Este estudio debí haberlo abordado hace ya unos veinte años. Para ese entonces, estábamos inmersos en el trabajo de analizar la masonería continental francesa mediante el estudio de los rituales y grados que llevaron a la regulación de 1783/1786/1801 del Gran Oriente de Francia, así como volcar a la lengua española materiales académicos tan solo accesibles en fuentes académicas francesas o británicas, mayoritariamente. La masonería hispanoamericana precisaba de fuentes masonológicas sólidas e historiográficamente potentes para llevar a cabo una labor pedagógica indispensable que había sumido a nuestros países en un caos de analfabetismo masónico donde imperaban las falsedades, las leyendas conducentes al lucro o a la manipulación del pensamiento sociopolítico. Además, este Rito en particular, era un absoluto desconocido en el continente europeo (obviamente).
En ese entonces la cantidad de ritos masónicos aparecían para autoafirmar los posicionamientos de visionarios con clara finalidad crematística, y aprovechando el escaso conocimiento general en la orden en estos países, principalmente de habla hispana y sin acceso a fuentes fiables, crear sus chiringuitos semi sectarios donde mostrarse los Sabios de lo Oculto a los ojos de los profanos o estudiosos.
Así se crearon lanzaderas y publicaciones sin base científica alguna, como la revista "Heraldo Masónico" y semejantes donde supuestos líderes del conocimiento masónico, escribían artículos que impresionaban a sus lectores y reafirmaban sus posiciones progresistas fundamentadas en mitos y leyendas que reforzaban unas caducas bases nacionalistas ab origo, e integradoras de las más absurdas teorías que les proporcionan una falsa imagen de ocultismo de la supuesta auténtica verdad, una verdad que había sido perseguida y manipulada por las fuerzas e intereses de quienes temían que ésta saliera a la luz. A la cabeza se encontraban Francmasones reputados en sus orientes como Eduardo Edgardo Polo, Darío Rojas o Ramón Espadas entre los más valorados por sus seguidores.
Para iniciar este trabajo de desenmascaramiento histórico, vamos a tomar, como ejemplo, parte de unos "Ensayos del Rito Francés Primitivo", del Q.·.H.·.Ramón Espadas y Aguilar, e.·.e.·.o.·.e.·.. Este es un fragmento editado de sus escritos tomado del "Heraldo Masónico No. 3 del mes de Agosto de 1998".
Reconocimiento y Regularidad: Antecedentes Históricos
Por el Q.·.H.·.Ramón Espadas y Aguilar, e.·.e.·.o.·.e.·.
Fragmento editado de sus escritos.
Tomado del Heraldo Masónico No. 3 del mes de Agosto de 1998.
Éste tema, embrollado, y explotado por los más altos jerarcas de los ritos inglés y escocés, solamente puede esclarecerse estudiando sus antecedentes históricos desde su origen. Es mucho lo que se ha escrito sobre el particular, pero sin la debida fundamentación histórica, lo que ha dado origen al embrollo y a su explotación, por lo que en este trazado vamos a dar la explicación histórica de este tema.
La Edad media
Carlomagno, en el siglo romanos XIII, rey de los Francos y Emperador de Occidente, consolidó su imperio con la colaboración de los poderes religiosos y civiles, dando origen al Orden Teológico-Feudal.
La dilatada conexión del señorío y el clero feudalizó la iglesia, que adquirió inmensos territorios; el sacerdote se convirtió en señor feudal y el señor feudal asumió la dignidad eclesiástica, convirtiéndose en perfectos dominadores, existiendo muy poca diferencia entre el poder eclesiástico y el señorial. Pero el poder eclesiástico creció más gracias al astuto uso de sofismas por parte de los servidores del altar, basados en la cita evangélica "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios", lo que facilitó al clero la imposición de contribuciones, en forma de "diezmos", y el ejercicio del derecho territorial-jurisdicción-, que provenía, según Tomás de Aquino, del privilegio eclesiástico (episcopado), de enseñar, legislar, administrar y juzgar. Esto dio al clero una situación política, económica y social predominante, que le permitió despojar poco a poco, a los señores feudales, de sus señoríos y privilegios nobiliarios y convertir a la iglesia en señor feudal de los señores feudales.
Para perpetuar éste orden Teológico Feudal, y garantizar a la Iglesia su situación privilegiada y dominante, el clero procuraba, con su doctrina y enseñanza encadenar al hombre, por toda su existencia, a la clase en la que le había tocado nacer, evitando de éste modo su progreso incapacitándolo para adquirir los medios del saber y de las riquezas, a fin de no competir y superar a las castas dominantes de aquél orden social.
Deseaban que el mundo fuese perpetuamente estático y dependiente de la voluntad de Dios, regido por el papado y las monarquías de su obediencia, donde la iglesia retenía la preponderancia en la formación de las conciencias y controlaba la enseñanza.
Los maestros no podían enseñar sin la "licencia docendi" de la autoridad eclesiástica, y está solamente se daba a los maestros que aceptaban la ideología eclesiástica y la subordinación al magisterio de la iglesia.
Los eclesiásticos aplicaban rigurosamente la máxima de San Agustín "La filosofía es la sirvienta de la Teología" y todos los acontecimientos se subordinaban a la Teología.
La Iglesia era la única fuente de conocimiento, todo razonamiento debía estar orientado a consolidar y sistematizar a través de un método abstractamente lógico y formalista, la verdad absoluta revelada por Dios. Para imponer su concepción teológica y acabar con la oposición, la rebeldía y la herejía, el clero se valía de todas las armas, inclusive el soborno, el veneno y la inquisición.
Cuando fallaba este método teológico, los dirigentes de la iglesia oponían una concepción filosófica ortodoxa a las concepciones consideradas heréticas o, si era necesario, modernizaban sus doctrinas.
Al principio del régimen feudal, la Masonería Operativa gozaba de privilegios de casta, pero al reafirmarse el poderío clerical sobre el poderío civil, este privilegio fue desconocido, su organización fue perseguida y cualquier manifestación del descontento se reprimía con encarcelamiento o quemado vivo al masón sospechoso que no lograba refugiarse en los lugares donde no les podía alcanzar la Inquisición.
La francmasonería renacentista.
En la primera mitad del siglo XVI, durante el reinado de Francisco I (1494-1547), la corriente científico naturalista se desarrollaba en Francia, así como las actividades de la Francmasonería, porque los Francmasones franceses contaban entre sus asociados con los mejores artistas e intelectuales del país y muchos extranjeros que iban a París invitados por Francisco I como Leonardo da Vinci (1452-1519) y Miguel Servet (1511-1553), entre muchos intelectuales, quienes se distinguieron en los trabajos de las agrupaciones francmasónica francesas, en su trabajo por el progreso de las artes y de las ciencias.
En centro de las actividades francmasónicas estaba en el Colegio de Francia, creado para cultivar y extender los nuevos conocimientos. Este plantel funcionaba de la misma manera que la Academia de Arquitectura de Milán, fundada por da Vinci, y se caracterizó por la actitud de sus componentes, que no se conformaban con clasificar el saber adquirido, sino que observaban directamente los fenómenos de la naturaleza y hacían las deducciones más acertadas. Con este método de estudio y de trabajo se logró que sucumbieran las corrientes de actividad mental teológica, que se basaba en la autoridad de los sabios antiguos, y se fundó la ciencia moderna.
Los francmasones franceses fueron los primeros en precisar la forma de organización y los objetivos ideológicos de sus agrupaciones, que sirvieron como principios básicos de la Francmasonería Universal, los que solían llamarse en algunos lugares "Antiguos Límites" o "Landmarks". Estos principios básicos fueron formulados y aprobados en la Asamblea General de los Francmasones Franceses que se reunió en París en el año 1523 y se distinguió por su carácter eminentemente progresista y liberal, adoptando como forma de organización la de la Masonería Operativa, libre de la influencia clerical.
Estos principios básicos determinaban la obligación de luchar por la separación de la filosofía de la teología, la libertad de pensamiento y de investigación científica, la aplicación del método científico experimental a la filosofía, el intercambio de conocimientos entre los seres humanos, la libertad de conciencia religiosa, la abolición de los privilegios, el derecho de los pueblos a gobernarse libremente, y la universalidad, cosmopolitismo, libertad, igualdad y fraternidad, entre otros principios.
Con la muerte de Francisco I, en 1547, terminó la tolerancia para la labor francmasónica y principio una era de persecución, organizada por el clero a raíz de la contrarreforma.
Los hombres sabios, los artistas y los sospechosos por su afiliación a las agrupaciones francmasónicas, perseguidos por el clero y especialmente por los jesuitas, se vieron obligados a refugiarse en las zonas fuera de la influencia de éstos.
Inglaterra: Reformas a los Antiguos Linderos del Rito Primitivo Francés.
Inglaterra fue, por diversas causas, el lugar más apropiado y más seguro para los francmasones desde 1558, cuando subió al trono Isabel I (1533-1603) de la Casa Tudor, hija de Enrique VIII y de Ana Bolena. Por estas causas, el centro del actividades francmasónica se trasladó a Londres.
En la primera mitad del siglo XVI la Masonería Operativa, estaba bien organizada y adelantada intelectualmente, organizó el movimiento francmasónico inglés aprovechando la participación activo de Tomas Moro (1478-1535), Gran Canciller de Enrique VIII, hombre progresista y el servidor público más honrado del reino, habiéndose conformado el primer grupo francmasónico en 1525.
La muerte de Moro, aunque afectó a la francmasonería no la hizo desaparecer. El reinado de Isabel I de 1558 a 1603, fue favorable al desarrollo del movimiento francmasónico, debido a que muchos prominentes francmasones llegaron a ocupar puestos de responsabilidad en el gobierno y otros francmasones se distinguieron como hombres de ciencia, filósofos, historiadores, poetas, entre ellos Francisco Bacon (1561-1626) y Guillermo Camden (1551-1623), quienes secretamente dirigían la francmasonería inglesa y la preparaban para lo que fue la gloriosa jornada del siglo XVII.
El establecimiento en 1629, de la dictadura del rey Carlos I (1600-1649), de la católica Casa de los Estuardo, marcó una nueva era para la francmasonería inglesa, que agrupaba a los elementos progresistas que se oponían al gobierno monárquico. Durante dos meses se reunieron en Logia los directores de la oposición, después de la disolución del tercer Parlamento por Carlos I, habiéndose examinado detenidamente tanto la situación política y los medios para combatirla. Después de muy largos debates, se llegó al acuerdo unánime respecto a estos puntos: 1) Reorganizar la Francmasonería Inglesa excluyendo de su seno a los elementos sospechosos por su simpatía con el clero y la nobleza. 2) Agrupar en logias a los directivos del movimiento revolucionario, tanto de las ciudades como en las poblaciones del interior del país, con el objeto de coordinar los trabajos de organización de las masas descontentas con el gobierno dictatorial. 3) Proclamar como principio básico de la Francmasonería de Inglaterra la lucha por la abolición de la monarquía y el establecimiento de la república. 4) Propagar la necesidad del movimiento revolucionario popular para derrotar la tiranía y castigar severamente a los culpables. 5) Adiestrar secretamente a un ejército para la defensa del Parlamento, reclutando entre la población descontenta y perseguida por sus creencias religiosas y por su rebeldía apagar los impuestos del Gobierno no autorizados por las Cámaras.
Diez años trabajaron intensamente las logias preparando en secreto a los hombres destinados a asestar el golpe mortal a la monarquía.
El Ilustre Hermano Oliverio Cromwell (1599-1658) figuraba como comandante del 67 Escuadrón compuesto de los "Hermanos Rojos". El pueblo acudió inmediatamente con dinero y diferentes valores en ayuda del Parlamento y mientras las personas de alta posición y el clero ayudaban a Carlos I, el 23 de octubre de 1642 comenzaron las hostilidades de Edge- Hill, batalla que terminó en victoria para los realistas, pero en mayo cambió la situación con la batalla de Granthan, en la que triunfaron los parlamentarios debido a un audaz ataque de los "Costillas de Hierro" y la caballería de los "Cabezas Redondas" bajo el mando de Cromwell.
Los presbiterianos, al verse desplazados pidieron el apoyo de los escoceses, armaron un nuevo ejército bajo el mando del duque de Hamilton y emprendieron la marcha hacia Inglaterra.
Cromwell salió a combatir el nuevo brote reaccionario, derrotó a Hamilton y penetró en Escocia. El 9 de octubre de 1648 la Cámara recibió el informe de la terminación de la campaña y de la renovación del Parlamento escocés en forma favorable para la unión entre Inglaterra y Escocia.
Cuando Cromwell volvió de Escocia trajo muchas pruebas relativas a la traición de los presbiterianos. Inmediatamente fueron convocados los directivos de las agrupaciones francmasónicas y se puso a discusión el futuro plan de acción de la francmasonería inglesa. Se llegó a la conclusión unánime de que solamente con la desaparición del rey y la proclamación de la República quedarían a salvo los principios por los que el pueblo combatió durante siete años.
Procesado y juzgado el Rey Carlos I, el 23 de enero de 1649 fue decapitado en Whitehall, lo que constituyó el primer paso para el establecimiento de la República.
Mientras se estabilizaba el nuevo régimen en Inglaterra, el clero y los monárquicos provocaron un levantamiento armado en Irlanda y otra rebelión en Escocia, llamando para encabezarla el príncipe de Gales, al que proclamaron rey con el nombre de Carlos II (1630-1685).
Después de muchas batallas, Cromwell logró aniquilar la rebelión monarquista el 3 de septiembre de 1651 en Worchester, siendo esta última batalla en la lucha por la República Inglesa y aunque Carlos II, quien dirigían la batalla logró huir a Holanda, murieron 25 Loores juntamente con el duque de Hamilton y el duque de Roshe.
Estabilizado el régimen republicano, la francmasonería reunió a todos los agremiados y en esta reunión se resolvió encaminar las actividades a las labores constructivas como en los tiempos normales. Fue proclamado Cromwell como su director principal "ad vitam" y se rindió honores a sus colaboradores muertos y a los que lo acompañaron hasta la última batalla.
En ésta reunión fue redactada definitivamente la "Carta de Constitución de la Francmasonería Inglesa", aprobada en Londres en 1651, la que posteriormente fue aceptada en calidad de "límites" o "Landmarks" de la Francmasonería Universal, en sustitución de los "Principios básicos de la Francmasonería" aprobados en París en 1523. Consistió esta reforma en la modificación de los artículos 13, 16 y 17, precisando los objetivos más adecuados para la época moderna, quedando como sigue: 13) por la implantación del educación laica en las escuelas. 16) Por la abolición de la esclavitud humana. Y 17) Por la abolición de la monarquía y el establecimiento de la república.
La lucha contra las monarquías y a favor del establecimiento de la república como régimen ideal, tuvo una gran influencia en las luchas políticas de Europa y originó la idea de fundar la República Norteamericana y, posteriormente la formación de las Repúblicas Latinoamericanas.
Los enemigos del progreso no descansaban en su labor destructiva, pero mientras vivía Cromwell ellos recibían ejemplar castigo; mas el 3 de septiembre de 1658 murió el protector de la República y lo sucedió en el puesto su hijo Ricardo Cromwell (1626-1712), por nombramiento hecho por el Consejo de Estado.
Ricardo no tenía la experiencia para gobernar un pueblo, por lo que los enemigos de la República se aprovecharon de esta circunstancia y se apoderaron del gobierno y lo hicieron abandonar el protectorado. Carlos II (1630-1685) restauró la monarquía en 1660 y liquidó la república. Los francmasones y todos sus aliados progresistas fueron cruelmente perseguidos y por orden de Carlos II fueron profanadas las tumbas de Cromwell, Bradsaw, Ireton y Pride, cuyos cuerpos fueron colgados en orcas durante varios días para sembrar el terror y sus cabezas fueron clavadas sobre la entrada de Westminster. Esto sucedió el 14 de febrero de 1661.
Nacimiento del Rito Inglés.
En Inglaterra, al fallecer Guillermo III de Orange (1650-1702), en marzo de 1702, la sucedió su cuñada Ana (1665-1714), hija de Jacobo II, última reina de la Casa Estuardo. En 1714, con Jorge I (1660-1727) se instaura la casa de Hanover (que reina en la Gran Bretaña hasta nuestros días), quien tuvo que afrontar, en 1718, la última arremetida jacobita, que fue fácilmente reprimida.
Con este monarca, el poder pasó a manos de la nueva aristocracia, la del dinero, que era intransigente; los nuevos gobernantes, una vez erradicados de la Gran Bretaña el jacobitismo católico y sus logias, y viendo estabilizada su situación político-económica, resolvieron liquidar a sus otros enemigos, el último reducto progresista, la francmasonería revolucionaria, la que les estorbaba con su filosofía materialista y con el radicalismo de su programa de lucha.
La labor de liquidación fue encomendada a los calvinistas, quienes prepararon cuidadosamente el terreno para terminar con la disidencia progresista.
Para éste objeto fundaron, con ayuda de y protección del gobierno, varias logias seudomasónicas con elementos conservadores y se valieron de algunas Cofradías reaccionarias que existían desde la época de las monarquías absolutas. Para formar la Primera "Gran Logia" seudofrancmasónica escogieron cuatro cofradías, las más antiguas de Londres, que fueron llamadas "logias de las tabernas": del Ganso, de la Corona, del Manzano y del Romano, controladas totalmente por el clero calvinista. Los componentes de estas Cofradías, reunidos en pleno, se constituyeron en "Gran Logia" y nombraron una comisión compuesta por King Calvert, Desaguliers, Payne y Anderson, para elaborar el "Proyecto de Constitución" de ésta "Gran Logia", de espíritu netamente conservador, que "animaba a las antiguas Cofradías y sus principios constitucionales, como de los usos transmitidos por la tradición" desde la Edad Media.
Se resolvió excluir de esta "augusta masonería", a los hombres de oficio y a los del arte de edificar propiamente dicho, proclamándose los constituyentes como "francmasones" y como "constructores de los templos simbólicos".
De esta manera, la tarea de la Comisión de Anderson y socios consistía en formular las bases constitucionales e ideológicas, que pudieran justificar los preceptos jurídicos de la organización de las nuevas agrupaciones, que estaban destinadas a ser útiles tanto la monarquía constitucional de la gran Bretaña, como al clero calvinista y episcopal y a los grupos sociales que controlaban el poder público.
La "Gran Logia" seudofrancmasónica se constituyó el día 24 de junio de 1717, en la taberna del Ganso y en la Parrilla y fue elegido como su primer Gran Maestro, Antonio Sayer. El 25 de Marzo de 1722 la obra de Anderson fue aprobada y se ordenó su impresión, que se realizó en 1723.
La obra del teólogo Anderson resultó una burda imitación de las Constituciones de las cofradías católicas medioevales; comienza con un relato imaginativo de la descendencia de la masonería de Adán, personaje bíblico muy conocido, y termina con unos "principios y reglas" parecidos a los de las agrupaciones semireligiosas, místicas y apolíticas.
Anderson y Payne no dejaron en su Constitución ningún vestigio de espíritu democrático y progresista en las agrupaciones seudomasónicas, para que pudiera agradar a los monárquicos y al clero y episcopal y presbiteriano, con lo que se permitía ocupar puestos de responsabilidad a los nobles y al clero.
Así nació la masonería inglesa, conocida actualmente como rito inglés o York, autodenominada como "regular" por su apego a las normas formuladas por el clérigo Anderson.
La Regularidad y el Reconocimiento
En la masonería inglesa Andersoniana se negaba el derecho de libre asociación y se imponía a las Logias la obligación de funcionar "bajo dispensas" o con "patentes" otorgadas por los Grandes Maestros. Se consideraban "irregulares", "clandestinas" y "rebeldes" a las logias que no se sometieron al control de estos impostores y se les perseguía con la cooperación de la policía y del gobierno conservador.
Las seudomasonería inglesa no tuvo el menor escrúpulo en proclamarse "La antigua fraternidad de libres y aceptados masones" y se extendió, en el siglo XVII, a todos los países monárquicos y sus colonias, a través de los representantes de la Gran Bretaña.
Ella se considera dueña absoluta del territorio mundial y para obtener la sumisión a sus postulados utiliza como medios el otorgamiento de "Patentes" y el procedimiento del "Reconocimiento" para calificar de masónicas únicamente a las potencias que acepten sus principios conservadores.
Los "Principios y Reglas" de Anderson, consignados en su Constitución sirven desde entonces como fundamento de los "Límites inviolables" o "Landmarks" que no deben ser transgredidos por ninguna obediencia, logia, masón, so pena de ser declarados "irregulares", principios que además no pueden ser jamás reformados.
Sin embargo, como no existe una sola versión de los "Landmarks" de la masonería Andersoniana, sino distintas recopilaciones de diversos autores, que difieren entre sí, la Gran Logia Unida de Inglaterra emitió en 1929 unos "Principios de Reconocimiento" que utiliza como guía para determinar si un organismo es "regular", según su concepción, considerando a los demás como no masónicos.
Estos principios son: regularidad de origen; creencia en el gran arquitecto del universo (G.·.A.·.D.·.U.·.) (Dios) y voluntad revelada; juramento sobre el volumen de la ley sagrada (Biblia); admisión exclusivamente de hombres y prohibición de relación con obediencias que admitan mujeres; autoridad exclusiva de las Grandes Logias sobre los grados simbólicos; presencia en todos los trabajos de la Biblia, la escuadra y él compás; prohibición de tratar en logia asuntos políticos y religiosos; y, estricta observancia de los "antiguos límites", usos y costumbres Andersonianos.
En lo que tiene que ver con la masonería del Rito Escocés, se organiza bajo Patente que le abre el paso al reconocimiento, su trabajo es en secreto, su enseñanza gradual, en los grados simbólicos de aprendiz, compañero y maestro, basada en el contenido de las liturgias. En el área coloca en la escuadra y él compás y el libro de la moral, la Biblia.
Proclaman la existencia de "un principio creador, al que rinden culto bajo el nombre de Grande Arquitecto del Universo" (Dios) y trabajan bajo los auspicios de la Gran Logia, por el bien de la humanidad, de la orden y de la logia en particular.
Si bien no imponen límites a la investigación de la verdad, prohíbe en sus logias toda clase de discusiones políticas y religiosas.
Sus Landmarks son la creencia en un ser supremo, la creencia en la inmortalidad del alma, la obediencia a la autoridad del país donde se vive. Sus trabajos son simbólicos y sus enseñanzas litúrgicas.
Como los grados simbólicos de la masonería escocesa suelen ser administrados por obediencias "regulares" de Rito Inglés, reconocidas por la Gran Logia Unida de Inglaterra, los "antiguos límites" de ésta se aplican también a la primera.
En cuanto a la enseñanza, como la masonería de los ritos inglés y escocés enseña litúrgicamente, la mayoría de sus adeptos toman las liturgias como la masonería.
Por su parte, la francmasonería progresista, desde su nacimiento entiende por "regularidad" la institución de las Logias de acuerdo con los principios, usos y costumbres de la masonería desde la época de los constructores libres y con los principios progresistas de 1523 con sus reformas de 1651; el trabajo en secreto; la enseñanza gradual en los grados de aprendiz, compañero y maestro aceptado; coloca sobre el ara los útiles de trabajo: la regla, el nivel, el mazo, la escuadra y él compás y el libro de la ciencia, la geometría; y no necesitan de patentes y reconocimiento.
Sus trabajos se verifican: por el progreso del género humano; por la verdad científica; por la unión, cooperación y solidaridad entre todos los francmasones del universo; y tiene como lema: "saber es poder".
La Francmasonería Progresista Universal efectúa sus enseñanzas por medio de Academias.
A manera de conclusión se puede afirmar que el "reconocimiento" constituye la aceptación de principios monárquicos y religiosos, lo que significa una traición a los principios republicanos y laicos.
Por su parte, la "regularidad" Andersoniana, obtenida por la vía del otorgamiento de "patentes", constituye un torniquete a la libertad de conciencia y pensamiento.
Orígenes del Rito Francés Moderno
Introducción
a) Lo observa como un ser extraño recién salido de una nave espacial y después se encoge en hombros cuyo significado es que no sabe;
b) Le cuenta una historia bíblica; o alguna historia mitológica fabulosa que por poco no aparecen duendecitos y hadas que genialmente se podría llevar a las pantallas del cine; y,
c) Le indican que ese tema no es de conocimiento del grado de quien pregunta.
Pero pocos son aquellos que pueden contestar de una manera objetiva; esto puede suceder debido al poco interés de los queridos hermanos por conocer del tema; o, a la escasa bibliografía del Rito Francés Moderno en idioma castellano; lo que contrasta con la abundante bibliografía de otros ritos como: el Escocés Antiguo y Aceptado e Inglés que pese a que pueden confluir con el Rito Francés Moderno en muchos aspectos; son bien diferentes en otros.
Veamos entonces, que dentro de la masonería contemporánea, existen tres corrientes básicas bien definidas, las cuales para efectos didácticos se denominan:
-Corriente conservadora; sostiene la necesaria creencia en un Dios revelado y no admite a la mujer en la Orden.
-Corriente liberal donde permite el análisis de temas sociales, pero no los de política partidista, admitiendo la libertad de conciencia y absteniéndose de los debates metafísicos, dejando además a criterio de la logias o grandes Logias la admisión de la Mujer en su seno; y,
-Corriente progresista, trabajando por el triunfo de la Verdad científicamente demostrable, luchando también por la separación de la teología y de la filosofía, mediante la aplicación del método científico en la filosofía y apoyando la implicación política y social, fundamentada en los Antiguos Límites de 1523.
Con esto comprendemos que “dentro de la masonería existen varias masonerías”; pero por lo general el común de las personas enceguecidas por el desconocimiento y el fanatismo grosero, nos meten a todos en el mismo saco; ya que para el ciudadano común: “o todos somos parte de la masonería conservadora; o todos somos parte de la masonería liberal; o todos somos parte de la masonería progresista.”
El Rito
El Rito según el Diccionario de la R.A.E. sostiene dos acepciones la primera: Costumbre o ceremonia; y la segunda; como conjunto de reglas establecidas para el culto y ceremonias religiosas.
Desde el punto de vista masónico, el rito, es un símbolo en moviendo, conformado por el conjunto de reglas, ceremonias e instrucciones propias de cada uno de los diversos grados, pertenecientes a un mismo sistema.
Muchos ritos en el pasado, no se transmitían por escrito; sino de manera oral. Proliferando inmensa y espontáneamente entre los francmasones, producto de las relaciones interpersonales, cuando algún Francmasón, provenía de algún lejano país o ciudad y visitaba otro; éstos Francmasones visitantes compartían con total libertad sus costumbres rituales masónicas foráneas, las cuales eran asimiladas y se las mezclaban con el ritual local, generándose uno nuevo y después de un tiempo este nuevo ritual, era modificado nuevamente; o caía en el olvido, adoptándose otro.
Es por ello que todo rito en la Francmasonería fue creado en base a uno anterior desde tiempos inmemorables de la antigüedad y fue aplicado tomando en cuenta la realidad psico-social de su tiempo; es por ello que ningún rito tiene la última palabra y la verdad absoluta; y con el pasar de los tiempos se agregan o se suprimen, frases, diálogos, alegorías, etc. esto con la finalidad de que el rito masónico en todas sus enseñanzas se armonice con el tiempo en el que vive cada hermano; aunque en el caso del Rito Francés Primitivo, creado por el Q.·.H.·. Leonardo Da Vinci en el siglo XVI y con sus reformas en el siglo XVII, este rito sorprendentemente se adelanta a su tiempo, pues en aquel momento, ya se hablaba de combatir la esclavitud humana, de luchar contra la monarquía absolutista, de fomentar el libre ingreso de la mujer a la Francmasonería, de incentivar el estudio científico, etc.; hechos que la humanidad conquistó siglos después.
Volviendo otra vez a los Ritos y Rituales que por lo general, obedecen a un contexto en el tiempo-espacio, esto lo podemos demostrar prácticamente con la comparación entre una iniciación en el Antiguo Egipto en el siglo IV A.C. ; y, otra iniciación en una de nuestras logias de Rito Francés Moderno en el siglo XXI; en la primera para el ingreso se sometían a las más duras exigencias físicas, a los juicios divinos llamados, Ordalías, etc; en cambio en la segunda todo trato cruel e inhumano se encuentra prohibido y las ordalías en la actualidad ni en broma se las revive quedando un recuerdo lejano en los sonidos de los viajes iniciáticos y que en el Rito francés éstos viajes simbolizan, las tres etapas del ser humano.
Con esta comparación de iniciaciones totalmente, diferentes podemos entender que el principio de vibración de la sabiduría hermética que fue recogida por el materialismo dialéctico; se aplica en la construcción; destrucción y la reconstrucción ritualística; realidad que choca y contrasta con los pensamientos fanáticos de que tal o cual rito es el genuino e inmutable desde hace miles de años o inicios de la creación.
Influencia de Francia en la Ritualidad Masónica
En la Historia de la Masonería Europea y mundial, Francia ha tenido un papel importante; ya que es en este país donde se han creado, o se han reformado gran cantidad de ritos Masónicos, y no se han escapado a la relación con Francia, los Ritos: Francés Primitivo, Escocés Antiguo y Aceptado, Francés Moderno; Memphis Mizraím, etc.
Por ello que por el carácter territorial que algunos HH.·. sostienen que son Ritos Franceses en mayor o menor medida.
Francia y su Masonería en el Siglo XVIII
En éste país, coexistían dos tipos de masonería: la masonería primitiva y la masonería operativa.
La primera que ya sabemos que fue creada por los Sabios Renacentistas, concebida en Italia y creada en Francia, con el apoyo de Francisco I.
La segunda conformada por los constructores que erigían las catedrales, Palacios, Puentes y demás construcciones, y que se sabe que muchos de ellos tenían distintos criterios sobre la Iglesia en su hegemonía por el poder de Europa y el mundo; puesto que muchos de los siervos y esclavos de aquella institución, constituían una seria competencia desleal de mano de obra en las construcciones. Además muchos Señores Feudales, protegían y contrataban para sus obras a constructores, los mismos que perdían sus privilegios y trabajos cuando los señores Feudales perdían sus riquezas en manos de la Iglesia.
A estas dos formas de masonería aparece una tercera, que llega desde Inglaterra, no es la masonería Cronweliana progresista y pro republicana e inspirada en el Rito Francés Primitivo; sino es la masonería del Cura Anderson, de la Gran Logia de Londres; y llega al continente Europeo en las maletas de los seguidores de la casa Católica Real de los Estuardo, esta masonería era muy diferente a la masonería “filantrópica, filosófica, progresista y progresiva” que tanto en nuestros templos escuchamos; ya que, ésta masonería buscaba a cualquier precio el restablecimiento de la casa de los Estuardo, y todos los recursos que se conseguían eran para fomentar regimientos militares al servicio de aquella casa real; ya que existía una rivalidad con la casa Real Protestante de los Hannover en Inglaterra; y por consecuencia esta masonería exportada desde Londres, era una masonería de tipo pro-monárquico y católico.
Es así que en este ambiente, nace en 1738 la “Gran Logia Inglesa de Francia dirigida como era de esperarse por miembros de la Aristocracia simpatizante de la Casa Real de los Estuardo, como lo fueron: el Lord Derwentwaters; el Lord Hamowester; el Duque de Antín; Luís de Borbón Conde de Clermont, etc; éste último elegido como Gran Maestro en 1743.
Poco a poco estas “distinguidas autoridades masónicas”, le fueron prestando poca importancia a sus funciones y comenzó a generarse un choque y resistencia ritualística entre las Logias de la metrópoli; y de las Logias de la Metrópoli con las Logias que se encontraban en las Provincias; puesto que muchos de los QQ.·.HH.·., se resistían a aceptar íntegramente la forma de trabajo ritual impuesta e importada desde Inglaterra; ya que provenían de masonerías anteriores a la Masonería Londinense Andersoniana, porque provenían de la masonería del Rito Francés Primitivo, vale decir que este Rito, posee grades diferencias y posiciones respecto a las aclamaciones, purificaciones mitológicas, viajes iniciáticos, etc. con otros ritos.
La verdad
del Rito Francés Primitivo
El texto que he compaertido —extraído de los escritos del autor
masónico Ramón Espadas y Aguilar— aborda la historia de la masonería desde una
perspectiva marcadamente ideológica, romántica y militante (específicamente
ligada a la corriente que denomina "francmasonería progresista").
Desde
el punto de vista de la historiografía moderna y científica, nuestra intuición prévia es completamente acertada: el ensayo carece de bases
históricas fiables, mezcla mitos con realidad y sostiene afirmaciones que son
científicamente insostenibles.
A
continuación, analizo los principales puntos por los cuales este texto entra en
el terreno de la leyenda y la pseudohistoria:
1.
La invención de orígenes en el Renacimiento (Leonardo da Vinci)
- Lo que dice el texto: Afirma
detalladamente que Leonardo da Vinci, junto a Paolo Toscanelli y Américo
Vespucio, fundó en el norte de Italia la "Masonería Moderna" o
"Francmasonería" a través de la Academia de Arquitectura de
Milán.
- La realidad histórica: Esto
es un mito contemporáneo sin ninguna prueba documental. No existe un solo
registro de la época que vincule a Leonardo da Vinci con logias masónicas
ni operativas ni especulativas. La masonería propiamente dicha evolucionó
a partir de los gremios de constructores (canteros) medievales en las
islas británicas (Escocia e Inglaterra), no en las academias humanistas
italianas del siglo XV o XVI.
2.
Anacronismos institucionales (Asamblea de París de 1523)
- Lo que dice el texto: Asegura que en 1523 se reunió una Asamblea General de Francmasones Franceses en París que aprobó los "Antiguos Límites" (Landmarks) con postulados como la separación de la filosofía y la teología, la libertad de conciencia y el derecho de los pueblos a gobernarse libremente.
- La realidad histórica: En
1523 no existía la "francmasonería universal" con un cuerpo
ideológico ilustrado, liberal y laico. Estos conceptos (libertad de
conciencia, laicismo, republicanismo) son propios de la Ilustración
del siglo XVIII y de las revoluciones burguesas. Proyectarlos al
siglo XVI es un anacronismo burdo. Los gremios de constructores de esa
época en Francia eran profundamente católicos y estaban regulados por la
corona o las autoridades locales, no eran sociedades secretas de
librepensadores políticos.
3.
Instrumentalización de figuras históricas (Oliver Cromwell y Tomás Moro)
- Lo que dice el texto: Presenta
a Tomás Moro (1525) como organizador de la francmasonería inglesa y a
Oliver Cromwell como un "Ilustre Hermano" al mando de un
escuadrón masónico, afirmando que la Revolución Inglesa de 1642 y la
ejecución de Carlos I fueron planificadas secretamente en logias.
- La realidad histórica: Ni
Tomás Moro (un ferviente católico que prefirió morir antes que romper con
el Papa) ni Oliver Cromwell (un puritano radical cuya motivación era
estrictamente religiosa y parlamentaria) fueron masones. La historiografía
masónica seria (como la corriente de investigación de la Logia Quatuor
Coronati) ha demostrado que, aunque en el siglo XVII ya empezaba a
haber "masones aceptados" (miembros ajenos al oficio de la
construcción) en Inglaterra, las logias no operaban como partidos revolucionarios
ni repúblicas secretas.
4.
Sesgo ideológico en la creación de la Gran Logia de Londres (1717)
- Lo que dice el texto: Trata
la fundación de la Gran Logia de Londres en 1717 y las Constituciones de
Anderson (1723) como un complot de "calvinistas impostores",
"monárquicos" y "clero episcopal" para destruir a la
masonería revolucionaria originaria.
- La realidad histórica: Aquí
el autor invierte la cronología oficial aceptada por la ciencia histórica.
El nacimiento documental de la masonería especulativa (la
moderna) ocurre formalmente en 1717 en Londres. Las Constituciones de
James Anderson, aunque contienen una sección mítica (la genealogía de la
masonería desde Adán, que el propio texto critica con razón como
imaginativa), introdujeron por primera vez la tolerancia religiosa en una
época convulsa, pidiendo a los masones solo suscribir a "la religión en
que todos los hombres están de acuerdo" (dejando de lado las guerras
particulares entre católicos y protestantes).
5.
La distorsión del concepto de "Rito Francés Primitivo"
- Lo que dice el texto: Sostiene
que el Rito Francés Primitivo de los siglos XVI y XVII ya contemplaba
"fomentar el libre ingreso de la mujer" y "combatir la
esclavitud humana".
- La realidad histórica: El
abolicionismo y los derechos de la mujer en la masonería (como las logias
de adopción y más tarde la masonería mixta) no se materializan de forma
organizada hasta fines del siglo XVIII y durante el siglo XIX. Ningún rito
del siglo XVI promovía el ingreso de mujeres en igualdad de condiciones en
corporaciones de constructores.
Conclusión
y Opinión
El
ensayo pertenece al género de la mitología masónica justificativa.
Durante los siglos XVIII y XIX, era una práctica sumamente común dentro de las
diferentes ramas de la masonería inventar árboles genealógicos e historias
legendarias que ligaran su corriente particular a grandes sabios de la
antigüedad (Egipto, Pitágoras) o del Renacimiento (Leonardo) para ganar
legitimidad frente a sus rivales.
El
autor utiliza la historia no como una ciencia de investigación empírica basada
en documentos contrastados, sino como una herramienta pedagógica y política
para validar la corriente Liberal y Progresista frente a la
corriente Conservadora Regular anglosajona. Como pieza
literaria u opinión interna de un sector de la orden, es un reflejo de los
debates sobre el laicismo y el adogmatismo de finales del siglo XIX y el siglo
XX (como las reformas del Gran Oriente de Francia de 1877); pero como documento
histórico, carece de cualquier valor científico y académico.
Desde la perspectiva estricta de la ciencia histórica, el
"Rito Francés Primitivo" como un cuerpo ritual estructurado y
operativo en los siglos XVI o XVII jamás existió.
Es una
construcción puramente mítica e ideológica inventada a posteriori
(principalmente en el siglo XIX y principios del XX) con el fin de otorgar una
pátina de antigüedad inmemorial, legitimidad y pretendida pureza a determinadas
corrientes de la masonería liberal, laica o de los llamados "Ritos
Primitivos".
Para
comprender por qué esta denominación es un fantasma historiográfico, conviene
desglosar los hechos:
1. La
falsedad de un rito pre-1717 en Francia
La
masonería especulativa moderna nace formalmente con la Gran Logia de Londres en
1717. Antes de esa fecha, en Francia no existían logias especulativas autónomas
que practicaran un sistema de grados codificado bajo el nombre de "Rito
Francés". Lo que existía en el suelo galo eran las corporaciones
operativas medievales (el Compagnonnage), cuyas costumbres, secretos de oficio
y estructuras eran de carácter gremial y católico, y nada tenían que ver con
los postulados políticos, filosóficos o de equidad de género que el texto de
Espadas y Aguilar pretende atribuirles.
2. El
verdadero origen del Rito Francés (Siglo XVIII)
El
verdadero y legítimo Rito Francés (u Ordre Maçonnique de France) no es
"primitivo" ni anterior a la masonería inglesa; al contrario, es hijo
directo de ella:
Nace en
el siglo XVIII como una codificación y adaptación a la idiosincrasia gala de
los rituales que los masones británicos (especialmente los exiliados
estuardistas) llevaron a Francia a partir de 1725.
Su
primera gran regularización y fijación oficial fue realizada por el Gran
Oriente de Francia entre 1783 y 1786 (el Régulateur du Maçon), fijando los tres
grados simbólicos y, posteriormente, las Órdenes de Sabiduría.
3. El
uso del adjetivo "Primitivo" como estrategia de legitimación
En la
historia de las organizaciones iniciáticas, cuando una corriente añade a su
nombre las palabras "Primitivo", "Original" o
"Auténtico", casi siempre nos encontramos ante un fenómeno de
reinvención de la tradición. Al carecer de una línea de transmisión documental
regular o al querer diferenciarse drásticamente de las corrientes mayoritarias
(como el Rito Escocés Antiguo y Aceptado o el Rito York), ciertos autores e
impulsores de ritos minoritarios crearon relatos donde afirmaban poseer los
"verdaderos y primigenios secretos" que supuestamente habían sido
adulterados por el Gran Oriente de Francia o la Gran Logia de Londres.
Conclusión
Decir
que el "Rito Francés Primitivo" existió en la época de Leonardo da
Vinci, Tomás Moro o en 1523 es un absurdo histórico equivalente que afirmar que
la aviación comercial existía en la Edad Media.
Lo que
sí existió fue la corriente del Rito Francés a partir del último tercio del
siglo XVIII, la cual fue evolucionando con el tiempo (por ejemplo, con la
reforma adogmática de Louis Amiable en 1886) hasta convertirse en el estandarte
de la masonería liberal y progresista. Pero toda la narrativa que sitúa un
"Rito Primitivo" anterior a la propia fundación de la masonería
especulativa no es más que literatura romántica, respetable como elemento
folclórico o mitológico interno de una obediencia, pero radicalmente
inexistente para la historia científica.
El primero que utilizó el concepto de Rit Primitif
refiriéndose al Rito Francés, fue Roëttiers de Montaleau en 1807 para
contrarrestar la proliferación en Francia del REAA, indicando que el Rito
Francés era anterior al REAA y practicaba las practicas primeras o
primitivas en suelo Francés.
Efectivamente, el uso del término Primitif (primitivo)
aplicado al Rito Francés en ese contexto histórico específico no respondía
a una antigüedad medieval real, sino a una magistral estrategia de
contraofensiva institucional y jurídica orquestada por uno de los
hombres más brillantes de la masonería gala: Alexandre-Louis Roëttiers
de Montaleau.
Para
poner en valor esta afirmación, contextualicemos el escenario de 1804 a 1807, que
explica perfectamente el movimiento de Montaleau:
El
contexto: La invasión del REAA y la crisis del Gran Oriente
En
1804, el Conde de Grasse-Tilly regresó a Francia portando las patentes del Rito
Escocés Antiguo y Aceptado (REAA) recién organizado en Charleston (1801). Su
éxito fue fulminante: fundó el Supremo Consejo del Grado 33º para Francia y la
Gran Logia General Escocesa, atrayendo masivamente a la nobleza imperial
bonapartista y amenazando la hegemonía y la centralización que el Gran Oriente
de Francia (GODF) tanto había tardado en consolidar tras la Revolución
Francesa.
Aunque
en diciembre de 1804 se firmó un apresurado Concordato para
fusionar ambas estructuras, la tensión era insostenible. Los
"escoceses" acusaban al Rito Francés (fijado entre 1783 y 1786) de
ser un sistema "moderno", simplificado y desprovisto de la pompa y el
prestigio de los altos grados escoceses.
La
jugada maestra de Roëttiers de Montaleau (1807)
Como
Gran Venerable de Honor y verdadero cerebro conductor del GODF, Montaleau
entendió que para combatir al REAA no bastaba con la fuerza administrativa;
necesitaba legitimidad histórica.
Es ahí
donde introduce argumentalmente la noción de que el Rito Francés era, en
realidad, el Rito Primitivo:
- Prioridad temporal en
suelo francés: Montaleau argumentaba que los tres grados
simbólicos y las cuatro Órdenes de Sabiduría más una V del Rito Francés emanaban
directamente de las primeras logias introducidas en Francia en la década
de 1720 por los exiliados británicos (la masonería de los "Modernos").
Por lo tanto, era el rito originario o primitivo de
la masonería francesa.
- Denuncia del REAA como
"novedad": Al calificar al Rito Francés de Primitivo,
Montaleau colocaba al REAA en la posición de ser un producto
"nuevo", artificial, importado de América y compuesto por una
acumulación hipertrófica de grados (los 33 grados) que distorsionaban la
pureza de la tradición primera.
De
la defensa jurídica al mito decimonónico
Lo que
en manos de Montaleau en 1807 fue un brillantísimo argumento de jurisprudencia
masónica y defensa institucional para salvaguardar la soberanía del Gran
Oriente de Francia, fue lo que lamentablemente autores posteriores (como el
propio Espadas y Aguilar en su línea o ciertos creadores de sistemas marginales
en el siglo XIX) tergiversaron por completo.
Transformaron
un concepto de "antigüedad relativa" (el Rito Francés es el primitivo de
Francia frente al REAA de 1804) en un mito de "antigüedad absoluta"
(haciéndolo descender de Leonardo da Vinci o de asambleas fantásticas en 1523).
Nuestra acotación sitúa el problema en su sitio exacto: el "Rito Francés Primitivo" no fue una organización nacida en el Renacimiento, sino una hábil etiqueta defensiva de la lícita e histórica tradición francesa del siglo XVIII frente a la irrupción del escocismo decimonónico.
Director de la Academia Internacional de la V Orden - UMURM
Gran Orador del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro Honorario del Soberano Grande Capítulo de Cavaleiros Rosa-Cruz de Portugal - Gran Capítulo General del Rito Moderno y Francés de Portugal.
Miembro Honorario de la R.·. L.·. Estrela do Norte nº 553 al Or.·. de Porto.
Gran Canciller para Europa del Gran Oriente Nacional Colombiano-Supremo Consejo Neogranadino.
Miembro Honorario del Soberano Supremo Consejo del Grado 33 para el Escocismo de la República del Ecuador.
Miembro del Supremo Consejo del Grado 33º y Último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado de la Islas Filipinas.
Miembro Honorario del Supremo Consiglio del 33º ed Ultimo Grado del R.S.A.A. per l’Italia e sue Dipendenze.
Miembro del Suprême Conseil du 33e Degré pour la France et la Pincipauté d'Andorre du Rite de Cerneau.
Muy Poderoso Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33º para España del Rito Antiguo y Aceptado.
Gran Comendador del Soberano Gran Consejo de los Príncipes del Real Secreto de España, Rito de Perfección.
Masonólogo.

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