10 marzo 2023

EL ESCOCISMO Y LAS ORDENES DE SABIDURÍA. UNA APROXIMACIÓN


              EL
ESCOCISMO Y LAS ORDENES DE SABIDURÍA. UNA APROXIMACIÓN

Como parte de mi trabajo sobre el origen y desarrollo de las Ordenes de Sabiduría del llamado Rito Moderno o Francés, he tenido que entrar en el fondo ritual que aporta el Arca de la Vª Orden que nos ofrece la oportunidad de examinar 81 rituales correspondientes  a otros grados de muy diversa concepción místico- ritual y practicados por distintos organismos y personalidades del mundo masónico del siglo XVIII de Francia.


En esa inmersión para explicar las Ordenes de Sabiduría, partiendo de la premisa de que en siglo XVIII hubo dos masonerías, una simbólica, que conocemos con bastante profundidad y que se desarrolló en medio de un amplio conjunto de logias que identificamos y podemos describir hasta los arquetipos simbólicos y rituales que utilizaron para desarrollar sus metas, en cambio tenemos una Alta Masonería, circunscrita a alta élite masónica escondida bajo el manto del escocismo, que no se deja fácilmente domeñar para comprender sus oscuros orígenes y desarrollos, así como sus metas.. de lo estudiado hasta ahora quedan dos cosas claras su defensa de la religión y su militancia jacobita.

El trabajo no ha hecho nada más que empezar, y de esos primeros comienzos esta reflexión.

Sobre el llamado escocismo del siglo XVIII.


Al adentrarnos en el tema, lo primero que se nos salta a la cabeza es la ligazón del término escocismo con Escocia, pero no, los llamados sistemas escocistas nada o poco tienen que ver con dicho país, sino más bien con Francia donde la presencia de masones estuardistas escoceses refugiados en dichas tierras fue más que notoria durante la segunda mitad del siglo XVII, lo cual fue increscendo al exilarse por completo la dinastía estuardista con Jacobo II a la cabeza.

Además, en una en Gran Bretaña, donde la lucha político-religiosa entre protestantes del partido Hannover, en el poder desde 1688, y católicos escoceses del partido Stuart, fueron un hecho, y no menor fue su empeño en hacerse por la fuerza de las armas con el gobierno de Inglaterra. Por no hablar de la presencia e influencia en todo este embrollo tanto de irlandeses como de los propios escoceses, aunque estos último tuvieran menos pito que tocar.

En este contexto no se puede obviar la omnipresencia de un agente de la diplomacia secreta de los Estuardos en el exilio, como es la figura del caballero Ramsay,[1] al cual la historiografía masónica ha señalado como punto de partida de la autodenominada corriente escocista que fue tomando impulso a partir de la publicación de sus Discursos en 1736 dictados por el propio Ramsay ante una asamblea de la Gran Logia de Francia, y cuya filosofía puede encontrase también en su novela Les voyages de Cirus.[2]


No deja de ser curiosa y hasta paradójica la cuestión, puesto que pese a su profusión y uso, este estado de la cuestión no parece preocupar a casi nadie, dado que, consultados distintos diccionarios y enciclopedias buscando la explicación a ese fonema al menos desde la vertiente filológica o historicista, pues resulta que existe poca inclinación a dar cabal explicación a cerca de su significado, y máxime cuando resulta un término cuando menos controvertido, y que algunos autores han despachado de un plumazo argumentando que se trata simplemente de un «sistema de grados de los Altos Grados».

Ya lo había comentado en su momento Paul Valéry «las palabras pierden su sentido y su mesura, al igual que aumentan su valor».

Y por eso, otros autores cuando intenta explicar la cuestión rápidamente la anexionan al Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA), y de ello tenemos un claro ejemplo en la página web del Vocabulario Masónico, del Museo Virtual de la Historia de la Masonería, donde se expone sin ambages, que se trata de la «Francmasonería de los Altos Grados inspirada en la tradición caballeresca».

Pero incluso algunas estructuras masónicas alineadas bajo la bandería de sello escocista se quedan tan anchas con explicaciones de esta naturaleza: «el Escocismo es una filosofía práctica, o al menos practicable. En consecuencia, cabría referirse a nuestro Rito como una filosofía-social positivizable, antecedente histórico de las llamadas ciencias sociales, que supera y trasciende a las viejas dicotomías escolásticas».[3]

No debiera sorprendernos estas cuestiones pues lo exponía no hace mucho el historiador especialista en dicho período, André Kervella: «El término Escocia es un hecho y cuyo término es omnipresente en la Masonería, está en el nombre de sus rituales (Rito Escocés Antiguo y Aceptado, Rito Escocés Rectificado) y también en muchos de sus grados (Maestro Escocés, etc., pero los masones nunca han tenido claro los orígenes y las características de esta cepa del siglo XVIII, y claro ¿Sí no sabes de dónde vienes, ¡es difícil definir quién eres!?


En el famoso diccionario de Daniel Ligou, este expone que es «una de las llaves de la masonería y también una de las más oscuras…El escocismo corresponde a la profusión de grados masónicos llamados Superiores a los tres grados simbólicos…». También en el formato televisivo se puede oír y ver a notorios escocistas como André Kervella, Robert Kalbach los cuales hacen patentes sus opiniones.[4]

La Wikipedia, en este caso, la francesa, expone que el término escocismo «designa la práctica de los diversos Altos Grados masónicos que aparecieron en la masonería francesa mediados del siglo XVIII, y será en 1743, trece años después de la aparición del Prichard, y que venía a condenar por parte de la primera Gran Logia de Francia cuando se teste la primera mención de tal apelativo al reprender un cierto esnobismo, en tanto que Habiendo aprendido recientemente que algunos hermanos se presentan bajo el título de Maestro Escocés y reclaman, en ciertas logias, derechos y privilegios...» unos años más tarde lorecoge la divulgación L'ordre des francs-maçons trahi».

Irene Mainguy reseña que autores como Piovesan o Donzac, prefieren utilizar otras acepciones para poder hablar sin limitaciones ni trampas, sobre rituales y sistemas de nuevo cuño.

De esa misma opinión es Pierre Mollier, otro notorio masón que expone ante el término Ecossais, lo siguiente «A este término se le atribuyen en la masonería múltiples acepciones, pero siempre bajo un halo de prestigio y misterio. Los masones incluso acuñaron el igualmente esquivo neologismo "escocés" cuando se intenta encajarlo en una definición más precisa. Primero debemos olvidar el sentido común: de Escocia. El calificativo escocés aplicado a ciertos grados o ritos masónicos no implica directamente un origen geográfico. A menudo se ha dicho, con alguna razón, que las filas "escocesas" eran típicamente francesas. Para tratar de captar lo que engloba el término escocés en la masonería, primero es necesario recordar los sucesivos significados que la palabra pudo haber tenido en las logias.


Cronológicamente, Escossais es ante todo el nombre de uno de los más antiguos Altos Grados de la masonería. «Será en París, el 11 de diciembre de 1743, donde encontremos la primera evidencia de la existencia de la palabra. La Gran Logia de Francia advierte a los hermanos contra lo que le parece una novedad: Habiendo sabido recientemente que algunos hermanos se presentan bajo el título de maestro escocés y reclaman, en ciertas logias, derechos y privilegios...».

En 1744, en la divulgación L' Ordre des Francs-Maçons Trahi..., el Abbé Pérau confió: «No ignoro que hay un vago rumor entre los francmasones, acerca de cierta orden que ellos llaman los escoceses, superior a lo que se pretende, a los masones ordinarios y que tienen sus ceremonias y sus secretos aparte». Parece haber habido desde el principio, varias escuelas en cuanto a las ceremonias y secretos particulares de los escoceses.

Así, en París, el misterioso grado del Abbé Pérau, y quien inicialmente fue condenado por la Gran Logia de Francia en 1743 es, con toda probabilidad, el que conocemos con el nombre de Escocés de los 3 JJJ, todavía llamado Ecossais de París o Ecossais de Clermont.

Serie que parece haber practicado originalmente otro tipo de grado escocés llamado " de la Voute", ya desde muy temprano presentado como Masonería de Perfección, este "Ecossais de Perfection", versión francesa del Royal-Arch británico, retoma un tema clásico del esoterismo judeocristiano. Revela la existencia de una palabra perdida, el verdadero nombre de Dios, preciosamente conservado en una bóveda secreta escondida bajo el Templo de Salomón.



Estos grados de escocistas siempre han tenido gran importancia en la masonería de los Altos Grados.

Por extensión, desde mediados del siglo XVIII, los términos escocés o escocismo se convierten en sinónimos de altos grados, independientemente del sistema en cuestión. Este significado es probablemente el más legítimo, en todo caso el más lógico. A principios del siglo XIX, cuando el Gran Capítulo General de Francia, establecido como cámara suprema del Rito Francés, debía enfrentarse a la idoneidad de un nuevo Rito que se llamaría "escocés", y reivindicaría a gritos su "escocismo" y su perfecta regularidad escocesa.

Tal vez basada esa reivindicación en los antiguos grados post-magistrales, estricto sensu, cuya presencia se denota ya en 1730 con las primeras trazas de los «Scott Máster», de los cuales ya se habla en Londres al referirse a un a tenida de los Scott Master Lodge «En 1735, en Bath (Somerset), en Bear Inn, doce hermanos fueron nombrados como tal por la Logia No. 113. En 1736, todavía en Londres, en el Covent Garden, se informó de una recepción en la logia francesa de St George of Observance. nº 49. En 1740 se menciona en Londres a los Maestros Escoceses (Lodge of Antiquity) antigua logia Goose and Gridiron , luego No. 1 , luego No. 2 ), en Bristol y Salisbury».[5]

Toda esa molienda, no quepa la menor duda, que viajó al Continente, aunque nos queda por definir las vías por las cuales llegó a Francia, tal vez una buena parte llegara en los petates de los masones jacobitas exiliados en Francia,


Aunque no es menos cierto que esa presencia «escocesa» se deja notar en incipientes creaciones ex novo que se fueron dando a lo largo del territorio francés, como la Logia Escocesa de Berlín (1742), y en esos extraños condominios empezaron hacer su aparición extraños grados como el llamado Caballero de la Orden de San Andrés o Caballero Escocés, de esta manera se pueden seguir las diversas huellas de ese «escocismo», por ejemplo cuando el clérigo Gabriel Louis Pérau en la divulgación de 1743: L’ordre des francs-maçons trahi expone: «Soy consciente de que hay un vago rumor entre los francmasones acerca de cierta orden a la que llaman los escoceses, superior a lo que se dice que son los francmasones ordinarios, y que tienen sus ceremonias y sus secretos aparte », y como tal terminará institucionalizándose un sistema en cuatro grados, tras la maestría: Maestro Perfecto, Maestro Irlandés, Maestro Elegido y Maestro Escocés.

Entre 1745 y 1750 en tierras francesa empieza a ser conocida la presencia de diversas estructuras masónicas que aglutinan diversos desarrollos escoceses, por ejemplo, se tiene noticias de una logia escocesa en Toulouse, que se cree practicaba el grado Escocés de las JJJ 1760.

Luego tenemos en Marsella un cuerpo masónico llamado la Mère Loge Ecossaise. Esta denominación manifiesta la legitimidad que reclama la Logia Madre para todos los grados incluidos los Altos Grados, de la cual se tiene noticia que practicaba un sistema de siete de los grados más clásicos: Aprendiz, Compañero, Maestro, Maestro Perfecto, Elegido, Escocés y Caballero de Oriente.


La Logia Madre Escocesa de Lyon de 1746, la Perfecta Logia Escocesa de Marsella (1749) La Gran Logia Escocesa de Rouen (1750), la Logia Concordia Escocesa de Tours (1745) la logia los Fieles Escoceses de Toulouse (1747) y ya en 1750 se registra la existencia de una logia de Escoceses Trinitarios que solicitan incorporarse a los trabajos de la Gran Logia Madre Escocesa de Burdeos. Algunas de estas grandes Logias Madre, tuvieron un importante grado de influencia en sus lugares de origen, tanto en lo masónico como en lo social, e incluso algunas de ellas contaron con el plus de la proyección de sus quehaceres masónicos por media Francia, incluida la capital parisina

A principios del siglo XIX, la corriente masónica liderada por las Logias Madre Escocesas se fue fusionando, con mejor o peor suerte, con el Rito Antiguo Aceptado, o sea se fusionó con la versión francesa de la Masonería de los Antiguos en su arribada desde las Antillas y los Estados Unidos, sobre manera a través de la molienda de los masones provenientes de Santo Domingo.


Los usos "escocés" y "Antiguo y Aceptado" se fusionaron finalmente en un nuevo rito que dio como resultado en cuanto a la publicación de textos denominado: Guide des Maçons Éscossais.

Texto de referencia para los grados simbólicos de esta nueva implantación: Rito Escocés Antiguo Aceptado, por lo cual, poco a poco el término escocés pasó a confirmarse como el Rito Escocés Antiguo Aceptado, ya fuera en relación con la masonería simbólica o a los grados superiores.

Sin embargo, el significado de la palabra es puramente francés, ya que en la mayoría de los países el antiguo Rito Escocés Antiguo y Aceptado ha permanecido como era originalmente, es decir, exclusivamente como un sistema de Altos Grados.

Al final de esta breve reseña histórica, cabe preguntarse si no sería adecuado reservar el término “escocismo” para la masonería de los Altos Grados, independientemente del sistema de que se trate: Rito Escocés Antiguo y Aceptado, Rito Escocés Rectificado o el Rito Francés en los referido a las Órdenes de Sabiduría.

Quedan aún muchas dudas sobre el origen del término escocismo, y por tanto queda por hacer la siguiente pregunta acerca del por qué los primeros masones especulativos en la década de 1730 bautizaron el grado terminal donde se revelaron los más altos secretos de la Orden. ¿De Maestra Escocesa?

Tal vez la huella de Scot Masters en algunas logias inglesas pueda ser la explicación cabal a esa razonable duda, hasta es más que probable que estos fueran conscientes del papel esencial de la masonería operativa escocesa en la formación de la francmasonería especulativa moderna.

Aunque hoy los «usos masónicos "escoceses" ya no tienen nada que ver con Escocia, no fue lo mismo en los inicios de la masonería especulativa donde este calificativo honraba el origen geográfico -muy real- de los más profundos misterios de la Orden».[6]

A la vista de lo leído, y las notables ausencias en los que respecta a este término, se puede decir que el tema es como dice la misma Irene Mainguy ¡Irresoluble ¡

Por tanto, debemos conformarnos con lo que tenemos, e incluso con lo que intuimos y seguir avanzando en el estudio de todo este material que tenemos por delante, sin que tengamos muy clara y nítida una definición sobre dicho fonema en lo que respecta a sus distintas vertientes filológica o filosófica.

Víctor Guerra. Vª Orden, 9º Grado del Rito Moderno o Francés

M.·. I.·.

Muy Venerable de la R.·. Logia de Investigación “los Modernos”

Presidente del Círculo de Estudios del Rito Moderno y Francés Roëttiers de Montaleau

Miembro de la Academia Internacional de la V Orden del Rito Moderno - UMURM

[1] Kervella, André. Le Chevalier Ramsay. Une fierte écossaise. Edicions Vega. 2009.

[2] Ramsay, Andrew-Michael. Les voyages de Cyrus avec un discours sur la mythologie. Éditions Honoré Champion. 2002.

[3] Supremo Consejo del Grado 33 y último del REAA para España.

[4] https://www.baglis.tv/ame/initiations/109-qu-est-ce-que-l-ecossisme-1-2.html.

[5] Hiver-Messeca, Ives. Les premiers pas des Hauts Gradés en France (1735/1745) La Fabrique de la Franc-maçonnerie Française. Histoire, sociabilité et rituels, 1725-1750. Éditions Dervy. 2017. Pág.289-308.

[6] Entrada del término escocismo publicada por Pierre Mollier en el trabajo Eric Saunier. Enciclopèdie de la Franc-Maçonnerie Éditions Le Livre de Poche. 1999. Pág. 234-235.

25 febrero 2023

René Guilly (1921-1992)


La revue Renaissance Traditionnelle a publié un numéro double monographique consacré à son fondateur, René Guilly, le franc-maçon qui est à l’origine de la renaissance du rite des Moderns en France[1].René Guilly a été un maçon traditionaliste, qui aimait l'histoire et l’histoire maçonnique, essayait de la connaître et de la comprendre, et croyait que la Tradition maçonnique véritable n'appartient nullement au passé et qu’elle est totalement vivante.

Ce n’est pas seulement le côté maçonnique de sa vie qui est examiné dans ce numéro monographique, mais ici c’est à cela qu’on va s’intéresser, notamment à la contribution de Paul Paoloni, intitulée « Aperçus sur l’œuvre maçonnique de René Guilly (1921-1992) », ainsi qu’à celle de Bernad Dat, intitulée « Voyages, voyages... », qui retrace les voyages maçonniques de Guilly en Suisse et en Irlande.

René Guilly (1921-1992), avec les décors de maître maçon selon le rite anglais, Londres, 1970. Cette photographie remonte aux débuts des années 1970 et a été prise à Londres, dans les jardins du n. 104 Maida Vale, où siégeait alors l’ordre de la Franc-maçonnerie mixte, ancienne et acceptée.

Le premier de ces deux essais (pp. 56-113) retrace l’action maçonnique de René Guilly au cours des années 1950-1980 et il est particulièrement intéressant pour nous car il fait l’historique de la naissance et du développement du rite qui fut appelé à ses débuts Rite Moderne Français, à partir de l’annonce de la parution en 1961 de son travail intitulé La position des Colonnes du Temple e l’ordre des Mots sacrés du 1er et 2ème degré (p. 65).

Le nouveau rituel, finalement appelé « Rite Moderne Français Rétabli », faisait référence dans son intitulé au rite pratiqué par les franc-maçons anglais qui ont fondé à Londres en 1721-1723 la franc-maçonnerie dite spéculative, qui seront qualifiés de Moderns par les francs-maçons irlandais arrivés vers 1750 et se qualifiant eux-memes d’Antients. L’adjectif « Français » faisant référence à sa pratique en France lorsque ce rite fut importé de la Grande Bretagne sur le continent et traduit en langue française ; le mot « Rétabli » pour indiquer que ce rituel avait été rétabli grâce à un travail d’enquête et de reconstruction historique du rite original à partir des textes et des témoignages disponibles. Ce travail de reconstruction a été effecté par René Guilly au sein de la Loge du Devoir et de la Raison, du Grand Orient de France à Paris. Constatant l’impossibilité de convaincre les Frères du GODF de prêter serment sur l’Evangile de St Jean, René Guilly, qui entretemps a été aussi reçu CBCS au RER, donne les démissions du GODF en 1964 et se tourne vers la GLNF-Opéra, où il présidera pendant quatre ans la Loge Les Forgerons du Temple n. 52, qu’il avait convaincu le 28 octobre 1961 de changer de nom pour s’appeler Jean-Théophile Désaguliers n. 52 et pratiquer le Rite Moderne Français Rétabli. Dès 1962 il envisage la création d’un Souverain Chapitre Français portant le même nom et pratiquant le quatre Ordres du Rite. C’est à ce moment qu’intervient dans l’histoire le Frère hollandais Henri Van Praag, Très Sage en 1940 du Chapitre « De Roos » à Medan, ouvert de nouveau pour l’occasion (p. 74), qui procéda d’abord à la réception de six Frères français au IVème Ordre, les 31 mars et 27 octobre 1963 à La Haye, et ensuite à l’installation du Chapitre Français Jean-Théophile Désaguliers n. 1 à Paris le 30 novembre 1963. Mais Jean van Win a démontré que « jamais les Hauts Grades des Pays Bas ne travaillèrent selon le Rite Moderne Français, bien qu’ils se soient constitués par analogie avec ce système, mais il ressort aussi que jamais patente ne leur fut accordée par le Grand Orient de France. »[2]

La correspondance entre Guilly et Van Praag concernant ces événements est citée et reproduite (pp. 75-83), et c’est la publication de ces documents qui rend ce dossier si intéressant, même si la transmission du rite n’a donc pas pu avoir lieu, en dépit de la belle et émouvante histoire qui nous est racontée dans ces pages.

La relation entre René Guilly et Henri Van Praag va ensuite continuer en 1975 avec leur participation conjointe à la création du Suprême Conseil Mixte de France de REAA, dont ils deviendront membres (pp. 86-87). L’activité de René Guilly va continuer dans d’autres rites et d’autres Obédiences (comme la Loge Nationale Française), ainsi que la création de la revue Renaissance Traditionnelle. Deux Annexes (pp. 106-113) sont consacrés à la correspondance maçonnique de René Guilly, avec la reproduction d’une lettre à Van Win du 14 décembre 1991 et des pages des cahiers des comptes rendus du Collège Métropolitain de France. La publication de documents continue dans l’essai de Bernar Dat « Voyages, voyages... », avec la correspondance concernant le voyage à Zurich en 1979 à l’occasion du bicentenaire du Grand Prieuré Indépendant d’Helvétie du RER et ensuite à Dublin en 1988, pour une expertise de manuscrits français appartenant à la Grande Loge d’Irlande, avec de nombreuses photos du voyage.


Fabrizio Frigerio, Vème Ordre, Grade 9

Souverain Grand Commandeur du Suprême Conseil du Rite Moderne pour la Suisse

Membre Honoraire du Grand Chapitre des Chevaliers Rose-Croix du Portugal

Membre de l’Académie du Vème Ordre de l´UMURM



[1] René Guilly (1921-1992), En quête des « vraies richesses » de la franc-maçonnerie, N. 201-202, janvier-juin 2022, 160 pages.

[2] Histoire du Chapitre néerlandais de Rite Moderne Français « De Roos », 8 novembre 2011.

 


14 febrero 2023

Rito Francés o Moderno: Rito de Fundación



La original falta de distinción entre el hecho histórico y lo legendario plasmada en los primeros documentos masónicos ha permanecido vigente para muchos francmasones a pesar del paso de los siglos. Gran parte de esta “deformación” fue responsabilidad del propio Anderson al intentar “legitimar” la nueva estructura obediencial en las Constituciones de 1723 con una Historia de la Francmasonería que se remonta desde Adán hasta dicha fecha de principios del Siglo XVIII.

La Francmasonería, nuestra francmasonería, es una Orden iniciática tradicional y simbólica que tan solo es una heredera indirecta de aquellos constructores de catedrales. La Francmasonería contemporánea nace a finales del siglo XVII y principios del XVIII alrededor de la Royal Society en un país que salió de horribles guerras de religiones. Estos hombres de ciencias e ilustrados que no quieren renunciar a sus aspiraciones espirituales, se inspiran en los ritos y símbolos de estos constructores de catedrales de quienes no son herederos directos, creando una francmasonería especulativa moderna fundamentada en unos mitos importados a tal efecto. Sea como fuere, lo que resulta incuestionable es cómo el soporte vehicular era y debe ser simple y sencillo. Un uso simbólico-alegórico claro que finalmente debe mostrar un mensaje cercano y simple. Un contenido que haga estimular en el hombre sus potencialidades mediante la ortopraxis moral, apreciar su libertad así como el uso de la misma; encontrar esa felicidad en la búsqueda autocrítica a las respuestas perennes compartidas con un sentido de pertenencia e interacción universal y despertar su responsabilidad hacia un conjunto-la humanidad- liberada de todo tipo de imposición irracional o subyugante.

Hablando de "nuestra masonería", de la que en realidad somos descendientes, admiramos su metodología que pretende unir lo disperso y liberarse del yugo discriminatorio, dando entrada a todo ser humano, al margen de su religión e ideología política. Ese espíritu universal y ecuménico fue el detonante de la idea de Désaguliers y su entorno, pudiendo dar cabida a todo ser humano con unos principios ético-morales fundamentales, haciendo que se mantenga al abrigo de las fuerzas de tensión generadas por la diversidad religiosa, siempre fuente de confrontaciones, así como de los disensos de tipo político fuera de la Logia. Al respecto, resulta curioso comprobar como esa contención en la opinión política y religiosa, queda regulada en los deberes del Francmasón en el apartado dedicado a la conducta cuando la Logia está cerrada estando aún reunidos los Hermanos, lo cual no explicita la imposibilidad de tratar de estos temas en Logia abierta siguiendo el Orden ritualmente establecido y coherente con los compromisos adquiridos como miembros de la Orden en cuanto a tolerancia, respeto y amor.

La francmasonería tal y como hoy la entendemos procede por tanto de la Gran Logia de Londres y de todo el entorno que dio lugar a su génesis, muy a pesar de otras tesis fantasiosas y sin fundamento histórico y masonológico.

Sin duda alguna la masonería inglesa que elaboró los Antiguos Deberes desde 1390 fue una corporación profesional cristiana de tipo religioso. Primero católica hasta devenir anglicana en 1534. El contenido esencialmente bíblico de esta masonería operativa así lo atestigua. No obstante, con el paso de los siglos la masonería sufrió diversas metamorfosis que, diversificando su identidad primitiva, terminaron por hacer de esta antigua corporación profesional cristiana una expresión moderna de la tradición del eclecticismo.

Hacia 1637 la masonería escocesa, de confesión calvinista, elaboró el rito del Mason Word que contribuyó a transformar la antigua masonería operativa en masonería especulativa.

En 1723 Désaguliers y Anderson presentan como base moral de la Orden la religión natural que deviene en ese entorno especulativo puerta consecuente al pensamiento filosófico abierto y diversas formas de deísmo e incluso ateísmo teórico, y por supuesto del librepensamiento en las logias. La penetración sucesiva de estos diversos puntos de vista en masonería, además de explicar la génesis del eclecticismo, debe invitarnos a reflexionar sobre las consecuencias y la coexistencia pacífica de dichos diversos puntos de vista en el seno de la misma Orden masónica.

El rito calvinista del Mason Word (Palabra de Masón), creado hacia 1628/1637 por los masones escoceses de Kilwinning para reemplazar el rito de los Antiguos Deberes operativos de la edad media y del Renacimiento, fue anglicanizado y catolizado antes de ser transmutado por la Gran Logia de Londres de 1717 en rito filosófico universal. Y aquí es donde radica la auténtica grandeza de este principio ecuménico que, entre otras formas rituales, el Rito Moderno o Francés, por ejemplo, ha sido fiel a pesar del paso del tiempo y de la historia.

En su expresión natural, la francmasonería, consecuente y heredera de este planteamiento ilustrado, tiende y debe tender a esa universalidad no exclusiva, no restringida a criterios de orden interno particular, religiosos, formales o discriminatorios, desde el respeto y la tolerancia, uniendo desde la diversidad donde el nexo común es la práctica y desarrollo de la virtud haciendo prevalecer el bien sobre el mal.

Son los británicos, o sea, ingleses, escoceses e incluso irlandeses los que instalan la masonería en Francia. Su motivación no es el deseo de transmitir la masonería en Francia, sino que han sido más bien obligados a huir de Inglaterra por motivos del conflicto dinástico y religioso que aconteció en esas épocas, y ello es lo que hace que la mayoría de ellos Jacobitas o hannoverianos, durante alrededor de una cuarentena de años no paren de ir y venir por el Canal de la Mancha con sus rituales en uso, particularmente de la Gran Logia de Londres y Westminster, creada en 1717, al igual que ocurre con la filiación “Moderna” referida para Bélgica, país con logias constituidas desde 1721, u Holanda algo posteriormente.

Las logias creadas en Francia fueron hijas de la Gran Logia de Londres, por lo tanto una masonería antigua calificada como del tipo "Moderno" por sus detractores autodenominados “Antiguos”. Toda una paradoja en el uso de los calificativos.

El cristianismo de tipo confesional y religioso se retoma en Francia en 1735 cuando traduciendo los “Deberes de un Francmasón” inseridos por Désaguliers en las Constituciones de 1723, el abad Moret, gran secretario de la Gran Logia en Francia, cristianizó el texto de Désaguliers, cuya versión fechada en 1737 sirvió de constitución a las primeras logias de Suecia convertidas posteriormente en Logias confesionales. Este acto en dicho contexto geográfico obedecía sin duda alguna a la realidad histórico-social que tenía los días contados.

No puede por lo tanto mostrar contradicción ninguna cuando el rito de los Modernos retoma durante la Ilustración continental que desemboca en el “Régulateur du Maçon” su forma base propuesta por Désaguliers, a través de exigir el simple deber la práctica espontanea de la ley moral universal inscrita en el corazón de todo ser humano y en toda época. Esta actitud personal no incluye, sin excluirla tampoco, la institución de comunidades como las Iglesias. Pero la comunidad no deviene un grupo social instituido por las iglesias, sino por comunidades naturales ya sea, la familia, los amigos, el Estado no confesional (laico) y a partir de ahí toda la humanidad.

El Estado laico no está privado de valores éticos o espirituales. Este estado laico liberal es inevitablemente consecuencia del pluralismo confesional, lugar de mestizaje cultural y en particular de valores religiosos.

La humanidad constituye una comunidad, una unidad que no puede existir sin el respeto práctico de la ética, del amor al prójimo.

El Rito de los denominados “Modernos” se traduce al francés y es practicado por la casi totalidad de las logias que se crean en el reino y no parece tener nombre. Es simplemente masonería. Una masonería que hereda unas tradiciones masónicas, las más antiguas, que no está fijado palabra por palabra, aunque por razones administrativas, se tiende cada vez más a escribirlo, pero que posee una estructura simbólica fundamental.

La aparición de estos otros sistemas masónicos, casi siempre "escoceses", donde el nombre para nada tiene real relación con su verdadero lugar de origen, y muy vinculados a la proliferación de los denominados Altos Grados por encima del Tercer Grado Simbólico, hace que el Gran Oriente de Francia se plantee el hecho de organizar y controlar la francmasonería francesa, y el deseo de numerosas logias de tener una versión universal de los rituales, son la causa de la fijación de un rito "Moderno" entre 1783-1786, una Regulación de referencia, que tiene sus ventajas e inconvenientes que abordaremos en otra ocasión, y que en el futuro será conocido con el apelativo de “Francés”. Para los Altos Grados, este análogo trabajo se realizará en el seno del Gran Capítulo General de Francia fundado en 1784 y posteriormente vinculado a dicha Obediencia en 1786 añadiendo cuatro órdenes superiores más una Quinta Orden de carácter Académico y administrativo: Elegido Secreto, Gran Elegido Escocés, Caballero de Oriente y Soberano Príncipe Rosa- Cruz, más una Quinta Orden. Sobre esta cuestión Pierre Mollier apunta en su aportación de la Introducción del libro dedicado a los rituales del Soberano Capítulo Metropolitano de 1786: Subrayemos, no obstante, que sería un error considerar al Gran Capítulo General de Francia como el Autor del Rito Francés. Esta asamblea de Masones eruditos solo hizo que fijar su uso reteniendo los altos grados más tradicionales en sus versiones más sobrias. Así, veinte años antes de la creación del Gran Capítulo, un sistema muy próximo al que tomará el Rito Francés era ya practicado. En los años 1760, la Madre Logia Escocesa de Marsella. Incluso con anterioridad, este deseo de ordenación y reducción en la Masonería de Altos Grados queda constatada en la porosa relación e interacción franco-belga. Recordemos que la Masonería de los Modernos se implanta por diversas vías en esos orientes, bien directamente vía Londres o vía Francia a través de la Gran Logia dirigida por el conde de Clermont. De este modo el Marqués de Gages (cuya logia “La vraie et parfaite harmonie” de Mons es de la correspondencia de la GLdF) aparece nombrado por Luís de Bourbon en 1766 como « Grand Maître provincial et Inspecteur Général des loges rouges et bleues pour les provinces de Flandres, de Brabant et de Hainaut ». Aprovechando la coyuntura y dificultades que atraviesa la masonería francesa y el distanciamiento que ello conlleva entre la vinculación de Gages con la GLF, la pretendida agrupación de logias zonales emanadas directamente de la GL de Londres llevará, entre otras casuísticas bien curiosas, a la creación bajo patente de Londres de una auténtica y seriamente estructurada obediencia “belga”, teniendo al Marqués de Gages como Gran Maestro provincial: la Gran Logia provincial de los Paises Bajos Austriacos, que regulará ese cierto desorden reinante (propio por otra parte en cuanto a la descentralización) y aglutinará las Logias de su entorno. Como señalábamos, a través de las cartas entre el Conde de Clermont y el Marqués de Gages, el primero expresa su trabajo de estructuración en 15 grados en 1767. Según Adolphe Cordier, de los rituales redactados por la Gran Logia Provincial de los Países Bajos Austriacos que superaban largamente la veintena, finalmente los Grados fueron reducidos a quince en 1776. En esta línea, cabe resaltar que ya en 1772, es el Marqués de Gages quien exterioriza su proyecto de una masonería en 7 Grados al Venerable de la Logia de Alost dentro de un contexto de contención en las recepciones de Grados indicándole que algunos podrían devenir inútiles en un futuro de ser conferidos. Es precisamente en una estructuración en tres Grados y Cuatro Órdenes, más un Quinto Orden que contiene todos los Grados Físicos y metafísicos y todos los Sistemas/Ritos, la que elabora el Gran Capítulo General de Francia de 1784. En1786 el Gran Oriente de Francia propone un texto de referencia para los tres grados azules, difundido en forma de copias manuscritas, y adopta los Órdenes de Sabiduría con la creación/integración del Soberano Capítulo Metropolitano.

Sobre la continuidad del Rito Moderno en Siete Grados en los Países Bajos denominado también en esos Valles con los nombres de Escocés Reformado e incluso Antiguo Reformado ya que consideraban la estructuración de 1784 como una “reforma” de los grados Escoceses, o Antiguos (por antigüedad, no por ser de descendencia de los Antiens), hay que señalar unas trascendentales cuestiones que abordaremos in extenso en unos trabajos próximos que dirigiremos para aquellos que buscamos (o eso intentamos) conocer determinadas verdades mediante el estudio y seguimiento histórico.

Esto es:

a) La creación en 1803 del Hoofdkapittel der Hoge Graden in Nederland (Supremo Capítulo de los Altos Grados) en Holanda por Capítulos Independientes siguiendo un sistema de Grados creado por analogía al del Grand Chapitre Général de France, aunque el origen y tipo de sus rituales sean de otra procedencia (elemento sorpresa aún desconocido por muchos).

b) En tierras belgas, y siguiendo la tradición que proliferó en los Países Bajos meridionales durante el XVIII, lo que hoy conocemos como Capítulos, se desarrollan libre y soberanamente como extensión de una Logia Azul a quien corresponden y vinculan, denominándose también los Soberanos Capítulos como Grand Atelier (Gran Taller). Tras la retirada francesa, los capítulos preexistentes y los creados durante la ocupación mantienen, tras la misma, ese procedimiento organizativo, al margen de cualquier Cámara de Administración perteneciente a un Gran capítulo u Obediencia (véase archivos de la R.•. L.•. de la Esperanza al Oriente de Bruselas o de los Amigos Filántropos de ese mismo Or.•.).

c) Este procedimiento de trabajo en Capítulos Independientes y Soberanos es también retomado a propósito de la creación del Soberano Colegio del Rito Escocés para Bélgica (aún hoy en vigencia) a raíz del rechazo de la estructura jerárquica del Supremo Consejo del REAA en 1962, lo cual no supuso ninguna novedad organizativa en la historia masónica de ese país y que aglutina a varios de los más históricos Capítulos y Areópagos imponiéndose en la corriente de la Masonería Liberal en esos Orientes.

En el siglo XIX, Rito Moderno se convierte en el equivalente de Rito Francés. Por ello Vuillaume emplea los dos términos, ya que se aplica tanto a los tres primeros grados como a los órdenes superiores. Este término de Rito Francés va a imponerse mientras que el de Rito Moderno va cayendo en desuso en el último tercio del siglo XIX . Tengamos en cuenta no obastante, que en Bélgica, los problemas lingüísticos y nacionales no impusieron el adjetivo “Francés”, y se utilizó siempre el calificativo de “Moderno”. En cualquier caso, durante todo el siglo XIX la diferenciación entre Régimen Francés y el Escocista va a ir creciendo. En 1858, se publica una nueva redacción de los grados simbólicos del Rito Francés denominado de Murat, que fue Gran Maestre. “Ideológicamente”, el texto apenas si es diferente del Régulateur. El nuevo modelo sigue definiendo la masonería de manera “clásica”. Después el Convento de 1877 sus resoluciones conducen a retoques más intrépidos y es cuando en 1879, el Gran Colegio de Ritos encargado por el Consejo de la Orden del Gran Oriente de Francia hace desaparecer de los rituales las fórmulas aparentemente religiosas, como es la referencia al Gran Arquitecto del Universo, que el Gran Oriente de Bélgica ya había suprimido su obligatoriedad en 1872. En 1886, una comisión de 12 miembros, presidida por el abogado Louis Amiable (1837-1897), procede a una nueva revisión. El nuevo ritual francés, tomará el nombre de su principal redactor, y se acompaña de un “informe sobre los nuevos rituales para las logias” redactado por el mismo Amiable. Esto explica que el nuevo texto, en parte inspirado en los rituales del Gran Oriente de de Bélgica, se refieran en gran parte al positivismo. Su filosofía general es la de “neutralidad entre las distintas creencias” y el hecho de que " los datos evidentes proporcionados por el estado actual de la ciencia debían ser aprovechadas”. Durante este medio siglo, la práctica de todos los órdenes de sabiduría cayeron en desuso en el continente europeo. El ritual Amiable, un tanto modificado en 1907 bajo la autoridad del Gran Comendador Juan-Bautista Blatin, permanecerá en estas condiciones hasta 1938, fecha en la que la iniciativa de Arthur Groussier, entonces Grande Maestro del GOdF adopta un nuevo modelo del Rito Francés. La nueva versión es una tentativa de intentar una vuelta a las fuentes simbólicas del sistema francés, y no una nueva molienda aún más ultra positivista. En 1955, se difunde la versión definitiva del ritual Groussier, ligeramente arreglada en la forma y bajo la autoridad de Paul Chevalier, es imprimido y difundido. En el largo trabajo de reconstrucción de las obediencias en la posguerra, los masones eruditos volvieron a las investigaciones iniciáticas o simbólicas deseando encontrar o revivificar las potencialidades de la tradición masónica francesa del siglo XVIII, hereditario de los Modernos.

En Portugal, la práctica del Rito Moderno se presenta desde 1802. Mientras que en Francia por otras razones dignas de análisis a fondo, los Órdenes de sabiduría dejaron de ser practicados durante unos 170 años (aproximadamente desde 1830 hasta 1999) en Portugal, por su parte, la labor del Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz, prosiguió durante este largo período, a pesar de las numerosas persecuciones y prohibiciones de las que fue objetivo la masonería, trabajado de forma ininterrumpida desde 1804 hasta 1939, es decir, alrededor de 140 años. Después de que Salazar prohibiera la masonería en 1935, de manera totalmente subterránea, los últimos supervivientes del "Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz, se incorporaron al Supremo Consejo de Grandes Inspectores Generales del Grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para Portugal y su jurisdicción, a través del Acuerdo de 1939 y, a partir de esta fecha, el Rito Francés o Moderno dejó de ser practicado en Portugal. La reactivación de nuevo en todos sus Ordenes data del año 2003 gracias al Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz -- Gran Capítulo General del Rito Francés de Portugal.

El Rito Moderno o Francés en Brasil, requiere de una especial mención dado que el Supremo Conselho do Rito Moderno sito en este país es la Potencia Filosófica de Rito Francés o Moderno de mayor antigüedad en el mundo en cuanto a la práctica ininterrumpida de todos los Órdenes de Sabiduría y único en el mantenimiento de su legado hasta la “reactivación europea” de finales de los 90, trabajando con el Rito madre en esos orientes desde 1822, y que le confiere la incuestionable condición de Chef d’Ordre.

Respecto al Régulateur du Maçon, si bien no debe ser considerada la fuente del Rito Francés o Moderno, pretende históricamente establecerse como modelo único, colacionando y unificando las tradiciones orales y manuscritas anteriores para los grados simbólicos, tras un periodo de cierto desorden en el que la francmasonería sufría una insuficiencia en la organización central, cuya ausencia de unidad ritual daba pie a excesos apócrifos en la mayoría de los casos, cuya réplica de contención para los denominados Altos Grados se plasma en el Régulateur des Chevaliers Maçons que abordaremos en un futuro próximo.

La peculiaridad del ritual masónico del Rito Moderno o Francés es que se basa principalmente en la universalidad, los elementos visibles de la luz (el Sol y la Luna son dos de las tres grandes luces), sin referirse directamente a un poder divino. El hombre es así el centro de los misterios de la naturaleza y trata de comprender los signos a través del estudio de los símbolos que lo rodean. La creencia en Dios no está excluida, pero queda dentro del ámbito personal de los Hermanos y Hnas.·., vivir esta comprensión de la naturaleza, dejando a los demás plena libertad en la búsqueda de la verdad, apartada de todo dogma o imposición, sea del tipo que fuere.

La forma Ritual del “Régulateur du Maçon” nos demuestra su atemporalidad mediante su plena riqueza simbólica y la vigencia de su estructurado mensaje donde tradición y modernidad coexisten.

El Rito francés es esencialmente mítico. Vehicula tres mitos fundamentales:
  • El mito del paso de las tinieblas a la luz
  • El mito de la construcción del templo de Salomón
  • El mito hirámico.
No pretendamos encontrar en él:

Ni el pensamiento religioso que implica una sumisión total a una realidad absoluta. El Rito Moderno o Francés no contiene nada religioso ni "sagrado", ni oración, ni ningún acto relativo a un determinado carácter confesional.

Ni el pensamiento esotérico entendido como una revelación transmitida a sólo unos elegidos. Esta tendencia que puede devenir sectaria, introduce una criba entre los hermanos que separa entre elegidos y condenados, pensamiento que va en contra del universalismo de la francmasonería. El Rito Moderno o Francés aboga por el universalismo y la posibilidad de que todo ser humano desarrolle sus potencialidades.

Ni el pensamiento místico que busca una inmersión total del individuo en lo que le sobrepasa. La mitología masónica se apoya en la idea de un proyecto de Construcción; se ocupa del aquí y el ahora; pone al Hombre en el centro del universo, donde él es materia y obrero a la vez de su Templo interior, pero de necesaria proyección universal y responsable exteriorización compartida.

Ni el pensamiento mágico que trata de controlar la realidad por operaciones mentales profundamente irracionales entregadas a la teúrgia, a la alquimia o a la magia.

Ni el pensamiento ocultista que privilegia las supersticiones más peligrosas acreditando la influencia de los "espíritus" sobre los humanos, que cree pues firmemente en los actos de carácter mágico.

Sea cual sea su forma ritual utilizada, el Rito Moderno o Francés, si atiende a sus características originales, se impone, hoy como mañana, como una expresión ordenada y completa de los valores masónicos "permanentes": la búsqueda de la verdad, la perfectibilidad para toda aquella persona que desee progresar, la liberación para permitir el avance de la mujer y del hombre comprometidos como eslabón en la cadena social.

Post Data:

Estructuras simbólicas fundamentales del Rito Francés o Moderno


Tres candelabros dispuestos NE, SE, SO
Representan las Tres Grandes Luces: Sol, Luna, Maestro de la Logia

Los Pilares de la Logia: Sabiduría, Fuerza y Belleza


Belleza y Fuerza coinciden con las Columnas J y B, y Sabiduría se halla en una columna Imaginaría ubicada en Oriente, en el lugar del Venerable.
Es por ello que estos Pilares están directamente vinculados al Venerable y a los dos Vigilantes

El orden J y B de las palabras y la disposición de las columnas acorde a la Gran Logia de Londres.

Joyas móviles

La Escuadra que lleva el muy Venerable. El Nivel que lleva el Primer Vigilante y la Perpendicular o Plomada que lleva el Segundo Vigilante.

Joyas inmóviles

La Plancha de Trazar, la Piedra Cúbica de punta y la Piedra Bruta.

Muebles de la Logia

El Libro (o Reglamentos), el Compás y el Mallete.

Material ritual contrastado:

  • Divulgación 1724 
  • Prichard 1730
  • Prichard 1730 (en español)
  • Berne 1740
  • Le Parfait Maçon 1744
  • Luquet ca. 1745
  • Le Sceau Rompu 1745
  • Le Maçon Démasqué 1751
  • Three Distinct Knocks "Lecture" ca. 1760
  • Marquis de Gages 1763
  • Le Corps Complet de maçonnerie RGL de France ca. 1765
  • Manuscritos Régulateur du Maçon de 1783 y 1786
  • Duc de Chartres 1784
  • Recueil Précieux 1785
  • Edición publicada del Régulateur du Maçon 1801
  • Vocabulaire des Francs-Maçons 1810 (Bazot)
  • Nécessaire Maçonnique 1812
  • Manuel du Franc-Maçon 1817
  • Manuel Maçonnique 1820
  • Le Tuileur-Expert 1828
  • (Compendio de diversos análisis e investigaciones del H.·. Pierre Noël)

Plano de la Logia de Rito Moderno o Francés y Distribución de Oficiales


Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9, 33º
M.·. I.·.
Director de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Gran Orador del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro Honorario del Soberano Grande Capítulo de Cavaleiros Rosa-Cruz de Portugal - Gran Capítulo General del Rito Moderno y Francés de Portugal
Miembro Honorario de la R.·. L.·. Estrela do Norte nº 553 del Grande Oriente Lusitano
Gran Canciller para Europa del Gran Oriente Nacional Colombiano
Miembro Honorario del Soberano Supremo Consejo del Grado 33 para el Escocismo de la República del Ecuador
Miembro Honorario del Supremo Consiglio del 33º ed Ultimo Grado del R.S.A.A. per l’Italia e sue Dipendenze
Miembro del Suprême Conseil du 33e Degré pour la France du Rite Ancien et Accepté (Cerneau's Rite)
Pasado Presidente de la Confederación Internacional de Supremos Consejos del Grado 33º del R.·. E.·. A.·. A.·.
Muy Poderoso Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33º para España del Rito Antiguo y Aceptado (Rite de Cerneau)
Gran Comendador del Soberano Gran Consejo de los Príncipes del Real Secreto de España, Rito de Perfección.
Masonólogo

12 febrero 2023

Algunas consideraciones rituales sobre la Plancha de Trazar


Si deseamos tener siempre una fuente de reflexión simbólica, y por tanto de conocimiento, basta que recurramos al siempre inagotable manantial de nuestros rituales ricos en mensajes capaces de mostrarse con intensos y múltiples matices. Bien es cierto, que dicha propuesta de estudio ritual personalmente la concibo en la línea de aquellos perennes vehículos de vivencia simbólica que nacieron con el génesis de nuestra francmasonería especulativa, y no por una razón de estancamiento de la tradición, lo que supondría una contradicción en sí mismo en el fenómeno de transmisión, dado que ésta es vida y evolución, aunque debe estar al abrigo de mutilaciones o injertos varios fruto en ocasiones de derivas conceptuales ajenas al origen de nuestra Institución, así como también a salvo de prejuicios a la moda de corrientes de pensamiento radicalizadas e incapaces de abstraerse para ver en el símbolo su acepción más amplia.

  Los arriba citados mensajes de cambio interno profundo, de elevación ética y moral, se mantienen expuestos de forma constante en todos los rituales de los Modernos, con independencia de la variopinta exteriorización formal propia de usos locales y de formas culturales al uso. Dicha grandeza referida a la atemporalidad de los rituales ha sido en ocasiones incomprendida por mentes pequeñas, confusas o manipuladas, calificando simpáticamente en ocasiones de “ritualócratas” a aquellos curadores, no de la forma, sino del fondo contenido ritual, aquel que hace posible que se abra la puerta de acceso que permite el tránsito de lo íntimo a lo grupal mediante el intercambio vivencial del conjunto de ideas simbólicas allí expuestas y contenidas. Así pues, cuando la mutación elimina el símbolo y el mensaje de origen, deja entonces de ser lo que fue, y deviene otra cosa, no sé si mejor o peor, pero distinta. Está en aquellos conocedores de dichas evoluciones y cambios, la responsabilidad de opinar y alertar si así se viere preciso, evitando que se dé gato por liebre y el pretender en contrapartida rescatar y recuperar los valores originales del Rito Moderno o Francés que lo fueron de la Orden cuando la Masonería carecía de adjetivos calificativos en sus prácticas rituales. Bien refiere sabiamente el Ritual Luquet de 1745 respecto al uso de la Razón que debemos reivindicar los Maestros, trazando y ejecutando nuestras acciones sin temor alguno a exteriorizarlas públicamente, cualidad extrapolable a la reivindicación que hacemos para el Rito Moderno y su buena práctica en cuanto a sus vehículos rituales.
  A propósito de la riqueza de su contenido, abundemos un poco en este elemento simbólico para hoy propuesto: la Plancha de Trazar.

  El Rito Moderno obvia y oportunamente vincula a la luz como símbolo del conocimiento, y concretamente a sus Tres Grandes Luces en sus distintas acepciones, directa, indirecta o articulada en Logia a través de la figura del Venerable. De modo también exquisito (magistral, diría yo) nos expone el símbolo/concepto de Joyas de la Logia que ya se nos muestra en una divulgación londinense de 1724[1] donde aparece el Diamante con toda su riqueza simbólica derivada que intentaremos analizar en otra ocasión.

  Respecto a las Joyas de la Logia, diríamos que son los emblemas preciosos de gran valor Moral y Ético, el cómo, porqué y para qué de nuestra pertenencia a la Orden y de su finalidad en definitiva. Es este Tesoro el que, por regla general, los catecismos dividen en dos partes denominadas Joyas Móviles y Joyas Inmóviles, las cuales a su vez se nos presentan con una descripción material y, otra, con un significado simbólico y moral que es, en definitiva, su asociado íntimo al abrigo del cual cada masón debe interiorizar sus reflexiones oportunas y propias.

  La descripción y desarrollo de la Joyas se nos aparece extensamente en los Rituales de Segundo Grado a lo largo del Siglo XVIII, un estadio que en sus orígenes fue terminal y culmen de la realización masónica que, posteriormente con la aparición del Grado de Maestro, cedió parte de su protagonismo originario al mismo, si bien mantuvo en los rituales posteriores a 1730[2] una riqueza amplia y un fuerte nivel de ejemplaridad en cuanto a la función misma de "enseñante" por parte del Compañero hacia los Aprendices, aspecto muy relegado en la actualidad y que ha hecho del Segundo Grado una etapa poco comprendida en toda su amplitud vivencial y responsabilidad inherente.

  Así pues, si nos proponemos adentrar en lo que es la Plancha de Trazar, ese instrumento Magisterial solo puede ser comprendido en el conjunto acompañado del resto de Joyas Inmóviles, siendo éstas representación del Estado Humano, desde lo más burdo y grosero, hasta su opuesto, es decir, desde la Piedra Bruta, pasando por la Piedra Cúbica en Punta, hasta la Plancha de Trazar. Las Joyas Móviles, escuadra, nivel y perpendicular, corresponderían a las características de nuestras acciones, interacción y actitud espiritual en aras de transitar por los estados anteriores. No es menester, por tanto, llevar a cabo un gran esfuerzo de comprensión para llegar a entender que el instrumento Magisterial por excelencia representa un Modelo Público ejemplar en cuanto a sus acciones y con un uso pleno de Razón, Sabiduría y Virtud. Pero ¿qué implicación directa supone la anterior afirmación? ¿Dónde radica la pericia que debe tener todo Maestro para el uso preciso de esta Herramienta propia y que le define?
En primer lugar basarse en la realidad vital de un permanente estado de latencia y transición entre el Aprendiz, Compañero y Maestro, contenido en su experiencia y naturaleza humana, cual humilde plano utópico que se construye y destruye permanentemente, sin cesar, como consecuencia de la dualidad inherente a su misma esencia humana, y por consiguiente animal, un ser que aspira cognitiva y espiritualmente a elevarse hasta un modelo perfecto, pero al que solamente se aproxima de manera perfectible, con perseverancia y haciendo uso de otra herramienta esencial de aplicación individual y colectiva: el Amor.
Así, y solamente así, el Maestro se da cuenta que la cumbre del progreso iniciático no es otra cosa que vivir la realidad, una realidad plena y armónica que existe y habita en nuestro propio interior, en lo más profundo de nuestra Piedra: nuestro Diamante por exteriorizar.

Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9, 33º
M.·. I.·.
Director de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Gran Orador del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro Honorario del Soberano Grande Capítulo de Cavaleiros Rosa-Cruz de Portugal - Gran Capítulo General del Rito Moderno y Francés de Portugal
Miembro Honorario de la R.·. L.·. Estrela do Norte nº 553 del Grande Oriente Lusitano
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Miembro Honorario del Soberano Supremo Consejo del Grado 33 para el Escocismo de la República del Ecuador
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Pasado Presidente de la Confederación Internacional de Supremos Consejos del Grado 33º del R.·. E.·. A.·. A.·.
Muy Poderoso Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33º para España del Rito Antiguo y Aceptado (Rite de Cerneau)
Gran Comendador del Soberano Gran Consejo de los Príncipes del Real Secreto de España, Rito de Perfección.




[1] “Le Grand Mystère des Franc-Maçons découvert” (Londres, 1724)
[2] “Masonry Dissected”, Samuel Prichard (Londres, 1730)

22 enero 2023

Instalación del nuevo Muy Venerable Fernando Merchán Marín de la Respetable Logia Lux Veritatis N°3 al Oriente de Terrassa fundada regularmente el 14 de Diciembre del 2007 E.•. V.•.

Instalación el 20 de Enero de 2023 E.•. V.•. para el período natural 2023 al 2025 del nuevo Muy Venerable Fernando Merchán Marín de la Respetable Logia Lux Veritatis N°3 al Oriente de Terrassa fundada regularmente el 14 de Diciembre del 2007 E.•. V.•.

Este Taller, con una brillante trayectoria de más de 15 años de Trabajos ininterrumpidos, se siente dichoso de contar con la dirección masónica de su nuevo Muy Venerable así como de su Colegio de Oficiales, todos poseedores de una valía ética, humana, filantrópica e intelectual de primer nivel.

¡Vivat ,Vivat, Semper Vivat! 🌸

Joaquim Villalta, V Orden, Gr.·. 9, 33º

M.·. I.·.
Director de la Academia Internacional de la V Orden - UMURM
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Miembro Honorario de la R.·. L.·. Estrela do Norte nº 553 del Grande Oriente Lusitano
Gran Canciller para Europa del Gran Oriente Nacional Colombiano
Miembro Honorario del Gran Oriente Tradicional de Bolivia
Miembro Honorario del Soberano Supremo Consejo del Grado 33 para el Escocismo de la República del Ecuador
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Muy Poderoso Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33º para España del Rito Antiguo y Aceptado