25 d’abril 2020

Una mirada al Oeste: el Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz. Gran Capítulo General del Rito Francés de Portugal


Ha sido, este último curso masónico, un año plagado de firmas de tratados de amistad y reconocimiento entre diversas potencias masónicas en los más variados Orientes.
Estos actos me parecen positivos desde la perspectiva de materializar uno de los distintivos de nuestra Orden en cuanto a su universalidad, y unidad desde la diversidad/pluralidad de realidades. Ahora bien, la otra cara de la moneda es cuando esta “búsqueda” u “obtención” de reconocimientos viene dada por una actitud acomplejada/apocada del demandante o provoca reacciones de prepotencia en aquellos que la obtienen (o la otorgan).
Es la extendida confusión del concepto de legitimidad y de la arbitraria, en ocasiones, aplicación del término masónico de regularidad. Existen diversos análisis de este último término, desarrollados hasta la saciedad, y en el que difícilmente se llega a un consenso cuando se basa en criterios condicionantes, arbitrariamente demandados en su génesis relativamente cercana, visible con una simple inmersión en la historia y pre-historia de nuestra hoy “entendida” francmasonería, a la que gusta denominar como especulativa, un término, la regularidad, del que casi todo el mundo se atreve a hablar pero del que tan pocos han ido al fondo con mente abierta. Es curioso como en este último grupo de Hermanos y Hermanas investigadores, estudiosos o que simplemente han reflexionado sinceramente sobre el asunto, se encuentran las posiciones más tolerantes, inclusivas, receptivas y, simbólicamente, más auténticas.
Y es que claro, en mentes medianamente ilustradas o esclarecidas, tres malletazos o un papel timbrado no pueden tener la “magia” de convertir en regular a lo que nació sin serlo, o legitimar algo sobre bases más cercanas a lo político-administrativo que en el trabajo bien hecho a lo largo de la historia. Daría entonces la sensación que estas “sagradas” etiquetas, se otorgan o se quitan al antojo de jerarquías de influencia dominante, y los demás, subyugados a poder estar “tocados” por los susodichos, perderían el trasero por recibir ese “abrazo” (a veces del oso) aunque para ello tuvieran que hacer la tenaza a terceros, eso sí, muy fraternalmente y hasta con mente muy liberal en ocasiones.
Pero que no se preocupe el masón recién iniciado: eso no es la masonería.
Y veremos de todo, como en botica: ver trabajar muy regularmente, muy legítimamente a estructuras independientes tildadas de salvajes, irregulares y demás bellos calificativos, y otras, reconocidas con adjetivos “pata negra”, hacerlo con no tanta calidad como sería de presuponer, y otras que sí,... en fin para volverse loco si se deja uno llevar por lo que le digan sin conocimiento de causa. Lástima que el tema se ve una vez dentro, y no hay forma humana de que sea de otro modo. Procuraremos analizar humildemente en otra ocasión algo más a fondo ese ya desgastado vocablo “regular” y el concepto de “legitimidad” desde un punto de vista estrictamente semántico, histórico e iniciático.
Pero dejemos de lado esta pequeña introducción reflexiva para pasar a mostrar una de esas estructuras poco conocidas y que nos sorprende por su antigüedad y legitimidad histórica en el contexto de los Órdenes de Sabiduría del Rito Francés.
Acostumbrados a mirar sobretodo hacia el Norte o más allá del Atlántico, nos pasa desapercibido echar una mirada a nuestro más cercano vecino del oeste de la península para poder apreciar que su masonería no es de “hace cuatro días”. Vamos a centrarnos, pues, en el Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz. Gran Capítulo General del Rito Francés de Portugal.

La constitución de Logias Masónicas en Portugal parece ya remontarse a 1727, ya sea fruto de militares y comerciantes Ingleses y escoceses e incluso de franceses dedicados también al comercio en estos lares. La figura de Hipólito Costa en la estructuración y configuración de la masonería portuguesa a principios del XIX es fundamental tras, cómo no, una intensa persecución por la Inquisición tan bien conocida en toda la península. Las peripecias y viajes de este histórico personaje así como otros detalles de contexto histórico que no abordaremos en este artículo, llevan a presuponer que el Rito Francés, cuyos rituales fueron publicados e impresos en 1801, fuera el rito oficial del primer Gran Oriente Lusitano en su origen.
La fundación del Gran Oriente Lusitano data de 1802. Dos años más tarde, el 25 de abril de 1804, se firmó un Tratado de Amistad con el Gran Oriente de Francia (donde ya aparece el grado de Caballero Rosa-Cruz entre los masones portugueses firmantes, mostrando su preexistencia a dicha fecha, probablemente desde 1802).
A través de este Tratado entre el GOL y el GODF se ha acreditado la existencia y funcionamiento de los Órdenes de Sabiduría del Rito Francés en Portugal, al menos desde 1804, año en el que posiblemente se expidiera una patente de forma oficial. Por otra parte, la Constitución del Gran Oriente Lusitano de 1806, se refiere explícitamente a los diferentes órdenes y capítulos de Rito Francés, en su capítulo III y el artículo XIII, que presupone la existencia de un "Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa Cruz", así como varios capítulos.
Mientras que en Francia por otras razones dignas de análisis a fondo, los Órdenes de sabiduría dejaron de ser practicados durante unos 170 años (aproximadamente desde 1830 hasta 1999) en Portugal, por su parte, la labor del Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz, prosiguió durante este largo período, a pesar de las numerosas persecuciones y prohibiciones de las que fue objetivo la masonería, trabajado de forma ininterrumpida desde 1804 hasta 1939, es decir, alrededor de 140 años. Después de que Salazar prohibiera la masonería en 1935, de manera totalmente subterránea, los últimos supervivientes del "Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz, se incorporaron al Supremo Consejo de Grandes Inspectores Generales del Grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para Portugal y su jurisdicción, a través del Acuerdo de 1939 y, a partir de esta fecha, el Rito Francés o Moderno dejó de ser practicado en Portugal.
Sólo en 1991, después de la Revolución de los Claveles de abril 25 de 1974, con la fundación de la Logia Simbólica "Delta", el Rito Francés fue reintroducido en el Grande Oriente Lusitano, que fue practicado durante 10 años exclusivamente por esta Logia. Desde 2001, un grupo importante de masones del Gran Oriente Lusitano, perteneciente a la Respetable Logia "Delta" y hermanos españoles del Grande Oriente Ibérico (G.O.I.) fueron elevados en Francia, bajo la auspicios del Gran Oriente Latino Americano (GOLA) de manera gradual y sucesivamente en los diferentes Órdenes de Sabiduría del Rito Francés, con el apoyo de los Hermanos del Gran Capítulo General del Gran Oriente de Francia.
Esta chispa inicial desembocó finalmente con la creación del "Gran Capítulo General del Rito Francés de Portugal” con patente concedida por el GOLA quien a su vez la había recibido del GODF el 20 de diciembre de 2000.
El Supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, depositario desde el Acuerdo de 1939, de la Patente y de todos los poderes de la jurisdicción y la administración del Rito Francés para Portugal, reactivó en 2003, el Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa - Cruz, con masones elevados en Francia, así como con otros, especialmente los MM.·. II.·. HH.·. Fernando Valle y Emídio Guerreiro, iniciados en el Rito Francés hacía 80 años, últimos supervivientes desde 1939 a la edad de 103 y 104 años respectivamente en 2003, transfiriendo a este Soberano Gran Capítulo la Patente y todas sus prerrogativas, permitiendo así el restablecimiento de la Cadena de Unión del Rito Francés en Portugal, en toda su plenitud.
Es remarcable el hecho que el Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz trabajó desde 1804 hasta 1939 sin interrupción, y que su reactivación en 2003, con la presencia de los Venerables Hermanos Fernando Valle y Emídio Guerreiro, de 103 y 104 años de edad, implicó que nunca se rompiera la Cadena de Unión iniciática del Rito Francés y sus Órdenes de Sabiduría desde 1804 hasta 2003, por lo tanto durante cerca de dos siglos. Estos masones, convocados por el hermano Fernando Valle el 27 de agosto de 2003, decidió por unanimidad en la Asamblea del 5 de septiembre de 2003, en el Palacio Masónico de Lisboa, la integración de estos dos organismos en una única Potencia Masónica, Libre y Soberana, con el fin de preservar el legado histórico y la tradición del Rito Francés en Portugal, constituyendo así el Soberano Gran Capítulo de Caballeros Rosa-Cruz - Gran Capítulo General del Rito Francés de Portugal.
Hemos dado así una breve recorrido sobre la historia del Rito Francés en el Oeste de la península Ibérica que, como en otros lugares, tiene muchos más capítulos, también llenos de interés, pasión y, por qué no, suspense. Será otro día.

Trabajo publicado por Joaquim Villalta en el Blog Racó de la Lum el 29 de agosto de 2009, obviamente firmado con sus Grados, responsabilidades y cualidades masónicas actualizados a día de hoy en 2020.

Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9, 33º
Director de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Gran Orador del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro de Honor del Grande Oriente Lusitano
Gran Canciller para Europa del Gran Oriente Nacional Colombiano
Miembro de Honor del Gran Oriente Tradicional de Bolivia
Miembro Honorario del Supremo Consiglio del 33º ed Ultimo Grado del R.S.A.A. per l’Italia e sue Dipendenze
Muy Poderoso Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33º para España del Rito Antiguo y Aceptado (Rite de Cerneau / Thompson-Folger Supreme Council for The United States of America, their Territories and Dependencies)

Los Modernos y los Antiguos (del Blog Marqués de Gages)


LOS MODERNOS Y LOS ANTIGUOS

“Del inconveniente de ser”… este rótulo les pondría yo a los masones del siglo XXI que defienden a capa y espada los rituales o ritos que practican como los más puros y ancestrales en un arraigo multisecular con la obsesión de la regularidad (particularmente en Sudamérica y en mi país: Bolivia, que hasta el día de hoy hemos sido menesterosos hasta la indigencia cuando hablamos de historia de la masonería. Salvo algunas excepciones, la mayoría de los hermanos siguen engullendo y proliferando mitos y leyendas sin fundamento alguno), siendo que la masonería ya sea de los “Moderns” o de los “Antients” (Neo-antiguos) deriva de la trasmisión ritual de la “Mason Word” (de la Logia Calvinista de Kilwining 1637), que más adelante le serían introducidas las plegarias y la religiosidad confesional de los antiguos deberes operativos, con la intensión de adquirir prerrogativas por una supuesta legitimidad de la masonería “Antigua” (paradójicamente esta Gran Logia de los Antiguos nace en 1751-1753), tildando despectivamente de “Modernos” a los masones que en el principio del siglo XVIII darían nacimiento a la primera Gran Logia de Londres y Westminster, y que sólo se llamó masonería, nada más… y sólo se utilizaban rituales, no existían los ritos… menos aún, rito tal o rito cual… y para comprender mejor esto, debemos empaparnos de los sucesos acaecidos en este siglo para conocer lo que se llama la “Querella” o la disputa entre Modernos y Antiguos, muy poco conocido por estos lares, para así poder comprender el porqué de las diferencias rituales entre sistemas de trabajo o ritos.
Es por eso que me di la tarea de traducir y exponer el extraordinario trabajo de Jacques Denville publicado primeramente en “Les Cahiers du Rite Français” de GLAMF y luego en el blog lafrancmaconnerieaucoeur.com.

No tengo duda de que la masonería francesa tiene la llave, así como han tenido el ingenio de inventar grados a diestra y siniestra, también son conservadores de la masonería anglosajona llevada a través del Canal de la Mancha, a partir de 1725 y que no participaron para nada del “Act of Union de 1813” que derivó en la creación de la United Grand lodge of England (Gran Logia Unida de Inglaterra) y por ende de nuevos sistemas de trabajo por la logia Reconciliación, el más divulgado el de Emulación.

Eduardo Eid Rodríguez



MODERNOS Y ANTIGUOS: Una querella del otro lado del Canal de la Mancha (y muy poco conocida en Sudamérica)
Por: Jacques Denville (vous pouvez le lire ici en français)

La primera publicación de este artículo tuvo lugar en los Cuadernos del Rito Francés de la GLAMF.

Traducido del francés al castellano por: Eduardo Eid Rodríguez

Fue en San Juan en el verano de 1717 que apareció la Gran Logia de Londres y Westminster, fundada por cuatro Logias que deseaban en particular “mutualizar” sus escasos recursos consagrados al socorro de hermanos necesitados. Tan rápidamente esta primera Obediencia conoció cierto desarrollo, sigue siendo sin embargo, una Obediencia que no reagrupa todas las logias existentes: su área de influencia era modesta (aunque muy rápidamente tomó el nombre de Gran Logia de Inglaterra) las logias prefirieron mantener su independencia, otras afirmaron ser parte de una estructura más antigua (la masonería de York por ejemplo). Rápidamente el pastor Desaguliers (que no formó parte de los fundadores) consideró que la Gran Logia no se impondría sin apoyarse sobre la burguesía y la alta nobleza del reino, lo que modificó sensiblemente el espíritu de la Institución. (1)

1) Bernard E Jones: La Grande Loge dite des Anciens. Villard de Honnecourt nº 8. 1984

¡El éxito fue hacerlo! ¡Pero también los efectos secundarios negativos: ponerse muy de moda, la Franc-Masonería vio acudir a muchos curiosos a quienes su postura social les confirió posiciones que no necesariamente justificaban su mérito! ¡Al mismo tiempo y por estar “muy de moda” la masonería suscitó numerosas publicaciones, divulgaciones e imitaciones caricaturescas!
De hecho, de 1730 a 1760, la Gran Logia de Inglaterra está en crisis. Ya en 1722 el Duque de Wharton, Gran Maestro es mejor conocido por su libertinaje y participación en muchos escándalos; ¡En 1739 el Gran Maestro elegido a los 22 años! ¡En 1747 fue Lord Byron (Tío abuelo del poeta) que, a la edad de 25 años se convierte en Gran Maestro: constantemente ausente, sólo reunirá la Gran Logia tres veces en 5 años! ¡Desde 1742 hasta 1752, 45 Logias serán eliminadas de los registros por falta de haber dado señales de vida; en 1755 de las 271 Logias que figuran en la lista, sólo 199 se dignan en reportarse a la Gran Secretaría!

La multiplicación de las divulgaciones complica aún más la situación; de hecho, en abril de 1723 aparece “A mason’s examination” publicado en “The Flying Post” (2) pero especialmente en 1730 la célebre “Masonry Dissected” de Prichard: se crean entonces las logias salvajes y vemos florecer publicidades en las vitrinas de los pubs que anuncian precisamente “Aquí se hacen masones por dos chelines y seis peniques” y profanos informados o masones hechos gracias a las divulgaciones visitan las Logias y sobre todo solicitan los fondos de ayuda y los troncos de beneficencia.

2) Todas las divulgaciones citadas se publicaron y analizaron en la revista Villard de Honnencourt, en particular los números 1 al 15

La Gran Logia intenta restablecer el orden y protegerse de los visitantes no deseados. Fue alrededor de 1739 que se tomó la decisión de invertir las palabras de los dos primeros grados: los “Falsos” masones se denunciaban al utilizar en el grado de aprendiz la palabra convertida en la de compañero decisión real o prestada (3) a los modernos que va a permitir acusarlos de violar la regla de la intangibilidad de los usos masónicos…

3) Esta inversión ahora es cuestionada por los historiadores: en la época 1º y 2º grado se daban al curso de una misma celebración (Tenue), (las palabras son en realidad un juego de pregunta/respuesta como lo muestra claramente la divulgación de Prichard) y las divulgaciones que mencionan las palabras no las atribuyeron a ninguno de los grados, lo que eliminó cualquier interés en la reversión. Es cuando se generaliza el grado de Maestro que aparecerá la necesidad de “organizar” cada grado, especialmente porque el 3º se construirá basándose en gran medida en el 2º. Sobre estas cuestiones lea “René Desaguliers en el Renacimiento Tradicional” nº 75/76, año 1988. Y “Los tres Grandes Pilares de la Franc-Masonería”, Desaguliers y Dachez, edición Véga, 2011.

Ese mismo año, en 1739, apareció un Comité que reunía 6 Logias independientes constituidas esencialmente por irlandeses y algunos escoceses, sin embargo después de 1730 el malestar creció entre la Gran Logia y los masones de origen irlandés y escocés, quienes además tienen el defecto de ser católicos en un país protestante (y profundamente opuesto al “Papado”) habían emigrado hacia Londres particularmente para escapar de las miserias, a lo cual entre ellos la presencia del inglés no les era totalmente extraño (Especialmente en Irlanda). ¡Las Logias inglesas se habían negado a recibir a estos extranjeros, herejes y de pobre rango social!
El 17 de junio de 1751, los 80 miembros, la mayoría de ellos irlandeses, artesanos o comerciantes de las 6 Logias, deciden transformar el Comité en una Gran Logia: La Muy Antigua y Honorable Sociedad de Libres y Aceptados Masones de acuerdo a las Antiguas Instituciones.
Un punto de inflexión se produce en 1752 con el arribo en calidad de Gran Secretario de la nueva Gran Logia de Laurence Dermott (4)

4) Dermott nació en 1720, él es artesano pintor. Recibido en Dublín en 1740 – Logia 26 – emigró a Inglaterra en los años 1747/48

En 1756 publicó “Ahiman Rezon” (5) que constituye en realidad para la nueva obediencia la contraparte de las Constituciones de Anderson para la Gran Logia; sin embargo, es solamente en la segunda edición en 1764 que Dermott definirá de alguna manera qué es la masonería de los Antiguos al detallar que él reprocha a la primera Gran Logia calificándolos de “Modernos”… ¡Nacen las expresiones: Modernos y Antiguos, una terminología paradójica puesto que los Modernos son nacidos en 1717 y los Antiguos en 1751! Cabe destacar que no se trató de un cisma, ya que los fundadores de los Antiguos nunca habían pertenecido a la 1° Gran Logia.

5) El autor nunca explicó sobre el significado de este título; múltiples posibilidades han sido examinadas, la más común es “Ayuda a un hermano”; ¡ninguna convence! Dermott quizás, es buen propagandista, solamente suscitó cuestionamientos e intereses.

¿Qué reproches se hacen a los modernos?
En primer lugar, de haber invertido los medios de reconocimiento (se acaba de ver que no está probado)

De haber suprimido las oraciones (reproche infundado, se sabe ahora)

De haber descristianizado los rituales (para ser «más universal»)

Por haber descuidado las fiestas de la Orden, especialmente en los dos Santos Juan

Era de hecho

Haber descuidado preparar a los candidatos en las formas

De haber abreviado el ritual descuidando las «lecturas» (nuestros catecismos) de haber omitido sistemáticamente la lectura de los Antiguos Deberes

De haber suprimido salvo por el Tuileur, el uso de la espada en las iniciaciones (está en uso en Irlanda y en Bristol)

De haber abandonado la ceremonia de Instalación de Venerable y el Arco Real

De haber cambiado la disposición de las tres Grandes luces y de los vigilantes, de haber suprimido el oficio de Diácono.

¡La multiplicidad de reproches permite comprender que hayan sido necesarios 60 años para acercar los puntos de vista!

Sin embargo, no hay que imaginar un conflicto violento que lleve a los hermanos a oponerse duramente. Ciertamente las direcciones respectivas de las dos obediencias no respetaban las condenas recíprocas y las prohibiciones de visitarse, pero «las bases» respetaban poco las instrucciones; no existía ningún ritual escrito y las prácticas rituales de unos y otros estaban lo suficientemente cerca para que cada uno se juntase; sobre todo porque ninguna administración central estaba suficientemente organizada o eficiente para ejercer controles y sancionar las faltas. Por otra parte, era frecuente que el ejemplo viniera de arriba de frecuentaciones prohibidas: por ejemplo Thomas Dunkerley, gran figura y Dignatario de primera de los Modernos introdujo-el grado de Maestro Masón de la Marca en los Antiguos confiriéndolo al Gran Maestro de los llamados Antiguos.

En realidad, la querella fue a menudo más viva en las «filas» de las dos Grandes Logias inglesas, especialmente en las colonias americanas pero también en el continente, en Viena, Berlín, Namur por citar sólo los puntos más «calientes».

Los ingleses tienen una sólida reputación de pragmatismo y entre gente de buena compañía (6) las discusiones son siempre posibles. Tanto más cuanto que los modernos manifestaron su disposición para que no se cuestione su rango de Primera Gran Logia. Por su parte, los Antiguos eran conscientes de que la relación de fuerza les era desfavorable: en 1771, habían 74 logias en Londres, 83 en provincias y 43 en Ultramar por 157 en Londres, 163 en las provincias y 100 en Ultramar para los modernos (7). En los años 1794/1797 las mentes se abrieron a un acercamiento, pero un endurecimiento de los modernos en 1803 bloquea la situación.
Un paso decisivo se dio en 1809 cuando Lord Moíra, Gran Maestro de los Modernos, declaró que las medidas adoptadas contra los «irregulares» en los años 1730/1739 ya no eran necesarias y que convenía «volver a los antiguos landmarks de la sociedad», lo que implícitamente reconocía que habían sido descuidados.
Una Logia llamada de Promulgación se instala el 21/10/1809 que va sucesivamente a reintroducir los Diáconos, las fiestas de San Juan, la Ceremonia de Instalación del Venerable. En 1810, en respuesta, los Antiguos crean un Comité de estudio que llega a la conclusión de la necesidad de una Unión fundada en principios «de igualdad, honorables para ambas partes, sobre todo preservando los landmarks de la Orden».
Un acontecimiento va a acelerar las cosas: son dos hermanos de sangre que van a ser al mismo tiempo Grandes Maestros de las dos Obediencias: el Duque de Sussex para los Modernos, el Duque de Kent para los Antiguos: el 21 de noviembre de 1813 se firman en Kensington Palace (residencia real) el Acta de Unión.
En 21 artículos, de los cuales el más famoso, el artículo 2, establece que se declara que «la masonería pura y antigua consiste en tres grados y no más, los de Aprendiz, Compañero y Maestro masón incluyendo el Arco Real» (8).
El 27 de diciembre de 1813, en el día de San Juan de Invierno, una celebración de la Gran Logia ratifica el Acta de Unión y proclama la Gran Logia Unida de Inglaterra, cuyo Duque de Sussex es elegido Gran Maestro. «promulgar y precisar el sistema puro y sin alteración de rituales y ceremonias que la reconciliación permitía»; esta Logia llevará además el nombre de Logia de Reconciliación. A partir de 1816, hace que su trabajo sea refrendado por una Asamblea de la Gran Logia y se crean logias de instrucción cuyo rol es hacer demostraciones de las prácticas incluidos a los Venerables y Vigilantes de las logias; la más célebre es la Emulation Lodge of Improvement, que dio su nombre al sistema de Emulación y se reúne desde 1823 cada viernes a las 18 horas en el Masonic Hall de Londres.

(6) Desde 1756 los Antiguos tuvieron sistemáticamente por Grandes Maestros hombres de la más alta nobleza

(7) Jean François var, Hahiman Rezon y la Gran Logia de los Antiguos, Villard de Honnecourt n° 15, año 1987.

(8) Grado de complementariedad «al 3° grado organizado en torno a la reconstrucción del Templo de Jerusalén en el que se encuentra un secreto perdido desde este 3° grado.

La querella de los modernos y de los Antiguos estaba cerrada, es decir, para el mayor beneficio de los Antiguos, pero esta es otra historia (9).

(9) Gilbert Rousselin, El Acta de unión de 1813 entre los modernos y los Antiguos; Villard de Honnecourt n° 8. 1983.



MODERNOS Y ANTIGUOS EN LA MASONERÍA FRANCESA

La implantación de la francmasonería en Francia se produjo a partir de los años 1725/1730, así que en un momento en el que no había comenzado la querella entre los Modernos y los Antiguos. La masonería practicada por las logias francesas más recientes era la que conocían nuestros hermanos ingleses, por la sencilla razón de que no había otras en ese momento; El hecho de que las primeras logias fueran fundadas por los partidarios del pretendiente Stuartista exiliado en Francia o por partidarios de la dinastía hannoveriana ya en el trono es irrelevante: unos y otros practicaban la misma y única masonería; se sabe, por otra parte, que los dos grupos fundaron logias frecuentadas indiferentemente por los hermanos y especialmente los hermanos franceses que no apoyaban más una causa que la otra; muy pronto, por otra parte, estos hermanos fundaron logias.

Las primeras divulgaciones nos informan sobre las prácticas francesas de entonces: en 1737 el teniente de policía Hérault hace difundir un folleto «La recepción de un Frey-masón» la palabra J... acompaña bien el signo y el toque de aprendiz y la palabra B... el de compañero y ello conforme a las prescripciones de los primeros catecismos masónicos ingleses (10); la diferencia con la práctica inglesa se debe sin duda a nuestro cartesianismo que no podía contentarse con la ambigüedad de las divulgaciones inglesas: en Francia si los dos primeros grados se reciben generalmente en una misma Asamblea como al otro lado del Canal de la Mancha entonces, los grados fueron «organizados» y una palabra atribuida a cada uno de ellos. Las divulgaciones posteriores son fieles a este sistema: El secreto de los francmasones del Abad Pérau (1742), El catecismo de los francmasones de Trévenol, en 1744, y en 1745 La Orden de los francmasones traicionados. (una compilación de las divulgaciones anteriores por Pérau. (11).

(10) Knoops, Jones y Hamer; The early masonic catechisms, Quatuor Coronati Lodge, 1963.

(11) Patrick Négrier: Textes fondateurs de la tradition maçonnique. Grasset 1996.

Estas fechas nos acercan a los años en que Inglaterra organizó una nueva Gran Logia. Hemos visto los reproches hechos a la Primera Gran Logia, cuyos miembros eran calificados de «Modernos», mientras que sólo merecían el nombre de masón los «Antiguos» respetuosos de los usos más antiguos. Resulta que estos Antiguos tenían algunos argumentos que hacer valer (y hemos visto que en 1813 en la Unión su punto de vista prevalecerá en gran medida) después de todo, en esta cuestión de las Palabras los irlandeses en Irlanda atribuían B... al grado de Aprendiz y J… al de Compañero y los irlandeses de Londres, fundadores de los Antiguos, sentían que debían mantener este uso...
¡Más globalmente necesitaban a su vez una revelación que hiciera referencia! Los Modernos tenían la Masonry Dissected de Prichard en 1730, para los Antiguos el texto de referencia sería The three distinct knocks (12) El autor, anónimo, demuestra que la masonería de los Antiguos es la única auténtica, ya que consagra prácticas pero también conocimientos descuidados o voluntariamente omitidos por los Modernos: así, la práctica de introducir al candidato a la iniciación una cuerda al cuello (el perjurio se castigaba con la horca) que figura en el manuscrito Dumfries de 1712 (cf. nota 11); la instalación en la esquina sureste del nuevo aprendiz, donde según el Dumfries siempre se colocaba la primera piedra de un edificio; o también la referencia a la Geometría de la que Euclides transmitió los secretos a los Egipcios: los Modernos ignoran este hecho importante cuando se menciona explícitamente en el Régius y el Cooke (13) y, por supuesto, en Dumfries. Estos son algunos ejemplos de las prácticas que constituían la masonería de los Antiguos (tal vez evocarán algunas más adelante) y se podría haber imaginado que la querella de las dos escuelas pasaría el Canal de la Mancha!

(12) The three distinct knocks; traducción y presentación por Gilles Pasquier, Villard de Honnecourt n° 13, 1986.

(13) El Manuscrito Régius (1390) y el Cooke (vers 1410) son los dos más Antiguos Deberes (Old Charges)

Y sin embargo, en ese momento no fue así. Explicar las causas requeriría un trabajo de una magnitud distinta a este modesto artículo, pero podemos evocar algunas pistas: en primer lugar quizás los hermanos franceses se habían apropiado de la masonería bajo una forma ciertamente ahora calificada de masonería de los Modernos pero que les convenía desde el origen y que no veían ningún interés en lanzarse en una querella extranjera; por otra parte y porque los franceses prefieren mantener sus propias querellas tenían, a lo largo de este período, más preocupaciones en cierto sentido «institucionales» que teniendo en cuenta el contenido de los rituales y los usos: la autoridad dirigente, Gran Logia o Gran Oriente según la época, tenía grandes dificultades para definir reglas que sean aceptadas por todos, para tomar el lugar sobre las «Logias-Madre» que se multiplicaban y simplemente para asegurar su poder en las logias que surgían por todas partes. Por último, la inventiva de los masones franceses había conducido rápidamente a la multiplicación de grados nuevos que para desarrollarse y difundirse necesitaban de una masonería «de base» estable, disponible y satisfecha con las prácticas existentes.

Por otra parte, para asegurar esta paz, el Gran Oriente decidirá a partir de 1781 proponer un ritual que será elaborado en 1785 y publicado en 1801: El Regulador del Masón (14). Pero antes de pasar del siglo XVIII° al siglo XIX no es sin duda inútil dar una imagen sintética de la situación: a partir de 1751 aparecen los Antiguos cuya divulgación de referencia es « The three distinct knocks » La Gran Logia, creada en 1717, se denomina de los Modernos y sus usos fueron revelados en 1730 en « Masonry Dissected», de Prichard. Este conflicto termina en 1813 con el Acta de Unión globalmente favorable a los Antiguos. Pero todo esto no ha influido en Francia donde, con algunas adaptaciones locales, se practica una masonería directamente inspirada en las divulgaciones del «tipo Prichard». Como Monsieur Jourdain que hacía prosa sin saberlo, ¡los franceses practican la masonería de los modernos con toda inocencia! Por otra parte, no se habla en los albores del siglo XIX° de Rito francés, salvo ocasionalmente por facilidad de lenguaje para significar la manera de hacer en Francia

(14) Le Régulateur du Maçon, 1785/1801 édition critique par Pierre Mollier, A l'Orient 2004.

¿Cómo se va a involucrar la masonería francesa en una querella entre los Modernos y los Antiguos en una época en la que ésta se está extinguiendo en el otro lado del Canal de la Mancha? De hecho, no se tratará de una querella sino del nacimiento de una segunda «familia» masónica que se afirmará como vinculada a los Antiguos, lo que inducirá que la primera familia esté vinculada a los modernos; como esta nueva familia se dice «Escocesa» la otra será llamada y luego se proclamará «francesa» y su Rito será el Rito francés, mientras que los recién llegados serán los masones del Rito Escocés Antiguo y aceptado. ¡Detrás de una terminología adaptada al tiempo y al lugar la historia inglesa se vuelve a escribir en Francia!

En realidad, la imaginación fértil de los hermanos franceses permitió muy pronto la aparición de grados que se añadían a los de Aprendiz, Compañero y Maestro. A partir de 1743 se señalan masones que se adornan con el título de «Maestro Escocés» y muy pronto los grados más diversos se multiplicaron hasta el punto de que, paralelamente a los tres primeros grados, el Gran Oriente hizo una síntesis en cuatro órdenes de los más interesantes de estos nuevos grados; Este conjunto de tres grados y cuatro órdenes constituye el Rito francés (Vale recalcar que está comprobado históricamente la existencia de la Vº Orden de Sabiduría). Pero si todos los hermanos sólo podían practicar los tres primeros grados a la manera del Gran Oriente -no existían otros- la mayor libertad prevalecía en los grados que se decía que constituían «el Escocismo» (15), sistema que sólo se aplicaba a los «altos grados».

(15) La razón de esta denominación ha suscitado más debate que el sexo de los ángeles: deseo de conectarse con el Reino Unido (pero no con la Inglaterra fundadora de la masonería en tres grados), leyenda de los templarios refugiados en Escocia, ¡influencia de los exiliados Stuartistas en Francia, tras el discurso del propio Caballero Ramsay (1738) escocés de sangre...y muchas otras hipótesis!

Un dato nuevo aparece en los primeros años del siglo XIX. No nos corresponde hacer la historia del Rito Escocés Antiguo Aceptado (luego y Aceptado, y primeramente Rito Antiguo y Aceptado) y no tenemos la competencia necesaria (16), recordemos simplemente que cuando retorna de América a Francia, donde las revueltas de los esclavos de Haití los habían obligado a refugiarse, los masones, entre ellos de Grasse-Tilly, traen consigo un sistema cuyos primeros tres grados (de 33) todavía no se habían establecido. Esto lleva tiempo ya que la «Guía de los Masones Escoces del Rito Antiguo y Aceptado» si lleva la fecha de 1804 no habría sido publicada hasta 1813 (coincidencia: es la fecha de la unión en beneficio de los Antiguos en (Inglaterra) ¡e incluso para algunos autores 1821 o 1823!

Indudablemente, la Guía de los Masones Escoceses se inspira abundantemente en el ritual practicado entonces en Francia, pero es igualmente indiscutible que en muchos puntos se relaciona con la tradición de los Antiguos, a través de la divulgación de 1760, « The three distinct knocks »: el catecismo retoma palabra por palabra de los pasajes de esta divulgación, las palabras de los dos primeros grados, el lugar de los Vigilantes, la relación entre los tres principales oficiales y la trilogía Sabiduría, Fuerza y belleza, las menciones de los Evangelios: Edmont Mazet da tantas pruebas de la conexión de estos grados con los Antiguos (17) y otros ejemplos: los Modernos tienen como Grandes Luces el Sol, la Luna y el Maestro de la Logia, los Antiguos la Biblia, la Escuadra y el Compás (18) A partir de ahora se podrá hablar con razón y de nuevo de los Modernos, representados en Francia por el Rito francés, heredero directo de la primera Gran Logia y de los Antiguos, con un R.E.A.A. fiel a los usos y al espíritu de la Segunda Gran Logia.

(16) Una multitud de obras tratan de la cuestión; entre las más antiguas: Jean-Emile Daruty, Investigación sobre el Rito Antiguo y Aceptado, re-edición en Teletes en 2002; y también Charles Porset, Osons Penser, A l'Orient 2011.

(17) Gilles Pasquier: Los Antiguos y los Grados del Oficio del R.E.A., Villard de Honnecourt, 7 de 1983.

(18) Edmond Mazet: El sol, la luna y el Maestro de la Logia. Villard de Honnecourt n ° 12, 1986

CONCLUSIÓN

En Francia (y en el mundo) hay dos escuelas masónicas: los Modernos y los Antiguos, pero no hay que cometer el error de imaginar que hay, al menos sobre este fundamento, dos masonerías: hay una sola Francmasonería (consideramos aquí sólo la masonería respetuosa de los landmarks) con caminos diversos porque si hay « En la casa de mi Padre muchas moradas (20) sólo hay una casa y un Padre. (20) Juan 14, 2

Por otra parte, hay que alegrarse de que los caminos sean múltiples, ya que así cada iniciado puede tomar el camino que mejor se adapta a su sensibilidad, a su cultura, a su experiencia. Huelga decir, y mejor aún, que nada es menos masónico que oponer los ritos.

Publicado en el excelente blog de investigaciones masónicas del Muy Ilustre Hermano Eduardo Eid Rodríguez "Marqués de Gages"

17 d’abril 2020

La disputa entre "Antiguos" y "Modernos" (3)

Si puede aparentar que los "Antiguos" fueran más bien pequeñas gentes practicantes de una " técnica ritual " más estricta que la de los "Modernos", la uniformización de las dos Grandes logias iba a hacerse bastante rápida y estaba ya muy avanzada a principios del siglo XIX hasta incluso a nivel de la Gran Maestría, lo que explica la Unión de 1813. En aquella época, el origen irlandés de los "Antiguos" casi había desaparecido.
Las relaciones entre Irlanda y Escocia son antiguas. La tribu primitiva de Irlanda, son "Scots". Por otro lado, en la época de la 2 GG LL rivales inglesas, la GL de Escocia mantendrá relaciones de amistad con los "Antiguos", y el Arco Real se implantará fácil y muy rápidamente en Escocia.

Vimos que la inteligencia de la disputa de "Ancients" y de "Moderns" (1751-3/1813) necesita tomar en consideración la historia de la Masonería irlandesa. Dos autores importantes, Heron Lepper y Crossle , nos ayudan a ello. Así es como pudimos determinar que, de todas las quejas criticadas a los Modernos por los Antiguos, dos verdaderamente tienen que examinarse: la antigüedad efectiva de los usos de estas dos GGLL y la cuestión de la instalación secreta y del Arco Real, este último punto que plantea implícitamente la cuestión de los grados masónicos. En efecto si existe en 1730, en Inglaterra como en Irlanda, sistemas masónicos en 3 grados, parece que estos sistemas no tuvieran la misma antigüedad y no recubran la misma realidad. ¿Cómo pues, en Irlanda, el sistema de los grados se constituyó? Es lo que vamos a estudiar a través de un artículo notable de Philipp Crossle, “The Irish Rite”.

Recordemos primero que " las islas británicas " son formadas por 3 países muy diferentes y a menudo opuestos: Inglaterra, Escocia e Irlanda. Lo mismo ocurre al tratar de operar una distinción entre las Masonerías de estos países. La historia de la Masonería irlandesa es completamente diferente de la Masonería inglesa. Philipp Crossle pone de manifiesto la originalidad profunda del sistema masónico irlandés antes de 1750.

Los orígenes de la Masonería en Irlanda son muy oscuros. ¿Podría haber sido importada de Inglaterra (a finales del XVII, en los años 1680)?, Irlanda es en aquel momento una colonia inglesa. ¿Esta Masonería irlandesa sería pues aquella de los anglo-irlandeses, quiénes habrían formado un tipo de aristocracia que dominaría Irlanda? Esta aristocracia está separada además del país no sólo sobre el plano económico y social sino también sobre el plano religioso: es anglicana mientras que los irlandeses autóctonos son católicos.

A principios del XVIII, la “masonería obedencial” aparece en Inglaterra hacia 1717-23, luego en Irlanda en 1725, pero, aparentemente, de modo completamente distinto. Remarquemos en efecto que esta masonería irlandesa, aunque probablemente de origen inglés, está atestiguada desde el 1688 y, después de cerca de 40 años, evolucionó por su propia cuenta, independientemente de Inglaterra. En los años 1720, es pues muy probable que las Masonerías inglesas e irlandesas fueran muy diferentes aunque de una antigüedad igual, y hasta se podría formular la hipótesis por la que los irlandeses hubieran conservado usos que los Ingleses mismos habrían alterado o perdido, lo que habría constituido de hecho un tipo de antigua masonería inglesa (convertida en irlandesa). Es aquí dónde se podría anclar la reivindicación de antigüedad siempre proclamada por el GL de 1751-3.

En 1730, la GL de Irlanda publica su libro de las Constituciones dichas de Pennell. Es descrito allí, por primera vez de manera oficial, un sistema en 3 grados: aprendiz, compañero y maestro. Recordemos que las Constituciones de 1723, en Londres, había definido una Masonería en 2 grados, lo que está en 1730 atestiguado, por una divulgación y por primera vez en Inglaterra, el grado de Maestro, divulgación que será condenada por la GL de Londres, y solamente en 1738 el grado de Maestro será oficializado, en la 2a edición de las Constituciones inglesas.

Philipp Crossle constata pues que el texto de Pennell describe explícitamente 3 grados. Además, se dice que un diácono, un vigilante, un maestro elegido, un diputado GM que ya habrían sido "compañero" podrán verse conferidos del grado de "Maestro" después de su Instalación. Para explicar estas rarezas, y es toda la tesis de Philipp Crossle, hay que comprender que las palabras "aprendiz", "compañero" y "Maestro" no tienen, en aquella época, el mismo sentido y no designan la misma cosa en Irlanda y en Inglaterra. Crossle nos explica que no se puede poner sobre el mismo plano el texto oficial de las Constituciones de Pennell y la divulgación de Prichard reconocida en su tiempo por la GL de Londres. En Irlanda, en 1730, el grado de aprendiz correspondería al contenido de los grados de aprendiz y de compañero en Inglaterra, el grado de compañero correspondería a un contenido próximo (pero posiblemente sin leyenda) de lo que será el futuro grado de Maestro en Inglaterra y el grado de Maestro, siempre en Irlanda, describe lo esencial de lo que será conocido más tarde bajo el nombre de " Arco Real ". Esto justificaría la principal queja que Antiguos (irlandeses) reprochaban a Modernos (ingleses), a saber que estos últimos ignoraban el Arco Real, y explicaría también que la introducción del Arco Real en Inglaterra haya aparecido como un 4º grado.

La tesis de Crossle perfectamente se inscribe pues en lo que sabemos sobre el origen de los grados (a finales del siglo XVII, en Inglaterra, en Escocia, en Irlanda, el contenido de los grados de aprendiz y de compañero - años 1730 - estaba reunido en el solo grado de aprendiz mientras que el grado de compañero cerraba lo esencial de lo que llegará a ser el grado de Maestro) añadiendo a esto un elemento nuevo: el grado de Maestro en Irlanda o Arco Real.

En cuanto a Laurence Dermott, figura emblemática de los Antiguos, personaje poco conocido entre los que algunos piensan que habría sido católico, es ya masón cuando llega a Inglaterra. Es probable que su acogida en las logias inglesas fuera, como irlandés, difícil más aun cuando los usos y el contenido de los grados eran muy diferentes o repartidos de otro modo con relación a lo que había conocido y había recibido en Irlanda. Y sobre todo faltaba allí el Arco Real. Este grado pues será introducido en Inglaterra pero en el sistema preexistente, y se hará como un tipo de 4º grado inglés.
Esto planteará problemas - la disputa de los Antiguos y de los Modernos lo demuestra - porque el Arco Real no es, para los Antiguos, un alto grado, sino que completamente forma parte de grados del Oficio. Hasta es, según la fórmula célebre de Dermott, " la raíz, el corazón y la médula de la Masonería ". La hipótesis de Crossle va en este sentido: el primer sistema masónico en 3 grados es irlandés y contiene el Arco Real.

La disputa de los Antiguos y de los Modernos aparece, más allá de los problemas de personas como el choque de dos culturas y de dos concepciones diferentes de la masonería.

(Traducción, síntesis y reelaboración de un estudio del H.·. R. Dachez por Joaquim Villalta)

La disputa entre "Antiguos" y "Modernos" (2)

En realidad, es un Gran Comité el que aparece en 1751 y que toma el título de GL a partir de 1753 cuando tuvo un hermano de nacimiento noble para presidirla en calidad de Gran Maestro. Los primeros miembros eran irlandeses emigrados a Inglaterra. Éstos probablemente habrían tenido dificultades en hacerse recibir en Logias inglesas. Además estas Logias practicaban una Masonería demasiado diferente de la suya lo que hacía casi imposible una integración en la GL de 1717. Entonces habrían fundado su propia GL donde podían practicar los usos que habrían aportado de Irlanda y habrían proclamado su antigüedad con relación a la Masonería inglesa.

La calificación de “ancients" atribuida a una GL que tiene 30 años menos que la de más edad puede parecer curiosa, polémica e injusta. Por cierto, pero más allá de esta disputa de palabras, no debemos olvidar las cuestiones fundamentales:
1. ¿Cuáles son las diferencias efectivas entre ambos GG LL?
2. ¿Entre los diferentes usos, cuáles verdaderamente eran los más antiguos, y, en esta perspectiva, cuándo, donde, cómo, por qué sería dado el paso de los usos antiguos a los usos modernos?
Estas dos cuestiones apenas tienen, incluso hoy, respuestas satisfactorias.

Parece que se puede renovar esta problemática estudiando la Masonería en Irlanda.
El conocimiento de la Masonería irlandesa necesariamente pasa por el estudio de una obra fundamental de John Herron Lepper y Philipp Crossle, Historia de la GL de los Masones Antiguos y aceptados de Irlanda, Dublín, 1925, reeditado en 1987.
En esta obra, los autores muestran que existen pruebas documentales de la existencia de una masonería especulativa en Irlanda antes de que también se tuviera la certeza, documental, en Inglaterra. Así, en los archivos del Trinity College de Dublín, un documento menciona la existencia de una Logia de francmasones (esencialmente reuniendo a estudiantes) en 1688. Otro manuscrito del Trinity College, que lleva la fecha de 1711, describe un sistema en 3 etapas. En 1725, el recitado de una procesión pública atestigua la existencia de una GL en Irlanda. En 1730 por fin, son publicadas las Constituciones denominadas de Pennel, próximas al texto de Anderson, a esta diferencia importante que menciona el grado de Maestro lo que no es el caso en el texto inglés de 1723, que tendrá que esperar a la edición de 1738.
Así, comprobamos que todas las manifestaciones conocidas de la primera Masonería irlandesa son notables o por su fecha o por su contenido. A la vista estos documentos, resulta que la Masonería irlandesa es antigua y diferente de la primera Masonería inglesa.

Sobre el origen sociológico de esta Masonería irlandesa, podemos emitir dos hipótesis. Sería una Masonería puramente irlandesa o celta o bien (Irlanda que fue de facto ocupada por Inglaterra) una Masonería de colonos ingleses instalados en Irlanda (los anglo - irlandeses). Estos últimos componían la aristocracia del país y estaban esencialmente reagrupados alrededor de Dublín. Esta hipótesis parece la más creíble y la primera Masonería irlandesa aparece cada vez más como una Masonería anglo-irlandesa. Sin embargo, todos los colonos no formaban parte de la aristocracia. Se constituye así una inmigración anglo-irlandesa pobre y muy próxima a la población irlandesa autóctona, de modo que la emigración irlandesa hacia Inglaterra esta vez en el siglo XVIII es sobre todo una emigración de anglo-irlandeses. Podemos entonces imaginar, porque ningún documento lo confirma en la actualidad, por qué estos anglo-irlandeses, emigrados, de pequeña extracción, con su Masonería propia recibieron una acogida poco entusiasta en las Logias inglesas más aun cuando poseían un grado - y es en la perspectiva que se puede reexaminar la cuestión del Arco Real - superior al grado de Maestro y desconocido de los ingleses (el Arco Real actual fue profundamente modificado en 1835), que consideraban, así como lo escribió Laurence Dermott en las Constituciones de los Ancients, "como la raíz, el corazón, la médula de la Masonería " y qué conseguirán por otra parte imponer definitivamente en la práctica masónica inglesa.

En 1778, en una edición de las Constituciones, Laurence Dermott elabora una lista de quejas que los "Antiguos" lanzan contra los "Modernos". El abandono o la ignorancia de la Instalación secreta de los VV MM, instalación capital ya que, en el sistema de los "Antiguos", abre la vía al Arco real, es creíble. De hecho, la instalación es desconocida en Inglaterra - por lo menos no existe ningún atestado documental - antes de 1760 y la divulgación de los "Tres golpes distintos". Pero aparte de esta acusación, las otras quejas faltan singularmente de fundamentos documentales y incluso contrario a todos los documentos conocidos. Esto es:

1. El abandono de las oraciones durante las ceremonias masónicas.
2. El abandono de la celebración de las fiestas de San Juan.
3. La inversión del orden de las Palabras Sagradas.

En suma, si se toma lo que está atestiguado, dos datos mayores pueden definir la originalidad efectiva de los "Antiguos" con relación a los "Modernos"

1. Su antigüedad.
2. La aportación de la Instalación secreta y del Arco Real.

Phillip Crossle, en un artículo famoso, “The Irish Rite”, propone una interpretación sutil de la jerarquía de los grados en Irlanda hacia 1730. En las Constituciones de Pennel, hay 3 etapas, Aprendiz, Compañero, Maestro pero ellas no corresponderían a los tres grados homónimos de la Masonería inglesa tales como son definidos en la divulgación de Prichard (1730). Según la teoría de Crossle, podemos establecer el cuadro siguiente:

Irlanda ------------------------------------Inglaterra

Aprendiz-------------------------------Aprendiz y Compañero

Compañero------------------------------------Maestro

Maestro = Instalación y Arco Real

Estudiando este artículo, intentaremos releer la disputa de los "Modernos" y de los "Antiguos" y plantearnos las cuestiones relativas a los orígenes y la antigüedad probable de la Masonería de los “Ancients” así como a las fuentes de esta Masonería.

La disputa entre "Antiguos" y "Modernos" (1)

A medida que avanzan las investigaciones, la historia de los primeros tiempos de la Masonería inglesa parece más compleja que lo dicho o imaginado hasta ahora. Es el caso del conflicto fundamental que sacudió la francmasonería del otro lado del canal de la Mancha durante cerca de 60 años: la disputa entre los "Antiguos" y "Modernos" (1751/1753-1813).
Sobre todo estudiada como un asunto interno en Inglaterra, parece hoy, si se quiere renovar y profundizar en la cuestión que hay que tener en cuenta el entorno británico, sobre todo irlandés, incluso la Masonería continental y principalmente francesa.
Así es como desde 1928, Philipp Crossle, gran historiador de la Masonería irlandesa, llamó la atención sobre las especificidades de esta Masonería, particularmente la existencia de un sistema en 3 grados o etapas, anterior al sistema revelado por Samuel Prichard en 1730, dotado de un contenido diferente que comprendía el Arco Real. Haciendo esto, Crossle planteaba implícitamente la cuestión de la aparición y de la influencia de los altos grados en la historia general de la Masonería.
Por otro lado, si, como mostró Alain Bernheim, las Masonerías inglesas y francesas fueron, para los grados azules, sensiblemente idénticas hasta aproximadamente 1750 (hasta la aparición de los "Antiguos"), es cierto que el afloramiento de los altos grados en Francia desde los años 1740 tendrá una incidencia sobre la Masonería inglesa a partir de finales de siglo.
Es decir que la manera acostumbrada de contemplar este conflicto, como una disputa entre un sistema inglés perfectamente definido e inamovible representado por el GL de 1717 y llamado de los "Modernos" y un sistema importado de Irlanda por los "Antiguos" tiene que renovarse sin duda.
Por tomar un solo problema como el del Arco real , considerado haber sido importado de Irlanda a Inglaterra por los "Antiguos", ¿cómo dar cuenta del hecho de que la leyenda de este grado que pronto será conocida en Inglaterra es diferente de la desarrollada en la versión irlandesa, pero en cambio muy próxima de la leyenda que figura en los rituales franceses dicho de "Royale Arch"?

Está claro que la historia de la Masonería inglesa no se resume en la historia de la Masonería en Inglaterra “strictu sensu”. Es, en realidad, la historia de una Masonería que sufre todo tipo de influencias, internas e ingleses por supuesto, pero también externas, irlandesas y francesas. En el segundo tercio del siglo XVIII, se constituyó por tanto en Inglaterra, un sistema masónico que es el producto de todas estas influencias y que, evidentemente, también tuvo influencias, a su vuelta, sobre otras Masonerías, particularmente en Francia. Aparece así una historia franco-británica que intenta cercar todas estas influencias y releer un cierto número de problemas relativos a los orígenes de la Masonería: la Instalación del Maestro de la Logia, el Arco Real, etc.
La disputa de "Moderns" y "Ancients" es una disputa fundamental de la Masonería inglesa. Clásicamente, se enuncia así: hasta 1750, la Masonería inglesa está unida y es uniforme. En 1751, aparece una nueva organización masónica que va a llamarse " GL de los FM según las antiguas instituciones " o más simplemente "GL de los Antiguos ". La GL de 1717 se llamará, desconsideradamente "GL de los Modernos " (y hoy " Primera Gran Logia"). Esta GL de los Antiguos está principalmente fundada por Masones irlandeses que viven en Londres pero niegan los usos de la GL de 1717 que, en 1750, estaba ya ampliamente expandida en toda Inglaterra.
Hasta finales del siglo XIX, la teoría según la cual la GL de los "Antiguos" era una escisión o un cisma del GL de los Modernos fue comúnmente admitida. Según esta tesis, un cierto de números de Logias habría dejado la GL de Londres y creado una nueva obediencia como negativa a las innovaciones que habrían sido aportadas en el Oficio por la susodicha GL. Estas innovaciones, entre las cuales está la historia famosa de la inversión de las Palabras sagradas (J-B o B-J), habrían aparecido en los años 1730, luego éstas se habrían vuelto muy numerosas (hasta el punto de volverse inaceptables) que ciertas Logias habrían decidido, en los años 1750, volver a los antiguos usos y dejar la GL de 1717. Esta tesis evidentemente fue defendida por los mismos "Ancients " y desde 1756 con la publicación del libro de las Constituciones Ahiman Rezon de Laurence Dermott. Henri Sadler (en Masonic Facts and Fictions) definitivamente demostró, en 1887, que la fundación de 1751 no era el fruto de un cisma sino que se constituyó “de novo” y que tiene, por consiguiente, un origen diferente al de la GL de 1717.