28 de juny 2009

Breve apunte sobre el porte de la Espada

En ocasiones se apunta que la presencia y el porte de la espada en Logia sea una tradición heredada de las antiguas Logias Militares.
Sin embargo, existe otra argumentación que comparto y que a continuación exponemos:

Encontramos escrito ya en alguna divulgación, como la del “Sceau Rompu” de 1745: "todo Masón en Logia es gentilhombre: deponemos entrando su condición de plebe, como dejamos sus títulos en la puerta con el fin de estar todos al mismo nivel". Una explicación se hace necesaria sobre el término gentilhombre: en inglés, gentilhombre quiere decir " persona elevada, de buena compañía". Los masones ingleses se recrutaban evidentemente sólo entre los gentilhombres. Cuando la francmasonería atravesó la Mancha, tradujimos - correctamente - gentle por gentil y men por hombres, lo que dio "gentilhombres". Pero un gentilhombre, en francés, no quería decir la misma cosa que en inglés, esto significaba " de familia noble " (como el inglés nobleman): el diccionario de la Academia da para definición " noble de raza ".

¿Es por esto que todos los masones se hicieron unos "burgueses gentilhombres"?
Esta razón parece haber empujado en todo caso a los masones franceses, para poder considerarse totalmente como "gentilhombres", a practicar la "nivelación por lo alto" (desde el punto de vista de la escala social) otorgándose mutuamente una nobleza ficticia: mientras que, en la vida social del Antiguo Régimen, el porte de la espada estaba reservado para los aristócratas, los masones franceses del siglo XVIII convinieron, para marcar mejor la igualdad que predicaban, que todos los masones, cualquiera que fuera su origen social, podrían llevar la espada en Logia(es el origen de nuestro talabarte/cordón, decoración desconocida, salvo error, en la masonería inglesa).

Como escribe Ligou al respecto, este cordón azul - bordeado en rojo en el REAA - en otro tiempo herencia de las personas nobles, se hizo desde entonces distintivo "de los Maestros Masones, personas nobles por el corazón y espíritu". Hay que decir que recíprocamente ("nivelación por lo bajo" siempre desde el punto de vista de la escala social), todos llevan el mandil, símbolo del trabajo manual que en la época estaba prohibido entre la aristocracia.

Podemos pues decir simbólicamente que todo masón, ya sea aristócrata o plebeyo, es a la vez en Logia un gentilhombre que lleva la espada y un trabajador que lleva el mandil, cosas absolutamente incompatibles en el XVIII.

Vemos pues el por qué de la presencia del porte de la espada en Logia, que a pesar del reparo que a veces suscita, no está privada de un valor simbólico.

Y he aquí también por qué el porte del cordón sin el mandil, que todavía se practica en algunas Logias, puede ser considerado una verdadera herejía desde el punto de vista simbólico y, visto desde el mismo ángulo, la señal de una pretensión rara: es decir, como en el Antiguo Régimen, " soy noble, pues no trabajo".


Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9
Miembro de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Miembro de la Logia de Investigación "Los Modernos" - GLMAE

21 de juny 2009

Del Hermano Arquitecto

Hemos creído interesante acercar sucintamente la figura de este Oficial a propósito de la relectura de un trabajo del H.•. L. Gay realizado hace unos años para una publicación sobre RF del Círculo “Lectura y Conocimiento”.

Gay nos expone que si se compara entre las composiciones de los colegios de Oficiales en los diversos Ritos practicados en la actualidad, revelamos ligeras diferencias en cuanto a la denominación, función y ubicación de dichos Oficiales en la Logia.
Este es el caso por ejemplo de los HH.•. 1er y 2º VVig.•., de los HH.•. Terrible y Experto, o Limosnero y Hospitalario.
Pero existe un oficio en el cual la diferencia es mucho más marcada: es la de Arquitecto en el Rito Francés referenciado en el ritual manuscrito de 1783 y archivado en el seno del G.•. C.•. de R.•. con ref. 48122.
En algunas prácticas rituales, el H.•. Arquitecto (si la Logia solo elige uno) está encargado básicamente de la vigilancia del mobiliario de la Logia y se ocupa del mantenimiento y compra de dicho mobiliario.
En la logia, se sienta ent las columnas entre los otros HH.•. de entre los cuales nada le distingue (no collar ni joya).

En el Rito Francés 1783, la cosa es bien distinta.
De entrada, con ocasión de la renovación del Colegio de Oficiales, él es elegido por los miembros del Taller, pero cabe remarcar que la tradición quiere que sea el V.•. M.•. saliente del cargo quien ocupe dicha función.
Un lugar especial le está reservado (como al resto de oficiales) en este caso situado en la mitad de la Columna del Mediodía, de cara al Cuadro de Logia. Además, lleva un collar con su joya correspondiente. Este H.•. se ocupará del “Planteamiento” de los trabajos y preparará a los candidatos para la recepción a los distintos grados.
Valorando detalladamente estos aspectos, podemos valorar hasta que punto el rol que juega en la Logia es fundamental y esencial.

Si empezamos con sus funciones, diremos que está encargado del planteamiento y del Orden material de la Logia, velando en primer lugar que el material esté bien colocado.
Antes de la apertura de los trabajos, le pertenece decorar e iluminar la Logia no pudiendo nadie penetrar a la misma antes de que haya avisado al M.•. de Ceremonias.
De igual modo, tras el cierre de los trabajos y cuando los HH.•. han abandonado el taller, procede a la ordenación de la Logia y a la extinción de las luces.
Insistiendo en el aspecto de preparación de la Logia, siempre es este Oficial quien la dispone para pasar los trabajos a 2º o 3er grados (siempre en función del ritual).

Pero su papel no se queda aquí. Participa activamente en las iniciaciones y en los diversos aumentos de salario así como en la preparación de los candidatos. Él se encarga de disponer a los recipiendarios en el estado requerido, de dar a los candidatos observaciones sobre la importancia de su paso dado, asegurándose también de la resolución de éste y dando parte de la determinación del candidato al V.•. M.•. Por intermediación del H.•. Maestro de Cer.•. hace llegar al V.•. M.•. las respuestas del candidato a las preguntas propuestas, siendo también finalmente, quien presenta al Profano antes de dejarlo en manos de los VVig.•.
Prepara igualmente a los Aprendices y Compañeros para sus aumentos de salario disponiéndolos adecuadamente “mediante unas exposiciones serias, sensatas y morales” relativas a la importancia del grado en el cual van a ser admitidos.
Dispuesto con su joya (un pergamino enrollado) toma asiento en el medio de la Columna del Mediodía como antes hemos indicado. Según el H.•. Gay, esta ubicación responde a una evidente correspondencia con la marcha solar, permitiendo esta situación del H.•. Arquitecto la simbólica recepción directa de los benéficos efectos del Sol en su zenit, un lugar privilegiado donde el soy brilla con todo su resplandor. De ahí hace una lectura simbólica de referencia al calor, vida y conocimiento indispensable en toda creación.
Desde su lugar domina el Cuadro de Logia que él mismo decora o modifica antes de cada tenida en función del grado en el cual la Logia vaya a trabajar. Tras los trabajos lo replegará.

Debemos recordar que primitivamente, todo local podía servir para llevar a cabo los trabajos, con la única condición indispensable de dibujar sobre el suelo (generalmente mediante una tiza) este cuadro simbólico que era borrado después de cada Tenida. El tapiz o cuadro, ornado de los principales símbolos utilizados por los masones es la representación del T.•. perfecto, lo que debe ser este Templo al que estamos dispuestos a llegar a construir.
El H.•. Arquitecto desarrollará pues, el “plan de conjunto dibujado sobre el pergamino” que lleva enrollado a su cuello en sus distintos grados de construcción.
¿Tal vez todo ello podría hacernos sugerir o pensar en la Mas.•. operativa? Sobre la obra de construcción de una catedral, por ejemplo, trabajan aprendices y compañeros, donde el Maestro, Jefe de obra en cierto modo (el V.•. M:•. de hoy día)velaba por la perfecta ejecución de ésta conforme al estricto plan elaborado por el Arquitecto, diseñador de dicha obra. Según esta concepción de L. Gay, el Arquitecto es en definitiva aquel sin quien nada puede hacerse; en la edificación del Templo es la piedra angular sin la cual nada puede elevarse.
La F.•. M.•. es una organización de Constructores, salida de la base de aquellos otros Constructores, por lo que parece del todo natural que el RF 1783 haya dispuesto una plaza “privilegiada” en la construcción de nuestro Templo.

Y si la tradición ha mantenido en este Rito que sea el V.•. M.•. saliente quien cumpla las funciones de Arquitecto puede ser debido a que durante su estancia en el Oriente ha sabido poder adquirir la suficiente experiencia, competencia y sabiduría para que le sea confiada esta responsabilidad de “diseñador”.


Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9
Miembro de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Miembro de la Logia de Investigación "Los Modernos" - GLMAE

10 de juny 2009

Pinceladas sobre Rito Francés

En la línea de otros trabajos presentados con la finalidad de esclarecer y discernir el original contenido simbólico, conceptual y formal del Rito Francés Moderno, pretendemos con esta breve serie de pinceladas aproximar algunas consideraciones contenidas en obras de investigación y estudio como las llevadas a cabo por los HH.•. Hervé Vigier o René Guilly, que tienen sin duda alguna un plus pedagógico tan necesario para evitar el cajón de sastre que a veces se presenta ante nuestros ojos en algunas prácticas rituales del RF.

Tal vez, la mayor dificultad (además de las puntuales desidias o faltas de interés por el estudio y cuestionamiento autocrítico de resolución sobre aspectos básicos inherentes al rito que practicamos, como acertadamente con frecuencia apunta el Hermano Víctor Guerra en algunos de sus trabajos) estribe en hallar fuentes referenciales sólidas tanto en praxis como en materiales documentales accesibles (ya sea físicamente o por cuestión idiomática). Esperemos que tanto unos como otros se vayan paulatinamente difundiendo en nuestros Orientes, siendo garantes, en cierta medida, que aquello que hacemos es lo que realmente es y lo que debemos intentar mantener, no por una cuestión de competencia ritualística, sino para evitar su extinción o deformación que lo haga irreconocible a su espíritu original. Esta actitud debe ser pues concebida como garantía de riqueza, y no ver en ella un particular acto de proselitismo hacia su expresión formal, como lo pretenden algunos que se sienten “amenazados” por este tipo de “Renaissance”, que dicho sea de paso, llega aquí con enorme retraso.

Volviendo a la labor pedagógica implícita en la producción de Vigier, éste nos hace retrotraer al XVIII francés para encontrar y entender el componente simbólico y formal utilizado por nuestros ancestros masónicos vecinos, así como su vida y usos logiales. Obviamente la Masonería del momento no presentaba una total uniformidad en sus rituales, e incluso tras el esfuerzo realizado por el G.•. O.•. que permitió la elaboración de un ritual oficial tras minuciosos y profundos trabajos de recopilación y análisis, continuaron siendo practicados otros que nos muestran algunos puntos divergentes o de resistencia.
No obstante, Guilly nos apunta que “en lo que concierne a la Masonería Azul, la pluralidad de ritos no parece haber sido la regla en la Francia del XVIII... Lo que sorprende por el contrario, en el estudio de los documentos rituales franceses de 1740 a 1780, para los tres primeros grados, es su constante y estrecho parentesco. Manifiestamente, todos provienen de una misma fuente, y esta fuente la tenemos, es la Gran Logia de los Modernos de 1717”.
Esta tradición de los Modernos, hoy desaparecida de su tierra natal, aparece en toda su autenticidad en su tierra de adopción donde queda como única morada dándole el nombre al Rito.

Sobre la Logia

El templo era considerado en la antigüedad, la casa del dios al que estaba dedicada su veneración. Solamente los sacerdotes y sacerdotisas podían tener acceso al mismo. El culto se llevaba a cabo sobre la explanada donde los fieles se reunían.
En la Edad Media, los masones operativos se agrupaban en logia, en el exterior de la obra. Allí preparaban y arreglaban sus herramientas, compartían las comidas e intercambiaban su experiencia y emociones. Apreciamos que los rituales anglosajones situaban la primera Logia en el Pórtico del Templo de Salomón, por tanto, al exterior como las columnas. Ésta es también dicha concepción en el Rito Francés, contrastando con opciones que serán tomadas ulteriormente por otros ritos y que llevaron a René Guilly a afirmar: Lejos de estos errores históricos y simbólicos debemos atenernos a esta regla que no sufre ninguna excepción: la Logia no es el Templo, está al este, delante del Templo, y por consiguiente las dos columnas se encuentran normalmente al exterior del Templo y en el interior de la Logia. De aquí se deriva que hay que desterrar completamente de nuestros rituales y de nuestro lenguaje un cierto número de locuciones tales como “el Templo está cubierto”, “cubrir el Templo”, “pedir o dar entrada al Templo”. Hay que decir de forma imperativa: “La Logia está cubierta”, “cubrir la Logia”, “pedir o dar entrada en la Logia”.

Sobre la Cámara de reflexiones

Una vez aprobado por unanimidad la recepción del candidato propuesto por su padrino (nótese que el término Iniciación es tomado tardíamente en el último tercio del XVIII i principios del XIX cuando Napoleón vuelve de Egipto, siguiendo hoy día utilizándose el de recepción, particularmente entre los masones ingleses), el interesado era convocado y situado después en una Cámara poco iluminada, muy sencillamente amueblada, con el fin de poder librarse a sus reflexiones. Sobre la importancia de este estado encontramos en el discurso de un nuevo Orador en “L’École des Franc-Maçons” de 1748: “... porque todo hombre que quiera abrazar un estado, no sabrá reflexionar lo suficiente sobre el conjunto de compromisos que debe contraer, y en circunstancias semejantes, debe sondear siempre en los pliegues de su corazón en el silencio”.

Precisemos que no hay de ningún modo referencia alguna a testamento filosófico, puesto que de ninguna manera se trata la muerte en esta primera Recpción. Recordemos que evolucionamos encuadrados en un sistema originalmente practicado en dos grados, que no contemplaba el ciclo muerte-renacimiento ni relataba el mito que hace referencia a ésta. Se trata por el contrario, de una cuestión de clara elección a efectuar para después asumir. Le toca ahora al candidato definirse, ante los símbolos de esperanza (pan, agua y luz) y los de esterilidad (sal, azufre y cráneo). Debe mirar las inscripciones que tiene ante sí que hacen un llamamiento a la humildad, sinceridad y perseverancia. Le toca ahora decidirse con el fin de “salir del abismo de las tinieblas y ver la luz”.

Como complemento a lo anterior, destaquemos que el uso del “paso bajo venda” en el Rito Francés es muy tardío. Se remonta al G.•. O.•. de finales del XIX y por influencia de prácticas propias del REAA. Esta evolución contraria a la tradición del rito, estaba sobretodo destinada a compensar los vacios operados tras la revisión de los rituales.


Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9
Miembro de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Miembro de la Logia de Investigación "Los Modernos" - GLMAE

04 de juny 2009

Sobre la interacción de las bases

Como paréntesis a algunos trabajos de estudio que tengo entre manos con la intención de finalizar en breve, quiero dedicar este post a una sentida reflexión en voz alta que más pudiera definirse como un deseo.

Meses atrás refería en este mismo espacio una percepción de positivo cambio en la forma de interacción entre los miembros de nuestra Orden. Una agradable sensación de que se estaba llevando a la práctica aspectos fundamentales para nuestra Magna Institución, que tomaban cuerpo dejando de ser puros ejercicios retóricos o malas paráfrasis de temas genuinos. Esa percepción de la Universalidad masónica es palpable en no pocos medios de expresión, que hoy día acercan pueblos y continentes a la velocidad de la luz, intercambiando virtualmente información, formación, experiencias, anhelos y, por qué no, alguna que otra desilusión. Estos flujos internáuticos, como toda energía, pueden ser de magnífico efecto constructivo canalizados adecuadamente, y si detrás de ellos existen voluntades de acercamiento y para crear puentes (como algunos gustan denominar). Por el contrario, algunas frustraciones personales emplean su poder para arremeter cobardemente desde el anonimato a los que con la mejor de las voluntades “se mojan” poniendo nombre, e incluso cara, a opiniones que, aunque puedan ser discutidas, esperan un día hacer realidad esa Universalidad a la que arriba hacía referencia.
Estos últimos están perdiendo la batalla (dialéctica, claro está). No pueden impedir que el verdadero librepensamiento se asocie entre sí para crear una red de opinión cada vez más sólida capaz de materializar aquello que desde la simple individualidad sería solo posible como un plano o diseño ideal. Y es que los primeros tienen la razón. No se trata de una razón abstracta. La da la pura coherencia de ser fieles a los propios compromisos expresados en nuestras Recepciones y que, por amnesia, temor o ambición, algunos han dejado en la nevera. Cuan molesto resulta para ellos ciertos hermanos lúcidos, decididos (valientes, diría sin equívoco) que desde sus diversas lanzaderas de opinión despiertan en nuestras consciencias replanteamientos de qué y cómo estamos haciendo las cosas.

Nuestro trabajo personal evolutivo nos auto-exige una responsabilidad colectiva (aludiendo a la simbólica de la “colmena” que un muy Querido Hermano en ocasiones me ha referido) que nos lleva de forma natural a tomar parte activa en la configuración de las nuevas estructuras y vivencias de interacción masónica. A efectos prácticos me siento muy dichoso tanto por las experiencias vitales apreciadas, como por la iniciativa de algunas estructuras tendentes a reunir lo disperso, y no a estigmatizar a aquel que no sigue el pensamiento único. Es en la línea de trabajo (que tomo del mismo Querido Hermano referido) propuesta desde las bases, donde puede construirse otro tipo de diseño de colaboración, enriquecimiento y crecimiento mutuo, sin que `por ello las superestructuras deban sentirse amenazadas. Si así es, es que con frecuencia el ideal de servicio a las mismas con cuyo fin fueron creadas, ha mutado o, sencillamente, sus coordinadores no dirigen con acierto la interpretación de la obra que les ha sido encomendada.

Aún quedo atónito como mentes aparentemente brillantes, acatan una sumisión, aceptada libremente, a sabiendas de lo desafinado del tema. Cómo pudiendo crear excelentes orquestas sinfónicas, algunos se obstinan en no ir más allá del litófono.
Pero de regreso al origen de mis pensamientos, hoy no tiene sentido pretender hacer callar al que en mayor o menor medida pueda alumbrar un sendero conjunto más participativo, más armónico y más universal. Hoy no puede quedar impune ante las conciencias de los demás ni ante la vista de todos, aquellos que pretendan descabezar a quienes preconizan, razonan, argumentan y practican la triple divisa de la Orden.

Es por todo ello, a la vista de la auténtica praxis de muchos hermanos y hermanas, de su capacidad de construir, organizar, relacionarse, dar, enseñar con humildad, compartir y creer en la solidez de sus principios; en vista de la puesta en práctica de muchas de sus propuestas y de los magníficos resultados revertidos en cariño y conocimiento, sigo convencido de que ese cambio se está produciendo. Imparable pese a quien le pese: sólo desde la ceguera de la vanidad puede anatemizarse al que construya para el bien común.