02 febrero 2019

Arqueología de los Altos Grados masónicos

Más allá de los 3 grados fundamentales heredados del “Mason Word”, del cual el Rito Moderno o Francés es su más fiel modelo ritual evolutivo tal cual se practicó, principalmente, según la regulación llevada a cabo por Roëttiers de Montaleau como ejemplo de cohesión y coherencia (así como de vigencia atemporal y potencial perennidad para su puesta en práctica), también es bueno estudiar los denominados Altos Grados (Grados de Sabiduría, Órdenes de Sabiduría) cuyos grados caballerescos, alquímicos y rosacruces (cuando existen en un rito) se remontan culturalmente (no necesariamente históricamente) a una herencia Rosacruz (1614-16) que es muy útil para estudiar y comprender, aunque nunca se debe confundir ni verbalmente, ni cultural o administrativamente Francmasonería (en 3 grados) y Caballería (Altos Grados).
Mucho se ha escrito y hablado de la relación de la masonería con las órdenes de caballería y el Temple, en concreto, creando fábulas parecidas a guiones de película de ciencia ficción-histórica, pero muy al gusto del público en general.
Es por ello que, dado este objeto de análisis cuasi inmortal, traigo un artículo escrito en abril de 2016 para Blog Maçonnique Hiram.be por Patrick Négrier, prestigioso filósofo e historiador masónico por todos conocido, con quien me honra mantener una fraternal amistad y aprender de sus amplios conocimientos e investigaciones. Este escrito de reflexión y análisis histórico, seguro que ayudará a poner cada cosa en su lugar preciso, aunque deje perplejo a más de uno tras el derribo argumentado de falsos mitos e incluso dejando en evidencia referenciales personajes legendarios.

Arqueología de los Altos Grados masónicos

1658: El contrato masónico de la Logia escocesa en Perth establece por primera vez el hecho histórico de la filiación institucional de la Logia Calvinista Presbiteriana de Perth a la Logia Escocesa y calvinista presbiteriana de Kilwinning, y en segundo lugar establece la filiación cultural de la Logia de Kilwinning (que practicó al menos desde 1637 el rito calvinista del Mason Word o Palabra de Masón, que se refería explícitamente al simbolismo del templo de Jerusalén construido por Salomón y descrito en I Reyes 6-7) al "templo de los templos", alusión al simbolismo del templo de Jerusalén, que en realidad sirvió como base para el rito del Mason Word (uso de las palabras Bo'az y Yakin) que practicaban entonces las logias presbiterianas calvinistas de Escocia, como las de Kilwinning y Perth.

1724: basándose en el Contrato de Perth, con la intención de burlarse de las logias escocesas presbiterianas que practicaban el Rito Calvinista de la Palabra de Mason que él llama un "vómito" (él usa en su texto un neologismo extraído a la vez  del hebreo y del griego, Manaboleth, que significa "vómito"), el escritor panfletista irlandés y anglicano Jonathan Swift, profundamente hostil al calvinismo presbiteriano escocés, escribe su Carta de la Gran Maestra de las francmasonas a M. Harding, Impresor donde, debido a la conexión cultural que enlazaba la Logia Kilwinning practicante del Rito de la Palabra Mason con el simbolismo del Templo de Jerusalén, menciona la Logia Kilwinning que él asocia, sin ninguna consideración a la verdad histórica, a la mención de los caballeros de San Juan de Jerusalén y Malta, sin que existiera la menor relación histórica entre la masonería aparecida en 1356 (Reglamento para los masones de Londres) y esa caballería, ni siquiera que hubiese la más mínima relación histórica entre las logias calvinistas presbiterianas de Escocia que practicaban el Rito de la Palabra de Masón y los caballeros católicos, sino porque las logias escocesas que practicaban el rito calvinista del Mason Word practicaban antes de 1637 el rito anglicano de los Antiguos deberes (como lo demostró el Profesor David Stevenson en Los Primeros Francmasones), un rito en el cual estas logias escocesas solían recibir a sus aprendices el día de San Juan de invierno.

Francia de 1736-1737: sin entender que la Carta Swift de 1724 era un simple panfleto carente de validez histórica (excepto por su referencia implícita al Contrato de Perth), el Francmasón y caballero católico Andrew Michael Ramsay tomó ingenuamente al pie de la letra su contenido y creyó que podía basarse en este escrito de Swift para proclamar ante los francmasones franceses (que en su mayoría eran católicos) la existencia de una filiación histórica entre la masonería y la caballería, una filiación que nunca existió.

Francia, años 1740: aparecen rituales masónicos de altos grados. Encontramos un eco de la existencia de estos altos grados en 1745 en L’Ordre des francs-maçons trahi de Gabriel-Louis Pérau. Algunos de estos rituales pretenden continuar la leyenda de Hiram y se refieren explícitamente a la caballería.

Patrick Négrier

Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9, 33º
M.·. I.·.
Director de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Gran Orador del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro Honorario del Soberano Grande Capítulo de Cavaleiros Rosa-Cruz de Portugal - Gran Capítulo General del Rito Moderno y Francés de Portugal
Miembro Honorario de la R.·. L.·. Estrela do Norte nº 553 del Grande Oriente Lusitano
Gran Canciller para Europa del Gran Oriente Nacional Colombiano
Miembro Honorario del Soberano Supremo Consejo del Grado 33 para el Escocismo de la República del Ecuador
Miembro Honorario del Supremo Consiglio del 33º ed Ultimo Grado del R.S.A.A. per l’Italia e sue Dipendenze
Miembro del Suprême Conseil du 33e Degré pour la France du Rite Ancien et Accepté (Cerneau's Rite)
Pasado Presidente de la Confederación Internacional de Supremos Consejos del Grado 33º del R.·. E.·. A.·. A.·.
Muy Poderoso Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33º para España del Rito Antiguo y Aceptado (Rite de Cerneau)

25 enero 2019

El Gran Maestro marqués de Gages y las relaciones masónicas galo-belgas en el siglo XVIII (2)

De 1770 a 1785, el marqués de Gages constituye veintitrés Logias, lo que demuestra una actividad particularmente importante. Pero no hay que imaginar por eso al marqués de Gages en empleado-viajero de la francmasonería inglesa y su Gran Logia provincial en enlace de la francmasonería inglesa. Sería sin duda alguna desconocer el sentido que los grandes Maestros provinciales "ingleses" daban a sus patentes. A modo de los condados carolingios erigidos en principado, las Grandes Logias provinciales continúan poniendo de relieve de la obediencia londinense a las que están reconocen la «maternidad universal», pero en los hechos se alejan de la atracción del centro para existir de manera autónoma y despojar progresivamente la soberanía inglesa de sus atributos. Así es como el marqués de Gages no hace registrar una sola de sus veintitrés fundaciones por Londres, ni tampoco paga las tres Guineas por cada una de ellas, como lo había suscrito sin embargo la obligación. No tiene intención en contribuir al fondo de caridad de la Gran Logia de Inglaterra y ve con malos ojos la «charter of incorporación» que desean conseguir de la Corona de Inglaterra los dirigentes masónicos londinenses. Esta carta habría hecho de la Gran Logia un cuerpo público, reconocido por la Corona como miembro de derecho del establishment, en el primer sentido del término.
Los subsidios contados habrían permitido aliviar ciertamente un poco la carga financiera que representa la obra de Freemasons’ Hall, pero a los ojos del marqués de Gages, la Gran Logia, solicitando un reconocimiento oficial por la monarquía y no solamente padrinazgos ilustres y protecciones reales, emprendía la vía peligrosa de la salida del Templo y la entrada a la esfera pública, es decir en término político, lo que no dejaría de inquietar a los poderes continentales, ya sensibles a los escritos antimasónicos.

Interesado por la legitimidad masónica, como lo atestigua su petición en constituirse así como gran maestro provincial inglés, el marqués de Gages es celoso de sus prerrogativas y autonomía de las logias bajo su autoridad. Más que todo, teme alimentar los temores de las autoridades por una vinculación demasiado manifiesta a Londres. En estas condiciones, él solo podía alimentar prevenciones similares de cara a los proyectos del Gran Oriente de Francia y hacer suya la regla de oro de la diplomacia de las Provincias-Unidas de principios del XVII: Gallus amicus sed no vicinus. Entonces, el 23 octubre de 1775, la Comisión para los Grandes Orientes extranjeros del Grand Oriente de Francia anuncia al gran maestro de la Gran Logia Provincial de los Países Bajos austriacos, que ella trabaja «al efecto de pensar en los medios de enlazar una correspondencia general con los Grandes Orientes extranjeros, y preparar convenios y concordatos para fijar los derechos y los distritos de cada Grand Oriente, esta comisión debe necesariamente dar cuenta de sus operaciones » (10). Se trata de hecho de convencer a las Grandes Logias europeas en ratificar un tratado que divide Europa en cuerpos masónicos nacionales soberanos en la extensión de su territorio y gozando de la exclusividad de la correspondencia extranjera, de hacer santuarios los diferentes territorios masónicos, de prohibir a toda obediencia extranjera constituir allí nuevos talleres o conceder patentes a talleres autóctonos que se lo pidieran. El fin evidente es limitar la hegemonía de Londres a las Islas y a las posesiones coloniales británicas, impedir la huida de las logias periféricas del reino de Francia hacia Londres, Edimburgo o la Estricta Observancia Templaria alemana.

El Gran Oriente de Francia propone un modelo competidor al edificado por la Gran Logia de Inglaterra alrededor de Grandes Logias provinciales, dotados de una vasta autonomía interna, pero que reconocen el centro inglés como su madre tutelar, una clase de " Commonwealth masónico " más flexible que el modelo francés pero que no concede la misma preeminencia al principio “nacional”. En cambio, el Gran Oriente considera que mientras un Estado territorial no tiene obediencia nacional reconocida por sus hermanas europeas, todo cuerpo masónico soberano tiene el derecho de constituir allí libremente talleres:
«El Gran Oriente de Francia tendrá un jurisdicción primera entera y ejecutiva en su territorio, difundirá las luces por todas partes donde no haya Grand Oriente establecido, y reconocerá que todos los demás grandes orientes pueden hacerlo»(11).

París aplica en seguida esta regla sobre Nápoles y Polonia, respondiendo a las críticas inglesas que le acusan de mala fe, que actúa por celo masónico y que él se borrará desde la constitución de un cuerpo masónico soberano:
«el día en que habrá un Gran Oriente, ninguna obediencia podrá constituir allí logias» (12), lo que hará efectivamente en ambos casos citados.

Los Países Bajos austríacos son concernidos en primer lugar por la política del Gran Oriente de Francia como esta minuta de la Comisión para los Grandes Orientes extranjeros lo atestigua:
“Los Respetables hermanos comisarios habiendo seguidamente tomado conocimiento de los papeles concerniendo al Oriente Provincial delos Países Bajos austríacos, fueron de la opinión que debe serle escrito, que viendo la Gran Logia de los Países Bajos austríacos como Gran Oriente, el Gran Oriente de Francia está dispuesto a contratar con él un tratado recíproco del que envía los artículos pero que viendo esta Gran Logia como un Oriente particular dependiente de otro cualquier Gran Oriente y de un Gran Oriente con el cual el de Francia no tiene hecho tratado, este tratado no puede tratar de igual a igual y se reserva el derecho de librar constituciones y cartas de agregación a las Logias de los Países Bajos austriacos que recurrieran a él para seguir su régimen”.

París no reconoce los derechos de la Gran Logia provincial del marqués de Gages y niégase a corresponder en pie de igualdad con ella, ya que no es soberana y está vinculada a una autoridad superior y extranjera, la gran Logia de Inglaterra. Además, según la regla decretada por el Gran Oriente, los Países Bajos austriacos no constituyendo un Estado independiente, su Gran Logia provincial debe desaparecer en provecho de una obediencia austriaca, mediante la cual cubriría el conjunto de las posesiones de los Habsbourg, sin pantalla intermediaria. El Gran Oriente se felicitará por otra parte en 1786 de la fundación controvertida de una Gran Logia nacional de los países hereditarios austriacos y decidirá inmediatamente entrar en correspondencia con ella.(13) Mientras tanto París se autoriza, como en Nápoles o en Polonia, para constituir talleres en los Países Bajos austriacos, y pasa a los actos sin más esperar.

Notas:
(10) Bibliothèque Nationale de France, Cabinet des manuscrits, fonds maçonnique [par la suite,BNF, Cab mss, FM], FM' 118, f" 442 r", 23 octobre 1775
(11) BNF, Cab mss, FM, FM' 118, f" 408 r", 7 mars 1775.
(12) BNF, Cab mss, FM, FM' 33, procès-verbaux de la Chambre symbolique na 1 6407 et 16433.
(13) BNF, Cab mss, FM, FM' 118, ff" 459-460, 17 Juillet 1786

Pierre-Yves BEAUREPAIRE

Traducción y revisión:
Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9, 33º
Director de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Miembro del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro de Honor del Grande Oriente Lusitano
Miembro de Honor del Gran Oriente Nacional Colombiano
Miembro Honorario del Supremo Consiglio del 33º ed Ultimo Grado del R.S.A.A. per l’Italia e sue Dipendenze
Muy Poderoso Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33º para España del Rito Antiguo y Aceptado (Rite de Cerneau / Thompson-Folger Supreme Council for The United States of America, their Territories and Dependencies)

21 enero 2019

Conferencia “El Rito Moderno o Francés: desde 1717 hasta nuestros días”, impartida por Joaquim Villalta

El jueves 17 de enero de 2019, a las siete de la tarde, se llevó a cabo en la Biblioteca Pública Arús de Barcelona la Conferencia titulada “El Rito Moderno o Francés: desde 1717 hasta nuestros días”, impartida por Joaquim Villalta i Mata, Gran Orador del "Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador" (Vª Orden, Grado 9 y último del Rito Moderno o Francés), ostentando la membresía de Honor de diversos Cuerpos Masónicos europeos y americanos.

El acto fue presentado por el vicepresidente del “Instituto Masónico de España” Don Llorenç Lluell, 33º, como representante de la organización de su Ciclo de Conferencias.

Joaquim Villalta, es Profesor Superior de Piano y Profesor Titular en el Conservatorio de Música de Terrassa. En el ámbito masónico ha llevado a cabo una intensa labor de investigación histórica y masonológica, destacando la publicación de diversos obras y artículos especializándose principalmente en el Rito Moderno o Francés, Rito de Fundación, asesorando también a diversas Obediencias Masónicas y Cuerpos de Altos Grados de este Rito.

Joaquín Villalta, ante un auditorio que llenaba la sala de Actos de la Biblioteca Pública Arús, nos expuso un recorrido histórico, simbólico y sociológico de este Rito, iniciándolo desde el Mason Word calvinista escocés circa 1628 sustitutivo al de los Antiguos Deberes medievales, y obviamente centrándose en la fundación de la Gran Logia de Londres y Westminster valorando el desarrollo de la francmasonería especulativa alrededor del Rito de los Modernos, su paso al continente europeo y sus sucesivas expansiones tanto formales como en su expansión a nivel internacional.