26 febrero 2026

La legítima e histórica línea española del REAA en las Islas Filipinas

El legítimo e histórico REAA español en las Islas Filipinas

Información Histórica

Existe un halo de confusión sobre el verdadero nacimiento del Grande Oriente Español (GOE) fruto de un “creac
ión” histórica manipulada y legendaria de la masonería a fin de dotarla de antigüedad y prestigio. La primera Obediencia masónica con presencia cronológica contrastada fue el Gran Oriente de España, el cual a su vez solamente podemos datar y fijar de forma clara e historicista gracias a la libertad que se vivió durante el “Sexenio democrático” donde el Gran Oriente de España pudo darse a conocer públicamente y manifestar sus puntos de vista con una gran afinidad ideológica y adogmática a la masonería del Gran Oriente de Francia, apareciendo el 1 de mayo de 1871 el primer número del Boletín del Gran Oriente de España. Manuel Ruiz Zorrilla fue elegido Gran Maestre del GODE en junio de 1871 sucediendo a Manuel Becerra (como Gran Maestre interino tras la salida de Calatrava).

En septiembre de 1889 el Gran Oriente de España (GOdE) fue disuelto por Miguel Morayta, tras unirse al Gran Oriente Nacional de España (GONE), para dar lugar al Grande Oriente Español GOE).

 Esta organización nació de la unión de varias corrientes masónicas previas, principalmente del Gran Oriente Nacional de España y el Gran Oriente de España, bajo el liderazgo de Miguel Morayta Sagrario, quien fue su primer Gran Maestro.

La independencia de Filipinas es un proceso fascinante porque, técnicamente, ocurrió en dos momentos clave de su historia:

  1. La Proclamación contra España (1898): El 12 de junio de 1898, el general Emilio Aguinaldo proclamó la independencia de Filipinas del dominio colonial español.
  2. El detalle: Esta independencia fue efímera. Tras la Guerra Hispano-estadounidense, España cedió las islas a Estados Unidos mediante el Tratado de París, lo que dio inicio a una nueva etapa de colonización.

El panorama del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA) en la España del siglo XIX presenta una trama sumamente compleja, caracterizada por la fragmentación institucional, la clandestinidad y una profunda hibridación ritual.

Para comprender las conexiones con la línea de Joseph Cerneau, el impacto de los manuales de Andrés Cassard y el alejamiento de las vertientes puramente «charlestonianas» (u oficiales del Consejo Supremo de la Jurisdicción Sur de EE. UU.), es preciso desglosar el fenómeno en sus tres ejes fundamentales.

La proliferación de Supremos Consejos en España (Siglo XIX)

El REAA se introduce formalmente en España en 1811 por el Conde de Grasse-Tilly, derivado directamente del Supremo Consejo de Charleston (fundado en 1801). Sin embargo, la inestabilidad política española (el absolutismo de Fernando VII, las regencias y las pugnas entre progresistas y moderados) provocó constantes escisiones.

A partir de la década de 1860 y especialmente durante el Sexenio Democrático (1868-1874), el mapa masónico español se atomiza. Coexistieron y compitieron diversas obediencias, cada una con sus propios cuerpos escocistas de Altos Grados:

  • El Gran Oriente Nacional de España (GONE).
  • El Gran Oriente de España (GODE), impulsado por figuras como Manuel Ruiz Zorrilla.
  • El Gran Oriente Ibérico.
  • Diversos Supremos Consejos autónomos o efímeros que se autoproclamaban legítimos herederos de las Constituciones de Berlín de 1786.

Esta fragmentación institucional propició un terreno fértil para la recepción de corrientes alternativas y heterodoxas de los altos grados que desafiaban el monopolio de la línea regular de Charleston.

La Conexión «Cerneau»

Joseph Cerneau había fundado en Nueva York (1807) un Supremo Consejo de naturaleza paralela y concomitante que disputaba la regularidad al de Charleston. El cerneaismo se caracterizaba por una estructura organizativa más flexible, una visión geopolítica expandida hacia el mundo hispanohablante y una naturalidad que simplificaba la impuesta por Charleston poseyendo su legítima escala propia de transmisión de los grados.



En España, la influencia de la línea Cerneau penetró por dos vías principales:

  • El canal caribeño y transatlántico: Las logias y los cuerpos de altos grados de Cuba y Puerto Rico (entonces provincias de ultramar) mantenían un fluido contacto con los talleres hispanos de Nueva York. Cuerpos masónicos no charlestonianos o vinculados a patentes de filiación Cerneau/Saint-Laurent influyeron en los masones españoles que viajaban o se exiliaban.
  • La contestación a la autodenominada regularidad formal: Algunos Supremos Consejos españoles del siglo XIX, al no obtener el reconocimiento inmediato de la Jurisdicción Sur de Charleston o del Supremo Consejo de Francia debido al caos de sus fusiones y divisiones, recurrieron a la legitimidad de patentes alternativas. El espíritu del cerneaismo —que validaba la creación de Supremos Consejos sin la estricta sujeción a las reglas de territorialidad de Charleston— justificó ideológicamente la existencia de múltiples Supremos Consejos simultáneos en el suelo peninsular.

La Práctica de los Rituales de Andrés Cassard

Aquí reside el núcleo de la práctica litúrgica en la España decimonónica. Andrés Cassard, un masón cubano exiliado en Nueva York, publicó en 1860 una obra monumental que transformaría la masonería en el mundo hispano: Manual de la Masonería (o sea, El Tejador de los Ritos Antiguo Escocés, Francés y de Adopción).

Este manual y sus liturgias asociadas se convirtieron en el texto de referencia en la Península por razones muy pragmáticas:

  • Disponibilidad en lengua castellana: En un momento donde los rituales de los Supremos Consejos norteamericanos o europeos eran difíciles de conseguir, estaban manuscritos o en otros idiomas (francés e inglés), el libro de Cassard (reimpreso en Barcelona por los hermanos Jarré en 1871 y en otras capitales) ofreció un corpus completo, impreso y accesible.
  • Contenido enciclopédico y operativo: Cassard no solo incluyó el Tejador (palabras secretas, signos y tocamientos), sino los discursos, la estructura de los templos, los ceremoniales fúnebres, de banquetes y las aperturas/clausuras de los 33 grados del REAA.

El carácter «No Charlestoniano» de la liturgia de Cassard

Aunque Cassard intentó reconciliar su posición con la corriente charlestoniana, su formación y los rituales que codificó bebían directamente de la tradición tamizada por Nueva York y el Caribe, distanciándose notablemente de los rituales «charlestonianos» puros (que más tarde fijaría Albert Pike en la Jurisdicción Sur de EE. UU.).

Las características de esta práctica ritual en España fueron:

  • Influencia del Rito de Perfección y del Rito Francés: Los rituales de Cassard para los grados simbólicos (1º al 3º) y los primeros grados capitulares poseían una fuerte impronta del Régulateur du Maçon francés. Eran rituales menos caballerescos/místicos que los americanos y mucho más imbuidos del racionalismo, la filosofía ilustrada y el deísmo liberal decimonónico.
  • Adecuación a la mentalidad latina: Los rituales cassardianos sintonizaron perfectamente con el perfil de los masones españoles del XIX, muy enfocados en la acción social, el anticlericalismo político y la fraternidad universal, dejando en un segundo plano la densa cosmogonía, el esoterismo hebreo y la rigidez caballeresca que imperaba en la línea de Charleston.
  • Soberanía de los Grados Simbólicos: A diferencia del esquema de Charleston, donde el Supremo Consejo pretendía originalmente ejercer un control directo o indirecto sobre toda la pirámide (incluyendo las logias azules), los manuales y la práctica derivados de Cassard ayudaron a delimitar la separación entre las Grandes Logias/Grandes Orientes (grados 1º-3º) y los Supremos Consejos (grados 4º-33º), un diseño organizativo que terminó imperando en el REAA español.

En resumen, la masonería escocesa en la España del siglo XIX fue institucionalmente inestable pero litúrgicamente pragmática. Ante la falta de un control efectivo y de la línea de Charleston, los Supremos Consejos peninsulares operaron bajo un eclecticismo organizativo de corte cerneautista y adoptaron masivamente el modelo ritual de Andrés Cassard, configurando una identidad escocista netamente hispana, latina y liberal.

 

El Gran Oriente Nacional de España y la línea Cerneau

La adopción y el seguimiento de la línea de Joseph Cerneau por parte del Gran Oriente Nacional de España (GONE) no fue una casualidad estética, sino una decisión estratégica, política y ritual profundamente arraigada en las dinámicas de poder de la masonería del siglo XIX y principios del XX.

Para comprender por qué el GONE se convirtió en el principal valedor de esta filiación en suelo español, hay que analizar los siguientes factores clave:

1. La búsqueda de una soberanía nacional absoluta (Antiamericanismo masónico)

El principal competidor del GONE en el territorio español era la línea de Charleston (el Supremo Consejo de la Jurisdicción Sur de EE. UU., personificado más tarde por Albert Pike), que pretendía ejercer una suerte de "vaticanismo masónico" global regulando qué Supremos Consejos eran legítimos y cuáles no.

Para un cuerpo que se autodenominaba explícitamente Nacional de España, someterse a las directrices de una potencia extranjera anglosajona resultaba inadmisible. La línea Cerneau, al haber constituido históricamente Supremos Consejos soberanos e independientes que desafiaban explícitamente el monopolio de Charleston, ofrecía al GONE el marco jurídico-masónico perfecto: una transmisión de Altos Grados de indudable origen regular, pero que no rendía pleitesía ni dependía de la aprobación de los Estados Unidos.

2. El puente del Caribe (Cuba y las patentes continentales)

La línea de Joseph Cerneau tuvo un impacto y una implantación colosales en el área del Caribe (especialmente en Cuba, donde Cerneau había trabajado activamente a principios del siglo XIX antes de ser expulsado por las autoridades coloniales debido a sus simpatías revolucionarias).

Dado que el GONE mantuvo durante décadas una intensa actividad de expansión e influencia en las colonias españolas ultramarinas —disputándose el control de los talleres de Cuba y Puerto Rico con las logias locales y con los propios emisarios estadounidenses—, el contacto con las patentes, inspectores y rituales de la tradición cerneauista fue directo y fluido. Para el GONE, asumir e integrar estas filiaciones caribeñas de raíz cerneauista era la forma más natural de consolidar su hegemonía en esos territorios frente a la penetración del rito americano.

3. La legitimidad por antigüedad: Las Constituciones de 1786

El escocismo de Charleston fundamentaba toda su autoridad en las famosas Constituciones de 1786, supuestamente promulgadas por el rey Federico II de Prusia. El GONE, en sintonía con la tesis histórica defendida por el propio Joseph Cerneau y por investigadores de la escuela francesa, siempre miró con escepticismo la autenticidad de dicho documento, considerándolo una construcción geopolítica para justificar el control de Charleston sobre los 33 grados.

Al seguir la línea Cerneau, el GONE entroncaba con una visión que reclamaba la herencia del Rito de Perfección (los 25 grados primitivos emanados de Esteban Morin) y la evolución posterior de los Altos Grados sin necesidad de validar el "dogma prusiano" que imponía la corriente anglosajona.

4. Una identidad ritual diferenciada

En el tablero masónico español decimonónico, plagado de escisiones y fusiones (GODE, Oriente de Pérez, etc.), las potencias necesitaban marcar una clara identidad y diferenciación ritual para atraer a los miembros más ilustrados. El GONE encontró en los cuadernos y rituales ligados a la tradición de Cerneau (y posteriormente entroncados con ciertas reformas francesas de los Altos Grados, como el sistema del Conde de Saint-Laurent) una riqueza hermenéutica, filosófica y caballeresca que consideraban superior y más pura que la "estandarización" administrativa que pretendían imponer los Supremos Consejos alineados con el Concordato de Lausana.

En resumen, el GONE siguió la línea Cerneau porque representaba el estandarte de la resistencia y de la soberanía: era la vía para poseer los Altos Grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado con una legitimidad iniciática inatacable, pero manteniendo una independencia política y ritual absoluta frente al bloque mayoritario angloamericano.

El GONE adoptó y practicó profusamente la estructura ritual fijada por Andrés Cassard los cuales estaban fuertemente influenciados por la tradición cerneauista y las corrientes americanas previas a la reforma de Albert Pike.

Que el GONE adoptara el cuerpo ritual de Cassard responde a una total coherencia histórica con su propia genealogía:

  • Afinidad con la línea Cerneau: Como hemos visto, el GONE se erigió en España como el gran defensor de la línea soberana de Joseph Cerneau frente al expansionismo de Charleston. Dado que Andrés Cassard se movía en el entorno masónico de Nueva York (donde el eco de la línea Cerneau y sus Supremos Consejos aliados seguía muy presente) y mantenía un enfoque de soberanía masónica muy similar, sus rituales se convirtieron en el vehículo litúrgico ideal para el GONE.
  • La conexión caribeña: Cassard era cubano y el GONE tenía una presencia masiva en las Antillas (Cuba y Puerto Rico), disputándose los talleres palmo a palmo con el Gran Oriente de España (GODE). Las logias y capítulos del Caribe hispánico tenían el Manual de Cassard como su auténtica "biblia" ritual. Al asumir estos rituales, el GONE no hacía sino consolidar y dar cobertura oficial a la praxis que ya realizaban sus talleres ultramarinos.
  • Autonomía frente a la reforma de Albert Pike: Mientras que los Supremos Consejos alineados con la corriente mayoritaria de Charleston comenzaron a adoptar progresivamente las densas e intelectualizadas reformas rituales que Albert Pike estaba desarrollando en Estados Unidos (y que tardarían en traducirse formalmente), el GONE encontró en el texto de Cassard un sistema completo, coherente, de raíz tradicional y plenamente operativo en español.

Las consecuencias en la identidad del GONE

La adopción de los rituales de Cassard imprimió al GONE un carácter litúrgico muy definido:

  1. Un Escocismo Primitivo y Visual: El "Tejador" de Cassard conservaba una pureza y una cercanía al Rito de Perfección y a las primeras regulaciones del REAA que fascinaba a los investigadores de la época. Sus descripciones de las decoraciones de las cámaras, las baterías y los signos tenían un fuerte sabor tradicional.
  2. Uniformidad en los Altos Grados: En una época (el siglo XIX español) donde muchas logias de perfección, capítulos o areópagos trabajaban "de memoria" o con cuadernos manuscritos fragmentarios y llenos de errores, el GONE pudo ofrecer a sus miembros una guía impresa de una meticulosidad extraordinaria, lo que elevó notablemente la calidad de sus trabajos masónicos.

En conclusión, los rituales de Cassard y el GONE fueron las dos caras de una misma moneda: Cassard proveyó la arquitectura litúrgica en español que el GONE necesitaba para dar cuerpo y alma a su independencia jurídica y a su alineamiento con la línea soberana y cerneauista.

La relación de reconocimiento entre el Gran Oriente Nacional de España (GONE) y el Gran Oriente de Francia (GODF) es uno de los temas más sutiles y estratégicos de la geopolítica masónica del siglo XIX, y la respuesta requiere distinguir entre el reconocimiento oficial formal y la sintonía estratégica real.

Históricamente, no existió un tratado de reconocimiento mutuo permanente y estable entre ambos de la misma forma en que el GODF lo tuvo, por ejemplo, con el Gran Oriente Español (GOE) de Miguel Morayta a finales del siglo XIX. Sin embargo, compartieron una intensa cooperación estratégica indirecta y de reconocimiento mutuo de facto en momentos clave.

Esta relación se comprende mejor a través de tres factores históricos fundamentales:

El enemigo común: La hegemonía anglosajona y Charleston

El principal punto de unión entre el GONE y el Gran Oriente de Francia era su resistencia al avance del modelo masónico anglosajón, fuertemente dogmático, y a la expansión del Supremo Consejo de la Jurisdicción Sur de EE. UU. (Charleston).

  • El GODF, especialmente tras eliminar la obligatoriedad de la creencia en el Gran Arquitecto del Universo en 1877, rompió con la línea de la Gran Logia Unida de Inglaterra (UGLE) y buscó tejer alianzas con potencias soberanas y liberales.
  • El GONE, al defender la línea soberana de Joseph Cerneau, se situaba automáticamente en el mismo bloque geopolítico de resistencia frente al centralismo estadounidense de los Altos Grados. Para el GODF, la existencia de un cuerpo fuerte en España que no estuviese supeditado a Charleston o a Londres era estratégicamente muy conveniente.

La línea Cerneau que seguía el GONE estaba íntimamente ligada a las reformas e inspecciones que intelectuales masónicos franceses (como el Conde de Saint-Laurent o los defensores del escocismo primitivo) habían validado en Europa. Hubo momentos de la historia decimonónica en los que los delegados del GONE e inspectores de los Altos Grados encontraban un reconocimiento pleno a sus patentes y títulos al cruzar los Pirineos, ya que la validez iniciática de la transmisión de Cerneau (originada en Étienne Morin) era históricamente innegable para los investigadores franceses, a pesar de las condenas administrativas americanas.

En resumen, Joaquim, el Gran Oriente de Francia reconocía la legitimidad iniciática y masónica de los miembros del GONE y compartía su visión soberana y anticentralista, pero los tratados formales de reconocimiento mutuo se vieron constantemente obstaculizados por los vaivenes políticos de la España del siglo XIX y por los intereses cambiantes de las oficinas diplomáticas de París.

El GONE tuvo implantación en Filipinas y en sus próceres

Rotundamente, pero con una importante matización cronológica y organizativa que divide la historia masónica filipina en dos etapas muy claras: la obediencia bajo la que se iniciaron en la península y el posterior desarrollo de las logias en el archipiélago.

El Gran Oriente Nacional de España (GONE), especialmente durante la época en que estuvo encarnado por la corriente de Vicente Antonio de Castro (y posteriormente bajo figuras como Pantoja o Caballero de Puga), jugó un papel pionero y crucial en la introducción de la masonería en Filipinas y en la captación de sus principales próceres nacionales.

La introducción del GONE en el Archipiélago

A diferencia de los primeros intentos masónicos en las islas (restringidos estrictamente a militares y funcionarios españoles peninsulares), el GONE fue la primera obediencia que verdaderamente echó raíces organizativas profundas en el territorio a través de delegaciones específicas.

  • La figura de José Centeno y García: El GONE fue formalmente introducido y consolidado en Filipinas gracias a la labor de su Gran Delegado en las islas, José Centeno, quien fuera jefe de la Inspección General de Minas en el archipiélago (entre 1876 y 1886) y posteriormente Gobernador Civil de Manila. Centeno impulsó la extensión de los talleres bajo los auspicios del GONE.
  • Logias clave: Talleres históricos como la Logia Luz de Oriente nº 6 (originalmente fundada en 1874 por Mariano Martí) se transfirieron formalmente al GONE, siendo refundadas bajo su carta patente y convirtiéndose en focos de irradiación masónica en Manila.

El GONE y los próceres filipinos en la Península

Cuando los jóvenes intelectuales filipinos viajaron a España (Barcelona y Madrid) para cursar estudios superiores y huir de la asfixiante presión del régimen colonial y las órdenes religiosas en las islas, buscaron en la masonería un espacio de libertad, igualdad y apoyo político para sus demandas de asimilación provincial.

  • Graciano López Jaena y la Logia Porvenir nº 2: Uno de los grandísimos próceres del nacionalismo filipino, López Jaena, se inició en Madrid precisamente en una logia bajo la jurisdicción del GONE: la Logia Porvenir nº 2. Fue allí donde comenzó a articular el discurso político que más tarde daría forma al movimiento de la Propaganda.
  • La Logia Revolución (Barcelona): Fundada en 1889 inicialmente bajo los auspicios del GONE por el propio López Jaena, Celso Mir Deas y otros, se convirtió en el epicentro de la actividad masónica filipina en Cataluña. En ella militaron y ascendieron en el escalafón masónico figuras de la talla de Marcelo H. del Pilar (una de las mentes políticas más lúcidas de la independencia), Mariano Ponce y José María Panganiban.

El punto de inflexión: La absorción por el Gran Oriente Español (GOE)

Para comprender con precisión el tejido histórico, es fundamental recordar que la presencia del GONE como obediencia independiente termina fusionándose en la corriente central de la masonería española de finales del siglo XIX.

En septiembre de 1889, impulsado por el catedrático y político Miguel Morayta y Sagrario, se produce la unificación entre las fracciones mayoritarias del Gran Oriente de España (GOdE) y el Gran Oriente Nacional de España (GONE), dando nacimiento al Gran Oriente Español (GOE).

A partir de ese momento, la inmensa mayoría de las logias filipinas en la península (como la famosa Logia Solidaridad nº 53 de Madrid) y la posterior red de logias indígenas fundadas directamente en suelo filipino a partir de 1891 (lideradas por Pedro Serrano Laktaw, José Rizal y Apolinario Mabini) pasaron a trabajar bajo los auspicios del recién creado GOE.

El GONE no solo tuvo una implantación real y efectiva en las islas gracias a delegados como José Centeno, sino que sirvió de matriz y puerta de entrada a la masonería regular para los primeros y más importantes próceres filipinos en suelo peninsular. La posterior explosión masónica en el archipiélago (que sirvió de base intelectual para la Liga Filipina y, tangencialmente, para el Katipunan de Andrés Bonifacio) heredó directamente la semilla sembrada por el GONE antes de su fusión en el Gran Oriente Español en 1889.

Para entender cómo se conecta la línea de Cerneau con el archipiélago filipino y sus próceres, debemos analizar el contexto en tres niveles:

1. El canal de transmisión: El Gran Oriente Nacional de España (GONE)

Como bien sabes, la línea de Cerneau (caracterizada por su origen en la patente de Joseph Cerneau de 1807 en Nueva York, de tintes más democráticos o soberanos y enfrentada al Supremo Consejo de Charleston/Jurisdicción Sur) arraigó fuertemente en España a través de figuras como el Vizconde de Cuba y, más tarde, se consolidó en organizaciones como el Gran Oriente Nacional de España (GONE) bajo el liderazgo de Pantoja y, posteriormente, de Sanz Benavente.

Cuando el GONE (línea Cerneau) y el Gran Oriente de España (GODE, de orientación más cercana a la corriente regular u otras obediencias) competían por la hegemonía en la península, ambos buscaron expandirse con fuerza en las colonias, especialmente en Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

2. Las Logias de adopción y los Próceres Filipinos

A partir de la década de 1880, y especialmente hacia 1890 con la fundación de la famosa Logia Nilad Nº 144 en Manila (y el posterior descontento que llevó a la creación de la Gran Logia Regional de Filipinas), el despertar masónico de los intelectuales y patriotas filipinos (los ilustrados) estuvo íntimamente ligado a los talleres auspiciados desde Madrid.

Próceres de la talla de José Rizal, Marcelo H. del Pilar, Graciano López Jaena, Mariano Ponce o el propio Andrés Bonifacio (filiación posterior en las logias locales):

  • Muchos de ellos iniciaron sus pasos masónicos en España (como en la Logia Solidaridad de Madrid) o en logias filipinas que dependían directamente de las obediencias españolas.
  • Dado que el GONE (Cerneau) tenía una actividad febril y otorgaba cartas patentes para fundar talleres en el archipiélago, centenas de masones filipinos recibieron sus grados simbólicos y capitulares bajo rituales y patentes que derivaban de la línea de Cerneau.

3. El trasfondo político: ¿Por qué atraía esta línea?

Aunque los próceres filipinos no buscaban la línea de Cerneau por una cuestión puramente dogmática o de jurisprudencia escocesa, las características de esta línea encajaban perfectamente con sus aspiraciones:

  • Estructura organizativa: El "cerneautismo" español tendía a ser organizativamente más flexible y, en ciertos momentos, más permeable a las ideas de asimilación política y derechos civiles que demandaban los filipinos.
  • El uso de la Masonería como espacio de libertad: Para Rizal o Del Pilar, la Masonería era la única institución donde podían encontrarse en igualdad de condiciones con los españoles peninsulares, lejos del asfixiante control de las órdenes religiosas (los frailes) en las islas. Las obediencias que facilitaban la difusión de grados y la creación de talleres —como las de la línea del GONE— se convirtieron en el vehículo perfecto.

En conclusión: Es históricamente indudable que destacados miembros del movimiento ilustrado y nacionalista filipino trabajaron y recibieron grados (tanto simbólicos como los altos grados del R.E.A.A.) cuyas patentes matrices en España pertenecían a la genealogía masónica de Cerneau. Al recibir sus diplomas y altos grados de cuerpos vinculados al GONE o escisiones afines de la época, quedaron indexados en esa específica cadena de transmisión histórica.

Joaquim Villalta, V Orden, Gr.·. 9 y Último del Rito Moderno o Francés, 33º R.E.A.A.
M.·. I.·.
Director de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Gran Orador del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro Honorario del Soberano Grande Capítulo de Cavaleiros Rosa-Cruz de Portugal - Gran Capítulo General del Rito Moderno y Francés de Portugal
Miembro Honorario de la R.·. L.·. Estrela do Norte nº 553
Gran Canciller para Europa del Gran Oriente Nacional Colombiano
Miembro Honorario del Soberano Supremo Consejo del Grado 33 para el Escocismo de la República del Ecuador
Miembro del Supremo Consejo del Grado 33º y Último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado de la Islas Filipinas
Miembro Honorario del Supremo Consiglio del 33º ed Ultimo Grado del R.S.A.A. per l’Italia e sue Dipendenze
Miembro del Suprême Conseil du 33e Degré pour la France du Rite Ancien et Accepté (Cerneau's Rite)
Pasado Presidente de la Confederación Internacional de Supremos Consejos del Grado 33º del R.·. E.·. A.·. A.·.
Muy Poderoso Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33º para España del Rito Escocés Antiguo y Aceptado
Soberano Gran Comendador del Muy Poderoso Soberano Gran Consistorio de los Jefes Supremos de la Alta Masonería del Rito Escocés de Hérédom Antiguo y Aceptado para España
Gran Comendador del Soberano Gran Consejo de los Príncipes del Real Secreto de España, Rito de Perfección
Masonólogo

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