29 de novembre 2009

Regularidad: Anderson, Désaguliers y compañía (II)

La proclamación por parte de una obediencia masónica de un punto de vista teórico particular es simplemente una trampa con respecto a la diversidad efectiva de las posiciones teóricas realmente defendidas por sus miembros, máxime si el conjunto de estos últimos se entienden en principio como defensa de unos ciertos valores morales comunes que el lenguaje siempre tendrá alguna dificultad para resumir con un nombre, la opacidad del simbolismo solo siendo capaz de explicar de manera tácita la diversidad indefinida de las representaciones mentales de los miembros de una obediencia cuya finalidad principal y última, a fin de cuentas, no es tanto afinar una representación de la verdad de la vida humana en el mundo y después de la muerte corporal, sino obrar gracias a los recursos de la práctica moral para suprimir los males que son las causas del sufrimiento en el mundo.

Cuando unas obediencias batallan entre ellas para defender un principio teórico, no se contentan en burlarse de la diversidad irreductible de las posiciones teóricas de sus miembros, se dejan por otro lado desviar por su preocupación (la cual no es más que un rol instrumental) de su deber práctico-moral que debiera en realidad ser su principal y mayor constante preocupación.

No nos dejemos atrapar por esta tentación de vanidad, y rechazando las concepciones de regularidad que nos aparezcan como desviadas del modelo a la vez jurídico y ritual de 1723-1730, nos contentaremos con intentar consagrarnos al estudio y a la encarnación de un pensamiento y una práctica masónicas que puedan pretender alguna calidad iniciática (y no “religiosa” en el sentido eclesiástico del término) porque éstas han sabido trascender la creencia por el ver, y trascender la interpretación literal y teológica de la Escritura por la interpretación simbólica y filosófica contenida en esta misma Escritura.

La aparición en 1760 de los “Trois coups distincts” marca una ruptura incoherente con la tradición del Mason Word, así como la de “Ahima Rezon” de Laurence Dermott en 1756 opera una ruptura determinante con la tradición filosófica de las “Constituciones” de 1723, tema que abordaremos más adelante y sobre el cual el Q.·. H.·. Víctor Guerra trata brillantemente en alguno de sus estudios publicados en su Blog Rito Francés.


Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9
Miembro de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Miembro de la Logia de Investigación "Los Modernos" - GLMAE

21 de novembre 2009

Regularidad: Anderson, Désaguliers y compañía (I)

Después de la lectura del último libro del Hermano e historiador Patrick Négrier, siento una cierta tristeza al ser presentado por el autor como su último trabajo, cual piedra de bóveda de su ingente obra masónica.
Libro inmenso, con un procedimiento metodológico exquisito, documentado, fiable y analítico, pone la guinda al pastel abordando sin contemplaciones, pero con exquisita naturalidad, los fundamentos masónicos, jurídicos y constitutivos de un tema tabú y electrizante para algunos, de forma clara, precisa, y con una argumentación con base masonológica incontestable.
Este libro con el título “Arte Real y Regularidad en la tradición de 1723-1730” no se encuentra disponible por ahora en lengua castellana (algo a lo que ya estamos acostumbrados los masones de nuestros orientes y que tanto ha frenado y limitado nuestro progreso falto las visiones y trabajos más actualizadas, creando un “décalage” en ocasiones de varias décadas con nuestros vecinos más próximos del norte de la península.
Llevando a cabo su peculiar estilo de trabajo contrastado, explicativo, analítico, contrastando hipótesis de trabajo para desestimar o dar fe de los resultados obtenidos, empapa al autor de forma reiterada de las nociones indispensables hasta hacerlas propias, no quedándose como un puro ensayo de opinión, sino mostrando una y otra vez, y las veces que haga falta, los fundamentos conductores que llevan al objetivo propuesto en su obra.
Libro que es perfectamente legible por sí mismo, es deseable sin embargo que se encuentre apoyado por la lectura de toda su obra bibliográfica y ensayística previa, a ser posible. En en esa visión global de conjunto donde se aprecia con todos los matices la ingente tarea que este hermano ha aportado a la historia de la Masonería y que da la llave comprensiva de la génesis de nuestra masonería especulativa, su esencia y objeto iniciales, evolución y la finalidad de la misma.

Personalmente pienso que hay un antes y un después de la labor de este historiador. A muchos de nosotros nos ha abierto los ojos y puesto a nuestra disposición de forma generosa todo un material que nos acerca más a la verdad histórica, y nos aleja del errático boca-oreja que tantas veces se ha tomado como cierto, siendo en realidad absolutamente falso, errático y manipulado. Sus obras además, van como siempre acompañadas de un desarrollo simbólico, hermenéutico y filosófico, sólo al alcance de muy pocos, en la que la utilización de materiales y comparativas rituales desmenuzadas al más mínimo detalle ponen de manifiesto un procedimiento científico riguroso.
Vaya pues mi gratitud y reconocimiento a un autor que me ha marcado profundamente.

Négrier propone ya de entrada, sin más preámbulos, la directa preguna:
¿Qué es la francmasonería regular?
Y es sobre esta noción de Regularidad masónica la que intentaremos comprender, definir y asumir con su ayuda en este trabajo.

Para hablar de regularidad en sí precisamos hacerlo en relación a un modelo regulador. Si a la vista de la historia de la francmasonería especulativa consideramos, como es legítimo, la Gran Logia de Londres de 1717-1730 como el modelo de regularidad masónica (un modelo perfectible en razón de su misoginia y de su posición conservadora con relación a la esclavitud debido al lastre del contexto histórico-social), ¿qué modelo de regularidad nos dibuja esta obediencia?
Cuando se habla de una obediencia masónica, debemos recordar en primer lugar que la francmasonería salida de la Gran Logia de Londres de 1717-1730 se compone de dos elementos:
a) Un elemento ritual (el rito del “Mason Word” en sus tres grados de aprendiz, compañero y maestro, rito de inspiración bíblica creado hacia 1637 por la logia madre escocesa y calvinista de Kilwinning y que alcanzó su punto culminante de desarrollo en 1730 con la adjunción final de la leyenda de Hiram)
b) Y un elemento jurídico (las Constituciones de Anderson de 1723, en las cuales la segunda parte titulada “Los Deberes de un Francmasón”, fue redactado por Jean-Théophile Désaguliers, que recordemos, era doctor en derecho.

Es por consiguiente regular en el plano ritualístico una obediencia masónica que practique el rito del Mason Word (ya desarrollaremos en otro estudio sus variantes, herederos próximos actuales y particularidades por lo que este representa y contiene) en sus tres grados constitutivos, siendo otros ritos más tardíos sistemas de los denominados Altos Grados que son distintos del rito del Mot du Maçon practicado en 1717-1730 por la primera Gran Logia de Londres.

Finalmente, es regular en el plano jurídico una obediencia masónica que, conformemente a los “Deberes de un Francmasón” de las Constituciones de 1723, reivindique no un punto de vista teórico por esencia incapaz de reflejar fielmente la diversidad indefinida de las posiciones teóricas de sus miembros, sino que reivindique exclusivamente la universalidad práctica de la religión natural, o sea, la práctica espontanea de la ley moral universal naturalmente inscrita en el corazón de todos los seres humanos de todas las épocas, reconocida por los “Deberes” de 1723, como siendo el más pequeño denominador común del conjunto de los francmasones, no teniendo una obediencia masónica regular por vocación sustituir a sus miembros para pensar en su lugar, y dejando por consiguiente a cada uno de dichos miembros la libertad y la responsabilidad de auto-determinarse en el plano teórico en su búsqueda progresiva de la verdad al que no sabría asignar unos límites.

Una obediencia regular que observa escrupulosamente los “Deberes de 1723 no impone por tanto ninguna ortodoxia y se contenta humilde y eficazmente de reivindicar la correcta práctica moral como el sólo bien común del conjunto de sus miembros, sabiendo perfectamente que si esta orto-praxis moral es la única condición para poder devenir francmasón y para poder ser “recibido en logia, la práctica en logia del rito de las características del Mason Word tiene por función completar discretamente esta correcta praxis moral abriendo a cada practicante de este rito unas perspectivas simbólicas que su trabajo personal de interpretación transformará en consciencia sin que le sea nunca posible de erigir él mismo a su vez dicha forma de consciencia personal en ortodoxia directamente exportable en la consciencia de los demás.

En lo que concierne a estos dos componentes de la regularidad masónica entendida según la tradición de 1723-1730, ciertos errores o incomprensiones han nacido de lo que algunos han querido interpretar la posición de las Constituciones de 1723 como una expresión de posiciones teóricas individuales de unos masones, mientras que en realidad define el punto mínimo común del conjunto sin excepción de los diversos miembros de la Obediencia de la Gran Logia de Londres (y ulteriormente de las Grandes Logias salidas de esta última). No pudiendo ser definidas por un texto único las posiciones teóricas individuales de los masones (que nunca podrá conciliar las corrientes de pensamiento irreductibles e irreconciliables entre ellos) y constituyendo únicamente de este modo el resultado de la simbólica del Rito del Mason Word, rito que tan solo puede vehicular una simbólica y no un pensamiento dogmático explícito, para unir en el seno de una misma logia a masones ideológicamente opuestos.


Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9
Miembro de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Miembro de la Logia de Investigación "Los Modernos" - GLMAE

11 de novembre 2009

Sobre los Tri-lemas y su propiedad

En estas últimas semanas, diversos compromisos tanto profesionales como masónicos nos tienen muy intensamente absorbidos, por lo que la dedicación reservada en exclusiva a contenidos para este espacio se ha visto algo mermada. Para el caso, esto es buena señal, ya que en el apartado masónico se ha estado en la puesta a punto final previa a la edición de la Integral del “Régulateur de 1801” desde el Círculo de Estudios del Rito Francés “Roëttiers de Montaleau”, en la colaboración para diversas publicaciones, así como en el seguimiento de algunos estudios de investigación masonológica de algunos Ilustres Hermanos, y de uno en especial, que cuando aparezca puede suponer un bombazo historiográfico en el seno de algunas estructuras capitulares tanto en fondo como en forma.

Aprovechando esta coyuntura temporal, quiero a modo de reflexión exponer un breve análisis sobre la utilización de determinados tri-lemas dentro de nuestra Orden. Este tema vino recientemente debatido en uno de los más populares y brillantes espacios de discusión masónica en la red en lengua española, en el cual se mostraba sorpresa e incluso crítica, por la aparición del consabido SFU en algunos Grandes Sellos de ciertas obediencias, estructuras referentes en la práctica del Rito Francés.

En primer lugar como he comentado con anterioridad en otros artículos de distinta naturaleza, la posibilidad pluri-ritual existente en un Gran Oriente es inherente en su misma condición distintiva, hecho que se ha extendido ya hoy día a más de una Gran Logia y cuyas diferencias son más bien de matiz organizativo/estructural que no estrictamente ritualístico. ¿Será producto de la Globalización?

Me parece, sin embargo más importante aún, el siguiente argumento desconocido por una gran número de miembros de la Orden, que toman como “verdades” afirmaciones dadas para salir del paso y de los que conviene, aunque solo sea a nivel histórico, tener mínimo conocimiento para poseer una opinión mejor fundamentada:

El uso de determinados grupos de distintos lemas en las sociedades de pensamiento pre-revolucionarias del XVIII es muy frecuente, típico del Siglo de las Luces, tanto en agrupaciones variopintas como "Amistad, Caridad, Sinceridad, Unión", como así sucede en diferentes combinaciones, sobretodo de ternarios, entre los que aparece el Salud, Fuerza, Unión, y no siempre en el mismo orden.
La posterior incorporación de los Tri-lemas o Tri-divisas en elementos de uso ritual, y su asimilación de dichos conceptos en el corpus masónico (cosa que cae por su propio peso), son ajenos “ab initio” a los rituales en sí mismos de dicho periodo, y por descontado a los anteriores.

Así pues, carece de todo fundamento histórico y de génesis ritual, la apropiación exclusiva de los mismos a tal o cual Rito, aunque en unos u otros se hayan prodigado más (por costumbre), porque en el fondo, no dejan de ser aspectos injertados cuya práctica y aplicación, puede variar o mutar ya no solo en función del Régimen o Sistema de referencia utilizado, sino en la "presencia" del mismo en el vehículo ritual, e incluso en ocasiones, sometido a connotaciones de tipo obediencial.

A modo de pincelada ilustrativa sobre el Uso de este tri-lema Salud, Fuerza y Unión (que para nada es de propiedad exclusiva “escocista”) dentro de una práctica habitual en estructuras logiales o capitulares practicando el Rito Francés, aportamos un ejemplo documental (sito actualmente en la Biblioteca nacional de Francia), con una carta fechada el 24 de Julio de 1801 de la Respetable Logia de la "Parfaite Union" de Moissac donde se encabeza textualmente:

A todos los Queridos Hermanos que componen el Gran Oriente de Francia
Salud-Fuerza-Unión


En ella se demandan las cartas capitulares requeridas al Gran Capítulo General para la constitución de un Soberano Capítulo Rosa-Cruz vinculado a la misma.
Este Soberano Capítulo Rosa-Cruz de la "Parfaite Union" al Oriente de Moissac fue instalado el 17 de junio de 1802 "en un lugar muy fuerte, donde reinan el silencio, la paz y la equidad" y se mantuvo funcionando hasta 1851.

La R.•. L.•. La Parfaite Union fue creada en 1783 e instalada regularmente (tras vencer la reticencia de otra Logia del mismo Oriente) en 1786, contando entre sus integrantes con altos grados del Rito Moderno.

No es éste un caso excepcional, ni mucho menos. Es simplemente uno más de entre otros tantos ejemplos que nos invita a no tomar como ciertas determinadas afirmaciones. Un poco de búsqueda y espíritu abierto son suficientes para no sentar cátedra de manera equivocada.


Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9
Miembro de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Miembro de la Logia de Investigación "Los Modernos" - GLMAE

04 de novembre 2009

Una presentación del RF, por Y. Hivert Messega

Esta presentación ya aparecida recientemente en el Blog Rito Francés del Q.·. H.·. Víctor Guerra me ha parecido lo suficientemente interesante como para retomarla en este espacio, en el que haremos también seguimiento especial a las obras de difusión y estudio de otros QQ.·. HH.·. que, muy especialmente, vienen realizando desde sus espacios francófonos en su inmensa mayoría.

Joaquim Villalta
M.·. M.·. del Grande Oriente Ibérico


En 1717 se forma la Gran Logia de Londres. En esa misma década de 1720, se establece a partir de un viejo fondo ritual de la masonería operativa escocesa, enriquecido con elementos ingleses, de un sistema en tres grados conocido por la publicación en 1730 del Masonry Dissected de Samuel Prichard.

La francmasonería que se establece en Francia hacia 1725, es la que viene de la mano de los exiliados religiosos y políticos británicos, de cuya resultante es la Gran Logia e Londres, de inspiración Moderna.

El Rito de los futuros “Modernos “ se traduce al francés y es practicado por la casi totalidad de las logias que se crean en el reino y no parecen tener nombre. A partir de este rito, en Lyon y en Alsacia, se van a elaborar importantes contribuciones judías, crísticas, y caballerescas –y neo- templarias y el Régimen Rectificado.

La aparición de otros sistemas masónicos, casi siempre " escoceses ", hace que la voluntad del Gran Oriente de Francia se plantee el hecho de organizar y controlar la francmasonería francesa, y el deseo de numerosas logias de tener una versión universal de los rituales, son la causa de la fijación de un rito " Moderno " calificado en 1785-1786 de “Francés”. En el seno del Gran Oriente de Francia, para los grados azules, y en la 4ª Cámara de Grados creada en 1782, en el seno del Gran Capítulo General de Francia, algunos hermanos, en particular, Alexandre-Louis Roëttiers de Montaleau, fueron quienes llevaron a cabo este trabajo.

En 1785, se fija como tal el modelo francés. A los tres grados simbólicos de espíritu “Moderno”, se añaden cuatro órdenes superiores: Elegido Secreto, Gran Elegido Escocés, Caballero de Oriente y Soberano Príncipe Rosa- Cruz. En 1786 el Gran Oriente de Francia propone un texto de referencia para los tres grados azules, difundido en forma de copias manuscritas. Si con todo el conjunto se designa bajo el nombre de Rito Francés, algunos de los cuatro grados superiores son quizá franceses, pero la realidad es que los tres primeros grados son de origen inglés Moderno. El objetivo en realidad consiste en distinguirse de los distintos sistemas llamados “escoceses”, muy a menudo elaborados o sintetizados en Francia, pero que raramente vienen o proceden de los usos masónicos de Escocia.

Pasada la última Revolución, en 1801,el 1e Gran Oriente lo fija haciéndolo imprimir en el “Regulateur”. Se tendrá en cuenta que a principios del siglo, dicho Régulatuer du Maçon (1801)está inspirado del Rito en el de los Modernos, y la que Guide des maçons Ecossais (1803), está en parte inspirada en el Rito de los “Antiguos”, texto de referencia del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, ambos divergen más sobre la forma que sobre el espíritu. Con todo la competencia de estos dos ritos conduce a un efecto de autentica denominación

En el siglo XIX' , Rito Moderno se convierte en el equivalente de lRito Francés. Por ello Vuillaume emplea los dos términos, ya que se aplica tanto a los tres primeros grados como a los cuatro órdenes superiores, pero uno u otro término es históricamente cuestionable cuando designa el conjunto.

Este término de Rito Francés va a imponerse mientras que el de Rito Moderno va cayendo en desuso en el último tercio del siglo XIX " . Tengamos en cuenta mientras que en Bélgica, los s problemas lingüísticos- nacionales no impusieron el adjetivo “Francés”, ya se utiliza siempre el calificativo de “Moderno” . En cualquier caso, durante todo el siglo XIX” la diferenciación entre Régimen Francés y el Escocista va a ir creciendo. Y si bien el Rito Francés es mayoritario en el seno del Gran Oriente de Francia, no es menos cierto que algunas de sus logias trabajan en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Siendo por ejemplo mayoritarios los Capítulos dedicados al REAA )

En 1858, se publica una nueva redacción del Rito Francés denominado de Murat, que fue Gran Maestre , “ideológicamente”, el texto apenas si es diferente del Regulateur. El nuevo modelo sigue definiendo la masonería de manera “clásica”, y dentro de la tradición andersoniana. Aunque permanece en la herencia de la filosofía de las Luces, y dentro de un espiritualismo bastante insípido y bastante borroso para no obstruir demasiado la libertad de las conciencias. Tengamos en cuenta mientras que tras este primer paso y “limpieza” la Obediencia tras la enmienda Charles Duez, adopta el 13 de abril de 1849, y precisa que la francmasonería “tiene por base la existencia de Dios y la inmortalidad del alma”.

Después el Convento de 1877 sus resoluciones conducen a retoques más intrépidos y es cuando en 1879, el Gran Colegio de Ritos encargado por el Consejo de la Orden del Gran Oriente de Francia hace desaparecer de los rituales las fórmulas abiertamente religiosas, como es la referencia al Gran Arquitecto del Universo, y los deberes hacia Dios al 1°, y la explicación metafísica de la letra “G”; en el 2° grado la invocación de Dios y la señal de horror al grado de Maestro

En 1886, una comisión de 12 miembros, presidida por el abogado Louis Amiable (1837-1897), procede a una nueva revisión adoptada en Consejo de la Orden la 15 16 de abril. El nuevo ritual francés, tomará el nombre de su principal redactor, y se acompaña de un “informe sobre los nuevos rituales para las logias” redactado por el mismo Amiable. Esto explica que el nuevo texto, en parte inspirado en los rituales del Gran Oriente de de Bélgica, se refieran en gran parte al positivismo. Su filosofía general es la de “neutralidad entre las distintas creencias” y el hecho de que " los datos evidentes proporcionados por el estado actual de la ciencia debían ser aprovechadas”. Daniel Ligou presentó las violentas críticas dirigidas al ritual de Amiable por Oswald WIRTH (que se puede encontrar en este mismo blog) . Amiable presentó un informe adoptado por el Gran Colegio de Ritos y trasmitido al Consejo de la Orden del Gran Oriente de Francia en todas las logias en marzo de 1896,lo que cerró temporalmente el debate.

Durante este medio siglo, los cuatro órdenes superiores cayeron en desuso. El ritual Amiable, un tanto modificado en 1907 bajo la autoridad del Gran Comendador Juan-Bautista Blatin, permanecerá en estas condiciones hasta 1938, fecha en la que la iniciativa de Arthur Groussier, entonces Grande Maître del GOdF por novena vez adopta un nuevo modelo del Rito Francés. La nueva versión es una tentativa de intentar una vuelta a las fuentes simbólicas del sistema francés, y no una nueva molienda aún más ultra positivista.

En 1955, se difunde la versión definitiva del ritual Groussier, ligeramente arreglada en la forma y bajo la autoridad de Paul Chevalier, es imprimido y difundido A pesar de algunas contribuciones y algunas adiciones presentadas por cierto número de logias, el ritual Groussier está siempre en vigor.

En el largo trabajo de reconstrucción de las obediencias en la posguerra, los masones eruditos volvieron a las investigaciones iniciáticas o simbólicas deseando encontrar o revivificar las potencialidades de la tradición masónica francesa del siglo XVlII, hereditario de los Modernos.

Así pues, en el GOdF , los masones se lamentan que los hermanos atraídos por el simbolismo y el respeto de las prácticas rituales dejen el Rito Francés para optar por el escocismo . Este pequeño grupo piensa que se pueden reconciliar la opción simbólica y el rigor ritual en el Régimen Francés. Con el acuerdo de Francis Viaud, entonces Grande Maestro del GODF, se decide “despertar” el Rito Francés en su versión original. A tal efecto se crea la Logia del Devoir et de la Raison (1955). Sus miembros habrían podido utilizar el modelo impreso del Regulateur de (1801). Ellos prefirieron intentar reconstituir el Rito Francés a partir de este último, pero incluyendo adiciones extraídas de distintos documentos del XVlII siglo, un ritual cercano al que se practica en la adolecente francmasonería francesa. Así nace el Rito Moderno Francés Restablecido “Moderno”, (RF Retabli) puesto que se inscribe en la tradición de la Gran Logia Inglesa de los Modernos “Franceses” ya que es fiel a la versión establecida en Francia y traducida al francés “Retablí” para afirmar que el texto es el resultado de un trabajo de reconstrucción, recomposición y restituciones históricas, simbólicas y filológicas.

En la actualidad, el Rito Francés Groussier es ampliamente dominante en el seno del GODF donde es practicado exclusivamente por 750 logias (86% del personal) y también por la a Gran Logia Mixta Universal , siendo ligeramente mayoritario en la Gran Logia Mixta de Francia. Desde 1972 se practica también en la Gran Logia Femenina de Francia ya que el GODF le concedió una “patente” “francesa” a la obediencia femenina.

El Rito Moderno Francés Restablecido es utilizado por 7 logias del GODF, mientras que otros cuatro talleres de esta obediencia construyen el Rito Francés Antiguo, versión vecina el Rito Francés Restablecido. Algunos hermanos de la Rue Cadet , fundadores o afiliados a la Gran Logia Nacional Francesa Ópera, que se ha convertido en Gran Logia Tradicional y Simbólica Ópera aportan en 1958, él Restablecido a la nueva obediencia donde un décimo de los talleres lo utilizan aún. En 1968 los hermanos que fundan la Logia Nacional Francesa aportan el Rito Moderno Francés Restablecido que dará, después de un largo y meticuloso trabajo “de arqueología simbólica” y buscar y encontrar documentos más originales, terminará aportando el Rito Francés Tradicional.

Tras la entrega de la “Patente” del Rito Francés por el GODF a la Gran Logia Femenina de Francia, algunas logias femeninas adoptan también el Rito Francés Moderno Restablecido.

La Gran Logia Independiente y Simbólica de los Ritos Unis-Humanillas que es una escisión de la Logia Nacional Francesa, cuenta también algunas de su logias con el Rito Francés Restablecido.
39 logias en el seno del GODF y algunos talleres de la Gran Logia Femenina de Francia han adoptado el Rito Francés Moderno según el Régulateur de 1801.

En 1978, hermanos de la Logia Nacional Francesa se incorporan a la Gran Logia Nacional Francesa aportando al Rito Francés Tradicional. Londres, que lo encontró demasiado " cristiano”. Por eso la obediencia del bulevar Bineau prefirió adoptar el Rito Francés según el canon del Régulateur de 1801. En la actualidad, un centenar de talleres de la Gran Logia Nacional Francesa lo practican.

Este complejo panorama muestra cuánto tienen las ecuaciones (Rito Francés = Gran Oriente de Francia y Rito Francés = versión Groussier) de complejidad las cuales merece la pena matizarlas. Además, este cuadro no tiene en cuenta distintos retoques o redacciones aportadas por los masones logias a cada unan de las tres grandes versiones del Rito Francés, ni de las peleas, y los discurso de los unos contra los otros para probar la autenticidad, la historicidad y la veracidad de las distintas redacciones poco " ortodoxas ". En cualquier caso, el Rito Francés utilizado en una de las tres versiones “históricas”, son muy próximos en la forma y a veces no son tan diferentes en el espíritu, apuntando que tal Rito ya no es mayoritario en la francmasonería francesa, donde se ve igualado -incluso sobrepasado- por el Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA)

Y. Hivert Messega.