.
En España, la influencia de la línea Cerneau penetró por dos
vías principales:
- El
canal caribeño y transatlántico: Las logias y los cuerpos de altos
grados de Cuba y Puerto Rico (entonces provincias de ultramar) mantenían
un fluido contacto con los talleres hispanos de Nueva York. Cuerpos
masónicos no charlestonianos o vinculados a patentes de filiación
Cerneau/Saint-Laurent influyeron en los masones españoles que viajaban o
se exiliaban.
- La
contestación a la autodenominada regularidad formal: Algunos Supremos
Consejos españoles del siglo XIX, al no obtener el reconocimiento
inmediato de la Jurisdicción Sur de Charleston o del Supremo Consejo de
Francia debido al caos de sus fusiones y divisiones, recurrieron a la
legitimidad de patentes alternativas. El espíritu del cerneaismo
—que validaba la creación de Supremos Consejos sin la estricta sujeción a
las reglas de territorialidad de Charleston— justificó ideológicamente la
existencia de múltiples Supremos Consejos simultáneos en el suelo
peninsular.
La Práctica de los Rituales de Andrés Cassard
Aquí reside el núcleo de la práctica litúrgica en la España
decimonónica. Andrés Cassard, un masón cubano exiliado en Nueva York,
publicó en 1860 una obra monumental que transformaría la masonería en el mundo
hispano: Manual de la Masonería (o sea, El Tejador de los Ritos Antiguo
Escocés, Francés y de Adopción).
Este manual y sus liturgias asociadas se convirtieron en el
texto de referencia en la Península por razones muy pragmáticas:
- Disponibilidad
en lengua castellana: En un momento donde los rituales de los Supremos
Consejos norteamericanos o europeos eran difíciles de conseguir, estaban
manuscritos o en otros idiomas (francés e inglés), el libro de Cassard
(reimpreso en Barcelona por los hermanos Jarré en 1871 y en otras
capitales) ofreció un corpus completo, impreso y accesible.
- Contenido
enciclopédico y operativo: Cassard no solo incluyó el Tejador
(palabras secretas, signos y tocamientos), sino los discursos, la
estructura de los templos, los ceremoniales fúnebres, de banquetes y las
aperturas/clausuras de los 33 grados del REAA.
El carácter «No Charlestoniano» de la liturgia de Cassard
Aunque Cassard intentó reconciliar su posición con la
corriente charlestoniana, su formación y los rituales que codificó bebían
directamente de la tradición tamizada por Nueva York y el Caribe,
distanciándose notablemente de los rituales «charlestonianos» puros (que más
tarde fijaría Albert Pike en la Jurisdicción Sur de EE. UU.).
Las características de esta práctica ritual en España
fueron:
- Influencia
del Rito de Perfección y del Rito Francés: Los rituales de Cassard
para los grados simbólicos (1º al 3º) y los primeros grados capitulares
poseían una fuerte impronta del Régulateur du Maçon francés. Eran
rituales menos caballerescos/místicos que los americanos y mucho más
imbuidos del racionalismo, la filosofía ilustrada y el deísmo liberal
decimonónico.
- Adecuación
a la mentalidad latina: Los rituales cassardianos sintonizaron
perfectamente con el perfil de los masones españoles del XIX, muy
enfocados en la acción social, el anticlericalismo político y la
fraternidad universal, dejando en un segundo plano la densa cosmogonía, el
esoterismo hebreo y la rigidez caballeresca que imperaba en la línea de
Charleston.
- Soberanía
de los Grados Simbólicos: A diferencia del esquema de Charleston,
donde el Supremo Consejo pretendía originalmente ejercer un control
directo o indirecto sobre toda la pirámide (incluyendo las logias azules),
los manuales y la práctica derivados de Cassard ayudaron a delimitar la
separación entre las Grandes Logias/Grandes Orientes (grados 1º-3º) y los
Supremos Consejos (grados 4º-33º), un diseño organizativo que terminó
imperando en el REAA español.
En resumen, la masonería escocesa en la España del siglo XIX
fue institucionalmente inestable pero litúrgicamente pragmática. Ante la falta
de un control efectivo y de la línea de Charleston, los Supremos Consejos
peninsulares operaron bajo un eclecticismo organizativo de corte cerneautista y
adoptaron masivamente el modelo ritual de Andrés Cassard, configurando una
identidad escocista netamente hispana, latina y liberal.
El Gran Oriente Nacional de España y la línea Cerneau
La adopción y el seguimiento de la línea de Joseph
Cerneau por parte del Gran Oriente Nacional de España (GONE) no fue
una casualidad estética, sino una decisión estratégica, política y ritual
profundamente arraigada en las dinámicas de poder de la masonería del siglo XIX
y principios del XX.
Para comprender por qué el GONE se convirtió en el principal
valedor de esta filiación en suelo español, hay que analizar los siguientes
factores clave:
1. La búsqueda de una soberanía nacional absoluta
(Antiamericanismo masónico)
El principal competidor del GONE en el territorio español
era la línea de Charleston (el Supremo Consejo de la Jurisdicción Sur de
EE. UU., personificado más tarde por Albert Pike), que pretendía ejercer una
suerte de "vaticanismo masónico" global regulando qué Supremos
Consejos eran legítimos y cuáles no.
Para un cuerpo que se autodenominaba explícitamente Nacional
de España, someterse a las directrices de una potencia extranjera anglosajona
resultaba inadmisible. La línea Cerneau, al haber constituido históricamente
Supremos Consejos soberanos e independientes que desafiaban explícitamente el
monopolio de Charleston, ofrecía al GONE el marco jurídico-masónico perfecto:
una transmisión de Altos Grados de indudable origen regular, pero que no
rendía pleitesía ni dependía de la aprobación de los Estados Unidos.
2. El puente del Caribe (Cuba y las patentes
continentales)
La línea de Joseph Cerneau tuvo un impacto y una
implantación colosales en el área del Caribe (especialmente en Cuba, donde
Cerneau había trabajado activamente a principios del siglo XIX antes de ser
expulsado por las autoridades coloniales debido a sus simpatías
revolucionarias).
Dado que el GONE mantuvo durante décadas una intensa
actividad de expansión e influencia en las colonias españolas ultramarinas
—disputándose el control de los talleres de Cuba y Puerto Rico con las logias
locales y con los propios emisarios estadounidenses—, el contacto con las
patentes, inspectores y rituales de la tradición cerneauista fue directo y
fluido. Para el GONE, asumir e integrar estas filiaciones caribeñas de raíz
cerneauista era la forma más natural de consolidar su hegemonía en esos territorios
frente a la penetración del rito americano.
3. La legitimidad por antigüedad: Las Constituciones de
1786
El escocismo de Charleston fundamentaba toda su autoridad en
las famosas Constituciones de 1786, supuestamente promulgadas por el rey
Federico II de Prusia. El GONE, en sintonía con la tesis histórica defendida
por el propio Joseph Cerneau y por investigadores de la escuela francesa,
siempre miró con escepticismo la autenticidad de dicho documento,
considerándolo una construcción geopolítica para justificar el control de
Charleston sobre los 33 grados.
Al seguir la línea Cerneau, el GONE entroncaba con una
visión que reclamaba la herencia del Rito de Perfección (los 25 grados
primitivos emanados de Esteban Morin) y la evolución posterior de los Altos
Grados sin necesidad de validar el "dogma prusiano" que imponía la
corriente anglosajona.
4. Una identidad ritual diferenciada
En el tablero masónico español decimonónico, plagado de
escisiones y fusiones (GODE, Oriente de Pérez, etc.), las potencias necesitaban
marcar una clara identidad y diferenciación ritual para atraer a los
miembros más ilustrados. El GONE encontró en los cuadernos y rituales ligados a
la tradición de Cerneau (y posteriormente entroncados con ciertas reformas
francesas de los Altos Grados, como el sistema del Conde de Saint-Laurent) una
riqueza hermenéutica, filosófica y caballeresca que consideraban superior y más
pura que la "estandarización" administrativa que pretendían imponer
los Supremos Consejos alineados con el Concordato de Lausana.
En resumen, el GONE siguió la línea Cerneau porque
representaba el estandarte de la resistencia y de la soberanía: era la
vía para poseer los Altos Grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado con una
legitimidad iniciática inatacable, pero manteniendo una independencia política
y ritual absoluta frente al bloque mayoritario angloamericano.
El GONE adoptó y practicó profusamente la estructura ritual
fijada por Andrés Cassard los cuales estaban fuertemente influenciados por la
tradición cerneauista y las corrientes americanas previas a la reforma de
Albert Pike.
Que el GONE adoptara el cuerpo ritual de Cassard responde a
una total coherencia histórica con su propia genealogía:
- Afinidad
con la línea Cerneau: Como hemos visto, el GONE se erigió en España
como el gran defensor de la línea soberana de Joseph Cerneau frente al
expansionismo de Charleston. Dado que Andrés Cassard se movía en el
entorno masónico de Nueva York (donde el eco de la línea Cerneau y sus
Supremos Consejos aliados seguía muy presente) y mantenía un enfoque de
soberanía masónica muy similar, sus rituales se convirtieron en el
vehículo litúrgico ideal para el GONE.
- La
conexión caribeña: Cassard era cubano y el GONE tenía una presencia
masiva en las Antillas (Cuba y Puerto Rico), disputándose los talleres
palmo a palmo con el Gran Oriente de España (GODE). Las logias y capítulos
del Caribe hispánico tenían el Manual de Cassard como su auténtica
"biblia" ritual. Al asumir estos rituales, el GONE no hacía sino
consolidar y dar cobertura oficial a la praxis que ya realizaban sus
talleres ultramarinos.
- Autonomía
frente a la reforma de Albert Pike: Mientras que los Supremos Consejos
alineados con la corriente mayoritaria de Charleston comenzaron a adoptar
progresivamente las densas e intelectualizadas reformas rituales que
Albert Pike estaba desarrollando en Estados Unidos (y que tardarían en
traducirse formalmente), el GONE encontró en el texto de Cassard un
sistema completo, coherente, de raíz tradicional y plenamente operativo en
español.
Las consecuencias en la identidad del GONE
La adopción de los rituales de Cassard imprimió al GONE un
carácter litúrgico muy definido:
- Un
Escocismo Primitivo y Visual: El "Tejador" de Cassard
conservaba una pureza y una cercanía al Rito de Perfección y a las
primeras regulaciones del REAA que fascinaba a los investigadores de la
época. Sus descripciones de las decoraciones de las cámaras, las baterías
y los signos tenían un fuerte sabor tradicional.
- Uniformidad
en los Altos Grados: En una época (el siglo XIX español) donde muchas
logias de perfección, capítulos o areópagos trabajaban "de
memoria" o con cuadernos manuscritos fragmentarios y llenos de
errores, el GONE pudo ofrecer a sus miembros una guía impresa de una meticulosidad
extraordinaria, lo que elevó notablemente la calidad de sus trabajos
masónicos.
En conclusión, los rituales de Cassard y el GONE fueron las
dos caras de una misma moneda: Cassard proveyó la arquitectura litúrgica en
español que el GONE necesitaba para dar cuerpo y alma a su independencia
jurídica y a su alineamiento con la línea soberana y cerneauista.
La relación de reconocimiento entre el Gran Oriente
Nacional de España (GONE) y el Gran Oriente de Francia (GODF) es uno
de los temas más sutiles y estratégicos de la geopolítica masónica del siglo
XIX, y la respuesta requiere distinguir entre el reconocimiento oficial formal
y la sintonía estratégica real.
Históricamente, no existió un tratado de reconocimiento
mutuo permanente y estable entre ambos de la misma forma en que el GODF lo
tuvo, por ejemplo, con el Gran Oriente Español (GOE) de Miguel Morayta a
finales del siglo XIX. Sin embargo, compartieron una intensa cooperación
estratégica indirecta y de reconocimiento mutuo de facto en momentos clave.
Esta relación se comprende mejor a través de tres factores
históricos fundamentales:
El enemigo común: La hegemonía anglosajona y Charleston
El principal punto de unión entre el GONE y el Gran Oriente
de Francia era su resistencia al avance del modelo masónico anglosajón,
fuertemente dogmático, y a la expansión del Supremo Consejo de la Jurisdicción
Sur de EE. UU. (Charleston).
- El
GODF, especialmente tras eliminar la obligatoriedad de la creencia en el
Gran Arquitecto del Universo en 1877, rompió con la línea de la Gran Logia
Unida de Inglaterra (UGLE) y buscó tejer alianzas con potencias soberanas
y liberales.
- El
GONE, al defender la línea soberana de Joseph Cerneau, se situaba
automáticamente en el mismo bloque geopolítico de resistencia frente al
centralismo estadounidense de los Altos Grados. Para el GODF, la
existencia de un cuerpo fuerte en España que no estuviese supeditado a
Charleston o a Londres era estratégicamente muy conveniente.
La línea Cerneau que seguía el GONE estaba íntimamente
ligada a las reformas e inspecciones que intelectuales masónicos franceses
(como el Conde de Saint-Laurent o los defensores del escocismo primitivo)
habían validado en Europa. Hubo momentos de la historia decimonónica en los que
los delegados del GONE e inspectores de los Altos Grados encontraban un
reconocimiento pleno a sus patentes y títulos al cruzar los Pirineos, ya que la
validez iniciática de la transmisión de Cerneau (originada en Étienne Morin)
era históricamente innegable para los investigadores franceses, a pesar de las
condenas administrativas americanas.
En resumen, Joaquim, el Gran Oriente de Francia reconocía
la legitimidad iniciática y masónica de los miembros del GONE y compartía
su visión soberana y anticentralista, pero los tratados formales de
reconocimiento mutuo se vieron constantemente obstaculizados por los vaivenes
políticos de la España del siglo XIX y por los intereses cambiantes de las
oficinas diplomáticas de París.
El GONE tuvo implantación en Filipinas y en sus próceres
Rotundamente, pero con una importante matización
cronológica y organizativa que divide la historia masónica filipina en dos
etapas muy claras: la obediencia bajo la que se iniciaron en la península y el
posterior desarrollo de las logias en el archipiélago.
El Gran Oriente Nacional de España (GONE),
especialmente durante la época en que estuvo encarnado por la corriente de Vicente
Antonio de Castro (y posteriormente bajo figuras como Pantoja o Caballero
de Puga), jugó un papel pionero y crucial en la introducción de la masonería en
Filipinas y en la captación de sus principales próceres nacionales.
La introducción del GONE en el Archipiélago
A diferencia de los primeros intentos masónicos en las islas
(restringidos estrictamente a militares y funcionarios españoles peninsulares),
el GONE fue la primera obediencia que verdaderamente echó raíces organizativas
profundas en el territorio a través de delegaciones específicas.
- La
figura de José Centeno y García: El GONE fue formalmente introducido y
consolidado en Filipinas gracias a la labor de su Gran Delegado en las
islas, José Centeno, quien fuera jefe de la Inspección General de
Minas en el archipiélago (entre 1876 y 1886) y posteriormente Gobernador
Civil de Manila. Centeno impulsó la extensión de los talleres bajo los
auspicios del GONE.
- Logias
clave: Talleres históricos como la Logia Luz de Oriente nº 6
(originalmente fundada en 1874 por Mariano Martí) se transfirieron
formalmente al GONE, siendo refundadas bajo su carta patente y
convirtiéndose en focos de irradiación masónica en Manila.
El GONE y los próceres filipinos en la Península
Cuando los jóvenes intelectuales filipinos viajaron a España
(Barcelona y Madrid) para cursar estudios superiores y huir de la asfixiante
presión del régimen colonial y las órdenes religiosas en las islas, buscaron en
la masonería un espacio de libertad, igualdad y apoyo político para sus
demandas de asimilación provincial.
- Graciano
López Jaena y la Logia Porvenir nº 2: Uno de los grandísimos próceres
del nacionalismo filipino, López Jaena, se inició en Madrid precisamente
en una logia bajo la jurisdicción del GONE: la Logia Porvenir nº
2. Fue allí donde comenzó a articular el discurso político que más
tarde daría forma al movimiento de la Propaganda.
- La
Logia Revolución (Barcelona): Fundada en 1889 inicialmente bajo los
auspicios del GONE por el propio López Jaena, Celso Mir Deas y otros, se
convirtió en el epicentro de la actividad masónica filipina en Cataluña.
En ella militaron y ascendieron en el escalafón masónico figuras de la
talla de Marcelo H. del Pilar (una de las mentes políticas más
lúcidas de la independencia), Mariano Ponce y José María
Panganiban.
El punto de inflexión: La absorción por el Gran Oriente
Español (GOE)
Para comprender con precisión el tejido histórico, es
fundamental recordar que la presencia del GONE como obediencia independiente
termina fusionándose en la corriente central de la masonería española de
finales del siglo XIX.
En septiembre de 1889, impulsado por el catedrático y
político Miguel Morayta y Sagrario, se produce la unificación entre las
fracciones mayoritarias del Gran Oriente de España (GOdE) y el Gran Oriente
Nacional de España (GONE), dando nacimiento al Gran Oriente Español
(GOE).
A partir de ese momento, la inmensa mayoría de las logias
filipinas en la península (como la famosa Logia Solidaridad nº 53 de
Madrid) y la posterior red de logias indígenas fundadas directamente en suelo
filipino a partir de 1891 (lideradas por Pedro Serrano Laktaw, José
Rizal y Apolinario Mabini) pasaron a trabajar bajo los auspicios del
recién creado GOE.
El GONE no solo tuvo una implantación real y efectiva en las
islas gracias a delegados como José Centeno, sino que sirvió de matriz y puerta
de entrada a la masonería regular para los primeros y más importantes próceres
filipinos en suelo peninsular. La posterior explosión masónica en el
archipiélago (que sirvió de base intelectual para la Liga Filipina y,
tangencialmente, para el Katipunan de Andrés Bonifacio) heredó directamente la
semilla sembrada por el GONE antes de su fusión en el Gran Oriente Español en
1889.
Para entender cómo se conecta la línea de Cerneau con el
archipiélago filipino y sus próceres, debemos analizar el contexto en tres
niveles:
1. El canal de transmisión: El Gran Oriente Nacional de
España (GONE)
Como bien sabes, la línea de Cerneau (caracterizada por su
origen en la patente de Joseph Cerneau de 1807 en Nueva York, de tintes más
democráticos o soberanos y enfrentada al Supremo Consejo de
Charleston/Jurisdicción Sur) arraigó fuertemente en España a través de figuras
como el Vizconde de Cuba y, más tarde, se consolidó en organizaciones como el Gran
Oriente Nacional de España (GONE) bajo el liderazgo de Pantoja y,
posteriormente, de Sanz Benavente.
Cuando el GONE (línea Cerneau) y el Gran Oriente de España
(GODE, de orientación más cercana a la corriente regular u otras obediencias)
competían por la hegemonía en la península, ambos buscaron expandirse con
fuerza en las colonias, especialmente en Cuba, Puerto Rico y Filipinas.
2. Las Logias de adopción y los Próceres Filipinos
A partir de la década de 1880, y especialmente hacia 1890
con la fundación de la famosa Logia Nilad Nº 144 en Manila (y el
posterior descontento que llevó a la creación de la Gran Logia Regional de
Filipinas), el despertar masónico de los intelectuales y patriotas filipinos (los
ilustrados) estuvo íntimamente ligado a los talleres auspiciados desde
Madrid.
Próceres de la talla de José Rizal, Marcelo H. del Pilar,
Graciano López Jaena, Mariano Ponce o el propio Andrés Bonifacio
(filiación posterior en las logias locales):
- Muchos
de ellos iniciaron sus pasos masónicos en España (como en la Logia Solidaridad
de Madrid) o en logias filipinas que dependían directamente de las
obediencias españolas.
- Dado
que el GONE (Cerneau) tenía una actividad febril y otorgaba cartas
patentes para fundar talleres en el archipiélago, centenas de masones
filipinos recibieron sus grados simbólicos y capitulares bajo rituales y
patentes que derivaban de la línea de Cerneau.
3. El trasfondo político: ¿Por qué atraía esta línea?
Aunque los próceres filipinos no buscaban la línea de
Cerneau por una cuestión puramente dogmática o de jurisprudencia escocesa, las
características de esta línea encajaban perfectamente con sus aspiraciones:
- Estructura
organizativa: El "cerneautismo" español tendía a ser
organizativamente más flexible y, en ciertos momentos, más permeable a las
ideas de asimilación política y derechos civiles que demandaban los
filipinos.
- El
uso de la Masonería como espacio de libertad: Para Rizal o Del Pilar,
la Masonería era la única institución donde podían encontrarse en igualdad
de condiciones con los españoles peninsulares, lejos del asfixiante
control de las órdenes religiosas (los frailes) en las islas. Las
obediencias que facilitaban la difusión de grados y la creación de
talleres —como las de la línea del GONE— se convirtieron en el vehículo
perfecto.

En conclusión: Es históricamente indudable que
destacados miembros del movimiento ilustrado y nacionalista filipino trabajaron
y recibieron grados (tanto simbólicos como los altos grados del R.E.A.A.) cuyas
patentes matrices en España pertenecían a la genealogía masónica de Cerneau. Al
recibir sus diplomas y altos grados de cuerpos vinculados al GONE o escisiones
afines de la época, quedaron indexados en esa específica cadena de transmisión
histórica.
Joaquim Villalta, V Orden, Gr.·. 9 y Último del Rito Moderno o Francés, 33º R.E.A.A.
M.·. I.·.
Director de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Gran Orador del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro Honorario del Soberano Grande Capítulo de Cavaleiros Rosa-Cruz de Portugal - Gran Capítulo General del Rito Moderno y Francés de Portugal
Miembro Honorario de la R.·. L.·. Estrela do Norte nº 553
Gran Canciller para Europa del Gran Oriente Nacional Colombiano
Miembro Honorario del Soberano Supremo Consejo del Grado 33 para el Escocismo de la República del Ecuador
Miembro del Supremo Consejo del Grado 33º y Último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado de la Islas Filipinas
Miembro Honorario del Supremo Consiglio del 33º ed Ultimo Grado del R.S.A.A. per l’Italia e sue Dipendenze
Miembro del Suprême Conseil du 33e Degré pour la France du Rite Ancien et Accepté (Cerneau's Rite)
Pasado Presidente de la Confederación Internacional de Supremos Consejos del Grado 33º del R.·. E.·. A.·. A.·.
Muy Poderoso Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33º para España del Rito Escocés Antiguo y Aceptado
Soberano Gran Comendador del Muy Poderoso Soberano Gran Consistorio de los Jefes Supremos de la Alta Masonería del Rito Escocés de Hérédom Antiguo y Aceptado para España
Gran Comendador del Soberano Gran Consejo de los Príncipes del Real Secreto de España, Rito de Perfección
Masonólogo