12 de desembre 2017

Reflexiones navideñas desde el Polo Norte

A pocos días ya de finalizar este año repleto de actos conmemorativos del tricentenario fundacional de la francmasonería especulativa, deseo expresar a modo de pincelada, mi impresión acerca del mismo.
Obviamente, insisto, resulta imposible (ni lo pretendo) en estas breves líneas realizar un exhaustivo resumen o síntesis de este aniversario ciertamente remarcable. Sin embargo, mi percepción general es ampliamente positiva. Es como si esta mágica cifra, hubiera reunido a una gran parte de la membresía de la Orden en generar la voluntad de hacer planteamientos mentales conducentes a una tolerancia más generalizada, y tomar consciencia de la diversidad masónica que, a pesar de sus evidentes diferencias conceptuales en fondo y forma, representan legítimamente sus sensibilidades y características específicas, haciendo uso de su incuestionable libertad para vivenciar el método masónico desde el respeto y la tolerancia.

Siempre, para dar la nota discordante, levantan su voz algunos pocos que van a contracorriente sin recordar que dentro de otros 300 años estaremos todos con Hiram. Un ejemplo claro de ello, son ciertas actitudes cavernícolas y carentes de toda ética masónica y social que aún se expresan en términos difamatorios, misóginos o tildando de “andróginos” despectivamente, a otras prácticas francmasónicas que se escapan del prudente entendimiento para sus cortos cerebros desinformados. Así, personajes cono Sergio R., con su mal hacer, mediante tres palabras o algún comunicado, ejercen una cacofonía intelectual, reventadora de tímpanos y provocadora de alguna arcada mental, haciéndolo mediante prácticas despreciables en las antípodas de los valores que se presupone debe representar este personaje. Pero es lo que tiene el ansia de poder y el “todo vale” para escalar mediante su ciego ego. Este come aparte. Por ello no debemos caer en la tentación de generalizar en su Oriente (repleto de calidad, por cierto) donde la inmensa mayoría está muy a la altura del mandil que portan. Para ellos todo mi respeto.

En nuestro país, aunque nos cuesta todavía llegar a los niveles de madurez y evolución que presentan otros países europeos, se avanza con fuerza y vigor, aunque la positiva autocrítica en aspectos históricos, formativos y rituales siempre será un procedimiento que dará unos interesantes resultados a corto plazo (o eso creo).

En el apartado editorial, es absolutamente remarcable la aparición de dos excelentes obras que llenan un espacio historiográfico y masonológico que hasta ahora estaba incompleto o era nulo en lengua española. Me estoy refiriendo a los libros “Bristol, un Ritual inglés del Siglo XVIII” de Víctor Guerra y Saúl Apolinaire, y “El origen de los grados masónicos” de Alberto Moreno. Tiempo atrás ya los reseñé en diversos medios de comunicación. Hoy solo me queda aplaudir la labor de estos incansables y brillantes Hermanos que se dejan las pestañas para volcar sus estudios e investigaciones haciéndolas accesibles para todos nosotros. Por eso me permito sugerirlos como un magnífico regalo de Navidad.

¿Y el Rito Moderno/Francés?: pues sigue adelante, vivo y creciendo, presente cada día más en este variado y rico panorama ritual, siendo un legado masónico pleno en valores y vigencia para dar respuesta a nuestras inquietudes.

Recibid mis mejores deseos de Salud, Dicha y Prosperidad.


Joaquim Villalta, Vº Orden, Gr.·. 9 y último del Rito Moderno o Francés.

05 de desembre 2017

La conjunción de Tradición y Progreso: el Gran Oriente de Colombia


 El Gran Oriente de Colombia, con sede en Cartagena, afronta los nuevos retos de este ya adentrado siglo XXI, desde el espíritu de trabajo y respetuosa interacción con todos los Cuerpos y Potencias Masónicas colombianas e internacionales, conscientes de que nos unen los Universales ideales de la Orden, así como el compromiso para dar respuestas y soluciones a los problemas e inquietudes de nuestro mundo, precisado de la aplicación efectiva, real y veraz de nuestros más sublimes principios.

El ideario y legado que siempre ha proseguido el Gran Oriente de Colombia es el del GRAN ORIENTE Y SUPREMO CONSEJO NEOGRANADINO con sede en Cartagena, fundado el día 19 del 4º mes del año de la Verdadera Luz, 5833, (19 de junio de 1833 E.) y refundado en 1989.
La Republica de Colombia para la fecha en que el GRAN ORIENTE DE FRANCIA (1851) otorgo la Carta Patente al GRAN ORIENTE Y SUPREMO CONSEJO NEOGRANADINO, tenía el nombre de REPUBLICA DE LA NUEVA GRANADA.
En 1989, el GRAN ORIENTE Y SUPREMO CONSEJO NEOGRANADINO se refundó con el nombre de GRAN ORIENTE DE COLOMBIA, como Potencia Masónica Soberana e Independiente poseedora de la REGULARIDAD masónica que le da el hecho de ser la heredera natural de la Carta Patente otorgada por el Gran Oriente de Francia en 1851 al GRAN ORIENTE Y SUPREMO CONSEJO NEOGRANADINO con sede en Cartagena.

Así, con el nombre de GRAN ORIENTE DE COLOMBIA reabre sus trabajos en el año de 1989, con unas nuevas Cartas Patentes para trabajar el RITO FRANCÉS en sus tres primeros grados, como también en los Órdenes de Sabiduría o Altos Grados de este Rito en su Gran Capítulo General, igualmente otorgadas por el GRAN ORIENTE DE FRANCIA.
Esa herencia masónica y, por lo tanto, ideológica y espiritual, ha definido las líneas de trabajo del Gran Oriente de Colombia consiguiendo hacer converger la Tradición con el Progreso factible y constructivo, abordando y superando las nuevas realidades sociales, económicas, políticas y éticas, actitud indispensable y característica del Gran Oriente de Colombia siempre comprometido con el Progreso de la Humanidad en todas sus manifestaciones, facetas y matices.
 
En estos últimos años el Gran Oriente de Colombia ha tomado consciencia de que desde los principios de la masonería de tradición liberal se hace absolutamente indispensable establecer estrategias conducentes a la excelencia de sus miembros. Solamente así, coherente con su ideario y valores, ha integrado en su seno a la mujer masona como miembro indispensable en la Orden para evolucionar conjunta y plenamente, mirando de frente todo reto por venir como una oportunidad de crecimiento humano eficiente.

El Gran Oriente de Colombia se halla actualmente inmerso en unos ambiciosos proyectos que cierren el círculo de pensamiento, palabra y obra. Para ello ha diseñado una “Escuela de Formación Masónica” para sus miembros creando un organigrama que comprende desde conexiones con Academias, Centros de estudio masonológicos, Logias de Investigación, Universidades, hasta relaciones con otras estructuras y Potencias masónicas que favorezcan el intercambio de conocimientos generadores de nuevos y más eficaces procedimientos, compartiendo experiencias, vivencias y como vehículo creador de nuevas ideas. Ello le ha llevado a ir implementando también el uso de las nuevas tecnologías, así como una inversión humana dirigida al estudio y al trabajo francmasónico.
Por otra parte, el Gran Oriente de Colombia está, y debe estar siempre implicado con su acción social, desarrollando a tal efecto distintos proyectos de apoyo, ayuda y acción filantrópica.
Esta es la auténtica piedra de toque del Progreso en el Siglo XXI.

Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9, 33º
Miembro de Honor del Gran Oriente de Colombia